Los ETPs globales alcanzaron los 2,3 billones de dólares en 2025, superando el récord anterior de 1,8 billones de dólares establecido en 2024. Sin embargo, lo más interesante no es la cifra, sino el comportamiento que tuvieron los flujos y su significado. “Las encuestas a nuestros clientes realizadas a lo largo de 2025 mostraron una pérdida de optimismo sesgo alcista a medida que avanzaba el año. Sin embargo, esto no impidió que los ETPs globales registraran un año récord de entradas netas y que los ETPs de renta variable captaran 1,4 billones de dólares, con la renta variable estadounidense concentrando la mayor parte, con 740.800 millones de dólares”, apuntan iShares en su último informe.
Según explica la gestora, también se observó una asignación significativa a exposiciones fuera de EE.UU., a medida que los inversores buscaban diversificación frente a los riesgos de concentración en los índices estadounidenses. “Esto se tradujo en entradas récord en renta variable europea (91.100 millones de dólares), casi igualando los flujos netos totales hacia esta exposición entre 2015 y 2024 (94.500 millones de dólares)”, matizan.
Europa y mercados emergentes
En este sentido, los inversores de EMEA fueron el principal motor de las compras en 2025 (72.900 millones de dólares), mostrando una convicción mayor hacia la renta variable europea que hacia la estadounidense durante los seis primeros meses del año (45.600 millones de dólares frente a 8.700 millones). “En la segunda mitad del año, las asignaciones de los inversores de EMEA estuvieron más equilibradas, con 27.300 millones de dólares hacia renta variable europea y 30.900 millones hacia acciones estadounidenses”, reconoce el informe.

La gestora también destaca que la renta variable de mercados emergentes registró entradas significativas, alcanzando los 152.300 millones de dólares. De nuevo, los más activos fueron los inversores de EMEA, que alcanzaron un récord de 38.500 millones de dólares, mientras que los ETPs de renta variable de mercados emergentes cotizados en EE.UU. registraron su tercer mayor año de entradas netas (41.300 millones de dólares).



