2025: el año en que el ahorro de los mexicanos subió un billón de pesos

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Si por algo será recordado el año 2025 en el sistema de ahorro para el retiro de México –y sus gestores de fondos de inversión, los más grandes del país– es por el hecho de haber alcanzado, por primera vez en la historia, el hito del billón (millón de millones) de pesos en plusvalías. Ese fue el aumento que ha experimentado el AUM en los primeros diez meses del año, equivalente a un poco más de 58.000 millones de dólares, al tipo de cambio promedio registrado en el periodo.

Al cierre de octubre de 2025, las plusvalías de las Afores sumaron una cifra de 1.083.705 millones de pesos mexicanos, según cifras proporcionados por el agente regulador del sistema, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). Con esto, el AUM llegó a 8 billones de pesos en los fondos previsionales (alrededor de 421.000 millones de dólares). Así, las plusvalías acumuladas en 2025 ya rebasan en más del doble lo registrado en todo el año pasado, cuando se reportaron 27.800 millones de dólares de crecimiento en el AUM.

¿Cuáles fueron los factores que detonaron este incremento en las plusvalías? ¿Qué se espera en los próximos años? ¿Y cuáles son los focos en los que deberán poner su atención tanto gestores como el regulador? Funds Society platicó con varios de los protagonistas del mercado.

Mirando el desempeño de 2025 en contexto, se ve que la reforma de 2020 está aportando ya sus primeros frutos. La esencia de aquella reforma consistía en incrementar paulatinamente, a partir de 2021, las cuotas de aportación de los trabajadores. El objetivo fue llevarlas desde los niveles de 6,5% del Salario Base de Cotización (SBC) que rondaban en ese momento hasta el 15% del mismo SBC, en un horizonte de diez años, iniciando en 2021 y terminando en 2030.


Las plusvalías acumuladas en 2025 ya rebasan en más del doble lo registrado en todo el año pasado


 

Los frutos de la reforma de 2020

“Esto ha generado una masa monetaria importante en las Afores, que se debe invertir y que, combinado con otros factores que han impactado positivamente en los mercados, genera esta cifra histórica”, dice Guillermo Zamarripa, presidente de la Amafore, el organismo que agrupa al gremio de las administradores del fondos de pensiones en México.

El sistema previsional “se ha robustecido año con año”, comenta Julio César Cervantes Parra, presidente del agente regulador, la Consar. Esto no sólo permitió mejorar las pensiones y subir la tasa de reemplazo, sino que, a partir de la reforma, se ha consolidado como “uno de los pilares del ahorro nacional”, según el regulador.

Según el reporte de la propia Consar –enviado al Congreso mexicano el año pasado–, las Afores gestionaban activos por alrededor de 4,07 billones de pesos (203.355 millones de dólares) en 2020. En 2024, los activos gestionados se incrementaron a 6,8 billones (340.000 millones de dólares) y las cifras preliminares del año pasado ya hablaban de más de 8 billones de pesos en activos.

Para Zamarripa, lo más relevante es que las plusvalías ya superan los ahorros acumulados, en una proporción aproximada de 53 versus 47. Esto quiere decir que, de cada 100 pesos gestionados en el sistema, 53 pesos se originan por plusvalías y los otros 47 corresponden a las aportaciones.

“La magia de la capitalización se refleja claramente en estas cifras”, dice el dirigente del gremio, augurando que esta tendencia seguramente se mantendrá por muchos años. “Esperamos alcanzar en una o dos décadas la proporción que tienen naciones como Chile, cuyo sistema de pensiones nos lleva una ventaja de 15 años”, explica, donde la proporción aproximada es de 75% plusvalías y 25% de ahorros.

En ese sentido, Arturo Rueda, experto en inversiones con casi 30 años de experiencia en firmas globales que hoy se desempeña como asesor para algunos fondos locales, destaca que el aumento en las cotizaciones ha generado la necesidad de gestionar esa masa de ahorros.“Y al parecer lo han hecho de manera eficiente, sin olvidar las coyunturas del mercado que ha favorecido”, acota.

Motor de crecimiento para el país

Aunque la reforma de 2020 tiene muchos aspectos relevantes, el aumento en las cuotas de aportación es sin duda el más importante cambio, según reportan actores locales. No solamente por su impacto en el incremento de las pensiones con el paso del tiempo, sino porque se abre una ventana para que México utilice este ahorro para financiar su crecimiento los próximos años. Esta es una posibilidad que se debate en estos momentos a nivel nacional.

“Los fondos de pensiones pueden impulsar el crecimiento de México, especialmente por estos flujos que administrarán de manera y en forma natural. Todavía quedan cinco años de incrementos a las cuotas de aportación para las cuentas de ahorro de los trabajadores. Pero, es importante revisar en algún momento los porcentajes de participación de los fondos en la infraestructura del país; es decir, sentar las bases regulatorias, porque ahora el porcentaje permitido es muy bajo”, señala Juan Hernández, director para Latinoamérica en Vanguard. El límite es del 20% de cada fondo, acota, mientras que en otros países, con mercados más pequeños –como Costa Rica y Colombia–, se encuentran tasas de 50% o más.

De todos modos, lo seguro es que los próximos años traerán una creciente masa monetaria, que exigirá los mejores rendimientos con las estrategias adecuadas.

Las expectativas son variadas. Algunos, como Zamarripa, consideran que aproximadamente los fondos de pensiones llegarán a representar cerca del 50% del PIB del país en el año 2050. Actualmente, se ubica en 22%. Otros, en cambio, esperan que esto suceda antes, si llega a mantenerse el ritmo actual de plusvalías, toda vez que los aumentos en los ahorros de los trabajadores están garantizados por la ley de la reforma de 2020.

Otros analistas consideran que estos frutos de la reforma deben reflejarse, en algún momento, en un impulso para el crecimiento del país. Este grupo opina que los fondos de pensiones están llamados a gestionar con la regulación adecuada miles de millones de dólares que financien entre otras cosas la creación de infraestructura, tan necesaria para un país como México.

La coyuntura también cuenta

El devenir de los mercados también jugó un rol en el impulso de estas plusvalías históricas. “Un factor determinante fue el de las tasas de interés, ya que, cuando las tasas bajan, los precios de los bonos suben y esto beneficia las carteras de las Afores, al tener una buena composición de su diversificación en renta fija”, explica Rueda. A esto se suma el “impulso de los fondos con acciones que hemos visto desde hace ya dos o tres años, por el boom de la inteligencia artificial” y la “inusitada estabilidad cambiaria, que ha permitido que los fondos no se contaminen de incertidumbre como sucedía en otras épocas”, agrega.

Para Zamarripa, hay varios factores que lo explican. “A principios de este año se esperaba que la incertidumbre pegara en el desempeño de los fondos, pero México se ha visto beneficiado por dicha incertidumbre como socio principal de Estados Unidos”, señala. Por ejemplo, es el país menos impactado por los aranceles y se ha consolidado como el mayor exportador a su vecino del norte, acota.


