Los inversores tienen claro qué quieren, pero sus decisiones no siempre están en consonancia. Para Fidelity International, esta desconexión, que denominan “la brecha entre las aspiraciones y los actos”, es un rasgo persistente del comportamiento de los inversores. Según refleja su encuesta global “Be Invested 2026”, en la que encuestamos a 13.000 inversores en 13 mercados de todo el mundo, muchos inversores podrían no estar dando los pasos que les ayudarán a alcanzar sus metas financieras a largo plazo.
En opinión de Samantha Ricciardi, responsable para Europa, Oriente Medio y África (EMEA) de Fidelity, y Damien Mooney, responsable para Asia-Pacífico menos Japón, esta realidad se manifiesta de diferentes formas: “Los inversores aspiran a conseguir rentabilidades a largo plazo elevadas, pero mantienen un porcentaje considerable de su patrimonio en liquidez. Son conscientes de la importancia de mantener las inversiones, pero siguen reaccionando ante los movimientos a corto plazo de los mercados. Aunque expresan confianza en sus decisiones, no siempre se sienten totalmente preparados para llevarlas a la práctica. Incluso con más herramientas, más información y un mayor acceso que nunca, no siempre resulta fácil mantener el rumbo hacia los objetivos a largo plazo”, argumentan.
La raíz de la brecha
En este sentido, ambos advierten de que las implicaciones son reales, ya que, con el tiempo, las pequeñas desviaciones pueden acumularse y dar lugar a resultados sustancialmente diferentes, sobre todo en relación con las metas a largo plazo, como la jubilación. “Dicho de forma sencilla, la forma en que muchos inversores emplean su dinero no concuerda con lo que quieren conseguir”, afirman.
Por ejemplo, en todo el mundo los inversores aspiran a una rentabilidad media anual del 7,9% a largo plazo, pero la liquidez representa en promedio un 22% de sus carteras de inversión. “De acuerdo con nuestro análisis, salir de la liquidez puede generar una mejora considerable de la rentabilidad de hasta tres puntos porcentuales anualizados a lo largo de 10 años. También existe una ventaja pequeña, pero considerable, cuando se mejora la diversificación para reducir el sesgo nacional”, indican desde la gestora.
Otra de las conclusiones de la encuesta es que la dimensión conductual agrava la brecha: cuando la volatilidad hace mella en los mercados, muchos inversores hacen una pausa o salen en lugar de mantener las inversiones. “La confianza también sigue siendo un obstáculo y, en este sentido, los inversores se sienten abrumados por la complejidad y buscan directrices más claras en las que poder confiar”, reconocen.
Cómo romper la brecha
Para la gestora la buena noticia es que, “mediante pequeños cambios”, se puede conseguir un impacto significativo. Por eso proponen, además de reducir el promedio de liquidez de las carteras, evitar la concentración en el mercado nacional. “Reducir el sesgo nacional puede ampliar el conjunto de oportunidades, elevar el potencial de rentabilidad, rebajar la volatilidad de la cartera y mitigar el riesgo de pérdidas de valor”, explican.
Por otro lado, resulta clave que los inversores que recurren a un asesor financiero muestran una mayor confianza en que alcanzarán sus metas a largo plazo y están más dispuestos a asumir riesgos. Sin embargo, la firma advierte de que convertir estas metas en un comportamiento disciplinado a la hora de invertir depende de que se armonicen los costes, los incentivos y la estructuración de las carteras, de modo que la asunción de riesgos sea coherente con los objetivos a largo plazo.
La captación de capital en el sector de private equity se ha vuelto más exigente en 2026, marcada por un incremento de los procesos de due diligence y una creciente incertidumbre regulatoria, que se consolidan como los principales obstáculos para los gestores a la hora de levantar nuevos fondos. Así lo refleja una nueva encuesta elaborada por Ocorian.
El estudio, realizado entre 300 altos directivos de gestoras de private equity en Estados Unidos y Europa, cuyas firmas gestionan conjuntamente 3,511 billones de dólares en activos, muestra que el 62% de los encuestados considera que la captación de capital se ha vuelto ligeramente más difícil en 2026 en comparación con el año anterior. Sin embargo, el informe también apunta a un panorama más matizado: un 32% afirma que el entorno ha mejorado ligeramente, mientras que un 5% no percibe cambios.
Según Ocorian, estos datos sugieren que el mercado no está simplemente más restringido, sino que se está volviendo más selectivo. En este sentido, el 51% de los gestores afirma que los inversores están ampliando el número de gestores especializados en los que invierten, mientras que el 42% indica que las relaciones con los gestores se mantienen estables. Solo un 5% observa una tendencia hacia la consolidación en menos gestores.
Entre las principales barreras para la captación de capital, el 63% de los encuestados señala el aumento de los requisitos de due diligence, lo que lo convierte en el factor más relevante. A continuación, se sitúa la incertidumbre regulatoria, seguida de las restricciones de asignación de capital y la reorientación de los inversores institucionales fuera de los activos alternativos.
La firma destaca además que las metodologías de valoración se han convertido en el área más escrutada por los inversores durante el proceso de due diligence, citada por el 51% de los gestores, por delante del riesgo de apalancamiento y financiación.
En paralelo, el estudio muestra que los criterios ESG siguen presentes en el diálogo con los inversores, aunque con un cambio de enfoque. El 65% de los gestores afirma que el ESG se ha convertido principalmente en un elemento de reporte y cumplimiento normativo, mientras que el 28% señala que sigue siendo relevante para determinados segmentos de inversores.
De cara a los próximos tres años, los gestores prevén un aumento de la asignación hacia diversas estrategias de mercados privados. El venture capital lidera las preferencias, citado por el 58% de los encuestados, seguido del growth equity y el private credit o direct lending. También destacan las energías renovables y la infraestructura excluyendo renovables.
Richard Hansford, responsable de ventas de fondos EMEA en Ocorian, apunta que el entorno de captación de capital no solo se está endureciendo, sino que se está volviendo más exigente desde el punto de vista operativo y de análisis. “Los inversores siguen asignando capital, pero lo hacen con mayor escrutinio sobre la selección de gestores, los estándares de due diligence y la infraestructura operativa de cada fondo”, explicó Hansford. Añadió además que la creciente importancia de las metodologías de valoración refuerza la necesidad de procesos sólidos, transparencia y apoyo operativo especializado por parte de los gestores.
