Las complicadas condiciones económicas están preparando el terreno para que sea interesante el año que está por delante. A medida que se desacelera la economía y el ciclo envejece, es probable que las empresas afronten obstáculos financieros. Aunque las empresas están empezando el año con balances sólidos, ¿pueden los emisores de high yield capear una recesión?
Aunque la precaución está garantizada, pensamos que muchas compañías high yield están bien posicionadas para navegar una desaceleración, dado que el punto de partida es de fundamentales sólidos. En los últimos años, las compañías high yield fueron diligentes en la mejora de sus balances, dando como resultado los niveles de apalancamiento más bajos en más de una década (gráfico 1) y las ratios de cobertura de interés más elevadas de la historia reciente. Esta mejora de los fundamentales también se evidencia por el momento de mejora de ratings actual, en el que las estrellas emergentes están superando a los ángeles caídos. Además, la composición por calidad del crédito ha mejorado en el mercado, habiendo ahora más de un 50% de BBs y alrededor de un 10% de CCCs o inferior. Por dar contexto, antes de la gran crisis financiera, el mercado de high yield tenía más de un 20% de CCCs e inferior.
A medida que entramos en 2023, el entorno macroeconómico global se mantiene extremadamente incierto. Unos tipos de interés más altos y potencialmente al alza, inflación persistente, un riesgo geopolítico elevado, unos mercados de la energía tensos y los efectos de la incierta reapertura de China son solo algunas de las principales preocupaciones.
Estos riesgos bien pueden llevar a una mayor desaceleración de EE.UU. y las economías desarrolladas y crear obstáculos financieros a muchas compañías de high yield. Con el riesgo de una potencial recesión apareciendo en el horizonte, es probable que las compañías high yield afronten una demanda ralentizada del consumidor y recortes en las inversiones corporativas—y ambos podrían llevar a una caída en los ingresos. Es posible que se contraigan los márgenes al estar los ingresos bajo presión en este contexto de desaceleración económica. Además, es probable que las ratios de cobertura por tipo de interés caigan, al ajustarse los rendimientos por cupón al alza e incrementarse los costes por intereses, especialmente para los emisores de bonos flotantes. Como resultado, creemos que la mejora de los fundamentales ya ha tocado techo para muchas compañías de high yield.
A pesar de la nublada previsión macro, creemos que muchas compañías están bien posicionadas para navegar una desaceleración. En general, los balances están en buena forma y las métricas de crédito no están ajustadas para muchas empresas. Adicionalmente, no existe un muro de vencimientos inmediato que suponga un desafío financiero para las empresas (gráfico 2) y los niveles de liquidez en general son buenos. Durante el año que está por delante, esperamos que el mercado del high yield presentará oportunidades convincentes para invertir en empresas con un perfil de rentabilidad riesgo atractivo.
Tribuna de Kevin Bakker, CFA, y Ben Miller, CFA, co responsables de high yield estadounidense en Aegon Asset Management.
Foto cedidaJenn-Hui Tan, responsable mundial de Supervisión e Inversión Sostenible de Fidelity International.
Fidelity International (Fidelity) ha anunciado cuáles serán sus prioridades estratégicas en materia de inversión sostenible en 2023. En concreto, la gestora ha indicado que pondrá el foco en tres áreas: propiedad activa, capital natural y transición justa. Según ha explicado Jenn-Hui Tan, responsable mundial de Supervisión e Inversión Sostenible de Fidelity International, “estas tres prioridades ayudarán a impulsar la agenda de sostenibilidad de Fidelity y crearán valor a largo plazo para nuestros clientes, además de acelerar la transición hacia una economía con menos emisiones y más inclusiva”.
Desde la gestora explica que ante los últimos sucesos en la escena internacional, entre ellos la pandemia, la crisis energética o los graves efectos de los riesgos climáticos para el medio ambiente y la sociedad, la inversión sostenible ha demostrado ser una de las tendencias disruptivas más importante del sector y ha ocupado un lugar destacado en la agenda pública. En su opinión, este hecho, sumado a un refuerzo de la regulación en el ámbito ESG en diferentes mercados, “apunta a que la inversión sostenible está generalizándose en todo el mundo”.
Dentro del compromiso de Fidelity con la inversión sostenible, la gestora se ha fijado una meta claramente definida para conseguir la neutralidad en emisiones en toda la empresa en 2030 y en sus inversiones en 2050. En este sentido, la firma explica que en la base de su enfoque de la inversión sostenible se encuentran la integración de los factores ESG asentada en análisis y estudios fundamentales y un programa de propiedad activa a través del cual trata de conseguir resultados sostenibles en alianza con las empresas en las que invierte.
