En su primera semana instalándose en la Moneda, el gobierno entrante –encabezado por el presidente José Antonio Kast– ha estado nombrando algunas posiciones clave. Una de ellas es la persona que estará a cargo de supervisar la implementación de la reforma previsional en el país: Joaquín Cortez, designado esta semana como superintendente de Pensiones de Chile.
Cortez es un nombre conocido en el mercado local. Un profesional del mundo financiero que ha visto las dos caras de la moneda, la pública y la privada. Esto incluye pasos por directorios y altos cargos en los rubros de seguros y fondos de pensiones, además de convertirse en el primer presidente de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), tras la fusión de las superintendencias de Valores y Seguros y de Bancos e Instituciones Financieras.
En los últimos días, el nuevo regulador ha estado renunciando a los directorios en los que participaba, gracias a su posición en Administradora Americana de Inversiones (AAISA), el holding que agrupa todos los negocios de AFP Habitat fuera de la gestora previsional en Chile. Esto incluye Prudential SAF y AFP Habitat en Perú, Colfondos en Colombia y Prudential AGF y Caja Los Andes en Chile.
Anteriormente, Cortez presidió la CMF entre 2018 y 2022, período donde estuvo a cargo del primer período del ente regulador tras la fusión de reguladores de la banca y el mercado de valores. Mucho antes, a finales de la década de los 80, también se desempeñó en el Banco Central de Chile, como director de Operaciones.
Por su parte, en el mundo privado, el profesional trabajó como gerente de inversiones de AFP Provida, entre 1996 y 2011, y como presidente del directorio, por los dos años siguientes. También fue gerente general y fundador Santander Investment, gerente de Desarrollo y de Finanzas Banco de A Edwards (actual Banco de Chile), Senior Financial Officer de Bankers Trust Chile y gerente general de la corredora de la misma firma. Además, ha servido en los directorios de las aseguradoras Confuturo y CorpSeguros y la salmonera Camanchaca y fue asesor senior de la gigante del private equity The Blackstone Group.
Desde el mercado están expectantes a cómo será la conducción de Cortez en la Superintendencia de Pensiones, una instancia en la que no ha participado antes. Los desafíos que se vienen para la recién ungida autoridad están principalmente relacionados con la implementación de la reforma previsional en el país andino.
Hay varios aspectos que tienen a la industria financiera en vilo, ya que podría alterar algunos aspectos de la administración de las carteras previsionales. La licitación de stock de afiliados es una de las principales preocupaciones, ya que podría afectar cosas como los programas de inversión en alternativos de los fondos de pensiones locales, por ejemplo. Además, será crucial el cambio del modelo de gestión, de multifondos a fondos generacionales, y será la Superintendencia la que debe definir el benchmark que medirá estos nuevos vehículos.
En ese sentido, fuentes del mercado local miran con buenos ojos el nombramiento de Cortez, dada su experiencia en el mundo público y el privado, particularmente en AFPs. De momento, la expectativa es que su designación tenga una lógica de que prime el pragmatismo y el criterio técnico en el proceso de implementación.