A medida que un mundo más competitivo y conflictivo da lugar a nuevas amenazas, la seguridad, en su sentido más amplio, está ascendiendo a los primeros puestos de las agendas gubernamentales. Desde la alimentación, el agua, la energía y la salud hasta la ciberseguridad y la seguridad nacional, la demanda de protección, fiabilidad y soberanía en recursos esenciales está reconfigurando las cadenas de valor y creando nuevas oportunidades de inversión.
Seguridad alimentaria y del agua
El cierre del estrecho de Ormuz, un corredor por el que normalmente transita más de un tercio de los fertilizantes comercializados a nivel mundial, puso de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas alimentarios globales. Esta vulnerabilidad ya había quedado profundamente expuesta en distintas regiones al comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando se interrumpieron gravemente la producción y el transporte de cereales. La seguridad alimentaria se ha convertido en un punto de presión geopolítica debido, en parte, a que los riesgos de hambruna —que habían disminuido significativamente a escala mundial desde 1990— han aumentado nuevamente por el incremento de los costes de los insumos agrícolas y la inflación de los alimentos, elevando el riesgo político y acelerando la migración desde las regiones vulnerables.
Ante la imposibilidad de que los productores del Golfo exporten fertilizantes clave a base de nitrógeno, los países del sur de Asia, el norte de África y América Latina afrontan mayores costes de siembra y menores rendimientos, lo que intensifica las tensiones internas y puede incrementar la emigración hacia regiones ya sometidas a presión. Al mismo tiempo, las perturbaciones geopolíticas interactúan ahora con la volatilidad climática, convirtiendo la disponibilidad de alimentos en un indicador de la estabilidad estatal.
Para los inversores, la oportunidad reside en tecnologías y sistemas que amortigüen estos impactos, desde la agricultura de precisión y los entornos de cultivo controlados hasta análisis avanzados de la cadena de suministro, logística resiliente e insumos que reduzcan la dependencia de fertilizantes expuestos a tensiones geopolíticas.
La presión sobre los recursos hídricos se está volviendo más aguda en las regiones del mundo que ya operan cerca de sus límites ecológicos, donde los desiertos, las zonas semidesérticas y las regiones urbanas en rápida expansión afrontan una creciente presión demográfica sobre suministros limitados. Los Estados del Golfo dependen de la desalinización como su principal mecanismo de resiliencia, lo que convierte la seguridad del agua dulce en un pilar fundamental de la estabilidad nacional. Alternativas que utilizan energía solar, destilación multietapa o destilación de múltiples efectos, así como sistemas basados en membranas, podrían desplegarse de manera más amplia para producir agua industrial y potable.
Mientras tanto, en los mercados desarrollados, la contaminación se ha convertido en una preocupación generalizada. Los productos químicos denominados «para siempre» superan los umbrales regulatorios hasta en un 60 % de los ríos europeos, lo que pone de manifiesto la magnitud de las mejoras en tratamiento y monitorización necesarias para mantener suministros seguros. En Estados Unidos, el descubrimiento de este tipo de contaminación en más de 9.700 emplazamientos, afectando a más de la mitad de la población, ha obligado a las empresas de servicios públicos a reformar los sistemas de vigilancia y a acelerar la inversión en estrategias de remediación a largo plazo.
El agua pura y «ultrapura» también se ha vuelto indispensable para las industrias de alto valor añadido. La fabricación de semiconductores, la producción farmacéutica, la manufactura avanzada y los centros de datos de inteligencia artificial dependen de flujos fiables de agua pura, elevando la tecnología del agua a la categoría de capacidad estratégica. A medida que las naciones compiten por construir sus bases industriales resilientes, el acceso a agua de alta pureza determina dónde puede prosperar la manufactura avanzada.
Salud y seguridad energética
Aunque la seguridad alimentaria e hídrica constituyen la base de la pirámide de la seguridad, la seguridad sanitaria y energética representa el siguiente nivel. Moldeados por las enseñanzas de las recientes crisis sanitarias mundiales y por la acelerada convergencia entre el riesgo biológico y las tecnologías digitales y los conflictos, los gobiernos reconocen ahora que la preparación depende de capacidades que van más allá de la capacidad hospitalaria, extendiéndose a la diversificación de las plataformas vacunales, la biofabricación nacional y la redundancia de las cadenas de suministro. La preparación ante pandemias se ha convertido en una prioridad de nivel sistémico, haciendo hincapié en infraestructuras clínicas móviles, la monitorización genómica y plataformas integradas de datos capaces de ampliarse de forma instantánea durante las crisis.
Mientras tanto, la seguridad energética y del suministro eléctrico está siendo redefinida por los patrones de dependencia energética global. El ascenso de Estados Unidos como productor en gran medida autosuficiente de petróleo y gas ha reducido su exposición a perturbaciones externas del suministro y ha modificado su postura estratégica. Con una abundancia energética interna que reduce —sin eliminar— la necesidad económica de estabilizar los mercados exteriores, Washington aborda ahora los compromisos internacionales con una mayor selectividad.
Esta evolución se produce en un momento en que otros grandes consumidores, especialmente en Europa y Asia, siguen dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles importados y, por tanto, son más vulnerables a la volatilidad geopolítica. La carga de garantizar el acceso a suministros estables está desplazándose hacia el interior. Como consecuencia, los países están acelerando los esfuerzos para diversificar el abastecimiento, ampliar la producción nacional y construir reservas estratégicas, desde instalaciones de regasificación de gas natural licuado (GNL) hasta capacidad de generación eléctrica de emergencia basada en carbón, con el fin de estabilizar el suministro.
El valor estratégico de las energías renovables y la energía descentralizada ha aumentado significativamente. La energía solar, la eólica y el almacenamiento en baterías, junto con las redes eléctricas necesarias para respaldarlas, desempeñan ahora una doble función: apoyar la descarbonización al tiempo que reducen la exposición a cadenas de suministro extranjeras y a puntos críticos marítimos. Los países mejor posicionados para la próxima década serán aquellos que reduzcan su exposición externa, inviertan en sistemas energéticos diversos y resilientes, y consideren la estrategia energética no solo como un imperativo ambiental o económico, sino como una piedra angular de la autonomía geopolítica.
Para los inversores, la oportunidad reside en las empresas que permitan esta reconfiguración estructural: desarrolladores de generación y almacenamiento descentralizados, constructores de arquitecturas de red resilientes, productores de minerales críticos, operadores de infraestructuras flexibles de GNL y sistemas nacionales de capacidad fiscal. A medida que los sistemas energéticos evolucionen hacia la autonomía, la diversificación y la localización, los mayores rendimientos fluirán hacia las empresas alineadas con este nuevo modelo de poder centrado en la seguridad.