Juan Hernández: “Los fondos de pensiones pueden impulsar el crecimiento de México, especialmente por estos flujos que administrarán de manera y en forma natural”


“La estabilidad cambiaria, la disciplina fiscal en nuestro país, junto con una acertada política monetaria del banco central mexicano y el apetito de los inversionistas foráneos en los mercados mexicanos, como garantía al pertenecer al bloque comercial más importante del mundo, impulsaron el desempeño de las carteras de los fondos de pensiones en el país”, indica a Funds Society la subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, María del Carmen Bonilla.

Cervantes Parra, de la Consar, destaca el “momento de gran madurez” que vive el SAR mexicano. “Vemos que es un sistema en franco crecimiento y que los ahorros de los trabajadores seguirán aumentando”, comenta, augurando que los fondos podrían alcanzar los 12 billones de pesos (poco más de 648.000 millones de dólares) en 2030 y los 30 billones (unos 1,6 billones de dólares) en 2050. “Eso representará poco más del 50% del PIB”, recalca.

Las plusvalías seguirán, los retos son otros

Para los actores locales entrevistados, es un hecho que seguirán las altas plusvalías, ya que su trayectoria es inercial y se compone de aportaciones crecientes, así como de la capitalización de los rendimientos generados. Eso es suficiente para impulsar los beneficios, esperan.

“Una ventaja por ahora consiste en el hecho de que los portafolios de las Afores son bastante conservadores, debido concretamente a los límites regulatorios que imponen las autoridades”, comenta Hernández, de Vanguard. Esta exposición, explica, permite generar ganancias por la revalorización de la renta fija, en un entorno de tasas descendentes. “Si atendemos la expectativa de tasas de interés en los próximos meses podemos esperar beneficios constantes en el mercado”, acota.

Zamarripa, de la Amafore, también anticipa que los beneficios persistan, con periodos de altibajos, como corresponde a cualquier mercado. “De hecho, las plusvalías podrían moderarse en los próximos meses, conforme el descenso de las tasas de interés se acerque a su fase terminal, pero esperamos una tendencia favorable en una perspectiva de largo plazo”, explica.


Arturo Rueda: “Un factor determinante fue el de las tasas de interés, ya que, cuando las tasas bajan, los precios de los bonos suben y esto beneficia las carteras de las Afores”


En realidad, lo que preocupa a los gestores es la adecuación regulatoria. Desde su punto de vista, esta arista va un tanto atrasada y debe modificarse para permitir que las Afores sean más dinámicas en sus estrategias de inversión con el paso de los años.

Por ahora, las carteras de las Afores reflejan las estrategias conservadoras con las que son administradas y que han funcionado hasta el momento. Según los datos más recientes de Consar, la composición promedio de las carteras se integra así: deuda gubernamental concentra aproximadamente un 51%; renta variable internacional, un 14%; deuda privada nacional, un 15%; instrumentos estructurados, un 6%; renta variable nacional, un 6%; FIBRAs e inversiones inmobiliarias, un 2%; deuda internacional, poco menos de 1%; mercancías, un 0,3% y otros, el restante 3,9%.

Los principales desafíos, según la amafore

Con todo, la agrupación de Afores tiene identificados los grandes retos para el sector:

1. Baja tasa de reemplazo: A pesar de que la reciente reforma mejoró las aportaciones obligatorias, se anticipa que la tasa de reemplazo siga siendo baja, especialmente para salarios medios y bajos, una amplia mayoría en México. Esto se deberá a la densidad de cotización insuficiente, aportaciones aún bajas y lagunas laborales, explican desde el gremio.

2. Densidad de cotizaciones muy baja: El promedio ronda niveles de 45% a 50% en muchos sectores, mientras que las condiciones de la nueva economía han llevado a muchos trabajadores formales a pasar temporadas en la informalidad –a veces, muy prolongadas–, impactando sus ahorros para el retiro.

3. Falta de una política integral de desacumulación: Tanto actores del mercado, como la Amafore, como actuarios, académicos y analistas señalan que México no tiene reglas modernas ni productos eficientes para la etapa de retiro. Entre otras cosas, no hay suficientes rentas vitalicias transparentes y competitivas, no existe una estrategia estandarizada de retiro gradual (drawdown) y hay pocas opciones para combinar ahorro obligatorio y voluntario.


María del Carmen Bonilla: “La estabilidad cambiaria, la disciplina fiscal en nuestro país, junto con una acertada política monetaria del banco central mexicano y el apetito de los inversionistas foráneos en los mercados mexicanos (…) impulsaron el desempeño de las carteras de los fondos de pensiones”


4. Límites de inversión y poca profundidad del mercado local: El mercado de capitales local es pequeño, con una lista de emisoras limitada, en contraste con una demanda creciente. Además, tiene un problema de falta de infraestructura financiera para absorber inversiones grandes, sumado a que la concentración de los portafolios en deuda pública limita la diversificación y sus rendimientos a largo plazo.

5. Ahorro voluntario insuficiente: México tiene uno de los niveles más bajos de ahorro voluntario entre las economías de la OCDE. El ahorro obligatorio todavía es mayoría en el país, especialmente el relativo al ahorro para el retiro.

6. Desconfianza del trabajador y baja inclusión: Muchos trabajadores del país no saben cuánto tienen en sus cuentas, ni cómo funciona el sistema de pensiones del país. A veces ni siquiera saben si tienen una cuenta de Afore. Este desconocimiento genera rechazo o desinterés y es uno de los grandes retos del sistema, reconocido por el regulador y el gremio entero.

7. Transición demográfica: Representa una presión constante para el sistema entero, remarcando temas como las pensiones de transición, el gasto público futuro en pensiones, la sostenibilidad de esquemas mixtos, etcétera.

Venezuela: las gestoras españolas hablan de un impacto limitado en sus fondos de mercados latinoamericanos

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Ha pasado una semana desde que Estados Unidos intervino en Venezuela, con la detención de Nicolás Maduro, y los mercados siguen teniendo una visión más geopolítica que económica de los sucesos, con reacciones acotadas más allá de los flujos hacia metales preciosos como el oro. Los gestores que en España están al frente de fondos de renta variable o renta fija latinoamericana hablan de impactos «insignificantes» o «limitados», de momento, en las plazas bursátiles, si bien reconocen más movimientos en el mercado de crédito y siguen con atención los acontecimientos y la evolución del precio del petróleo, para detectar posibles beneficiados o perjudicados por las políticas de Trump.

Gestoras españolas como Santander AM, EDM, Bestinver o Renta 4 tienen fondos centrados en renta fija o variable latinoamericana y aquellos que nos han dado su opinión destacan reacciones muy comedidas en sus carteras. Alejandro Varela, gestor en Renta 4 Gestora, explica que en el vehículo Renta 4 Latinoamérica, que carece de exposición a activos venezolanos, el riesgo se limita a posibles contagios puntuales. «Las principales bolsas de México, Chile y Brasil, donde concentramos nuestras inversiones, permanecen al margen del episodio y mantienen su trayectoria alcista, respondiendo simplemente a las dinámicas globales de liquidez que caracterizan este inicio de 2026″, indica.