A lo largo de los años, Fidelity ha lanzado un conjunto de políticas y hojas de ruta específicas, como una política de inversión en torno al cambio climático, un marco sobre deforestación y una puesta al día de sus políticas y directrices en materia de voto. Además, ha suscrito iniciativas relacionadas con el cambio climático y la biodiversidad, y apoya activamente los grupos de trabajo centrados en la regulación del sector.
En línea con el trabajo de los últimos años, Fidelity ha explicado que este año se centrará en tres grandes prioridades en materia de sostenibilidad: propiedad activa, capital natural y transición justa. Sobre la primera de ellas, la propiedad activa, la gestora explica que su intención es seguir evolucionando en su enfoque mediante un conjunto de estrategias interconectadas para influir y tratar de conseguir esos mejores resultados financieros, medioambientales y sociales a largo plazo que son esenciales para el futuro de sus clientes.
“A medida que las empresas desarrollan sus negocios, el abanico de factores no financieros que influyen en el valor financiero no deja de aumentar y constituye un factor de éxito determinante. Como gestora activa de inversiones, nuestra función es ayudar a las participadas a prever, prepararse y adaptarse a las disrupciones y los cambios en las condiciones del mercado con el fin de conseguir un crecimiento sólido y sostenible a largo plazo”, señalan desde la gestora.
Respecto al capital natural, Fidelity advierte de que la pérdida de biodiversidad no tiene precedentes y está acelerándose. “Durante los últimos 50 años, las poblaciones mundiales de vida salvaje se han reducido un 68% y eso está planteando una grave amenaza para la prosperidad económica y las cadenas de suministro en todo el mundo. Este fenómeno se ve agravado por sus estrechos vínculos con el cambio climático, que es una de las principales causas de la pérdida de biodiversidad, pero la destrucción de los ecosistemas socava la capacidad de la naturaleza para regular las emisiones de gases de efecto invernadero y proteger frente a la meteorología extrema, lo que acelera el cambio climático”, denuncia. Frente a esta realidad, destaca que los marcos regulatorios, como la Taxonomía de la UE o el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras relacionadas con la Naturaleza (TNFD), están ayudando a abordar algunos de estos problemas. En este sentido, Fidelity ha suscrito el Finance for Biodiversity Pledge (FfB) y es miembro de la Natural Capital Investment Alliance (NCIA).
Por último, sobre la transición justa afirma que su objetivo es descarbonizar colectivamente sectores clave de la economía, “pero no debemos olvidar las implicaciones sociales de dicha transición y sus repercusiones en el mercado laboral y la población activa”. Según su experiencia, cuando dialogan con las empresas sobre el cambio climático y llevan a cabo su propia estrategia de descarbonización. “Integramos explícitamente el principio de transición justa e instamos a las empresas a considerar las implicaciones sociales de su enfoque de la descarbonización. Esa transición justa también constituye un aspecto clave de nuestro diálogo temático sobre el carbón térmico, donde la inclusividad y las repercusiones para la seguridad energética están integradas en los objetivos”, matizan.
En este sentido, defienden una visión amplia ya que consideran que los esfuerzos colectivos por descarbonizar no deberían dar de lado, ni económica ni socialmente, a determinados grupos de personas o comunidades cuyos medios de subsistencia dependen de los combustibles fósiles o las industrias con altas emisiones de carbono.
En opinión de Tan, 2023 va a ser un año crucial para la inversión sostenible en el que Fidelityconcentrará sus esfuerzos en asignar el capital de forma sostenible y ayudar a las empresas con su transición ecológica. “Estamos entrando en una nueva fase de la inversión sostenible que refleja tanto la mayor disponibilidad de datos como un enfoque más maduro a la hora de integrar los factores ESG, un enfoque que reconoce la necesidad de alcanzar un equilibrio entre las decisiones a corto plazo que se necesitan para seguir desarrollando la actividad empresarial y las necesidades a largo plazo de los clientes, los empleados y la sociedad. Las nuevas regulaciones que se esperan para este año también contribuirán a armonizar los marcos de sostenibilidad y divulgación, y animarán a las empresas a seguir avanzado en su transición”, ha añadido.
CC-BY-SA-2.0, FlickrFoto: Jean and Fred. Foto: Jean and Fred
Hace años se decía que “existen tantas definiciones de sostenibilidad como personas tratan de aplicarla”. Casi transcurridos treinta años, todavía se trata de encontrar la mejor manera de adaptar la sostenibilidad, sus retos y ventajas, a la inversión. Aún hoy en día hay muy diversos modos de entender, definir e implementar la sostenibilidad en el mundo de las finanzas.