Ciberseguridad y seguridad nacional
La inteligencia artificial y la transformación digital a gran escala están revolucionando la demanda de seguridad informática. A medida que las empresas incorporan analítica avanzada, automatización y modelos de IA profundamente integrados en los flujos de trabajo, crean infraestructuras distribuidas de alta capacidad que deben protegerse de extremo a extremo. Al mismo tiempo, los agentes de IA a gran escala, las herramientas de ingeniería de deepfakes y el malware en rápida evolución están elevando el nivel de la defensa y obligando a avanzar hacia plataformas nativas de IA capaces de detectar y contener anomalías a velocidad de máquina. Microsoft estima que alrededor del 80 % de las empresas de la lista Fortune 500 ya utilizan agentes de IA, pasando de asistentes a actores que crean una oleada de usuarios no humanos que requieren supervisión y, cuando sea necesario, ser detenidos.
La ciberseguridad sigue siendo también uno de los ámbitos más resilientes del gasto empresarial en TI, una necesidad operativa y un coste de prevención frente a la extorsión, el robo y las interrupciones del negocio. Fuentes del sector estiman que el gasto en ciberseguridad representa entre el 4 % y el 5 % del gasto total empresarial en TI, mientras que el subsector de la ciberseguridad vinculada a la IA crece a una tasa compuesta anual del 23 % al 24 %.
Consideramos la ciberseguridad como un tema estructural de crecimiento, respaldado por la simple realidad de que la IA está impulsando a todas las organizaciones a replantearse cómo protegen a las personas, las operaciones y sus crecientes poblaciones de trabajadores digitales. A medida que la IA se integra en la ejecución cotidiana, es probable que el capital se dirija hacia empresas que proporcionen la capa fundamental de confianza de la economía de la IA: garantizar que los sistemas sigan siendo seguros, fiables y responsables, convirtiendo así la seguridad no en un mero centro de costes, sino en un habilitador esencial de la productividad futura y de la creación de valor.
Más allá de la seguridad tecnológica, los conflictos en Ucrania y Oriente Medio demuestran un cambio que podría alterar de forma permanente el panorama de las inversiones gubernamentales. Tanto los conflictos actuales como los futuros muestran el mismo patrón: los activos decisivos en el campo de batalla actual ya no son columnas acorazadas ni poder aéreo masivo, sino un complejo estrato de drones, sensores y municiones guiadas de precisión. La capacidad de alcanzar objetivos estratégicos depende menos de los presupuestos de defensa —aunque estos estén aumentando, por ejemplo con el compromiso de la OTAN de destinar el 5 % del PIB— y más de cadenas de suministro sólidas, ciclos rápidos de innovación y flexibilidad táctica.
China se sitúa en el centro del nuevo paradigma. La frontera tecnológica se encuentra en las baterías, los imanes permanentes, los motores eléctricos y la electrónica de potencia. Estos son todos ámbitos en los que China es el actor principal, posicionándose como proveedor mundial preeminente de las herramientas que definen el combate moderno. Si este dominio persiste, podría cuestionar los fundamentos del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial.
El gasto en defensa de la OTAN, Asia Oriental y el Golfo ya se está orientando hacia las tecnologías en las que China lidera: sistemas antidrones, defensa de corto alcance, guerra electrónica y vigilancia habilitada por IA, incluso cuando las naciones intentan evitar una dependencia excesiva del hardware de origen chino. El riesgo estratégico es evidente: los países occidentales podrían no tener otra opción que utilizar tecnologías cuyos componentes proceden del mismo ecosistema que buscan disuadir, o realizar esfuerzos muy costosos para replicar dichas capacidades.
El segmento de crecimiento más rápido dentro de la fabricación de drones (tanto ofensivos como defensivos) y de los sistemas de defensa integrados, como el programa estadounidense “Golden Dome”, está impulsado por la innovación. Se están realizando importantes esfuerzos para asegurar las cadenas de suministro de minerales críticos, desde la mina hasta la fabricación. Con la automatización y los datos dominando los conflictos, la seguridad nacional favorecerá cada vez más a las empresas que combinen la protección física con la inteligencia digital, y cuyos productos puedan adaptarse tan rápidamente como las amenazas que están diseñados para detener.
Tribuna de opinión firmada por Robin Haworth, analista de Investigación de Renta Variable en Lombard Odier.
Foto cedidaDan Siluk, responsable de Global Short Duration & Liquidity de Janus Henderson.
Para Dan Siluk, responsable de Global Short Duration & Liquidity de Janus Henderson, la gran lección que nos dejan las últimas dos décadas es que la respuesta acomodaticia de los bancos centrales no estimula la economía ni genera crecimiento económico si no va acompañada de estímulos fiscales.
“Creo que los países, las economías y los bancos centrales se han dado cuenta de que necesitan trabajar más juntos, más en un entorno en el que, sin ser negacionistas de la globalización, se ha comenzado a priorizar la localización de industrias y cadenas de suministro”, señala, poniendo como ejemplo lo ocurrido durante el COVID, la guerra de Ucrania y ahora el conflicto en Oriente Medio.
En su opinión, esta tendencia global traducida a política monetaria significa divergencia. “Cada gobierno se centra en su propio país o región y eso ha llevado a diferentes caminos en términos de crecimiento económico y a diferentes decisiones en política monetaria. Esa dispersión es buena para los participantes del mercado porque crea más oportunidades para la renta fija en las carteras. Hemos salido de ese entorno en el que los bancos centrales intentaban mitigar la volatilidad, para poner el foco en la inflación, que es su cometido”, argumenta.
Dónde mirar
A la hora de definir las oportunidades que la dispersión y la vuelta de la volatilidad dejan para el mercado de renta fija, Siluk señala la parte corta de la curva de los tipos de interés. Defiende que los bonos a corto y medio plazo ofrecen una excelente oportunidad al encontrarse las tasas de interés en niveles atractivos. Este tramo de la curva permite a los inversores capturar un carry muy sólido y estable sin necesidad de asumir el riesgo de duración o los bandazos que sufren los plazos más largos. Para él, es la zona ideal para «mantenerse invertido» minimizando la volatilidad.
Según su visión, tras las dudas que han tenido los inversores sobre la renta fija, ésta vuelve a recuperar su papel en las carteras: “La posibilidad de una rescisión no es un escenario principal, así que no hay motivo para mirar en la parte larga de la curva. Mientras que en la frontera de la curva hay un yield atractivo, que no hemos tenido durante el ciclo anterior. Por ejemplo, un treasury estadounidense a dos años está dando entre el 4,1% y 4,2%, con una inflación al 3%, por lo tanto, estás logrando un retorno positivo”.
