El mercado mexicano de fondos mutuos con mandato de sostenibilidad atraviesa una etapa de desaceleración que empieza a evidenciar varios desafíos estructurales para la industria ESG local: menor escala, salidas netas de capital, alta concentración de activos y un desempeño que, en promedio, continúa rezagado frente a vehículos pasivos comparables.
Aunque el discurso de inversión sostenible mantiene presencia creciente dentro de la industria financiera global, las cifras más recientes del segmento en México muestran que el desarrollo del mercado todavía permanece limitado frente al tamaño total de la industria de fondos, según se desprende de las cifras publicadas por Morningstar México en LinkedIn.
Actualmente existen 15 estrategias ESG en el mercado mexicano de fondos mutuos, cuyos activos bajo administración (AUMs) suman apenas 15,4 mil millones de pesos. La cifra representa únicamente 0,31% del total de activos de fondos mutuos del país, prácticamente sin cambios frente al mes previo y por debajo del 0,34% observado hace un año.
La evolución refleja un estancamiento relativo del segmento dentro de la industria local de asset management, particularmente en un contexto donde la conversación global sobre sostenibilidad, transición energética e inversión responsable continúa ganando relevancia entre inversionistas institucionales.
Más preocupante aún para las gestoras es que los activos de estos fondos retrocedieron 12,17% en los últimos 12 meses, acompañados por flujos netos negativos acumulados por 3,7 mil millones de pesos durante el mismo periodo.
Un mercado pequeño… y altamente concentrado
Uno de los rasgos más relevantes del ecosistema ESG mexicano es el elevado nivel de concentración. El 72% de todos los activos del segmento está concentrado únicamente en tres fondos mutuos: dos administrados por BlackRock y uno por Grupo Financiero Banorte.
La concentración no sólo limita la profundidad del mercado, sino que también evidencia que el universo de inversión sostenible en México todavía depende de pocos jugadores capaces de escalar distribución, marca y acceso institucional.
Además, todas las estrategias están categorizadas en renta variable (equity), y únicamente dos mantienen especialización explícita en el mercado accionario mexicano. Esto confirma una característica cada vez más visible del segmento ESG local: su fuerte dependencia de exposición internacional, especialmente estadounidense.
De hecho, el 50.3% de los activos de las carteras está invertido en empresas domiciliadas en Estados Unidos.
ESG mexicano: más Wall Street que Bolsa Mexicana
La composición sectorial y geográfica de los portafolios confirma que buena parte de la narrativa ESG en México sigue anclada al mercado estadounidense y a megatendencias tecnológicas globales. Los sectores con mayor peso dentro de las carteras son: Tecnología, Servicios Financieros, Consumo Defensivo, Consumo Cíclico, e Industriales, los cuales representan conjuntamente 68% de los activos invertidos.
La emisora individual con mayor exposición es NVIDIA Corporation, con 3,12% del total de activos administrados, reflejando cómo la narrativa de inteligencia artificial y tecnología sigue permeando incluso dentro de estrategias con enfoque sostenible. En el caso de emisoras mexicanas, la mayor posición corresponde a Grupo Financiero Banorte, con una exposición de 2,04%.
La creciente internacionalización también se observa en el uso intensivo de ETFs. Actualmente, 22,34% de los activos de estos fondos está invertido en ETFs, y de ellos 41% están domiciliados en Estados Unidos; mientras que 24% corresponde a estrategias clasificadas como “US Fund Large Blend”.
El ETF con mayor participación dentro de las carteras es el iShares ESG Aware MSCI USA ETF, con una ponderación de 4,83%.
Rendimientos: casos destacados, pero rezago agregado
A pesar de la debilidad general del segmento, algunos vehículos sí registraron resultados positivos relevantes.
El fondo NTEESG de Banorte presentó los mayores flujos positivos acumulados del año, con entradas netas por 195 millones de pesos. Además, fue el fondo con mayor incremento patrimonial absoluto, con una plusvalía de 523 millones de pesos, equivalente a un crecimiento de 33%.
Por su parte, el fondo con mejor desempeño anual fue SAM-ESG, administrado por SAM Asset Management, con un rendimiento neto de 22,86% en los últimos 12 meses.
Sin embargo, el análisis agregado del universo ESG mexicano arroja una conclusión menos favorable: el rendimiento promedio del portafolio de fondos sostenibles permanece notablemente por debajo del observado en ETFs locales comparables. Esa brecha vuelve a colocar sobre la mesa uno de los principales debates de la industria global ESG: si los inversionistas están dispuestos a sacrificar rendimiento por criterios de sostenibilidad;
o si los productos ESG deben competir financieramente en igualdad de condiciones frente a estrategias tradicionales y pasivas.
Riesgo sostenible relativamente bajo
Desde la perspectiva de sostenibilidad, los fondos sí muestran métricas relativamente sólidas. De acuerdo con la metodología de riesgo ESG de Morningstar Sustainalytics, el promedio de estos portafolios mantiene un bajo riesgo de sostenibilidad, equivalente a cuatro de cinco globos terráqueos dentro del sistema de clasificación.
Además, ocho fondos cuentan con la designación “Low Carbon”, lo que implica que sus carteras privilegian compañías con menores emisiones de carbono respecto a otras empresas de sus respectivos sectores.
Este tipo de certificaciones ha ganado relevancia entre inversionistas institucionales internacionales, especialmente en mercados donde los criterios ASG empiezan a incorporarse de manera más formal en mandatos de inversión y procesos fiduciarios.
Los vacíos ESG: desigualdad, género y controversias
No obstante, el análisis temático revela inconsistencias importantes entre narrativa y asignación efectiva de capital. Por Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, las carteras muestran una fuerte concentración en: Energía asequible y no contaminante, Salud y bienestar, Producción responsable, Acción por el clima, Ciudades sostenibles e Industria e innovación.
En conjunto, esos objetivos concentran 18,4% de la exposición temática. Sin embargo, áreas socialmente relevantes como Reducción de desigualdades o Igualdad de género, presentan una participación marginal o inexistente.
Particularmente llamativo resulta que “Reducción de desigualdades” represente apenas 0,68% de exposición, mientras que “Igualdad de género” no registra participación dentro de las carteras analizadas.
El dato refleja una crítica creciente dentro del ecosistema ESG global: muchos productos continúan concentrándose principalmente en criterios ambientales y climáticos, mientras que los componentes sociales permanecen considerablemente rezagados.
Además, persisten exposiciones relevantes a temas controversiales. El reporte identifica que 11,5% de los activos mantiene exposición a empresas vinculadas con pruebas en animales dentro de procesos de investigación y desarrollo, uno de los temas más sensibles dentro de ciertos marcos de inversión ética.
Un mercado que aún busca escala
La fotografía actual del mercado ESG mexicano muestra una industria todavía incipiente frente a estándares internacionales.
La combinación de tamaño reducido, flujos negativos, concentración elevada, dependencia de activos internacionales y rendimientos rezagados, sugiere que el ecosistema local aún enfrenta retos importantes para consolidarse como una categoría estructural dentro del mercado mexicano de inversión.
Aun así, el segmento continúa funcionando como un laboratorio relevante para observar cómo evolucionan las preferencias de inversionistas institucionales y patrimoniales en torno a sostenibilidad, transición energética y criterios ASG.
La gran interrogante hacia adelante será si el mercado mexicano logra construir una oferta ESG con mayor profundidad local y diferenciación real, o si terminará operando principalmente como una extensión regional de las grandes narrativas globales de inversión sostenible impulsadas desde Wall Street.



