¿Su fondo balanceado cuenta con estos tres elementos esenciales?
| Por Elsa Martin | 0 Comentarios

Con las acciones estadounidenses registrando su tercer año consecutivo de ganancias de dos dígitos en 2025 y todos los principales sectores de renta fija de EE. UU. registrando fuertes rendimientos, las estrategias mixtas, definidas como una combinación de acciones para la revalorización del capital y bonos para obtener renta, lograron sólidos resultados positivos. Un simple reparto del 60%/40% entre el S&P 500 Index y el índice Bloomberg US Aggregate Bond habría generado un rendimiento del 13,7% en 2025.
Con una economía estadounidense resiliente, la inversión impulsada por la IA y la política acomodaticia de la Reserva Federal (Fed) que probablemente continuará en 2026, los portafolios mixtos o balanceados podrían estar preparadas para tener otro año positivo. Los inversionistas podrían plantearse si sus estrategias mixtas reúnen los tres siguientes elementos que consideramos esenciales para lograr una sólida rentabilidad ajustada al riesgo.
1. Renta variable con sólidas perspectivas de crecimiento secular
La función principal de la asignación a renta variable en un portafolio balanceado es proporcionar una revalorización del capital. Para ello, es importante que esta parte del portafolio esté posicionada para crecer. Centrarse en empresas de alta calidad preparadas para beneficiarse de temas de crecimiento secular plurianual, como la innovación digital y la IA, debería presentar un sólido conjunto de oportunidades para captar el crecimiento de los beneficios.
Aspectos a tener en cuenta en 2026
Se espera que la economía estadounidense crezca en 2026, beneficiándose de un auge histórico del gasto de capital, con la inteligencia artificial (IA) como motor principal. El cambio hacia una mayor eficiencia se ha hecho cada vez más evidente a medida que las empresas despliegan la IA para lograr aumentos significativos de productividad, impulsar los márgenes y respaldar el crecimiento de los beneficios a pesar de las presiones arancelarias y el aumento de los costes.
Nuestra convicción en el tema del crecimiento secular de la IA sigue aumentando. El gasto en activo fijo en IA sigue siendo sólido, sin signos de estancamiento, y a medida que las empresas aceleren el despliegue de la IA en todos los sectores, es probable que las mejoras en la productividad persistan. Sin embargo, si el ciclo de inversión en IA se estanca y las trayectorias de los beneficios cambian, los inversionistas podrían plantearse ajustar las asignaciones. Por eso, en nuestra opinión, es vital contar con una estrategia flexible y activa centrada en empresas individuales que puedan seguir aumentando los beneficios.
2. Una asignación a bonos que hace su trabajo
La asignación a renta fija dentro de un portafolio balanceado debería desempeñar dos funciones principales: generar rentas significativas limitando al mismo tiempo las caídas durante periodos de tensión bursátil. Una asignación del 100% a bonos high yield podría satisfacer las primeras, mientras que una asignación del 100% a bonos del Tesoro estadounidense podría satisfacer las segundas, pero posicionar un portafolio de renta fija para hacer ambas cosas es más complejo y, en nuestra opinión, clave para el éxito de un portafolio equilibrado. Desafortunadamente, los índices de referencia de renta fija no siempre logran este equilibrio, lo que hace que una asignación de renta fija gestionada activamente sea un componente fundamental de una estrategia equilibrada.
Aspectos a tener en cuenta en 2026
Dadas las perspectivas positivas para el crecimiento económico de EE. UU., tanto las tasas oficiales como los más alejados de la curva de tipos podrían mantenerse más altos de lo esperado. Dicho esto, si la economía se tambaleara, el tramo corto de la curva podría ofrecer una mejor cobertura comparado con los vencimientos a más largo plazo, dado que la Fed tiene amplio margen para recortar las tasas. También existe la posibilidad de que los nuevos líderes de la Fed intenten bajar las tasas a pesar de la fortaleza de la economía. Si esto sucediera, cabría esperar que las primas por plazo (el rendimiento adicional para compensar a los inversionistas por mantener bonos a más largo plazo) aumentaran, lo que daría lugar a un mayor pronunciamiento de la curva.
En cuanto a la generación de renta, creemos en la importancia de maximizar el carry por unidad de riesgo. Actualmente, las valoraciones atractivas en relación con muchos bonos corporativos y la sólida calidad crediticia disponible en los sectores titulizados respaldan nuestras perspectivas positivas para el crédito titulizado. Además, los sectores titulizados suelen presentar una menor correlación con la renta variable que los bonos corporativos, lo que significa que pueden ofrecer una mejor diversificación frente a caídas de la renta variable que los portafolios típicos con gran peso de corporativo, lo que ayuda aún más a gestionar la volatilidad.
3. Un mandato de asignación de activos flexible
La economía y los mercados financieros están en constante cambio, y el valor relativo entre la renta variable y los bonos no es una excepción. Aunque se espera que la renta variable supere con creces a los bonos a largo plazo, está sujeta a episodios de inferior rentabilidad a corto plazo y a una mayor volatilidad.
En nuestra opinión, es esencial contar con un portafolio equilibrado con un mandato flexible que permita el ajuste del mix renta variable-bonos para adaptarlo a las condiciones actuales. Este tipo de asignación dinámica puede permitir a un gestor experto reducir la ponderación de la renta variable en previsión de picos de volatilidad y caídas de los mercados de renta variable, lo que puede dar lugar a caídas más bajas y mejores rentabilidades ajustadas al riesgo a largo plazo. Del mismo modo, tener flexibilidad para aumentar las asignaciones a renta variable durante los periodos en los que el gestor espera que las acciones se comporten mejor podría contribuir a mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo a largo plazo.
Conclusión
Dada la combinación de una economía resiliente, la inversión corporativa en IA, el impacto positivo de los recientes recortes de tasas y la continua incertidumbre geopolítica, los inversionistas deben estar preparados para las oportunidades (y los riesgos) que conlleva un panorama de inversión cambiante.
Estar bien posicionados en asignaciones tanto de renta variable como de renta fija, así como en el mix general de renta variable-renta fija, será crucial para los portafolios equilibrados que se desenvuelvan en los mercados en 2026.
Tribuna de opinión firmada por Greg Wilensky, CFA, Head of US Fixed Income y Portfolio Manager, y Jeremiah Buckley, CFA, Portfolio Manager de Janus Henderson Investors.