En este sentido, sostiene que la parte más larga de la curva sigue estando “un poco bajo presión”, en parte, debido a todos los adicionales estímulos fiscales. “Los estímulos fiscales no son solo un fenómeno de los Estados Unidos, también se están dando en Japón y en Europa, donde se han disminuido sus restricciones fiscales y aumentado el gasto en defensa”, afirma.
Siluk se muestra bastante cauteloso con los bonos a largo plazo, como el Tesoro estadounidense a 10 años o más, y argumenta que existen fuerzas estructurales que presionan al alza los rendimientos de largo plazo -lo que hace caer el precio de esos bonos- y provocan un empinamiento de la curva: el aumento de los déficits gubernamentales y la inflación persistente.
Justamente sobre el aumento de emisiones por parte de los gobiernos, matiza que el exceso de liquidez en la “frontera de la curva” ha llevado a los países a modificar la duración de sus emisiones y se ve una clara tendencia a disminuirla. “Hay mucho dinero en fondos monetarios que comienzan a salir y los gobiernos han visto una oportunidad para capturarlo, modificando las duraciones de sus emisiones y creando nuevos vencimientos, tanto en corto como a largo plazo. Sin duda, para los países es una oportunidad extender sus duraciones; incluso hemos visto casos de bonos a 50 o 100 años, sobre todo cuando los tipos estaban bajos. Nosotros, como compradores, obviamente queremos comprar rendimientos cuando son altos, pero desde la perspectiva de un vendedor, ellos quieren emitir esa deuda cuando los rendimientos son bajos. Creo que pierden la oportunidad de hacerlo. Esa es otra razón por la que se ha acortado el perfil de duración, porque quieren esperar a que los rendimientos caigan antes de poder extender la curva un poco”, explica.
Bancos centrales y déficits
De cara a cómo posicionar las carteras de renta fija para el segundo semestre, Siluk se resiste a contestar sin antes dejar claro que la experimentación con los tipos de interés, por fin, “ha llegado a su fin”. Es decir, bajo su visión, tras las últimas decisiones de los mandatarios de los principales bancos centrales -y cita en concreto a la Fed, el BCE y el BoJ-, las instituciones monetarias han vuelto a poner el foco en su función clásica, y han dejado a un lado esa labor que han hecho de complacer a las necesidades de los mercados y controlar la volatilidad.
“Warsh es un claro exponente de a lo que me refiero. En lugar de recortar tipos agresivamente como se esperaba a principios de año, la Fed de Warsh va a operar de forma independiente, se mantendrá en espera mientras analiza la nueva realidad económica, hablará mucho menos para no teledirigir al mercado y buscará reducir su balance”, apunta el gestor de Janus.
Respecto a Europa, considera que Lagarde “está en un buen lugar en términos de inflación” y que, al igual que Japón, hay margen para estímulos fiscales. “Ya hemos visto una subida de tipos en junio, la primera en tres años, y no descarto que pueda haber otra a final de año. Dicho hecho, matizar que el BCE no está en una posición de urgencia, y que todo dependerá de cómo esos estímulos, programas y gastos de los estados generen ingresos y crecimiento económico”, añade.
Ante esta visión, es inevitable preguntar al experto de Janus Henderson si está preocupado o no por el aumento de déficit de los países, a lo cual contesta que “no mucho, mientras sea para generar crecimiento económico”. Ahora bien, sobre su impacto en el mercado de renta fija, recuerda que el aumento del déficit provoca que los inversores ya no consideren los bonos a largo plazo como un activo libre de riesgo absoluto a cualquier precio. Siluk argumenta que el mercado exige ahora una mayor prima de término; es decir, una compensación o rentabilidad extra por el riesgo de comprometer su dinero a 10 o 30 años en un entorno donde el gobierno no para de endeudarse.
Así que dado que los déficits públicos van a seguir presionando al alza las rentabilidades del tramo largo de la curva (provocando pérdidas por precio en esos bonos), la referencia estratégica de Siluk es clara: no es momento de jugar a ser «héroes de la duración».
Los fondos soberanos continúan consolidando su protagonismo en los mercados privados. Según el Sovereign Wealth Funds Report 2026, elaborado por el Center for the Governance of Change de IE University en colaboración con ICEX-Invest in Spain, estos vehículos gestionan ya 15,1 billones de dólares en activos a escala global, frente a los 13,2 billones registrados en la edición anterior, lo que supone un incremento del 14%.
El informe, que analiza la actividad de estos inversores entre julio de 2024 y diciembre de 2025, identifica un universo de 109 fondos soberanos, cinco más que en la anterior edición. El crecimiento responde tanto a la revalorización de las carteras como a la creación de nuevos vehículos, especialmente en Asia, Europa y Oriente Medio.
Más allá del incremento patrimonial, el estudio refleja un cambio en la forma de invertir de estos actores. Durante el periodo analizado participaron en 391 operaciones de inversión directa, un 17% menos que en el informe precedente. Sin embargo, el volumen agregado ascendió a 404.000 millones de dólares, un 91% más, lo que evidencia una clara apuesta por operaciones de mayor tamaño y capacidad transformadora. «El informe muestra un capital más concentrado: menos operaciones, más impacto. Los soberanos lideran la mayoría de las transacciones valoradas en más de 1.000 millones de dólares, demostrando capacidad de ejecución», señaló Javier Capapé, editor del informe y director del Sovereign Wealth Research de IE University, durante la presentación celebrada en la sede de ICEX en Madrid.
Según Capapé, la creación de doce nuevos fondos confirma que estos vehículos se han convertido en una herramienta con la que los gobiernos afrontan una economía global más fragmentada y menos eficiente, reforzando la resiliencia y la autonomía estratégica de sus países. El experto destacó además que las inversiones vinculadas a inteligencia artificial representan ya uno de cada tres dólares del valor total de las operaciones en las que participaron los fondos soberanos durante el periodo analizado.
La consejera delegada de ICEX, Elisa Carbonell, subrayó durante la presentación que los fondos soberanos se han consolidado como «uno de los grandes actores de la inversión internacional» y constituyen una fuente de capital estratégico para el crecimiento empresarial. En su opinión, el informe permite comprender mejor sus estrategias de inversión y facilita la identificación de oportunidades de captación de capital, al tiempo que confirma el creciente interés de estos inversores por España.
