Para la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la industria de gestión de activos se encuentra en una buena situación y está capeando bien las dificultades del mercado. Ahora bien, como en todo piropo, hay pero al final de la frase. “Pero se enfrenta a unas transformaciones estructurales fundamentales desde el punto de vista regulatorio y tecnológico”, ha afirmado Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, completando su valoración sobre esta industria, durante su participación en V Jornada de Tendencias Globales en Gestión de Activo.
Este “pero” de San Basilio fue una matización positiva y constructiva que da claras indicaciones de hacia dónde está evolucionando el sector y cómo el regular está acompañando a las gestoras y a los inversores. “Sin duda, la industria afronta tendencias coyunturales de mercado y de inestabilidad, relacionadas con el entorno macro de mercados. Pero, desde la opinión de la CNMV, hay dos tendencias estructurales que nos llevará a ver una transformación estructural del sector, en los próximos dos años, la regulación y la tecnología, con la progresiva incorporación de los efectos de la inteligencia artificial”, ha señalado.
Redefiniendo el marco regulatorio
San Basilio considera que la primera de estas tendencias, la regulatoria, dará grandes avances en los próximos dos años, si seguimos siendo “ambiciosos” y “optimistas”, para acabar configurando una verdadera unión de mercados de valores en Europa. “El lema ahora mismo de todo el marco de la regulación financiera en Europa es la unión del ahorro y la inversión; lo que se persigue es conseguir dar esos últimos pasos para llegar a tener un mercado de valores integrado en Europa, algo que todavía está bastante lejos y que, como estamos viendo en las negociaciones, todavía genera algunas dudas”, ha afirmado.
Su convicción es alta y considera que se va a lograr dar un buen paso hacia la integración de los mercados en Europa. Según su opinión, esa unión del ahorro y la inversión tiene tres ejes diferenciados: integración legislativa y supervisión; simplificación regulatoria; y movilización del ahorro y la inversión.
“Desde el punto de vista de la integración, la buena noticia es que contamos ya con una iniciativa legislativa que se aprobó por parte de la Comisión, se publicó el año pasado, a finales del año pasado, y que está siendo negociada durante todo este año, tanto por parte del Consejo, como grupos de Consejo de los países, como por parte del Parlamento Europeo, y que es una iniciativa ambiciosa para avanzar en la integración de los mercados y la supervisión”, ha matizado. Para San Basilio, lo relevante es que se supere la simple convergencia con las leyes nacionales para avanzar hacia un verdadero mercado único con un solo punto de referencia normativa. En este sentido, señala, hay medidas claras para la industria de gestión de activos como, por ejemplo, reforzar el pasaporte europeo o extender el rol de la ESMA.
Respecto a la simplificación regulatoria, San Basilio coincide con el diagnóstico sobre un exceso de regulación post-crisis que ha restado competitividad a los participantes del mercado y de la economía europea en general. En este sentido, la CNMV celebra la reducción drástica de las exigencias de reporting de sostenibilidad, pero reconoce su preocupación de que ello deje fuera al sector productivo, lo que impediría a los gestores de activos obtener la información necesaria para evaluar la sostenibilidad de sus propios fondos.
Por último, sobre cómo movilizar el ahorro minorista europeo a inversiones, reiteró la necesidad de aumentar la cultura financiera de los inversores y mejorar la experiencia inversora. Pero sobre todo, insistió en la necesidad de crear productos flexibles y cómodos dotados de atractivas ventajas fiscales, siempre que esa inversión se materialice dentro de Europa.
El impacto tecnológico
Respecto al reto tecnológico, San Basilio compartió que sus últimos informes y encuestas muestran que las gestoras han pasado de usar la inteligencia artificial para ganar eficiencia en sus labores de backoffices y de hacer pruebas en el ámbito de la inversión, a tener su uso un mayor peso en la actividad decisoria en materia de inversión, en lo que explica como una “evolución acelerada”.
“Desde la CNMV también hicimos un estudio que publicamos hace unas semanas, en el cual pusimos a prueba a varios de los agentes de inteligencia artificial como asesores de inversión para ver hasta qué punto estaban haciendo un buen papel. Nuestras conclusiones fueron un poco duales: por un lado, nos sorprendió que, a veces, sí encontraba información útil y buenos datos para los inversores; y, por otro, cometía errores y alucinaciones significativas. Por lo tanto, su uso exige un componente humano”, ha argumentado el presidente de la CNMV.
Una derivada en la que quiso poner el foco fue en la utilidad de la tecnología de cara a la ciberseguridad. Según su visión, la IA actúa como un arma de doble filo; ayuda a proteger los sistemas, pero también puede ser utilizada para detectar vulnerabilidades y anular los mecanismos de control tradicionales.
Por último, y a colación de la inversión tecnológica que están haciendo las gestoras, San Basilio recordó a la industria la necesidad de estar preparados para la migración al T+1, a partir de octubre de 2027. “Estar preparado va a exigir realizar muchas pruebas y automatizar procesos porque los tiempos de gestión de las operaciones se producen en forma significativa y estos trámites van a llevar mucho tiempo, así que hay que contratar con las empresas tecnológicas especializadas que nos ayuden a automatizar procesos con suficiente tiempo para ponerlos en marcha y estar seguros de que en octubre estamos todos preparados”, ha defendido y advertido que aquellos que no estén listos correrán el riesgo de “ser expulsados del mercado”.
Así va el año
Según su visión, para la industria, 2026 es una continuación de 2025 con una acentuación de las tensiones geopolíticas, pero con un mercado altamente resiliente. “Por el lado de la gestión de activos en España, marzo fue la primera vez que se interrumpió la tendencia de ya varios años en los cuales de forma constante había suscripciones metas en los fondos de inversión. En marzo fue la primera en la que hubo, es verdad que de forma marginal, salidas netas de los fondos. Aún así, en el conjunto de los cuatro primeros meses del año, el saldo bajo gestión de los fondos de inversión en España sigue subiendo y ya han superado esa cifra un poco simbólica de los 500.000 millones de euros gestionados por las gestoras españolas”, ha destacado
Desde el punto de vista supervisor, San Basilio ha destacado dos tendencias claras: por un lado, estabilidad en cuanto al número de fondos autorizados -aproximadamente, algo menos de 1.500- y, por otro lado, el crecimiento de la inversión alternativa. Sobre esta última reconoció que se mantienen “especialmente vigilantes” ya que estamos ante una mayor presencia de los inversores minoristas en vehículos ilíquidos e inversiones con concepto de semiliquidez. “Sin perder la flexibilidad, estamos siendo especialmente cuidadosos para que este tipo de productos se diseñen de la forma adecuada y los inversores minoristas tengan toda la información de los riesgos en los que están incurriendo”, ha comentado.
Por último, la otra conclusión que ha lanzado sobre esta primera mitad de año es que los inversores, tanto minoristas como institucionales, se han vuelto más prudentes tras asentarse las tensiones geopolíticas. “El hecho de que los mercados hayan mostrado esta resiliencia no debe darnos una sensación de falsa confianza, en la que parece que da igual lo que pase en el entorno geopolítico y en lo que los mercados siempre van a cubrir. Subirán algunas acciones, subirán algunas compañías dependiendo de su situación, pero hay uno de los factores de riesgo y de prudencia que hay que seguir manteniendo”, ha advertido.