Desde Robeco entendemos que la sostenibilidad se podría segmentar en tres estrategias de inversión: desde la más antigua y conocida “Exclusión”, que consiste en aplicar un simple filtrado negativo, pasando por la sofisticada “Integración de criterios ASG con relevancia financiera” (integrada en la mayoría de los procesos de inversión de Robeco, y que nos ayuda a tomar mejores decisiones de inversión incrementando sensiblemente la rentabilidad/riesgo de nuestras carteras de Crédito y Renta Variable), y llegando al último escalón de la sostenibilidad que son las “Inversiones de Impacto”.
Me voy a detener a explicar en qué consiste la Inversión de Impacto. Este es el segmento que crece con mayor fuerza dentro de la gestión de activos sostenibles y goza de unas características tales, que la convierten en una estrategia ganadora dentro de las carteras de inversión a largo plazo.
La Inversión de Impacto consiste en invertir con la intención de generar un beneficio social o medioambiental medible y, a su vez, busca un retorno financiero positivo para los inversores. Esto podría consistir tanto en inversiones en fondos cuyo objetivo sea dotar de accesibilidad a áreas desconectadas y emergentes del planeta a través de infraestructuras de telecomunicaciones, como en fondos cuya intención sea mejorar los estándares nutricionales de la comida invirtiendo en producción agropecuaria orgánica.
Resumiendo, la Inversión de Impacto, para considerarla como tal, tiene que reunir estas tres características:
Intencionalidad, el inversor debe tener como objetivo principal generar un impacto positivo con su inversión.
Tiene que generar un retorno positivo para el inversor (claro rasgo diferenciador con la filantropía).
Los beneficios financieros, sociales y medioambientales deben ser medibles y transparentes.
Una manera de crear impacto a través de inversiones es poner en el centro de la ecuación a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS). En los últimos años, en Robeco hemos venido lanzando una gama completa de fondos ODS que van desde el Crédito a la Renta Variable, y cuyo objetivo es identificar aquellas compañías capaces de contribuir de alguna manera a la consecución de los ODS.
Esta gama de fondos, híbrida entre la integración y el impacto, se aproxima bastante al Impacto puro ya que tiene la clara intención de tener exposición a empresas que contribuyan positivamente a la consecución de los ODS. Están diseñados para generar rendimientos por encima del mercado y disponen de la capacidad de medir la exposición a los ODS. A estas características hay que añadir que disponen de una clara ventaja para el inversor particular ya que son fondos líquidos y sin mínimo de inversión, característica menos habitual en los fondos puros de impacto y que, a su vez, les permite tener objetivos de impacto concretos, y a su vez, les dota de la capacidad de medir su impacto real de manera más granular.
Los 17 ODS delimitan un claro marco de actuación de aquí a 2030 con el fin de erradicar el hambre en el mundo, reducir el calentamiento global, mejorar los sistemas sanitarios, facilitar el acceso a la tecnología y la educación, etc.
En Robeco buscamos y analizamos aquellas compañías del mundo que contribuyan de manera activa para su consecución, o aquellas que ofrezcan servicios o productos que faciliten el camino para alcanzarlos en modo y tiempo.
Así, hemos desarrollado un marco de referencia estructurado en tres pasos, desarrollado íntegramente por Robeco y RobecoSAM, y basado en nuestra propia metodología de valoración, con el fin de evaluar la contribución positiva, o negativa, de cada compañía.
PASO 1: Qué producto o servicio ofrece la compañía, con el fin de determinar si contribuye positiva o negativamente a la consecución de alguno o varios ODS. En este paso tenemos desarrollados un extenso conjunto de reglas e indicadores (“Key Performance Indicators” o KPIs) para evaluar la contribución de cada empresa en función del sector al que pertenezcan.
PASO 2: Tenemos en cuenta y analizamos los procesos de las compañías a la hora de producir u ofrecer su propuesta de valor a sus clientes. Aquí tenemos en cuenta factores de gobernanza, cuestiones de conducta, y si están haciendo esfuerzos para reducir su huella medioambiental.
PASO 3: Nos centramos en buscar posibles controversias, intentando evitar empresas que puedan haber incurrido en corrupción, calamidades medioambientales u otras cuestiones de este ámbito.
A través de nuestra propia metodología de valoración, nuestros fondos identifican un universo de inversión que permite a nuestros gestores construir carteras que tengan un impacto neto positivo en la consecución de los ODS marcados dentro de la agenda 2030 de Naciones Unidas. Ello nos sirve de puente de unión entre el capitalismo puro y la filantropía, dando respuesta a las crecientes inquietudes de nuestros clientes, cada vez más sensibilizados con los retos a los que nos enfrentamos como humanidad.
Dynasty Financial Partners anunció este miércoles que ha elegido la API WealthTech de BridgeFT como su principal socio de custodia de datos para impulsar las ofertas tecnológicas integradas de patrimonio de Dynasty en toda la red de la firma.
