A lo largo de años reuniéndome con inversores de todo el mundo, he escuchado una y otra vez la misma afirmación: «La TIR es muy sólida». Sin embargo, aunque las estrategias de secundarios suelen presentar una TIR elevada —especialmente cuando se muestra «desde el lanzamiento»—, estas cifras pueden ofrecer una imagen excesivamente favorable.
Dado que los inversores en secundarios adquieren activos con un riesgo ya reducido y con descuento, a menudo con distribuciones previstas a corto plazo, la TIR potencial puede parecer especialmente atractiva. Sin embargo, esas distribuciones pueden estar sujetas a restricciones («gates») o a ventanas de reembolso limitadas, ofreciendo, por ejemplo, una liquidez trimestral de hasta el 5 % del valor liquidativo (NAV) del fondo. Esto puede impedir que los inversores materialicen esos rendimientos cuando lo deseen, dejando esa aparente TIR muy lejos de convertirse en una rentabilidad efectiva.
Además, los gestores pueden influir en la TIR modificando el momento en que se producen las aportaciones de capital, las distribuciones o los reembolsos significativos del fondo. Esto puede distorsionar la métrica y, en algunos casos, el uso de financiación mediante apalancamiento puede incrementar aún más artificialmente la TIR.
Todo ello no significa que la TIR carezca de utilidad, sino que, por sí sola, resulta claramente insuficiente. A medida que un número creciente de inversores accede a estrategias de secundarios y a vehículos evergreen, conviene replantear el enfoque y considerar qué otras métricas deben analizarse junto con la TIR.
Las métricas que realmente importan
Una evaluación más completa del comportamiento de un fondo —especialmente en estrategias evergreen y de secundarios— requiere analizar conjuntamente el TVPI (Total Value to Paid-In), el DPI (Distributions to Paid-In) y el MOIC (Multiple on Invested Capital), además de realizar una valoración objetiva de aspectos como la liquidez, la duración de las inversiones y la capacidad de reciclaje del capital.

El TVPI constituye un indicador fundamental para determinar si realmente se está creando valor y no simplemente devolviendo capital. En las estrategias de secundarios, que adquieren activos próximos a su desinversión, un TVPI elevado desde fases tempranas suele reflejar una compra con descuento, una adecuada reducción del riesgo de la cartera y una correcta ejecución por parte del gestor.
Sin embargo, un activo maduro adquirido con descuento tiene un potencial de revalorización limitado. Por ello, los gestores deben encontrar el equilibrio adecuado entre la duración de la inversión y lo que podríamos denominar «potencial de creación de valor remanente», dos factores esenciales para preservar la liquidez sin renunciar al efecto de la capitalización compuesta. En este sentido, el TVPI actúa como una brújula que indica si realmente se está generando valor.
Por su parte, el DPI es donde los inversores perciben las rentabilidades efectivas y adquiere una importancia especial en los secundarios. ¿Por qué? Porque estas estrategias invierten en participaciones de fondos de mercados privados ya existentes o en activos cuyos periodos de tenencia suelen ser más cortos que los de las inversiones primarias tradicionales, lo que acelera los eventos de liquidez.
Al medir exclusivamente rentabilidades ya materializadas, el DPI ofrece una visión mucho más clara de la creación efectiva de valor y de los flujos de caja recibidos por los inversores, convirtiéndose en una métrica más fiable que una TIR basada en rentabilidades aún no realizadas, especialmente en entornos de mercado volátiles o cuando existe incertidumbre sobre el momento de las desinversiones.
Mientras que el TVPI incorpora tanto ganancias realizadas como no realizadas, el DPI puede considerarse la métrica de referencia para evaluar el rendimiento efectivo, ya que refleja cuánto capital ha sido realmente devuelto a los inversores y facilita el reciclaje del capital.
Además, un DPI sólido dentro de una cartera de secundarios favorece precisamente ese reciclaje. Los gestores pueden reinvertir el capital distribuido durante el ciclo de vida del fondo, incrementando potencialmente la rentabilidad total y los múltiplos obtenidos. Los fondos capaces de generar distribuciones tempranas y reasignar ese capital de forma eficiente suelen obtener mejores resultados a largo plazo, ya que el reciclaje genera más valor que la dilución.