En su opinión, «la intervención estadounidense en Venezuela tiene una lectura fundamentalmente geopolítica antes que económica, y, desde una perspectiva bursátil, el impacto resulta casi insignificante. Lo que realmente comunica Washington con esta acción es un mensaje contundente dirigido a otros bloques regionales: Estados Unidos pretende recuperar el control estricto sobre el acceso a recursos estratégicos y sobre las decisiones que pudieran cuestionar su posición dominante en el continente. No observo consecuencias bélicas de consideración», analiza, hablando de sospechas de colaboración interna.

Desde Bestinver, Ignacio Arnau, gestor del fondo Bestinver Latam, también limita las posibilidades de contagio en la región, por lo que descarta cambios relevantes en su visión: «Desde un punto de vista macro para Latinoamérica, el contagio directo es limitado: la economía venezolana hoy es mucho menor que hace una década (más cercana en escala a una economía pequeña de la región), por lo que estos eventos no justifican cambios relevantes en el escenario base de crecimiento regional».

Por eso, defiende, el impacto sobre los fundamentales domésticos, de consumo o de actividad económica en Latinoamérica parece muy acotado. «La principal opcionalidad positiva dentro de nuestra cartera sería MercadoLibre, que en el pasado tuvo una operación relevante en Venezuela pero desconsolidó el negocio en 2017 por controles de capital, suspensión del mercado de divisas y deterioro macro. Desde entonces, Venezuela no contribuye a los ingresos/beneficios/caja consolidados», explica. «Cualquier upside vendría de una auténtica re‑institucionalización y normalización del comercio y los pagos, más que de exposición financiera actual», añade.

Para el experto, «los principales canales de transmisión de los sucesos son las expectativas de oferta de petróleo y el repricing del crédito venezolano».

Sobre este último aspecto, indica que «en los mercados, se ha observado un repunte de volumen en activos venezolanos, con flujos dominados por fondos distressed y fondos de mercados emergentes, en un trade ampliamente “anticipado” (especialmente PDVSA). Las expectativas de recuperación han subido, y algunos analistas ya trabajan con un 45%–60% de recuperación sobre principal bajo un proceso de normalización de varios años que reduciría de forma significativa los haircuts esperados—muy condicionado al desenlace político y a la velocidad de la recuperación de la producción-«.

«Para los mercados la operación ha sido más bien irrelevante», defienden en Ibercaja Gestión. «La superioridad militar de EE.UU. hace improbable una escalada y, salvo en el mercado del crudo, Venezuela es un país que pasa desapercibido para los inversores», afirman.

«El petróleo es el eje central, pero no el único», matiza Pedro del Pozo, director de Inversiones Financieras de Mutualidad. «La intervención en Venezuela afecta también a expectativas sobre el gas, metales, fertilizantes y cadenas de suministro regionales. En realidad, América Latina vuelve a aparecer en el radar de los grandes fondos, no solo como oportunidad, sino como foco de riesgo político», advierte.

Evolución divergente en materias primas

Aunque la visión de los expertos sobre el impacto es de momento limitado en las carteras bursátiles, y algo más visible en los mercados de crédito, sí hablan de consecuencias claras en las materias primas: «Anticipo una evolución divergente«, dice Varela, viendo el oro al alza y el petróleo a la baja. «El oro podría enfrentar presiones adicionales derivadas de la mayor incertidumbre geopolítica. El petróleo, en cambio, ya atravesaba una debilidad estructural por la falta de dinamismo chino, y esta acción probablemente no le va a proporcionar el revulsivo que necesita. La cesión de 50 millones de barriles anuales de crudo venezolano a Estados Unidos anunciada representa apenas el 0,1% de la producción mundial, cantidad marginal. A medio plazo, el hipotético regreso del petróleo venezolano a los mercados internacionales una vez levantados los embargos añadiría presión adicional a un mercado ya saturado de oferta, prolongando la debilidad en su cotización», defiende.

Por ello, ni siquiera ve a las grandes petroleras como beneficiadas, de momento: «A largo plazo y haciendo un balance “en neto”, el negocio de las mayores petroleras americanas en Venezuela podría incrementarse y generar beneficios, pero para que las bolsas pongan en precio esta circunstancia necesitaríamos ver precios superiores en el barril de petróleo», dice el gestor.

Sobre el petróleo, el gestor de Bestinver cree que «un escenario de normalización podría ser negativo en el medio plazo para los precios porque incrementa la probabilidad de mayor inversión y mayor producción, pero difícilmente será inmediato: la producción actual está por debajo de ~1 millón de barriles diarios, la infraestructura está deteriorada (incluida la electricidad), y elevar la producción hacia ~2 millones requiere tiempo y un volumen relevante de capex; volver a niveles máximos históricos exigiría aún más tiempo e inversión. A corto plazo, también se menciona la posible salida al mercado de barriles almacenados si se alivian bloqueos, pero el impacto agregado debería ser gradual«, dice.

En la entidad tampoco esperan un impacto en el precio del crudo a corto plazo, aunque creen que a medio sí podría afectar: «Con una transición política, se estima que Venezuela podría aumentar la producción de petróleo a 1,3-1,4 millones de barriles diarios en dos años y alcanzar potencialmente los 2,5 millones durante la próxima década, frente a los aproximadamente 0,9 millones actuales», dicen. En este contexto, firmas como Repsol podrían verse beneficiadas: «Se espera que la compañía pida reanudar las exportaciones de crudo, actividad que le fue restringida desde marzo de 2025. Una transición exitosa en Venezuela podría actuar como catalizador positivo para la compañía», añaden.

Para Mutualidad, la reacción inicial del mercado del oro negro ha sido, en apariencia, sorprendentemente moderada porque «Venezuela, pese a contar con las mayores reservas probadas del mundo, lleva años siendo irrelevante desde el punto de vista de la oferta efectiva». Y, en el muy corto plazo, la expectativa dominante es que la intervención no va a retirar ni incrementar barriles, de manera relevante, del mercado global. Sin embargo, «sería un error quedarse en esa lectura superficial: el verdadero impacto de lo que está ocurriendo en Venezuela no se juega en semanas, sino en años. La pregunta relevante no es cuánto petróleo produce hoy el país, sino cuánto podría llegar a producir mañana, si se dan las condiciones políticas, jurídicas y financieras adecuadas».

En su opinión, «una eventual normalización institucional abriría la puerta a un proceso de inversión masiva en infraestructuras energéticas, hoy obsoletas. Las grandes compañías internacionales conocen bien el potencial del subsuelo venezolano y, si el riesgo político se reduce, el capital acabará llegando. Y, cuando eso ocurra, el mercado tendrá que empezar a descontar un nuevo actor relevante en la oferta mundial. Este es el punto que todavía no está en precios», asegura. Por eso cree que «una Venezuela estable y productiva sería un factor estructuralmente bajista para el precio del petróleo, a medio y largo plazo».