BridgeFT es una empresa de software de infraestructura patrimonial nativa en la nube, que da prioridad a las API y que permite a las instituciones financieras, los innovadores de FinTech y los asesores de inversión registrados ofrecer mejores resultados basados en datos para sus clientes, dice el comunicado al que accedió Funds Society.
Junto con esta asociación, Dynasty y algunos afiliados de la red realizarán una inversión minoritaria estratégica en BridgeFT, agrega el comunicado de la firma.
«Nos sentimos honrados de que el equipo de Dynasty se haya comprometido tan profundamente con nuestra tecnología y nuestra empresa», dijo Joe Stensland, Director Ejecutivo de BridgeFT.
BridgeFT será responsable de la agregación de datos de custodia para alimentar la tecnología de todos los socios integrados de Dynasty.
WealthTech API de BridgeFT es la primera plataforma WealthTech-as-a-Service del sector que ofrece una API única y abierta para datos, análisis y aplicaciones multicustodia listos para el comercio. La aplicación elimina la necesidad de alimentar datos individuales de una serie de custodios y proveedores de back-office, lo que permite a las empresas de gestión patrimonial y a las empresas FinTech crear aplicaciones de gestión patrimonial diferenciadas y de próxima generación.
«La red Dynasty de RIA independientes está conectada por nuestra plataforma WealthTech integrada, y nuestra asociación con BridgeFT nos permitirá mejorar las herramientas de clase mundial a disposición de nuestros asesores para asesorar mejor la vida financiera completa de sus clientes», dijo Ed Swenson, director de operaciones de Dynasty.
Como parte de la inversión de Dynasty, Frank Coates, Director de Tecnología de Dynasty, se unirá a la Junta Directiva de BridgeFT. Antes de incorporarse a Dynasty, Coates fue Copresidente de Datos y Análisis de Envestnet Inc. Antes de Envestnet, Coates cofundó y fue consejero delegado de Wheelhouse Analytics, que fue adquirida por Envestnet en 2016.
«BridgeFT aporta a Dynasty velocidad de ejecución, costes reducidos y una arquitectura llave en mano que nos permitirá escalar de forma más eficiente. Estamos entusiasmados de asociarnos e invertir en una empresa que se mueve a la velocidad del ritmo de innovación de Dynasty», agregó Swenson.
Mudarse con una pareja es un gran paso que no debe tomarse a la ligera, sin embargo, cuando se trata de dar el siguiente paso en su relación, el 63% de las personas que se han mudado con una pareja romántica dijeron que su decisión se vio afectada por las finanzas y/o la logística, dice una encuesta de Realtor y HarrisX.
«Vivir con una pareja romántica puede unir más a una pareja, pero también puede magnificar los problemas potenciales en una relación», dijo Clare Trapasso, editora ejecutiva de noticias de Realtor.
Aunque la idea de dividir el alquiler o la hipoteca puede ser muy atractiva, es importante tener conversaciones difíciles con tu pareja y pensar en cómo funcionará la convivencia antes de dar el paso, agrega Trapasso.
Los encuestados más jóvenes son mucho más propensos a dejarse convencer por el dinero y la logística: el 80% de la Generación Z y el 76% de los Millenials afirman que uno o ambos factores fueron decisivos a la hora de irse a vivir con su pareja. Esto se compara con el 56% de la Generación X y el 44% de los Baby Boomers, que dijeron lo mismo.
Como era de esperar, entre los que tuvieron en cuenta las finanzas y/o la logística en su decisión de mudarse con una pareja, los encuestados de la Generación Z (56%) -que se han enfrentado a unos costes de vivienda notoriamente altos a lo largo de su vida- fueron los más propensos a decir que ahorrar dinero dividiendo el alquiler/hipoteca fue un factor que contribuyó.
Además, el 70% de todos los encuestados que se han ido a vivir con su pareja declararon que habían podido ahorrar dinero al mudarse. Casi el 50% lograron ahorrar entre 1 y 1000 dólares.
Un porcentaje significativo de los encuestados que se han mudado con su pareja lo han hecho a una vivienda que una de las dos personas ya tenía alquilada (37%) o en propiedad (21%), mientras que el 30% decidió empezarde cero con un nuevo alquiler y el 9% dio el salto directamente a la compra de una vivienda en común.
No todas las relaciones funcionan y vivir en pareja no siempre es fácil. El 42% de las personas que se han ido a vivir con una pareja sentimental acabaron arrepintiéndose. Los motivos fueron principalmente que “la relación no funcionó” (48%), “se mudaron demasiado rápido/nos precipitamos en la decisión” (31%) “se dieron cuenta de que no éramos compatibles para vivir juntos” (27%), aseguró Trapasso.
