Tres preguntas han planteado los clientes de Aberdeen Investments de forma consistente a lo largo de 2025 y en lo que va de 2026: cómo invertir en IA, qué debemos esperar del dólar y cuál será el impacto definitivo de los aranceles. Dado el repunte del riesgo geopolítico desde el inicio del año y particularmente desde el ataque de EE.UU. a Irán, también han aparecido nuevas cuestiones sobre el comportamiento de activos refugio como el oro.
El punto de partida de Aberdeen es una postura constructiva respecto a los activos de riesgo, con la expectativa de un crecimiento positivo, pero modesto, tanto en países desarrollados – incluyendo EE.UU.- como emergentes, aunque con preferencia por estos últimos, como explicó Sree Kochugovindan, economista senior Global Macro de la firma escocesa, durante la celebración de la popular Burns Night que organiza la firma anualmente en Madrid.
Haciendo gala del expertise de Aberdeen en países en vías de desarrollo, la economista comentó que el Outlook para invertir en emergentes es positivo tanto en renta variable como en renta fija, por la presencia de motores estructurales de crecimiento en el largo plazo, el bajo endeudamiento sobre el PIB de algunas de estas naciones y el atractivo de las primas de riesgo.
Desde la firma han insistido en que su visión macro es a medio plazo (a 12-18 meses vista), por lo que no han hecho cambios sustanciales en su evaluación a pesar del ruido reciente, aunque sí han incidido en la necesidad de efectuar un análisis de escenarios “más robusto” ante el peso de la geopolítica como factor clave para los mercados en el largo plazo, con una posición adaptada “a mayor volatilidad de la inflación, term premias más elevadas y una mayor resiliencia en defensa y cadenas de suministro”.
IA como eje transversal
Sin embargo, la cuestión a la que dedicó más comentarios la experta fue a cómo abordar la inversión en IA, tomando como punto de partida el contexto actual de valoraciones elevadas, perspectivas muy optimistas en capex, el impacto directo de la IA como motor del crecimiento en EE.UU. y las dudas sobre la trayectoria futura de los beneficios.
Frente a estos hechos, la experta explicó que en Aberdeen llevan varios meses debatiendo cómo diversificar la exposición a IA frente al posicionamiento generalizado del mercado, muy centrado en las 7 Magníficas y en EE.UU. “La IA es una temática multianual, pero este año va a tener una apariencia muy diferente a la del año pasado”, avanzó.
En esta línea, Kochugovindan calificó la reciente corrección en el sector de software como “una alarma sonando” y llamó a hacer un ejercicio de visión a largo plazo para desentrañar cuáles van a ser los retornos sobre la inversión en IA a largo plazo e identificar a potenciales ganadores. “Necesitamos pensar en diferentes regiones y sectores, en diversificar de forma transversal, incluir crédito, activos reales, etc. Es necesario diferenciarse y buscar cuál puede ser el siguiente ángulo de inversión en IA”, insistió.
Hecha esta reflexión, la economista procedió a dar algunas pistas sobre el posicionamiento de Aberdeen en inteligencia artificial. “Pensamos que la IA va a seguir siendo una buena apuesta en renta variable, pero necesitamos pensar en el lado del hardware. Es una tesis de inversión fuerte que tiene potencial para generar retornos muy fuertes, y que se filtra a muchos otros sectores”, detalló.
Aberdeen también está incluyendo entre sus activos favoritos este año la inversión en infraestructuras, que ven como otra manera de jugar la temática en torno a la IA.
Kochugovindan también citó oportunidades de inversión ligada a IA en países emergentes: “Existen muchas oportunidades, pero con valoraciones muy razonables en comparación con los mercados desarrollados y perspectivas de crecimiento de beneficios al alza”.
La experta habló en particular de las oportunidades presentes en Asia, “donde se está produciendo la transición de la vieja economía a la nueva economía”. Citó dos ejemplos: el giro de China hacia los vehículos eléctricos y el sector tecnológico, y los esfuerzos en Corea y Japón en torno a la producción de chips, robótica y tecnologías verdes.
La experta también afirmó encontrar ideas en otras regiones emergentes, particularmente en Latinoamérica, donde considera que la región tiene un rol que jugar en la inversión en IA desde la perspectiva de la minería de metales críticos.
¿Qué hacemos con el dólar?
Aunque el dólar ha recuperado recientemente su estatus de activo refugio por el incremento de las tensiones en Oriente medio, es necesario recordar que su trayectoria cambió estructuralmente el año pasado con la llegada de Trump 2.0. “Trump ha afirmado públicamente que un dólar débil es bueno para las exportaciones estadounidenses. Pero Scott Bessing, el secretario del Tesoro, afirmó que querían un dólar fuerte, que esa siempre ha sido la prioridad. Vemos mensajes muy confusos”, explica la experta.
Por un lado, desde la firma escocesa constatan que las perspectivas de crecimiento para EE.UU. han subido mucho, y anticipan que la aplicación de estímulos fiscales a través de la Big Beautiful Bill podría seguir alentando el crecimiento en la segunda parte de 2026 y en 2027, lo que sería positivo para el billete verde.
Pero, por otro lado, en palabras de la experta, “no podemos desdeñar la narrativa de la desdolarización, que tiene mucho peso negativo sobre el dólar”. También anticipa un impacto bajista sobre la divisa derivado de dos bajadas de tipos de interés adicionales por parte de la Reserva Federal (espera una para junio y otra para diciembre).
En definitiva, para Sree Kochugovindan la cuestión relativa al dólar se reduce a si seguirá siendo necesario cubrir la divisa o no, ya sea en dólares o euros. De momento, la firma mantiene una postura neutral respecto a la divisa.
Inflación y aranceles
La experta afirmó que la aplicación de aranceles en 2025 “aún no ha tenido impacto significativo” sobre el coste de la vida. “Todavía podría filtrarse, pero lo que estamos viendo es que las empresas prefieren reducir sus márgenes antes que transferir el coste. Hay muchas dinámicas que podrían ser interpretadas indebidamente”, alerta.
La economista puso acento asimismo sobre la debilidad actual del mercado laboral estadounidense, en referencia a que está cayendo el crecimiento salarial, con repercusiones a la baja sobre otros componentes de la inflación. La previsión de Aberdeen es que la inflación se quede cerca del 2 % para finales de 2026.
Perspectivas para los metales
Finalmente, la experta hizo una serie de comentarios sobre el comportamiento reciente de algunos metales de referencia, comenzando por el oro. “El oro presenta una serie de motores estructurales. A pesar de la volatilidad que podamos ver en el futuro, la tendencia sigue al alza por las compras de bancos centrales, particularmente de países emergentes, que están buscando diversificar fuera de los activos estadounidenses”, detalla la experta.
Ésta añadió que también constatan un incremento de la demanda de oro por parte de inversores minoristas y de compras de ETFs, lo que justifica la tesis de distintos motores de demanda y de periodos de movimientos especulativos y de corrección.
La experta terminó su análisis justo por donde lo empezó, con la conexión entre la IA y distintas clases de activos, en este caso la plata: “La plata no está sostenida por la demanda de bancos centrales, tampoco el platino, son metales industriales. Están conectados con el siguiente nivel de inversión en IA, por lo que pensamos que analizar compañías mineras y diversificar en torno a varios metales puede ser una buena idea de inversión”.