«Hoy, Venezuela no mueve el precio del barril. Mañana podría hacerlo. Y, entre medias, los mercados seguirán ajustando expectativas, primas de riesgo y estrategias de inversión. Porque, una vez más, la geopolítica está recordando que siempre acaba pasando por caja. Y, en ese sentido, no está de más una cierta dosis de prudencia, para comenzar este 2026», apostilla Del Pozo. No sin antes dejar claro que este episodio tiene implicaciones claras para la asignación de activos: las materias primas siguen desempeñando un papel de diversificación que muchos inversores institucionales no pueden ignorar.

Swisscanto nombra a Gianluca De Nard director de Estrategias Sistemáticas

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Foto cedidaGianluca De Nard, director de estrategias sistemáticas de Swisscanto

Gianluca De Nard ha sido nombrado nuevo director de estrategias sistemáticas en gestión de activos de Zürcher Kantonalbank, gestor delegado de los fondos ofrecidos por Swisscanto Asset Management International S.A. Según destaca la gestora, De Nard cuenta con cerca de cinco años de experiencia en la empresa suiza de gestión de activos OLZ AG, donde ocupó el cargo de director de investigación cuantitativa. Durante esta etapa, desempeñó un papel fundamental en la integración de métodos cuantitativos en la gestión práctica de carteras y contribuyó de forma significativa a consolidar el enfoque científico y basado en datos de la firma en materia de gestión de activos.

Gianluca De Nard es profesor de finanzas cuantitativas e inversión sistemática en la Universidad de Liechtenstein. Obtuvo su doctorado en Finanzas en la Universidad de Zúrich. Asimismo, ha desarrollado labores de investigación como investigador y becario postdoctoral en instituciones de reconocido prestigio como NYU Stern y la Universidad de Yale. Su trabajo ha sido publicado en revistas académicas de referencia, entre ellas The Journal of Finance, Financial Analysts Journal y The Journal of Financial Econometrics. Ha recibido diversos premios por su labor investigadora, incluido el prestigioso Premio Engle.

Por su parte, René Nicolodi, director de renta variable de la división de gestión de activos del Zürcher Kantonalbank, ha señalado: “Estamos convencidos de que, con su excelente formación académica y su experiencia en econometría financiera y aprendizaje automático, Gianluca De Nard aportará un importante valor añadido a nuestras soluciones de inversión y a toda la división de gestión de activos”.

“Estoy muy ilusionado de incorporarme a un equipo tan bien posicionado. Juntos, aprovecharemos esta sólida base para seguir profundizando en nuestra experiencia y reforzar de forma sostenible la división de estrategias sistemáticas”, ha afirmado Gianluca De Nard.

La geopolítica marcará el ritmo y la divergencia del mercado de materias primas

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En 2025, el mercado de materias primas se caracterizó por la divergencia. Por un lado, los metales preciosos -en particular el oro- y los industriales mantuvieron un comportamiento muy fuerte, mientras que el petróleo y las materias primas agrícolas tuvieron un desempeño algo más flojo.  A la hora de analizar qué esperar en 2026, los últimos acontecimientos geopolíticos -en particular la nueva situación de Venezuela- tendrán un gran peso en cómo evolucione el mercado de materias primas. 

Un peso que comienza a notarse. La semana pasada, los futuros del oro superaron los 4.500 dólares por onza, alcanzando niveles históricos, impulsados por un marcado aumento de la aversión al riesgo a nivel global. La escalada de tensiones geopolíticas, la incertidumbre en torno a las protestas en Irán y la investigación penal abierta contra Jerome Powell han provocado una fuerte huida hacia activos refugio, con el oro liderando los flujos de capital. » Este movimiento se ve reforzado por un contexto internacional complejo, donde persisten focos de inestabilidad en Medio Oriente y América Latina, además de crecientes dudas sobre el crecimiento económico global. A esto se suma la compra sostenida de oro por parte de bancos centrales, que continúan diversificando sus reservas ante la pérdida de atractivo relativo de los bonos del Tesoro de EE.UU.», apunta Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM.

En cambio, a los analistas les ha llamado la atención la reacción que ha tenido el mercado del petróleo, con unos precios que se han movido lateralmente. «Conviene distinguir el ruido geopolítico de la realidad sobre el terreno. Los últimos titulares sugieren que las importaciones estadounidenses de crudo venezolano vuelven en gran medida a niveles de 2024. Por ahora, los acontecimientos en Venezuela no alteran el panorama general. El mercado del petróleo parece estar en un superávit duradero. Prevemos que los precios del crudo se muevan en la franja alta de los 50 dólares durante buena parte de 2026″, afirma Norbert Rücker, responsable de Economía e Investigación de Next Generation de Julius Baer.

Punto de partida

No hay que olvidar que, visto en su conjunto, según el Bloomberg Commodity Index (BCOM), 2025 fue positivo: el índice subió un 9% en los últimos doce meses, con casi todos los sectores en verde salvo la energía y el grano. Otros benchmarks con más peso de energía reflejan un comportamiento más tibio. Por ejemplo, en TradingEconomics el S&P GSCI aparece con avance modesto en el año, mientras que el CRB muestra una subida mayor. 

“Desde 2020, los índices de materias primas han obtenido rendimientos comparables a la renta variable mundial, pero con menor volatilidad, lo que refuerza su papel como diversificadores y coberturas frente a la inflación. Los datos históricos muestran que incluso asignaciones modestas a materias primas pueden mejorar la eficiencia de la cartera, especialmente cuando la inflación se sitúa ligeramente por encima de los objetivos de los bancos centrales. Las materias primas también pueden ofrecer una alternativa para aprovechar la temática de inversión en IA, ya que las necesidades de infraestructura impulsan la demanda de insumos como cobre, litio y energía, así como de activos estratégicos como las tierras raras”, argumentan desde PIMCO.

Ahora bien, ¿cuál será la tendencia dominante para este 2026? Hasta los acontecimientos de Venezuela, los  expertos de las gestoras internacionales consideraban que esta tendencia divergente se mantendrá, ahora ponen el peso en cómo la geopolítica moverá el mercado, en particular el del petróleo y el del oro.

Metales preciosos: el oro

Según explican desde PIMCO, la extraordinaria subida del oro, que recientemente superó los 4.300 dólares por onza, ha acaparado la atención general. “Los precios han alcanzado máximos históricos incluso en un entorno de mercado generalmente propicio al riesgo. La demanda de los inversores de protección contra la inflación, cobertura geopolítica y diversificación frente al dólar estadounidense ha reforzado el papel del oro como activo estratégico. Los bancos centrales poseen ahora más oro que bonos del Tesoro estadounidense, lo que refleja un cambio en la gestión de reservas”, afirman desde la gestora. 

En opinión de Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad, los metales preciosos “probablemente sigan creciendo al alza” puesto que “nos encontramos ante un contexto geopolítico muy, muy incierto, en el que los bancos centrales siguen haciendo acopio de metales preciosos y en el que muchas economías, sobre todo emergentes, están acudiendo a los metales preciosos como alternativa para el dólar”.

