Hasta ahora, el Banco Central Europeo (BCE), en voz de su presidenta Christine Lagarde, ha defendido que la institución monetaria se encuentra “en un buen lugar”. Sin embargo, la escalada en el conflicto de EE.UU. e Irán y su impacto en los mercados energéticos hacen plantearse hasta qué punto el BCE mantendrá esta narrativa. Un debate que ha ganado relevancia después de que Peter Kazimir, miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo y gobernador del Banco Central de Eslovaquia, declarara que “por el momento, debemos mantener la calma, pero diría que una reacción del BCE podría estar potencialmente más cerca de lo que muchos creen”.
En opinión de Germán García Mellado, gestor de Paradigma Flexible Bonds y High Income Bonds de A&G Global Investors, el BCE afronta la reunión de política monetaria de este jueves en un contexto radicalmente distinto al de hace apenas unas semanas. “El estallido de la guerra en Irán ha introducido un nuevo foco de incertidumbre para la economía europea y ha alterado el equilibrio, que parecía haberse alcanzado entre crecimiento moderado e inflación cercana al objetivo. La institución presidida por Christine Lagarde, previsiblemente, mantendrá los tipos de interés sin cambios en este encuentro. Sin embargo, la atención del mercado no se centrará tanto en la decisión inmediata como en el mensaje que el BCE lance sobre el nuevo entorno macroeconómico”, reconoce Gara Mellado.
Según su visión, el BCE podría optar por abandonar esa narrativa de “en un buen lugar” en favor de un tono más prudente y centrado en los riesgos. “El Consejo de Gobierno tendrá que reconocer que el entorno económico se ha vuelto significativamente más incierto y que los riesgos para la inflación se han desplazado al alza, principalmente por el encarecimiento de la energía”, señala.
Perspectiva de inflación
Konstantin Veit, gestor de carteras de PIMCO, coincide en que el BCE mantendrá los tipos, pero añade: “Es probable que las nuevas previsiones del personal técnico muestren un repunte de la inflación a corto plazo impulsado por el aumento de los precios de la energía, antes de que la inflación vuelva al 2% el año que viene. Prevemos que la inflación general alcance un máximo de alrededor del 3% este año, con una contribución de la energía de aproximadamente un punto porcentual. Creemos que se seguirán de cerca las expectativas de inflación. Si bien los indicadores basados en el mercado se mantienen contenidos, las expectativas de los consumidores parecen más vulnerables”.
Según su visión, en caso de que el BCE decida endurecer la política monetaria a finales de este año, no espera subidas por encima de lo que los mercados ya tienen descontado. “Creemos que es probable que las previsiones de crecimiento se revisen ligeramente a la baja, reflejando el aumento de los riesgos a la baja a pesar de la reciente resistencia”, concluye.
Posibles escenarios
Los expertos coinciden que una escalada prolongada del conflicto en Oriente Medio podría desencadenar una leve recesión en Europa y prolongar el exceso de inflación. Por lo tanto, estiman que solo en caso de una escalada prolongada, cabría esperar que el BCE subiera los tipos hasta 50 puntos básicos y la Fed hasta 25 puntos básicos para finales de 2026.
“La gran incertidumbre y una crisis de estanflación están poniendo a prueba a la economía mundial. La UEM y Japón/Asia son vulnerables debido a sus elevadas importaciones de energía. En el escenario base, los bancos centrales no prestarán atención al repunte temporal de la inflación, por lo que es probable que la Fed aplique una bajada de tipos este año y que el BCE mantenga los tipos sin cambios”, advierte Michele Morganti, estratega senior de renta variable en Generali AM (parte de Generali Investments).
Para Morganti lo más relevante es que no estamos en la misma situación que en 2022. “Hasta ahora, la crisis de los precios de la energía está más contenida, la economía mundial se encuentra en mejores condiciones y los bancos centrales (muy acomodaticios en 2022) ya se encuentran en territorio neutral”, destaca.