En ese sentido, la responsable de Realtor aconsejó que si van a comprar una casa juntos como pareja de hecho, puede ser una buena idea hablar primero con un abogado inmobiliario para averiguar qué pasaría con la casa en caso de que rompieran.
¿Aceptarían este contrato?
Casi un tercio (31 %) de los encuestados que se han ido a vivir con su pareja han firmado un contrato en el que se especifica lo que ocurriría en caso de ruptura. Los encuestados más jóvenes son mucho más propensos a firmar un contrato, con un 54% de la Generación Z y un 47% de los Millennials. Esto sugiere que las generaciones más jóvenes podrían tener más conocimientos financieros y/o jurídicos y comprender la importancia de proteger sus inversiones.
Wikimedia CommonsPalacio do Planalto, sede del gobierno de Brasil
Las expectativas en torno a Luiz Inácio “Lula” da Silva han ido mutando con el tiempo. Entre sus dos mandatos consecutivos entre 2003 y 2010 y su regreso a la presidencia de Brasil, en 2021, los inversionistas han estado zigzagueando entre la cautela y el optimismo. Ahora, según señaló Matthews Asia en un análisis reciente, la calma ha vuelto y el pragmatismo parece ser la tónica.
En base a sus experiencias en un viaje al país, Alex Zarechnak, portfolio manager de la gestora, describió la turbulencia que se generaron en los mercados locales las señales de una agenda estatal más agresiva y las protestas de seguidores del expresidente Jair Bolsonaro. Sin embargo, explicó, actualmente el panorama está más tranquilo. “Un sentido del pragmatismo puede estar volviendo a Brasilia”, relató.
Por ejemplo, el nuevo ministro de Finanzas, Fernando Haddad –calificado en las reuniones que tuvo Zarechnak en Brasil como “el peor escenario posible”–, ha expresado un compromiso con la responsabilidad fiscal y Da Silva se ha reunido con líderes militares, para aliviar las tensiones.
“Es difícil predecir exactamente qué efecto tendrá la nueva administración de Lula en Brasil. Es probable que van a subir el gasto fiscal y los impuestos. La administración puede revertir algunas de las reformas importantes impulsadas por las administraciones de centro-derecha anteriores, incluyendo aquellas que protegieron las empresas estatales de la intromisión del gobierno”, indicó el portfolio manager de Matthews Asia.
Con todo, agregó, “es probable que los mercados van a tener que ‘restringir’ algunas veces a Lula de empujar por demasiada interferencia y expansión estatal”. En esa línea, el mandatario podría necesitar recordatorios ocasionales de que sus preferencias políticas podrían llevar a un real más débil, inflación más alta y menos crecimiento.
Eso sí, Zarechnak recalcó que hay factores económicos positivos para el país actualmente. Por ejemplo, un banco central proactivo permitió mantener bajo control la inflación, que llegó a un peak sobre 12% y ha caído bajo 6% desde entonces.
“Esta política monetaria agresiva significa que es posible que Brasil pueda empezar un ciclo de recortes de tasa de interés antes que muchos países a lo largo del mundo, incluyendo Estados Unidos”, escribió el portfolio manager, agregando que la balanza de pagos y el real se han visto beneficiados por los precios de los commodities.
Mirando las dos caras de la moneda, la opinión del profesional es que “es poco probable que la elección de Lula como presidente arruine los fundamentales de las compañías brasileñas” que tienen en sus portafolios.
En esa línea, el portfolio manager aseguró que estas compañías comparten tres características importantes: hojas de balance fuertes, buenas posiciones competitivas y un historialde navegar la volatilidad económica y política.
“Creemos que todos estos factores deberían ayudar a que las compañías de nuestra cartera salgan más fuertes de la pandemia y de cualquier desafío política que venga”, comentó.
Fondos Centenario lanza el Fondo Centenario Gestión Dólares, un producto de inversión con calificación AA+ (uy) emitida por FIX SCR (afiliada de Fitch Ratings), la estrategia uruguaya es administrada por Valores AFISA y el Gestor es Gletir Corredor de Bolsa S.A.
La auditoría está a cargo de Deloitte, y el asesor legal es Guyer & Regules.
«Este fondo busca proporcionar una modalidad de inversión de corto plazo, bajo riesgo y alta calidad. Invierte principalmente en letras y bonos del tesoro del gobierno estadounidense», anunciaron los administradores en un comunicado.
Santiago Jauregui, portfolio manager de Gletir, sostuvo que la familia de fondos busca “acercar a los inversores alternativas de inversión innovadoras, tanto en pesos como en dólares, con elevada liquidez y bajo riesgo”.
