En un contexto económico marcado por la inflación y la volatilidad de los mercados, los ahorradores buscan cada vez más alternativas para proteger su patrimonio. Históricamente, el oro ha sido el activo refugio por excelencia, pero el acceso a él solía verse limitado por su complejidad y sus elevados costes. Hoy en día, la tecnología financiera (fintech) está cambiando las reglas del juego.
Gold Avenue, la plataforma digital del grupo suizo MKS PAM Group, se introdujo en el mercado español el pasado mes de enero con el objetivo de democratizar la inversión en metales preciosos. Su solución permite a los usuarios comprar oro, plata, platino y paladio físicos a través de una sencilla aplicación móvil, combinando la seguridad que ofrece la propiedad de activos tangibles con la comodidad del mundo digital.
«Estamos observando un cambio claro entre los inversores españoles. Hay un interés creciente por los activos tangibles, como el oro, pero también una gran expectativa de que la experiencia sea tan sencilla y transparente como la de cualquier plataforma financiera digital», explica Nicolás Cracco, director general de Gold Avenue. Y añade: «Nuestra misión es eliminar las barreras que rodean a la inversión en metales preciosos físicos. Hemos creado una plataforma intuitiva que facilita la compra de oro, al tiempo que garantiza que cada activo se almacena de forma segura en cámaras acorazadas de alta seguridad en Suiza».
La plataforma simplifica el acceso al oro físico al ayudar a los inversores a gestionar todo el proceso de principio a fin: abastecimiento directo de las principales refinerías, almacenamiento asegurado en cámaras acorazadas suizas y reventa instantánea a precio de mercado sin comisiones. Los costes son transparentes, con almacenamiento gratuito hasta 10.000 € y una cuota mensual fija de 8 € a partir de esa cantidad.
Para quienes estén pensando en invertir en oro u otros metales preciosos, un enfoque estructurado ayuda a garantizar un comienzo claro y seguro:
- Paso 1: Definir un objetivo. El comienzo pasa por establecer un propósito claro: diversificación de la cartera, inversión a largo plazo o acceso a un activo líquido; la elección dependerá de los objetivos personales y de inversión. Esto le servirá de guía para decidir cuánto invertir y en qué plazo.
- Paso 2: Elegir una plataforma de confianza. La seguridad y la titularidad son fundamentales. Los inversores deben buscar un proveedor respaldado por un grupo consolidado, que ofrezca metales con asignación completa, almacenamiento asegurado y una política de precios transparente. Gold Avenue forma parte del Grupo MKS PAMP, uno de los nombres más consolidados del mundo en el sector de los metales preciosos.
- Paso 3: Realizar la primera compra. Las plataformas digitales como Gold Avenue permiten empezar con cantidades relativamente pequeñas. Los inversores pueden comprar desde lingotes de 1 gramo hasta monedas de inversión muy populares. El proceso es muy sencillo: elegir el producto, añadirlo al carrito y pagar; después, cada inversor puede consultar sus activos y su valor en cualquier momento a través de su cuenta de Gold Avenue, ya sea en la página web o en la aplicación.
- Paso 4: Elegir la opción de almacenamiento. Recibir la entrega o almacenar los metales en cámaras acorazadas de seguridad. Con Gold Avenue el almacenamiento está totalmente asegurado y es gratuito para metales preciosos por un valor de hasta 10.000 €. Los metales siguen estando totalmente asignados y son de propiedad.
- Paso 5: Gestión de la cartera digital. Una de las grandes ventajas de las plataformas fintech es el control. Permite a los inversores utilizar la aplicación móvil para seguir el rendimiento de su inversión en tiempo real, recibir alertas de mercado y decidir cuándo comprar más o vender, todo ello desde su smartphone.
«Lo que está cambiando hoy en día no es el oro en sí, sino el acceso al mismo. La tecnología está permitiendo que una nueva generación de inversores considere el oro físico como algo que pueden comprar, gestionar y vender con la misma facilidad que cualquier otro activo financiero», concluye Cracco.