Menos operaciones, pero de mayor dimensión
El cambio de estrategia también queda reflejado en las principales transacciones cerradas durante el periodo de estudio. Entre ellas destacan el respaldo del Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí a la adquisición de Electronic Arts, valorada en 55.000 millones de dólares; la financiación de Anthropic, liderada por QIA (Qatar) y GIC (Singapur), por importe de 13.000 millones de dólares; la reorganización de TikTok en Estados Unidos con el apoyo del fondo tecnológico emiratí MGX, respaldado por Mubadala; y varias inversiones en infraestructuras energéticas europeas impulsadas por fondos de Noruega y Singapur.
El informe concluye que los fondos soberanos han dejado de desempeñar un papel secundario en los mercados privados para convertirse en los principales impulsores de muchas de las grandes operaciones internacionales.
Los mercados privados consolidan a los fondos soberanos como inversores de referencia
El estudio confirma que estos vehículos actúan cada vez más como socios estratégicos en los mercados privados globales. En más de la mitad de las operaciones superiores a 1.000 millones de dólares participan como inversores principales, sustituyendo el papel que tradicionalmente desempeñaban como coinversores minoritarios.
Otra de las tendencias que identifica el informe es la creciente apuesta por la inteligencia artificial y las tecnologías vinculadas a la digitalización. Los fondos del Golfo y de Singapur lideran esta transformación, reorientando sus carteras desde activos tradicionales hacia compañías relacionadas con IA, centros de datos, redes digitales e infraestructuras energéticas.
No obstante, el informe también pone de manifiesto que la capacidad de estos inversores para anticipar las empresas tecnológicas emergentes sigue siendo limitada. Apenas el 3% de sus inversiones corresponde a compañías antes de alcanzar la categoría de unicornio, lo que refleja que su función continúa siendo principalmente la de respaldar y escalar empresas que ya han demostrado su viabilidad.
Asia y Oriente Medio concentran cerca del 80% del capital soberano mundial
El informe vuelve a poner de manifiesto la elevada concentración geográfica de este tipo de vehículos. Asia-Pacífico y Oriente Medio reúnen aproximadamente el 79% de los activos soberanos bajo gestión en todo el mundo, mientras que Europa representa el 16% del total. América concentra alrededor del 2% y África mantiene una participación inferior al 1%.
Entre los fondos más activos por número de operaciones destacan Temasek y GIC, ambos de Singapur, junto con Mubadala, de Abu Dabi. Si el criterio es el volumen económico invertido, el liderazgo corresponde a GIC, seguido por el saudí PIF y el catarí QIA. El informe también destaca la irrupción de nuevos actores, entre ellos MGX, el nuevo fondo tecnológico de Abu Dabi, que ha protagonizado algunas de las mayores inversiones internacionales en inteligencia artificial.
Europa apuesta por fondos soberanos con vocación estratégica
El informe dedica un capítulo específico al papel de Europa dentro del ecosistema de los fondos soberanos, donde identifica un modelo claramente diferenciado respecto a otras regiones. Con la excepción del Government Pension Fund Global (GPFG) de Noruega —que alcanzaba los 2,1 billones de dólares en marzo de 2026, una cifra superior al PIB de España—, cerca del 80% de los fondos soberanos europeos responden al modelo de strategic investment funds, es decir, vehículos concebidos para impulsar sectores estratégicos, movilizar inversión privada y favorecer el desarrollo económico.
A diferencia de lo que ocurre en muchos fondos de Oriente Medio o Asia, las fuentes de financiación de estos vehículos europeos no proceden de los ingresos derivados de materias primas, sino de superávits fiscales, participaciones en empresas públicas o recursos procedentes de programas de la Unión Europea.
En este sentido, el estudio destaca especialmente el papel desempeñado por el programa Next Generation EU, cuyas transferencias han servido como capital semilla para la creación de nuevos fondos soberanos en distintos países europeos. El informe también analiza las diferencias existentes entre los modelos nacionales. Mientras que economías como Francia, España o Italia gestionan varias estructuras de inversión pública con funciones diferenciadas, Irlanda ha optado por un modelo unificado articulado en torno a la National Treasury Management Agency.
Según los autores del estudio, el impacto de Next Generation EU ya es «sólido y medible». Como ejemplo, citan el fondo FOCO, gestionado por Cofides, y el recientemente anunciado España Crece, que representan un nuevo modelo de financiación basado en la transformación de las transferencias europeas de recuperación en capital soberano. En su opinión, este mecanismo podría favorecer una segunda ola de creación de fondos soberanos europeos entre 2026 y 2030.
El universo de los fondos soberanos sigue creciendo
El Sovereign Wealth Funds Report 2026 amplía este año su cobertura hasta 109 fondos soberanos, que gestionaban conjuntamente 15,1 billones de dólares en abril de 2026, frente a los 104 vehículos y 13,2 billones registrados en la edición anterior. El incremento agregado, cercano a los dos billones de dólares, responde a dos factores principales. Por un lado, aproximadamente la mitad del crecimiento procede de la evolución orgánica de los grandes fondos de cartera financiera. El Government Pension Fund Global de Noruega incrementó su patrimonio un 18%, hasta los 2,1 billones de dólares; el China Investment Corporation (CIC) creció también un 18%, hasta 1,57 billones; ADIA, de Abu Dabi, avanzó un 20%, hasta 1,19 billones; mientras que el fondo soberano de Kuwait aumentó un 23%, hasta los 232.000 millones de dólares. La otra mitad del crecimiento se explica por la incorporación de nuevos vehículos y por ajustes metodológicos realizados en el estudio.
Los fondos creados desde 2024 aportan cerca de 350.000 millones de dólares adicionales al patrimonio global. Entre ellos destacan Danantara, de Indonesia; MGX, en Abu Dabi, con un patrimonio inicial estimado en 50.000 millones de dólares; el National Wealth Fund (NWF) del Reino Unido, con 37.000 millones; y los nuevos fondos irlandeses FIF e ICNF, que suman conjuntamente unos 19.000 millones de dólares. Además, el informe incorpora cambios metodológicos como la ampliación del perímetro del Turkey Wealth Fund (TWF), cuyo patrimonio pasa de 26.600 millones de dólares a 44.700 millones al modificarse los criterios de clasificación utilizados.
Nuevos fondos y mayor concentración geográfica
El estudio confirma que la distribución geográfica del capital soberano continúa altamente concentrada. Asia-Pacífico y Oriente Medio concentran aproximadamente el 79% de los activos gestionados por los fondos soberanos del mundo. Europa representa el 16% del total —aunque el fondo noruego supone por sí solo el 85% de los activos soberanos europeos—, mientras que América apenas alcanza el 2% y África permanece por debajo del 1%.