Del Pozo explica que es bastante curioso que en un mundo tan digital como nos toca vivir, en lugar de volver al patrón oro, prácticamente estamos volviendo al oro directamente como patrón. “En todo caso, pues mucha atención porque también significa un punto de incertidumbre geopolítica desde el punto de vista de cotización”, afirma. 

Desde PIMCO insisten en que el contexto geopolítico sigue siendo clave. De hecho, destaca que la incautación de las reservas rusas en 2022 contribuyó a impulsar la acumulación de oro como reserva de valor políticamente neutral. “Esta tendencia, junto con las persistentes fricciones comerciales y el aumento de la deuda soberana, sugiere un apoyo estructural a la demanda de oro. En nuestra opinión, un incremento del precio superior al 10% durante el próximo año es factible. Sin embargo, la reciente subida del oro se ha visto impulsada tanto por el impulso y la liquidez como por los fundamentos, y pueden producirse retrocesos a corto plazo. Aunque la caída de los tipos reduce el coste de oportunidad de mantener oro, su valoración parece elevada en relación con los rendimientos reales, lo que hace necesario dimensionarlo cuidadosamente en las carteras”, concluyen.

Energía: petróleo y gas

A la hora de analizar el comportamiento y las perspectivas del petróleo y el gas, la geopolítica también tiene un peso determinante. En opinión de François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel Asset Management, ambos precios se encuentran actualmente bajos. “En el caso del petróleo, esto se justifica por un mercado que actualmente experimenta un exceso de oferta; un exceso que, según las últimas previsiones de la OPEP, la EIA y la AIE, debería mantenerse en 2026. En el caso del gas natural, la lógica es similar, y para ambos mercados, la razón principal es la misma: la producción estadounidense ha sido más fuerte de lo esperado a lo largo de 2025”, señala. 

Por su parte, Matthew Michael, analista de materias primas y deuda emergente de Schroders, reconoce que, tras un año y medio arrastrando una tendencia bajista debido a la abundante oferta y la débil demanda, espera que los precios del petróleo y el gas suban debido a los desafíos en la producción de EE.UU. – donde existen pozos gaseosos y acuosos que requieren una baja inversión a precios reducidos- y el deseo de la OPEP de que los precios sean más altos. Este encarecimiento supondrá un potencial dolor de cabeza para los bancos centrales en los próximos 1-2 años.

“Además, hay que tener en cuenta que India está cediendo a la presión y reduciendo las compras de petróleo ruso, y es probable que nadie más compre estos barriles. Así pues, el importante excedente de petróleo podría desaparecer si se suprimen los barriles rusos. En este contexto, un mercado petrolero más equilibrado permitiría que los precios se estabilizaran en un rango de entre 60 y 70 dólares por barril”, comenta Michael.

Para Rimeu, el consenso actual es bastante negativo en cuanto a los precios de la energía, lo que tiene varias consecuencias. “En primer lugar, respalda las perspectivas económicas de todos los países importadores netos, es decir, casi todos los países desarrollados y todos los países de la zona euro. También respalda la tendencia desinflacionista actual, tanto a través de efectos directos como indirectos. Por último, también tiene efectos significativos en la trayectoria de los beneficios de muchas empresas, con repercusiones positivas para sectores como el transporte o los productos químicos, pero obviamente negativas para la industria del petróleo y el gas”, afirma.

Café y cacao: volatilidad estructural

Por último, en el caso de las materias primas agrícolas, Arturo García Alonso, CIO y socio fundador de GSI, destaca el comportamiento volátil que han tenido el café y el cacao, una tendencia que aún veremos este año. Según explica, el clima y la geopolítica han sido y seguirán siendo las dos fuerzas dominantes en su comportamiento. 

“Desde un punto de vista de inversión en mercados financieros, es importante subrayar que la evolución de precios en 2026 dependerá principalmente de acontecimientos climáticos que, por su propia naturaleza, son imprevisibles y cuya frecuencia va en aumento. Por eso, intentar fijar una dirección única para el próximo año no es realista. En términos de probabilidad, hoy el escenario es prácticamente simétrico: hay una probabilidad similar (~33%) de que los precios aumenten, se mantengan o disminuyan. Lo que sí es previsible es que, a medida que avancemos, habrá menos años “normales” y más campañas con circunstancias extraordinarias, lo que mantendrá la volatilidad elevada”, señala García. 

Según su experiencia, a largo plazo, el patrón más probable es una evolución lateral de los precios, pero con alta volatilidad, es decir, con oscilaciones fuertes dentro de un rango más que una tendencia limpia y sostenida en una sola dirección. “El debate público suele mezclar materias primas agrícolas con especulación. Pero invertir en café o cacao desde la economía real es otra cosa. La clave está en construir modelos que reduzcan la exposición a la incertidumbre y diversificar geográficamente, incluso entre continentes, para no depender de una sola región climática o política”, concluye.

Baghdadi Capital y CCR Partners inauguran sede en Singapur

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Foto cedidaBaghdadi Capital y CCR Partners abren nueva división de HBC en Asia

Baghdadi Capital, family office independiente de banca corporativa y de inversión con presencia internacional, continúa avanzando en el cumplimiento de su Plan Estratégico y anuncia, junto con CCR Partners, la apertura de Higher Bridge Capital APAC (Asia-Pacífico), nueva entidad perteneciente a la línea internacional de negocio Higher Bridge Capital, creada en Nueva York con el objetivo de proveer de servicios de financiación especializada a compañías que operan en los mercados globales.

Tras su sólido desempeño a escala global, Baghdadi Capital expande su negocio a nuevos mercados y diversifica su actividad con una sede en Singapur, una de las principales plazas financieras de Asia y un centro clave para el comercio internacional. Esta apertura se enmarca en la estrategia de crecimiento internacional del Grupo, que recientemente ha incorporado inversiones estratégicas en American Capital Financial Group (ACF), con sede en Miami, y en Teybridge Capital Europe, con actividad en Irlanda y el Reino Unido.

Previsión: 100 millones en el primer año

Según explican, HBC APAC nace con el propósito de fortalecer los flujos de financiación de working capital a lo largo de los principales corredores comerciales entre Asia, Europa, Estados Unidos y Oriente Próximo, aportando mayor agilidad, acceso a capital y calidad de servicio a los procesos financieros. Durante su primer año, prevé alcanzar alrededor de 100 millones de euros en activos bajo gestión, con la meta de superar los 500 millones en un horizonte de tres a cinco años.

La nueva división se centrará en empresas de tamaño medio con actividad internacional, especialmente aquellas que suministran a grandes corporaciones de los sectores logístico, industrial y farmacéutico. Además, destacan que su modelo operativo combinará la generación y estructuración de operaciones en el corredor Asia-Pacífico con la operativa y el servicing del Grupo, asegurando estándares homogéneos de riesgo y cumplimiento en todas las geografías.

“Nos sentimos especialmente orgullosos de llegar a Asia con HBC. Singapur es uno de los ecosistemas financieros más dinámicos del mundo. Desde allí seguiremos ampliando nuestro alcance global, acompañando a nuestros clientes con soluciones que les permitan crecer y competir en los principales mercados internacionales”, afirma Baihas Baghdadi, fundador y Executive Chairman de Baghdadi Capital.

