Según Marc Acheson, especialista en patrimonio global de Utmost, proveedor de soluciones patrimoniales basadas en seguros, la inestabilidad global y la convulsión geopolítica han provocado una rápida revisión de los planes internacionales entre los grandes patrimonios. La fiscalidad ha pasado a un segundo plano frente a la estabilidad y la seguridad. Italia y Suiza han reforzado su atractivo, mientras que ha aumentado la conciencia sobre el riesgo geopolítico asociado a los Emiratos Árabes Unidos, que hasta hace poco eran el hub emergente y un gran polo de atracción, especialmente para las generaciones más jóvenes y los emprendedores. En consecuencia, quienes abandonen el Reino Unido tenderán a priorizar destinos dentro de Europa.
Otra consecuencia clave de esta volatilidad es que la diversificación geográfica y estructural se está convirtiendo en un rasgo definitorio del panorama patrimonial, a medida que las familias buscan proteger su riqueza y gestionar con fluidez la planificación sucesoria. Los miembros más jóvenes de las familias son ya más internacionalmente móviles que nunca, con familias cada vez más dispersas entre fronteras, por lo que esta tendencia se acelerará conforme busquen mayor opcionalidad y diversifiquen el riesgo jurisdiccional. Ello generará una mayor demanda de estructuras portátiles capaces de gestionar el patrimonio de forma eficiente a través de las fronteras.
La necesidad de asesoramiento también se intensificará, dado que gestionar un patrimonio en múltiples jurisdicciones es complejo, con regímenes fiscales, marcos regulatorios y requisitos de reporte diferentes entre sí. Para afrontar esta complejidad, las familias ya están ampliando la presencia internacional de sus family offices. Los bancos privados y otros gestores de activos también tendrán que adaptarse y adoptar una visión verdaderamente global y holística de los asuntos familiares, considerando dónde esperan encontrarse los miembros de la familia a corto y medio plazo, y garantizando que la infraestructura adecuada esté en su lugar.
«La elevada volatilidad geopolítica ha cambiado las reglas del juego y ha trastocado las suposiciones previas sobre determinadas jurisdicciones. Las familias adineradas buscan seguridad, estabilidad y certeza y, como grupo altamente móvil a nivel internacional, cabe esperar que continúen diversificando su huella geográfica y utilizando distintas estructuras para cubrirse frente a riesgos emergentes, proteger su patrimonio y garantizar una planificación sucesoria fluida. «Esta mayor dimensión internacional también incrementará la complejidad para los bancos privados y los asesores que sirven a estas familias, quienes deberán adaptarse a esta nueva realidad», apunta Marc Acheson, especialista en patrimonio global de Utmost.