Los autores también identifican varios países que preparan el lanzamiento de nuevos fondos soberanos. Portugal aprobó en junio de 2026 los planes para crear su vehículo nacional. También avanzan iniciativas similares en Saint Kitts y Nevis, Kenia y Canadá, donde el Canada Strong Fund fue aprobado en abril de 2026. En contraste, el informe señala que la orden ejecutiva firmada en Estados Unidos en febrero de 2025 para impulsar un fondo soberano federal parece haber perdido impulso y, por el momento, no ha registrado avances significativos.
España consolida su atractivo para el capital soberano
Como en anteriores ediciones, el informe incorpora un capítulo específico dedicado a España, donde constata el creciente interés de los fondos soberanos internacionales por el mercado nacional. Entre julio de 2024 y diciembre de 2025 se registraron 18 operaciones directas por un importe conjunto de 6.700 millones de euros, equivalentes a 7.600 millones de dólares. De estas operaciones, doce fueron realizadas por fondos soberanos internacionales y seis por vehículos españoles, reflejando tanto la capacidad del mercado español para atraer capital institucional de largo plazo como la consolidación de instrumentos nacionales de coinversión pública.
Por segundo año consecutivo, España ocupa el sexto puesto mundial por volumen económico de las operaciones en las que participan fondos soberanos y se sitúa como el segundo país de la Unión Europea, únicamente por detrás de Alemania. Las inversiones se concentraron en sectores considerados estratégicos para la economía española, como energías renovables, infraestructuras digitales, educación superior, residencias de estudiantes, tecnología e industria.
Entre las principales operaciones destacan las inversiones de Mubadala y Masdar en energías renovables y educación; la apuesta de GIC por infraestructuras y residencias de estudiantes; la actividad del ecosistema Temasek-Keppel en centros de datos; y las primeras inversiones realizadas por FOCO en compañías y plataformas españolas.
El informe también destaca el peso creciente de Noruega como inversor en España. A cierre de 2025, el Government Pension Fund Global mantenía posiciones superiores a 24.000 millones de euros en deuda soberana y corporativa, acciones cotizadas y activos de mercados privados, especialmente infraestructuras vinculadas a energías renovables. Con ello, el estudio concluye que España continúa consolidándose como uno de los principales destinos europeos para el capital soberano internacional, al tiempo que desarrolla una arquitectura propia de inversión pública destinada a movilizar capital privado y reforzar sectores estratégicos.
Con los inversionistas cada vez más sofisticados y cada vez más ávidos de acceso directo a los activos alternativos, no sorprende que las co-inversiones sean una de las grandes tendencias en evolución en el espacio del private equity. Y con ese telón de fondo, el boom de inteligencia artificial y las megatransacciones que los gigantes del sector han estado llevando a cabo han estado echando combustible al furor, levantando el volumen de co-inversiones a nivel global.
El creciente interés de los inversionistas globales ha ido levantando la demanda de inversiones más directas y ha impulsado a las gestoras a ofrecer más alternativas de este tipo. Esto ha dejado una huella en las cifras de la industria, con el valor de los negocios conjuntos entre las firmas de capital privado y los institucionales saltando durante la primera mitad del año.
Cifras de S&P Global Market Intelligence reflejan que las co-inversiones sumaron 198.190 millones de dólares entre el inicio del año y el 30 de junio. Para poner esa cifra en contexto, desde la firma subrayan que ese dato semestral supera el monto anual de cinco de los últimos seis años.
Es más, ese acumulado para los primeros seis meses del año deja a 2026 firmemente encaminado a superar los 253.010 millones de dólares que sumaron el año pasado.
Para la firma, en el centro de esta tendencia están las megatrransacciones que han llevado a cabo los gigantes de la IA. Rondas de financiamiento gigantescas, como la operación de 65.000 millones de dólares que anunció Anthropic en abril, “han sido centrales a esta tendencia”.
Más allá de la coyuntura de las compañías de IA, desde S&P recalcan que estos resultados reflejan un entorno en que las gestoras de private equity y los inversionistas institucionales están cada vez más alineados. Los LPs, señalaron en su reporte, “valoran las co-inversiones por una carga de comisiones más liviana, frente a los compromisos completos con fondos, mientras que los managers las usan para expandir los volúmenes de los negocios, más allá de las limitaciones de los fondos”.
Una pieza fundamental de la oferta
Hace algunos años, la co-inversión en private equity era un lujo al que pocos inversionistas tenían acceso. Hoy, si bien tienden a estar reservados para las grandes carteras institucionales, la disponibilidad de este tipo de negocios se ve cada vez más como una necesidad para las gestoras de alternativos.
Un análisis realizado por McKinsey & Company mostró que “la disponibilidad de oportunidades de co-inversión también se ha convertido en una expectativa base para los LPs”.
En un sondeo que hicieron a un universo de 300 inversionistas globales, un 52% indicó que este tipo de acceso es un requisito para comprometerse con un fondo. Es más, alrededor de la mitad de esos LPs requieren que las co-inversiones representen al menos el 20% del capital comprometido.
Incluso entre los inversionistas que no tienen el requisito formal, de todos modos un 39% señaló que prefiere que los gestores con los que trabajan al menos ofrezcan oportunidades de este tipo.
Este creciente interés también se nota en los grandes patrimonios privados, como es el caso de los family offices, augurando una mayor dinámica en el futuro.
En la última versión de su reporte de Single Family Offices, BNY Mellon señaló que un 64% de las fortunas familias que sondearon espera hacer seis o más inversiones directas en el próximo año. Esto representa una subida de 10% respecto a quienes reportaban haber hecho esas transacciones en los últimos 12 meses.
En esa línea, desde la firma recalcaron que las restricciones de recursos están encendiendo el interés por consultores externos y co-inversiones. La demanda por estas últimas va a crecer, razonaron desde la firma: “Hay una fuerte demanda por exposición a inversiones directas, pero también importantes barreras que están restringiendo la expansión en el sector”.
El potencial del mercado secundario
Si bien el mundo de las co-inversiones de private equity está gozando de una efervescencia que no se ve en todas las clases de activos alternativos, de todos modos no está fuera de la conversación sobre la liquidez.
Para Chris Bonfield y Scott Beckelman, de Jefferies, este capital ahora está enfrentando la misma estrechez que ha estado afectando al grueso de la industria de capital privado. “Las salidas han estado lentas y los periodos de inversión se están alargando. Como los sponsors de private equity directos, los managers de fondos de co-inversión necesitan devolver el capital y levantar fondos sucesores”, indicaron en un comentario de mercado.