Por su parte, TAN Kah Chye, CEO de HBC APAC, señala que “la llegada a Asia supone un reto apasionante y una gran oportunidad. Nuestro objetivo es construir una plataforma sólida que combine el conocimiento local con la experiencia global del Grupo, y consolidar a HBC APAC como un actor de referencia en la financiación de circulante en la región”.

Con esta nueva división de Higher Bridge Capital, Baghdadi Capital refuerza su estructura global de financiación y continúa posicionándose como referente internacional en finanzas corporativas y asesoría.

¿Qué ralentiza el crecimiento del patrimonio de los fondos europeos?

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El patrimonio en fondos europeos alcanzó la cifra récord de 33 billones de euros en 2024, según el último informe publicado por la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés). Según las proyecciones de esta organización, para 2025, esta cifra se situará en los 34,4 billones de euros -si sigue el ritmo observado durante el tercer trimestre del año pasado-, lo que supone un crecimiento del 4,2%.

En opinión de Thomas Tilley, economista senior de Efama, los activos bajo gestión europeos alcanzaron niveles récord en 2024, impulsados principalmente por la fortaleza de los mercados de renta variable. “Todo apunta a que el crecimiento continuará a lo largo de 2025, aunque a un ritmo más moderado debido a las disrupciones arancelarias, la apreciación del euro frente al dólar y la estabilidad de los precios de los bonos. Al mismo tiempo, se observan varias tendencias estructurales que siguen remodelando el sector: el papel creciente de los fondos de inversión frente a los mandatos, el aumento de los inversores minoristas, una mayor integración transfronteriza y el imparable avance de la inversión pasiva”.

A primera vista, este crecimiento relativamente débil puede parecer inesperado, dado el sólido comportamiento de los mercados bursátiles globales en lo que va de 2025. “El índice Euro STOXX subió un 12,8% en los tres primeros trimestres del año, mientras que el MSCI World avanzó un 17,8%. No obstante, varios factores lastraron el crecimiento del patrimonio en los fondos europeos: las disrupciones arancelarias en el segundo trimestre de 2025, una fuerte apreciación del euro frente al dólar y el crecimiento prácticamente nulo de los precios de los bonos europeos”, reconocen desde Efama. 

Cifras, récord y balance

En 2024, los activos bajo gestión en fondos europeos crecieron un 11,7% respecto al cierre de 2023, hasta los 33 billones de euros. Según explican desde Efama, al igual que en 2023, el crecimiento de 2024 estuvo impulsado principalmente por el buen comportamiento de los mercados de renta variable: el índice bursátil Euro STOXX obtuvo una rentabilidad del 12,5% y el índice de renta variable MSCI World llegó incluso a subir un 19,2%. Además, los precios de los bonos registraron un avance menos pronunciado: mientras que el MSCI Eurozone Government Bond Index aumentó un 7,3% en 2023, en un contexto en el que los inversores anticipaban con intensidad recortes de tipos, el crecimiento fue de solo un 1,9% en 2024, a medida que los tipos se estabilizaban.

La valoración que hacen desde Efama es positiva y destacan que, en general, los activos bajo gestión europeos se mueven en línea con la evolución de los mercados de acciones y bonos. “Entre 2014 y 2021, crecieron de forma sostenida, respaldados por el buen desempeño de los mercados y por entradas continuadas de capital. Aunque los mercados financieros cayeron bruscamente en marzo de 2020 tras el estallido de la COVID-19, se recuperaron rápidamente. Esta recuperación se consolidó aún más en 2021, dando lugar a una tasa de crecimiento anual del 14,9%. Sin embargo, el patrimonio descendió con fuerza en 2022, ya que la invasión rusa de Ucrania, combinada con un rápido endurecimiento de la política monetaria, provocó caídas pronunciadas tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija. En 2023 se produjo de nuevo una recuperación, con un aumento del 11,7%”, explican.

Nuevas tendencias: soluciones para duplicar la rentabilidad en crédito Investment Grade

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Nuevos sectores futuro inversión
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Según Cyril Parison, head of Research & Advisory de SILEX, el comportamiento de los bonos en 2026 probablemente decepcione. El año 2025 ha sido intenso en varios aspectos:
  • Rentabilidad satisfactoria en comparación con los estándares históricos, especialmente en EE. UU., donde el efecto duración impulsó el sector de IG.
  • Mercados primarios en excelente estado, con niveles de emisión cercanos a máximos históricos, destacando el auge de los actores de IA en los rankings.
  • Volatilidad vinculada a la administración Trump, lo cual ha permitido a los inversores aprovechar varios puntos de entrada.

Sin embargo, Parison añadió que 2026 se perfila como un año más complicado: los diferenciales de crédito, tanto para IG como para HY, rondan sus mínimos; los principales bancos centrales han convergido sus tipos de interés oficiales hacia sus tipos terminales, lo que anticipa un menor efecto duración que en 2025. En consecuencia, y teniendo en cuenta un carry inicial inferior que en enero de 2025, el rendimiento esperado para 2026 será menor. Por lo tanto, debemos empezar a pensar ahora en soluciones estructuradas que tengan sentido en 2026 y nos permitan aumentar nuestros rendimientos esperados.

La solución de inversión en crédito que el equipo de ingeniería de SILEX propone permite generar:
  • Una rentabilidad atractiva, con cupones fijos garantizados superiores al 8% anual. 
  • Sobre el Investment Grade
  • En el corto plazo ( 2 años)

«Este producto busca optimizar el buen momento del crédito y su baja tasa de probabilidad de impago, ofreciendo exposición al índice de crédito IG -europeo o estadounidense- , compuesto por las compañías Investment Grade más líquidas y reconocidas de cada región», explicó Beatriz Peña, encargada de la distribución de productos estructurados para Latinoamérica en SILEX.

Y agregó: «El inversor no depende de la evolución de los tipos de interés, ni de los diferenciales ni de los cambios de ratings: solo tendría impacto parcial en el reembolso del capital, así como en el cobro de cupón, que alguna compañía del índice sufriera un evento de crédito. No obstante, cabe recordar que los defaults son poco frecuentes ( por ejemplo, el índice de crédito IG europeo únicamente ha registrado un default en toda su trayectoria, Thomson en 2009) dado que las compañías cuentan con amplias opciones de refinanciación».

En resumen, una forma sencilla, eficiente y transparente de capturar rentabilidad en renta fija, demostrando que el crédito puede, en determinados escenarios, seguir siendo competitivo frente a la renta variable.

SILEX ofrece soluciones de inversión tailor-made, aprovechando sinergias en tres líneas de negocio: Investment Solutions, Research y Asset Management. Desde su creación en Ginebra en 2016, el grupo inversor independiente ha experimentado un rápido crecimiento, y hoy cuenta con más de 100 empleados, y un volumen superior a 25Bn de euros de productos estructurados emitidos por más de 30 bancos emisores.Mas información:  https://www.silex-partners.com/ | beatriz.pena@silex-partners.com

AllianceBernstein refuerza su equipo en Iberia con la incorporación de Yolanda Martín

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Foto cedidaYolanda Martín, Client Relations Associate en Alliance Bernstein.

