La banca privada offshore tiene una larga tradición en América Latina, donde el home bias compite con episodios de inestabilidad de distintos tipo, que han llevado a inversionistas de alto patrimonio a ubicar parte de su patrimonio en el extranjero. Algo que está cambiando recientemente, eso sí, son las carteras de inversión de estos capitales. Si bien los dólares y el cash siguen teniendo su rol, desde la industria describen un entorno de mayor diversificación, lo que seguiría avanzando hacia delante.
“Las tasas de interés altas en varios países latinoamericanos –particularmente, tasas reales elevadas– han mantenido a muchos inversionistas concentrados en sus mercados domésticos. Sin embargo, las tendencias recientes en tasas globales han aumentado el atractivo de inversiones offshore”, comenta Guillermo Rodríguez, miembro de CFA Society Miami, a Funds Society.
En esa línea, desde la asociación de profesionales de inversión indican que el cambio hacia la inversión offshore ya ha empezado –como una transformación que se ha ido desarrollando desde hace años–, inspirado por preocupaciones propias en la región y la relativa estabilidad del dólar.
Y hacia delante, Rodríguez anticipa que esto siga: “A medida que las tasas de renta fija locales empiecen a caer, esperamos que el home bias siga disminuyéndose, llevando a los inversionistas a buscar más exposición a mercados internacionales”.
Desde la gigante regional BTG Pactual concuerdan con el diagnóstico. Marcelo Santucci, socio y CIO de International Portfolio Solutions de la firma, califica esta ruta a la internalización de carteras como “bastante estructural y en expansión”.
Prospectos para el negocio offshore
Incluso con las tasas altas, acota el ejecutivo de BTG, está la idea –cada vez más prevalente– de que el riesgo fiscal, la inflación y la depreciación de las divisas locales van a seguir siendo temas recurrentes en América Latina.
Este telón de fondo, sumado a la expansión de plataformas digitales y un mayor acceso a activos en el extranjero, están acelerando la proliferación de cuentas offshore en la región.
Además, Santucci hace hincapié en el efecto del cambio generacional, con inversionistas más jóvenes que ya ven al dólar como una parte natural de sus patrimonios y que están mucho más familiarizados con instrumentos como los ETFs y las estrategias internacionales.
En CFA Society Miami –una ciudad consolidada como un enclave para latinoamericanos en EE.UU.– esperan que los posicionamientos offshore de inversionistas de la región siga aumentando a futuro, calificando la diversificación como un “objetivo core” de la gestión de portafolios.
“Esto incluye no sólo la diversificación regional, sino que una más amplia, a lo largo de clases de activos, estrategias de inversión y exposición a divisas”, acota Rodríguez.
Cada vez más diversas
Si bien desde la industria han visto un mayor interés por los activos internacionales, los patrimonios latinoamericanos mantienen algo de sesgo al conservadurismo, respecto a las carteras de otras latitudes.
Según la última versión del Latin American & US Offshore Advisors Portfolio Barometer –con datos correspondientes a la primera mitad de 2025–, de Natixis Investment Managers, las carteras moderadas de los capitales de la región promedian una apuesta de 44% por renta variable y de 43% por renta fija. Esto representa una mayor exposición a renta fija que sus pares de EE.UU. y Europa y una menor exposición a las bolsas, según el análisis de la firma.
Eso también está transformándose, eso sí. “Históricamente, el inversionista latinoamericano siempre ha tenido un perfil offshore más conservador, muy enfocado en efectivo en dólares, money market y Treasuries de corto plazo. Pero esto ha estado cambiando gradualmente”, comenta Santucci.
En la firma de matriz brasileña han visto una mayor sofisticación de las carteras, con una mayor adopción de estrategias globales multi-activo, un aumento en la apuesta por acciones internacionales líquidas y un esfuerzo más estructural en pos de la diversificación.
A esto se suma una mayor apuesta por los alternativos. Según Natixis, la cartera moderada promedio de la primera mitad de 2025 tenía más ponderación de renta variable, alternativos y activos reales que en el mismo período en 2024. Esto, indicaron en su reporte, en desmedro de las posiciones en renta fija y fondos de allocation.
Compras y ventas
Lo que han visto en BTG Pactual, en términos de rotación, es una salida del “cash en dólares” y un posicionamiento en duración y crédito global –especialmente en el espacio de grado de inversión–, crédito securitizado, crédito privado y estrategias orientadas a la liquidez.
“Al mismo tiempo, el inversionista latinoamericano –con décadas de experiencia en entornos macroeconómicos más volátiles– tiene una alta sensibilidad al riesgo fiscal, la inflación y las divisas”, acota Santucci. Esto, agrega, refuerza la demanda por activos seguros y estructuras de cobertura, incluyendo opciones, bonos indexados a la inflación, oro, infraestructura y activos reales.
En términos de regiones, EE.UU. sigue siendo el destino principal de las inversiones de latinoamericanos en el extranjero, especialmente en lo que respecta a las grandes compañías. Además, los capitales de la región están mirando los mercados emergentes con interés, agrega el ejecutivo de BTG, dadas sus valorizaciones.
Desde CFA Society Miami, por su parte, destacan que las regiones con mayor exposición a commodities energéticos –especialmente el petróleo– han atraído más atención en la región.
Por el contrario, han visto una reducción de la actividad de inversionistas extranjeros en India, pese a sus fundamentales sólidos, según recalca Rodríguez.
Por su parte, Santucci apunta a Europa y China como dos espacios que han perdido lustre. “Europa, por el crecimiento estructuralmente más bajo y menos exposición a ganadores de la IA”, explica, y “China, por los temas regulatorios y geopolíticos y una menor predictibilidad”.


Por Antonio Sandoval