En marzo de 2022, la familia de Fondos Centenario lanzó su primer fondo “Fondo Centenario Gestión de Liquidez” en pesos uruguayos, que invierte principalmente en títulos emitidos por el Banco Central del Uruguay, cuyo rendimiento en el mes de enero fue de 9,74% anualizado y neto de costos.
BrightGate Capital, firma independiente de inversiones, opina que 2023 será un ejercicio muy complejo para la renta variable, y opta por ser selectivo en la búsqueda de oportunidades de inversión, que según la firma estarán en la renta variable USA, Japón y Emergente, y algo menos en Europa. A nivel sectorial, el mayor atractivo lo presentan los sectores más cíclicos y las compañías de alto crecimiento que han alcanzado su valoración objetiva. Según la firma, “nuestra preferencia son aquellas compañías con una alta probabilidad de superar la recesión”.
En renta fija, tras un 2022 muy negativo, BrightGate identifica oportunidades en general en renta fija corporativa a corto plazo y de baja duración. Por zonas geográficas, prefiere deuda high yield europea de compañías con buenos balances, sobre todo en el segmento B+ y BB; deuda corporativa de compañías radicadas en países emergentes con ingresos en monedas fuertes y costes en monedas locales; y deuda de compañías norteamericanas con emisiones en euros y en dólares donde existe una oportunidad de arbitraje.
Por sectores, los preferidos son aquellos que respaldarían más al bonista frente a un escenario de impago, tales como industrial, transporte marítimo, energía, minería, y consumo no cíclico.
Renta variable: cautela, siendo selectivos, ante la recesión
Según los expertos de BrightGate, la renta variable va a estar dominada en 2023 por tres factores: la dinámica inflación-subida de tipos-recesión; la geopolítica, es decir la guerra en Ucrania y la reincorporación del mercado chino a la economía mundial; y la evolución de las políticas de liquidez monetarias heredadas de la gran recesión del 2008, y de la pandemia COVID-19.
Inflación
La inflación está desacelerándose y los precios de las materias primas están cayendo, pero los tipos se mantendrán elevados en función de cómo evolucione la inflación en los servicios y los salarios. Todavía no se ha entrado en recesión, el consumo y el empleo resisten, aunque BrightGate cree que ésta llegará, pero no será intensa. A nivel sectorial, el panorama es más variado, con sectores que han entrado claramente en recesión, y otros que todavía no lo han hecho.
Geopolítica
El escenario más probable para el conflicto en Ucrania sería alargar la guerra hasta forzar un desenlace por agotamiento, y para China, la reincorporación a los mercados tras los cierres por COVID- 19. Ambos están bastante descontados por los mercados, pero no se pueden descartar escenarios más extremos, que podrían tener impactos difíciles de medir.
Por ejemplo, que Rusia utilizase armamento nuclear, o que China invadiera Taiwán. El primer caso sería muy difícil de prever. El segundo, la anexión de Taiwán, tendría sentido sólo si fuera la única solución para resolver los problemas internos en China. Algo poco probable, dado que el gobierno chino siempre ha utilizado el estímulo económico para mantener la paz social y aún le quedan herramientas para estimular la economía. En todo caso, BrightGate opina que China sustituirá a EEUU como líder económico global en el siglo XXI, y la economía rusa será cada vez más irrelevante.
Liquidez
Los planes de los bancos centrales para los próximos años son reducir la liquidez que se inyectó en el sistema por oleadas desde el 2008 hasta el 2021. Este drenaje supondrá un freno para la actividad económica y para la valoración de los activos. Pero una gran parte de esas inyecciones de liquidez han acabado en las familias, que en 2020 y 2021 gastaron poco y recibieron una gran cantidad de subvenciones. Según BrightGate, en 2023 habrá que comprobar si el ahorro familiar generará el gasto suficiente para compensar la combinación de inflación, altos tipos de interés y drenaje de liquidez por los bancos centrales.
Perspectivas y oportunidades
En 2022 los indicadores de sentimiento inversor llegaron a niveles del 2008, y sin embargo los inversores minoristas, pese a sufrir grandes pérdidas tanto en renta fija como renta variable, mantuvieron en general sus posiciones. Según BrightGate, la principal razón para ello fue el elevado ahorro familiar acumulado en 2020 y 2021. Pero, en el caso de que esta liquidez se agote, y continúe la retirada de estímulos por parte de los bancos centrales, existe el riesgo de una corrección significativa.
En este entorno, BrightGate piensa que la renta variable como clase de activo sigue sobrevalorada, y que hay varias razones para pensar que esta vez puede corregir con fuerza. Por un lado, el mercado está muy complaciente, y descuenta un escenario perfecto en el que se controla la inflación, se bajan los tipos relativamente pronto, y se evita la recesión. Es un escenario posible pero poco probable, porque la recesión llegará y afectará a la mayoría de los países y sectores. Además, la política de los bancos centrales, tanto en la subida de tipos, como en el drenaje de liquidez, va encaminada a enfriar los mercados y las valoraciones. Según BrightGate ,“no hay que luchar contra la FED”. Y finalmente, la subida de tipos de interés ha reforzado el atractivo para los inversores en renta fija, por lo que este activo acrecentará su peso en las carteras.