Alliance Bernstein, firma de inversión global con 860.000 millones de dólares en activos bajo gestión, ha anunciado la incorporación de Yolanda Martín como Client Relations Associate para su oficina de Madrid, reforzando así su apuesta por el mercado ibérico.

Yolanda se incorporará al equipo bajo la supervisión de Miguel Luzarraga, director general en Iberia, tras haber desarrollado su carrera durante los últimos seis años en la oficina de Alemania, donde prestó apoyo a los equipos de ventas.

Con una sólida trayectoria en el sector financiero, Yolanda Martín ha adquirido una amplia experiencia en gestoras de primer nivel como PIMCO y Barclays en Londres, trabajando con una extensa gama de productos y segmentos, así como en distintas geografías, entre ellas Reino Unido, Alemania y América Latina.

“Estoy encantada de incorporarme al existente equipo de soporte al cliente de AllianceBernstein Iberia y contribuir al crecimiento de la firma en la región”, comentó Yolanda Martín sobre su nueva posición.

Por su parte, Miguel Luzarraga destacó la relevancia de esta incorporación: “Dado el éxito que hemos cosechado en Iberia en estos último 8 años, vemos crucial la incorporación de Yolanda para seguir ofreciendo un servicio excepcional a nuestros clientes».

Yolanda Martín se suma así al equipo de Alliance Bernstein Iberia, integrado también por Miguel Luzarraga, Patricia Molpeceres, directora de Ventas para Iberia; Antonio de la Fuente, Client Relations; Flaminia Saffoncini, Hedge Funds Solutions; y Cristina Cobián, directora de Marketing para Iberia y Francia. La incorporación de Yolanda Martín refuerza el compromiso de la firma con un alto nivel de profesionalidad y un enfoque a largo plazo, y supone un nuevo paso para seguir impulsando el éxito de sus clientes en el mercado ibérico.

Desafíos de España frente al ordenamiento geopolítico internacional

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El año nuevo empieza dejando una sensación de urgencia creciente a nivel global. España, como muchas otras naciones, se enfrenta a la tarea de redefinir su lugar en plena reconfiguración geopolítica. Las antiguas seguridades, dominadas por bloques sólidos y alianzas previsibles, ceden hoy ante riesgos emergentes, nuevas amenazas y una demanda de liderazgo que ya no permite la ambigüedad.

En este escenario de cambio, varios frentes definen la posición estratégica de España como el gasto en defensa, la transición energética o la adaptación al nuevo entorno comercial global. De cómo España aborde estos desafíos dependerá en buena medida su capacidad para mantener relevancia y autonomía en el tablero internacional. 

Una muestra de ello fue el debate suscitado durante la cumbre de la OTAN, celebrada el pasado mes de junio, en torno al compromiso de los Estados miembros con el gasto en defensa. El presidente del Gobierno anunció que España destinará el 2,1% del PIB, considerando esta cifra suficiente. Sin embargo, esta posición difiere de las recomendaciones de la Alianza Atlántica, que durante la citada cumbre propuso un objetivo más ambicioso, situado en torno al 5 % del PIB para 2035.

No obstante, la cúpula militar española sostiene que el umbral anunciado por el presidente permite atender las obligaciones asumidas, priorizando la eficiencia y la calidad del gasto frente al mero incremento presupuestarioEn este sentido, se argumenta que España contribuye de forma sustantiva a la defensa colectiva de la OTAN, pese a destinar un porcentaje menor de su PIB que otros aliados. Esta contribución diferencial se explicaría por una inversión más eficiente y por una presencia destacada en operaciones internacionales, lo que refuerza su papel operativo dentro de la organización.

Desde la perspectiva energética, España se encuentra en una posición potencialmente estratégica dentro del nuevo escenario internacional. Diversas voces apuntan a la posibilidad de que el país se consolide como un auténtico hub energético para Europa. Su desarrollo constante en energías renovables, junto con una amplia disponibilidad de recursos naturales, especialmente el sol y el viento, la sitúan como un actor clave en la transición energética del bloque comunitario y en la búsqueda de una mayor autonomía frente a la dependencia de fuentes externas. 

El prolongado conflicto en Ucrania continúa teniendo efectos sobre el sistema energético, impulsando a la Unión Europea a diversificar sus fuentes y reforzar la generación interna. En este contexto, España ha intensificado su producción de energías renovables y ha reforzado su papel dentro del entramado energético europeo. Sin embargo, este potencial no está libre de desafíos, ya que persisten limitaciones de interconexión con el resto del continente, tensiones geopolíticas y resistencias sociales derivadas del aprovechamiento desigual de los recursos naturales entre regiones. 

Superar estos obstáculos exigirá una planificación más equilibrada e inclusiva, capaz de integrar las distintas dimensiones territoriales y políticas de la transición energética. España cuenta con los recursos, las infraestructuras y la ubicación necesarias para convertirse en un polo energético europeo, pero para hacer de este potencial una realidad será esencial romper el aislamiento energético y consolidar la cooperación con socios estratégicos como Francia y Marruecos.

En este contexto global, no puede pasarse por alto el papel que desempeñan las normas que regulan el comercio internacional. La creciente escalada arancelaria entre Estados Unidos, la Unión Europea y China ha provocado una profunda inestabilidad en las cadenas globales de suministro, afectando de manera directa la competitividad de las empresas exportadoras e importadoras.

En España, esta presión comercial pone en riesgo sectores estratégicos ante la imposición de medidas proteccionistas, barreras no arancelarias y ajustes regulatorios que pueden alterar abruptamente condiciones de mercado. Para amortiguar ese entorno volátil, tanto el sector privado como el Estado han empezado a incorporar cláusulas de protección contractual, como mecanismos de ajuste automático de precios o reasignación de riesgos, además de optimizar sus cadenas de valor para reducir exposición arancelaria. 

España, como economía abierta y dependiente de la estabilidad comercial europea, debe mantenerse vigilante y adaptar su política exterior y económica para no quedar rezagada en un sistema que cambia con rapidez. Estar al tanto de las transformaciones y anticiparse a ellas no es solo una cuestión de competitividad, sino de supervivencia en un orden económico cada vez más imprevisible.

Por otro lado, en el marco de las recientes y repentinas reconfiguraciones de poder en el panorama internacional, destaca el episodio relativo a la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y su traslado a Nueva York para ser juzgado. Aunque los objetivos últimos de la operación no han sido confirmados, el movimiento encaja con la lógica de política exterior de la Administración Trump, caracterizada por lógicas de poder y un enfoque transaccional de las relaciones internacionales, donde la fuerza y el control de recursos estratégicos ocupan un lugar central.