El escenario ideal consiste en que un DPI temprano permita un mayor reciclaje del capital, lo que, a su vez, impulse una mejor capitalización compuesta y unas rentabilidades globales superiores. Este efecto de reciclaje puede convertirse en uno de los principales motores de creación de valor, permitiendo a los gestores de secundarios generar rentabilidades acumuladas de forma más eficiente que aquellas estrategias que dependen exclusivamente de desinversiones a muy largo plazo.
Estas métricas son especialmente relevantes porque muestran cómo se devuelve el capital a los inversores o, en el caso de los fondos evergreen —que son vehículos de acumulación—, cómo ese capital vuelve al propio fondo para ser reinvertido. Precisamente, la principal fortaleza de estos vehículos reside en su capacidad para aumentar la rentabilidad mediante el reciclaje continuo del capital hacia nuevas operaciones.
Algunas posibles señales de alerta¿Una TIR elevada y un TVPI bajo? Puede deberse a distribuciones tempranas, con una creación de valor limitada. Eso podría indicar un rendimiento aparente, no un valor económico. Esto solo puede constituir una pequeña parte (si es que la hay) de la evolución de un fondo «evergreen», ya que, inevitablemente, generará rendimientos decepcionantes con el paso del tiempo. ¿Un DPI bajo en operaciones secundarias en fase avanzada? Podría indicar que se ha pagado un precio excesivo por los activos o un rendimiento inferior al esperado de la cartera. En una estructura «evergreen», esto puede ser una señal de alarma, ya que es poco probable que una cartera de capital riesgo muy madura con distribuciones limitadas empiece a generar rendimiento. Grandes descuentos frente a alta calidad Los descuentos más elevados no siempre son mejores. Si una operación tiene un descuento considerable, puede impulsar la TIR a corto plazo, pero puede ir acompañada de un DPI bajo si los activos están en dificultades o sobrevalorados. Y lo que es más importante, los descuentos en el mercado secundario siguen siendo un mecanismo eficaz en un mercado altamente intermediado. Por ello, la mayoría de los descuentos elevados se fijan así por una razón: hay menos competencia para comprar los activos, lo que puede estar directamente relacionado con la calidad del valor liquidativo (NAV). |
Secundarios frente a fondos primarios: ¿qué nos dicen las métricas?
Frente a los fondos primarios, las estrategias de secundarios deberían ofrecer:
- Tasas internas de rentabilidad (TIR) más elevadas antes de que comiencen a normalizarse.
- Un DPI más rápido, favoreciendo además el reciclaje del capital.
- Un incremento más temprano del TVPI, respaldado posteriormente por un crecimiento adicional derivado del propio reciclaje del capital.

Fuente: Pantheon
Conclusión
Basarse exclusivamente en la TIR puede inducir a error, ya que esta métrica puede sobreestimar la rentabilidad de fondos que generan distribuciones tempranas, pero cuyo potencial de creación de valor a largo plazo es limitado. La TIR debe entenderse como un indicador orientativo, no como la referencia definitiva.
Los inversores deberían preguntarse siempre: ¿está esa TIR respaldada por un DPI elevado desde fases tempranas? ¿Existe evidencia de una reinversión activa del capital? ¿Refleja el TVPI un proceso riguroso de selección de inversiones y una verdadera creación de valor?
Cualquier cifra de TIR debería analizarse conjuntamente con el MOIC, el DPI, el TVPI, las restricciones de liquidez y el perfil de llamadas de capital, para obtener una visión completa de la relación entre riesgo y rentabilidad.
La TIR puede resultar muy atractiva sobre el papel, pero si el perfil de liquidez es deficiente o las rentabilidades se concentran excesivamente al final de la vida de la inversión, la cartera del cliente podría estar avanzando en una dirección muy distinta de la que esa cifra sugiere.
Tribuna de Victor Mayer, director de International Private Wealth de Pantheon
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Por Alicia Miguel Serrano