Por lo mismo, en la firma ven potencial para que se desarrolle un “genuino” mercado secundario para este tipo de negocios, considerando que las co-inversiones ahora se consideran como una apuesta core.
Este fenómeno, explicaron, se ha visto apoyado por distintas tendencias dentro del negocio. En primer lugar, los fondos de secundarios se han vuelto lo suficientemente grandes para absorber portafolios de co-inversiones.
Además, agregaron el buy side está un poco más cómodo con la concentración. “El boom de los vehículos de continuación –con sólo una o dos compañías– entrenó al mercado a suscribir posiciones enfocadas, en vez de insistir en una diversificación amplia. Ese mismo apetito ahora se extiende a los portafolios de co-inversiones”, indicaron.
En tercer lugar, los inversionistas ya conocen los activos. Varios ya invierten en fondos que tienen las compañías involucradas en las operaciones en cuestión dentro de sus portafolios, así que les son familiares.
La industria de gestión patrimonial de América Latina lleva años rondando los mercados privados: interesada, pero estructuralmente incapaz de distribuirlos a escala. Hoy esa tendencia está cambiando, a medida que los ETNs privados se convierten en la infraestructura que hace posible esa distribución. Esto no es un producto nuevo buscando su lugar en una cartera. Es una base de distribución que está tomando forma y redefiniendo cómo la región accede a las inversiones alternativas.
Una demanda que el mercado ya no puede ignorar
Los inversores de alto patrimonio en LatAm destinaron al menos USD 1.000 millones a productos alternativos a través de gestores patrimoniales offshore en 2023, una cifra que se esperaba duplicar en 2024.¹ No es un dato aislado. Refleja un cambio estructural en la forma en que el capital regional busca exposición a los mercados privados.
A nivel global, casi la mitad de los gestores patrimoniales identifican la demanda de activos no listados como un factor crítico en sus planes de crecimiento para 2025.² En LatAm esa presión es aún mayor: los clientes piden acceso, las plataformas necesitan escalar, y los gestores internacionales buscan canales eficientes hacia la región.
El cuello de botella nunca fue la demanda. Fue la infraestructura.
Un cambio de mentalidad, no solo de producto
En toda la región, las plataformas patrimoniales ya no están probando los ETNs privados como un producto periférico. Están armando equipos dedicados, estructurando sus propios productos, distribuyendo estrategias de terceros y estableciendo alianzas con gestores globales.
Los tres problemas que resuelven los ETNs son concretos. Simplifican el acceso al eliminar las barreras operativas de los fondos cerrados tradicionales. Estandarizan la distribución mediante una estructura de ISIN único que funciona en múltiples jurisdicciones. Y permiten que las estrategias escalen sin multiplicar la complejidad administrativa.
Con más de USD 13,1 billones en activos de mercados privados a nivel global en 2025, y con los alternativos representando en promedio el 28% de las carteras UHNW, las plataformas patrimoniales enfrentan una presión creciente por ofrecer acceso de nivel institucional a esta clase de activos.³ La pregunta ya no es si los clientes quieren alternativos. Es qué estructura puede ofrecerlos de manera eficiente y a escala.
Por qué el momento es ahora
Varios factores están convergiendo para hacer de este el momento de la infraestructura, y no solo del producto.
Consolidación del interés institucional global en LatAm. América Latina está atravesando una transición estructural en la que las inversiones alternativas se mueven más allá del universo institucional hacia canales de mercado más amplios.⁴ Esa transición requiere una capa de distribución que no existía hace una década.
Llegada de plataformas globales con foco regional genuino. Nuestra alianza con iCapital es un ejemplo concreto: cada ETN privado emitido bajo este marco lleva un ISIN único para distribución global, reduce el tiempo de salida al mercado, fortalece los canales offshore y disminuye la complejidad operativa.⁴
Maduración del ecosistema local. El ecosistema fintech de América Latina creció un 340% entre 2017 y 2023.⁵ Las plataformas hoy tienen la capacidad tecnológica para operar productos que hace pocos años habrían sido inviables por su complejidad operativa.
Lo que viene
La fase de experimentación con alternativos en LatAm está cerrando. Lo que sigue es la construcción.
Las plataformas que inviertan hoy en capacidades de distribución estructurada —equipos, tecnología y relaciones con gestores globales— estarán mejor posicionadas para captar la demanda que ya está llegando. Las que esperen corren el riesgo de perder la ventana.
En LynkMarkets, es precisamente ahí donde está puesto nuestro foco: ofrecer la infraestructura que permite a los bancos privados y plataformas patrimoniales construir, distribuir y escalar estrategias de inversión en toda la región a través de la tecnología ETN. No como un servicio adicional, sino como la capa sobre la cual se está construyendo la próxima generación de distribución de alternativos.
El producto fue el primer capítulo. La infraestructura es el segundo, y en LatAm, ese capítulo se está abriendo ahora.
Tribuna de Luciano Acosta, Chief Revenue Officer de LYNK Markets
La competencia de precios está intensa entre las mayores gestoras de fondos. Esa es una de las conclusiones de la última versión del estudio de comisiones de fondos en Estados Unidos de Morningstar, publicado recientemente. En un contexto en que los fees de administración siguen tendiendo a la baja, dos casas de inversión en particular están a la cabeza en la nómina de cobros más bajos.
Según el equipo de Morningstar Manager Research, la cifra que mejor representa la experiencia que tienen los inversionistas con los fondos es la comisión promedio ponderada por activos. En este caso, Vanguard y Charles Schwab ostentaron la tarifa más baja el año pasado, de 0,07%.
Vanguard es el clásico líder de los cobros bajos, pero Charles Schwab también ha estado recortando fees a lo largo de los años, consiguiendo alcanzar a la segunda gestora más grande del mundo. Mientras que la primera ha reducido su tarifa promedio ajustada, de 0,09% a 0,07% entre 2020 y 2025, la segunda la ha recortado de 0,1% a 0,07% en ese mismo período.
Cabe destacar que ambas compañías corren con una clara ventaja, ya que la tercera gestora con la comisión promedio más baja en sus vehículos está 3 puntos base por encima. State Street cerró 2025 con un fee representativo de 0,1%, logrando reducirlo desde 0,16% en 2020.
En cuarto lugar, destacaron desde Morningstar, iShares registró una cifra de 0,15% el año pasado, dando cuenta de que “su expansiva oferta incluye estrategias activas y de nicho, más costosas, junto con sus fondos índice de bajo costo emblemáticos”. En el caso de esta casa de inversiones, la tarifa bajó desde 0,19% en cinco años.