España, debido a sus históricos vínculos con Venezuela, se encuentra en una posición especialmente delicada. Debe equilibrar la defensa del derecho internacional y del principio de soberanía con la necesidad de mantener abiertos los canales diplomáticos. En este contexto, la respuesta del Gobierno ha sido prudente, evitando una condena directa de la actuación estadounidense y subrayando la importancia del respeto a la legalidad internacional. Al mismo tiempo, este escenario ha impulsado a España a buscar un mayor protagonismo diplomático en América Latina, diferenciándose de la respuesta más contenida de otros socios europeos. No obstante, la ausencia de una posición clara y unitaria por parte de la Unión Europea ha generado tensiones, situando a España en una posición incómoda al tener que conciliar las distintas sensibilidades europeas con sus propios intereses estratégicos en la región.

Todo esto refuerza la evidencia de que España se enfrenta a un futuro incierto lleno de desafíos que exigen decisiones estratégicas firmes y sin margen para la dilación. Las tensiones en torno al gasto en defensa, la transición energética, la adaptación al nuevo entorno comercial global y los cambios drásticos en el equilibrio del poder internacional son manifestaciones distintas de un mismo reto: mantener al país a la altura de un mundo que se transforma a una velocidad sin precedentes. El verdadero desafío reside en construir una estrategia nacional coherente que permita actuar con visión y propósito. España, si quiere ser algo más que un socio secundario, debe pasar de reaccionar a anticiparse. Solo así podrá convertirse en un actor con voz propia en el nuevo ordenamiento geopolítico internacional.

Tribuna de José María Viñals, director del Máster de Relaciones Internacionales del IEB

La Fed y el oro: la traducción del último dato de empleo de EE.UU.

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El nuevo año comienza a coger ritmo y con ello la publicación de datos macro. El último en conocerse ha sido el dato del mercado laboral de diciembre de EE.UU., que mostró un signo mixto: la contratación se desaceleró hasta unos aún sólidos 50.000 empleos, frente a los 56.000 anteriores, mientras que la tasa de desempleo cayó más de lo previsto, pasando de un 4,5 % revisado a la baja (desde el 4,6%) al 4,4%. 

Los matices que más llaman la atención a la hora de analizar este dato es, por un lado, que las Nóminas No Agrícolas, que mostraron una creación de empleo cercana a 50.000 puestos en diciembre, por debajo de las expectativas del mercado. Y, por otro lado, el comportamiento de los salarios, cuyo crecimiento anual se ubicó alrededor del 3,8%, mostró cierta persistencia en las presiones salariales. Según los expertos, este descenso coincidió con una ligera caída de la tasa de participación, que bajó del 62,5% al 62,4%. No obstante, destacan que la mayor parte del nuevo empleo provino de personas que salieron del desempleo.

La lectura del dato

“En conjunto, el informe dibuja un mercado laboral en el que una menor demanda de trabajo convive con empresas que no necesitan ajustar sus plantillas. Una tasa de desempleo del 4,4% se sitúa cerca del pleno empleo, quizá con un sesgo ligeramente más débil. Esto apunta a una política monetaria neutral, sin que sea necesario que los bancos centrales actúen con urgencia, ya que la solidez del mercado laboral reduce esa presión. Si la situación del mercado laboral no cambia de forma significativa, esperamos que en los próximos meses la atención se centre más en los datos de inflación”, señala Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos.

Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM, hace una lectura más dura de este último dato y apunta que la economía estadounidense podría estar dando señales claras de enfriamiento en el mercado laboral. “Esta combinación de menor creación de empleo, pero con un desempleo todavía contenido, refuerza la idea de que la economía estadounidense avanza hacia un ajuste gradual. Las revisiones también reflejan que el dinamismo venía siendo más débil de lo que se pensaba en meses previos, con mayor fortaleza en sectores como salud y servicios, mientras que áreas más sensibles al ciclo económico muestran señales de agotamiento”, sostiene Albuja.

El deterioro del mercado laboral es una mala noticia, ya que apuntaría a un eventual deterioro de una economía impulsada principalmente por el gasto de los consumidores. Sin embargo, Bret Kenwell, analista de mercados de EE.UU. de eToro, explica que un enfriamiento gradual del mercado laboral, podría acabar empujando a la Reserva Federal a tomar medidas más pronto que tarde, especialmente con un nuevo presidente de la Fed a finales de este año.

“A pesar de este posible resultado, advertimos a los inversores que no apuesten por un debilitamiento del mercado laboral. El informe sobre el empleo fue más débil de lo esperado, pero mostró cierta estabilidad en comparación con los últimos meses. Esto debería aliviar algunas preocupaciones y volver a centrar la atención de los inversores en los fundamentales, especialmente con el inicio de la temporada de resultados del cuarto trimestre la próxima semana con los grandes bancos”, apunta Kenwell. 

El foco en la Fed

Respecto a qué esperar de la política monetaria de la Fed en este contexto, el analista de mercados ATFX LATAM sostiene que la Reserva Federal de EE.UU. se perfila a pausar los recortes de tasas de interés, “manteniendo una postura cautelosa mientras evalúa si la desaceleración del empleo es suficiente para seguir reduciendo la inflación sin afectar de forma significativa la actividad económica”.  Según destaca Albuja, “en los mercados, el dato fue interpretado como consistente con una política monetaria prudente, se reducen las expectativas de recortes inmediatos y se refuerza la visión de que cualquier ajuste adicional podría darse más adelante en el año, dependiendo de la evolución del empleo y los precios”.

En este sentido, para Seema Shah, Chief Global Strategist de Principal Asset Management, el reporte aporta elementos clave para entender por qué el escenario de recortes inmediatos de tasas se ha ajustado, aunque persisten señales de desaceleración. “La posibilidad de un recorte de tasas por parte de la Fed en enero prácticamente ha desaparecido tras la inesperada caída en la tasa de desempleo. Resulta difícil sostener que el mercado laboral esté colapsando y requiera con urgencia un mayor estímulo monetario. No obstante, el panorama sigue siendo poco concluyente: el crecimiento del empleo quedó por debajo de lo esperado y las revisiones a la baja de meses previos han llevado el promedio móvil de tres meses a terreno negativo. Si bien una menor oferta de mano de obra puede explicar parte de esta dinámica, las pérdidas sostenidas de empleo difícilmente generan confianza. La economía estadounidense probablemente necesitará apoyo adicional de la Fed, aunque no de manera inmediata”, defiende Shah. 

El oro y su rumbo

Tras estos datos, el oro ajustó su rumbo y parece consolidarse en la zona de los 4.500 dólares/ onza. Según recuerda Antonio Di Giacomo, analista senior de mercado, el metal precioso acumula una ganancia semanal superior al 4%, tras haber alcanzado recientemente un máximo histórico en torno a este máximo, lo que “refleja un sólido interés estructural por los activos defensivos”.

En su opinión, el oro atraviesa un momento clave al inicio de 2026, respaldado por señales mixtas del mercado laboral estadounidense y por la incertidumbre geopolítica. “La desaceleración en la creación de empleo apoya un sesgo constructivo para el metal, mientras que un desempleo bajo y salarios firmes moderan el impulso inmediato. En este entorno, el oro continúa combinando su papel de refugio con una elevada sensibilidad a los datos macroeconómicos, manteniéndose como uno de los activos más observados del mercado”, añade Di Giacomo.