BrightGate opina que las oportunidades para invertir en renta variable en 2023 se encuentran en algunos sectores muy cíclicos, y en los de alto crecimiento y tecnológicos, que han sufrido una corrección de más de un 30%, y en algunos casos de hasta el 70%. En los cíclicos, identifica las empresas con balances y negocios sólidos, que garantizan su supervivencia a la recesión. En los tecnológicos, compañías con propuestas de negocio rentables y sostenibles.
Por el contrario, BrightGate opta por mantenerse al margen de sectores defensivos y empresas de calidad que jugaron el rol de activos refugio, pero en la actualidad están sobrevaloradas, y con limitadas posibilidades de crecimiento. Tampoco ve valor en el sector bancario, porque se ha beneficiado de las subidas de tipos, y corregirá cuando llegue la recesión.
Desde el punto de vista geográfico, BrightGate prefiere renta variable en EE.UU., en Japón y en países emergentes.
Renta fija: bonos corporativos a corto plazo y baja duración
Según BrightGate Capital SGIIC, aunque las tasas de impagos de emisores corporativos, especialmente en la deuda inferior a investment grade, deberían incrementarse a nivel global, convergiendo hacía niveles medios históricos, este movimiento estará correlacionado con el deterioro de los indicadores económicos. Las elevadas rentabilidades que aporta este activo en la actualidad, suponen una protección que podría mitigar parte de esta subida de las tasas de impago.
Según algunas agencias de calificación como Moodys, las tasas de default se acercarán al 5% en 2023 para la deuda no investment grade, desde el nivel 2,8% a cierre de 2022. En este escenario, BrightGate Capital SGIIC recomienda deuda high yiel de compañías europeas o no europeas denominada en Euros, sobre todo en el segmento B+ y BB.
Por sectores, los más atractivos son aquellos en los que los bonistas cuentan con mejores garantías en caso de impago, bien porque las empresas tienen activos que pueden actuar de respaldo, bien porque gozan de elevadas tasas de recuperación cuando se produce el default: industrial, transporte marítimo, energía, minería, consumo no cíclico, etc.
La firma, por el contrario, opta por evitar aquellos sectores que no gozan de estas ventajas para el bonista cuando tiene que afrontar impagos, tales como compañías de crecimiento, software, compañías ligadas a sector servicios, consumo cíclico, etc.
En la zona emergente, BrightGate Capital Sgiic aprecia valor en la deuda corporativa con las mismas características de rating y duración, emitida por compañías que disponen de un porcentaje importante de sus ingresos generados por la exportación, percibidos en monedas fuertes (dólar, euro), y que mantienen sus costes operacionales en moneda local.
En la zona asiática, la firma opta por la cautela, dado el elevado peso de la deuda emitida por el sector inmobiliario chino. La crisis en el sector, junto con el nivel desorbitado de apalancamiento de las empresas, genera un escenario de alta incertidumbre, riesgo que no compensan las altas rentabilidades de la deuda asiática, por lo que lo razonable es mantenerse al margen.
Por último, BrightGate Capital SGIIC detecta oportunidades vía situaciones de arbitraje en el mercado. Es el caso de compañías de EE.UU. con deuda emitida en dólares y euros, que pagaban la misma rentabilidad al mismo vencimiento. En un mercado eficiente, los bonos en euros deberían ofrecer rentabilidades de hasta un 2% inferiores (en la actualidad), para compensar el coste de cubrir la divisa norteamericana al euro (por el diferencial de tipos de interés existente entre ambas zonas geográficas).
Sin embargo, el escaso apetito inversor en Estados Unidos hacia bonos en euros, derivado de las tensiones geopolíticas y la crisis energética europeas, ha impulsado las ventas en esta clase de emisiones, lo que abre la puerta a arbitrar estas ineficiencias.
2023 puede ser un año de crecimiento. Así lo ven desde Mapfre Gestión Patrimonial quienes, durante la apertura de su nueva oficina en Palma de Mallorca, explicaron que están inmersos en una prueba piloto para ofrecer los servicios de esta división de negocio a los clientes de seguros del grupo.
Según matiza la entidad, han estudiado el perfil de los 7,4 millones de clientes que tiene el grupo en su negocio de seguros para identificar aquellos perfiles que se pueden beneficiar de los servicios de asesoramiento financiero y de la oferta de productos de ahorro e inversión de Mapfre Gestión Patrimonial. El resultado ha sido una base de 12.000 clientes potenciales a los que les ofrecerán estos servicios y a través de su red de agentes y sus oficinas.