“A medida que las compañías compiten por costos, los inversionistas salen ganando, beneficiándose de un menú cada vez más amplio de fondos baratos que ofrecen una extensa exposición de mercado”, recalcó la firma proveedora de información en su reporte.
Una tendencia de larga data
Los números de los cobros de la industria estadounidense de fondos mutuos y fondos indexados son un hito más de una tendencia de largo plazo que ha visto las comisiones reducirse a nivel industria.
El ratio de costo promedio que pagaron los inversionistas en 2025 es mejor de la mitad de lo que costaba hace dos décadas. “Entre 2006 y 2025, el fee promedio ponderado por activos cayó a 0,32%, desde 0,8%. Los inversionistas han ahorrado miles de millones en comisiones de administración como resultado”, enfatizaron en el informe.
El equipo de Manager Research identifica tres grandes motores detrás de la reducción de costos en la industria. Por un lado, los inversionistas están cada vez más conscientes de la relevancia de minimizar los gastos de inversión, lo que los ha llevado a favorecer vehículos de bajo costo. Por el otro, la competencia en la industria de gestión de fondos ha llevado a varios actores a recortar fees.
El tercer pilar, agregaron, está relacionado con la evolución de la dinámica de los asesores. “El cambio a modelos fee-based para la asesoría financiera ha sido un factor clave en el cambio hacia fondos de bajo costo, share classes y tipos de fondos”, explicar, especialmente los ETFs.
Eso sí, desde Morningstar recalcaron que estas cifras promedio derivan de un panorama heterogéneo, donde distintos espacios del mercado de fondos mutuos y vehículos indexados están viviendo fenómenos distintos.
En la parte menos costosa del espectro, los fondos mutuos indexados y ETFs “se están acercando a un piso, con muchos cobrando ya menos de 0,05%”, destacaron. En cambio, en el segmento de estrategias más costosas, el surgimiento ETFs activos y estrategias alternativas “contribuye a lanzamiento de fondos más caros que lo que se veía antes”.
El beneplácito del inversionista
Más allá de las distintas preferencias de los inversionistas, el estudio de Morningstar Manager Research da cuenta de que los fees dictan el ritmo de los flujos de los fondos.
Desde el año 2000, indicaron, los flujos netos han tendido al alza para fondos y clases de acciones con comisiones en el 20% más barato de sus respectivas categorías. El año pasado, estos fondos recibieron flujos por 694.000 millones de dólares.
Por el contrario, los flujos al 80% restante de los fondos fue negativo en 10 de los 11 años pasados. En el caso de 2025, estos vehículos en conjunto perdieron 244.000 millones de dólares netos.
“Esta diferencia de 939.000 millones de dólares en flujos es bastante grande, pero está un poco debajo de la brecha histórica de 1,2 billones (millones de millones) de 2024”, recalcaron.
En esa línea, desde la compañía proveedora de información hacen hincapié en que sus estudios reflejan que las comisiones son un buen predictor para retornos futuros. “Los fondos de bajo costo tienen, por lo general, mayores probabilidades de sobrevivir y superar a sus pares más costosos. Es esperanzador ver a los inversionistas preferir esos fondos”, señalaron en su reporte.
Banco Santandery su gestora de fondos, Santander Asset Management S.A., SGIIC, han cerrado la II edición de Comprometidos Somos MÁS, un programa que destina parte de las comisiones de gestión de la gama de fondos sostenibles y solidarios de la gestora a proyectos sociales de diferentes ONG. En esta convocatoria, el Comité Ético del fondo ha seleccionado 60 proyectos -de un total de 283 presentados en la plataforma Santander X en función de criterios de impacto social, viabilidad, coherencia presupuestaria y disponibilidad de fondos asignados en el marco del Programa. Otro de los objetivos ha sido que el reparto resultara equilibrado entre las diferentes regiones españolas.
Con esta iniciativa, la gestora de Banco Santanderdonará este año más de 1,5 millones de euros, que beneficiarán a más de 26.000 personas. Las donaciones se destinan a proyectos centrados en ámbitos como la educación, la inclusión social, el empleo dignoy la salud, dirigidos a colectivos vulnerables como la infancia, los jóvenes, las personas mayores, las personas inmigrantesy las personas con discapacidad.
En su primera edición el año pasado, esta propuesta permitió donar más de 700.000 euros a un total de 51 proyectos sociales, de los que se han beneficiado más de 60.000 personas en toda España.
“Estamos muy orgullosos de impulsar en España iniciativas de interés social que benefician a nuestras comunidades. Este tipo de proyectos nos permite ir de la mano del banco en cada región, facilitando que los partícipes de los fondos promuevan un impacto social positivo en su territorio”, señala Martín Chocrón, Country Head de Santander Asset Management en España.
Comprometidos Somos MÁS se financia a través de parte de las comisiones de gestión de la gama sostenible (Santander Sostenible Renta Fija Ahorro F. I., Santander Sostenible Bonos F. I., Santander Sostenible Crecimiento F. I. y Santander Sostenible Evolución F. I.) que Santander Asset Management convirtió adicionalmente en solidaria en 2025. Además de a través de su gama sostenible y solidaria, la gestora de Banco Santander lleva más de 20 años comprometida con la generación de impacto social a través del fondo Santander Compromiso
Foto cedidaTomás Ulloa, Financial Analyst y Wealth Management Assistant de My Investment Path
Con el objetivo de reforzar su equipo de gestión patrimonial, el RIA basado en Miami My Investment Pathcontrató a Tomás Ulloa. Ahí, el ejecutivo tomó las funciones de Financial Analyst y Wealth Management Assistant.
Según informaron desde la compañía a Funds Society, Ulloa se va a especializar en análisis fundamental y técnico del mercado, con su rol doble. Su objetivo será desarrollar estrategias de inversión personalizadas para los clientes.
Oriundo de Argentina, el ejecutivo aporta una perspectiva biligüe y latinoamericana del sector financiero, destacaron. Así, el profesional jugará un rol clave en expandir el negocio de la compañía en la región.
La contratación refuerza el equipo de asesoría de My Investment Path, a medida que el RIA sigue ejecutando sus planes estratégicos.
Esta hoja de ruta incluye la expansión de las capacidades de la firma al convertirse en broker dealer. Actualmente, detallaron, están trabajando en el proceso regulatorio.
La compañía ofrece una variedad de servicios de gestión y asesoría patrimonial, incluyendo planificación financiera, estrategia tributaria y servicios a family offices.