El objetivo de la división de Mapfre Gestión Patrimonial con este plan es bastante ambicioso: crecer un 20% en número de clientes, lo que estaría en línea con el crecimiento del año anterior. Este esfuerzo comercial vendrá acompañado, según indican, del lanzamiento de un “supermercado financiero” donde dar visibilidad y acercar a este perfil de cliente los productos de ahorro e inversión, además de incluir nuevos servicios. También recuerdan que tienen como objetivo llegar a los 200 agentes, elevando así su plantilla a los 250 profesionales (entre agentes y directores de oficinas). Estos planes se suman al crecimiento de su red de oficinas, que ya llegan a 10 tras las tres últimas aperturas en Palma de Mallorca, Málaga y Alicante.
En los últimos años, una de las tendencias más destacadas en la industria de la gestión de inversiones ha sido el fulgurante crecimiento de los fondos socialmente responsables, también conocidos como fondos ESG, por sus siglas en inglés: “Environmental, Social and Governance”. Estos inversores han tomado diferentes perspectivas, desde excluir de sus carteras determinadas industrias, a favorecer aquellas empresas con mejores calificaciones según estos criterios de inversión consciente o a las que más han mejorado recientemente en este aspecto, según Mapfre AM.
Sorprende que el mundo del deporte haya quedado, de momento, fuera de la ola de la inversión temática en Europa. Se trata de un sector sencillo de entender, presente en nuestra vida cotidiana, con cierta visibilidad a medio o largo plazo y apoyado en tendencias demográficas y de hábitos de comportamiento. Sin embargo, las grandes gestoras de fondos parecen haber pasado por alto su valía como inversión temática, al menos hasta ahora, analizan desde la gestora.
Un ángulo diferente, e igual o más interesante, es saber si serán precisamente los fondos especializados en criterios responsables los que se lanzarán a esta oportunidad. Invertir en deporte es hacerlo en valores, educación y salud, además de apostar por historias de mejora en la gobernanza corporativa y de nuevas vías de sostenibilidad medioambiental. Si alguien duda sobre el impacto que un club deportivo relevante puede tener sobre su comunidad y su entorno, que mire, por ejemplo, el trabajo realizado en el Bàsquet Girona presidido por Marc Gasol.
En concreto, el mundo del fútbol, por su enorme relevancia a nivel global, sería un nicho especialmente interesante para que los inversores ESG dirigieran su foco en este momento. Un referente personal para Mapfre como es Julio García Mera a menudo cita una simple frase que él atribuye a Michel, el ex jugador del Real Madrid: “El mejor lugar: el fútbol”.
Y es que el deporte rey es, por el número de personas que lo practican en todo el mundo, el máximo representante de los beneficios que la actividad física tienen en la salud y en la sociedad. En no pocos casos, la práctica del deporte ha favorecido la integración y ha salvado a jóvenes de distintos países de dedicar su tiempo a otras actividades perjudiciales para ellos. Sin olvidar el impacto que puede lograr generar cualquier iniciativa de carácter social que se articule a través de los propios clubes o de los jugadores, cuyo nivel de notoriedad e influencia es difícil de igualar.
Además, la necesaria renovación de las infraestructuras del fútbol tendrá un indudable impacto en su entorno y debería de contar, como ya lo está haciendo en muchos casos, con la integración de criterios de sostenibilidad medioambiental. Las renovaciones de los estadios o de las ciudades deportivas, por poner un ejemplo, están ya comenzando a tener en cuenta medidas de eficiencia energética, soluciones para un transporte más responsable o una oferta de productos de alimentación más saludables y sostenibles.
Por último, la transformación del fútbol europeo, pasando de un sector en el que resultaba impensable poder invertir con criterios racionales a atraer el interés de cada vez más inversores profesionales, es en gran parte una historia de mejora en el gobierno corporativo (la “G” del ESG). La llegada de las normas de control económico, aunque lejos todavía de ser perfectas, ha supuesto un importante punto de inflexión. La nueva ola de inversores en el fútbol está aportando, en general, estructuras de gobierno corporativo y equipos de alta dirección más profesionalizados.
En definitiva, si bien el fútbol lleva existiendo como deporte más de ciento cincuenta años, la industria alrededor de él está naciendo en estos momentos. ¿Serán los inversores ESG o socialmente responsables los próximos en poner el foco sobre la transformación económica del deporte rey? Sin duda, existen pocos sectores de actividad que encajen mejor con esta filosofía de inversión y que tengan tantas y tan variadas oportunidades para poder generar un impacto positivo en el mundo del mañana.