Foto cedidaDiego Velasco, responsable del área Ultra High; y Ana de la Torre, encargada de Planificación Patrimonial.
Cambios en la organización del equipo de Segmentos Especializados, que dirige Sol Moreno de los Ríos, en Santander Private Banking.
Hasta ahora, dicho equipo estaba compuesto por tres áreas: Ultra High, Beyond Wealth e Investment Advisors.
Actualmente, el equipo pasa a llamarse Servicios Especializados y está compuesto por cinco divisiones: además de las tres anteriores, se unen High Net y Planificación Patrimonial.
Velasco será el encargado del segmento de Ultra High, reportando a Sol Moreno de los Ríos. Por su parte, Ana de la Torre será la encargada de Planificación Patrimonial (área hasta ahora liderada por Velasco).
Completan el resto de la estructura Javier Lafarga, al frente de Beyond Wealth; Cristina Mora, responsable de High Net; y Cristina de Felipe, que lleva Investment Advisors; todos ellos liderados por Moreno de los Ríos.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha registrado a Silverway Asset Management, como sociedad gestora de instituciones de inversión colectiva. Su actividad se centrará en la gestión y comercialización de fondos de inversión abiertos entre clientes minoristas e institucionales.
Nacido en León y criado en Galicia, Pedro Escudero cuenta con tres décadas de experiencia en EstadosUnidos, donde ha vivido de cerca los acontecimientos más importantes de los mercados. Lo ha hecho en puestos de responsabilidad en entidades de referencia como JP Morgan, Citigroup, Lehman Brothers o Deutsche Bank.
Silverway mantendrá la misma filosofía de inversión que ha llevado a Pedro Escudero, a través de su fondo estadounidense, a obtener una de las mejores rentabilidades anualizadas del mundo durante casi una década y contar entre sus clientes con los mejores y más grandes clientes institucionales americanos.
“Con Silverway quiero poner a disposición de todos los españoles la capacidad de invertir conmigo y alcanzar niveles altos de riqueza. Una estrategia de inversión que ha superado los principales índices de referencia de las bolsas mundiales, tal y como he logrado con mi fondo estadounidense”, explica Escudero, licenciado con honores Magna Cum Laude y con un MBA por la Universidad de Duke.
La gestora lanzará próximamente un fondo de inversión de estilo value, pero con calidad y crecimiento en las inversiones. La filosofía de inversión girará en torno a la búsqueda de rendimientos sostenibles a largo plazo, seleccionando mediante un riguroso proceso compañías con modelos de negocio únicos, con un potencial de crecimiento sólido, altas barreras de entrada, características monopolísticas y flujos de caja muy predecibles.
“Siempre he dicho que un gestor profesional debe aportar valor a sus inversores, es decir, presentar unos resultados que a largo plazo superen los índices bursátiles de referencia más difíciles de batir como son el S&P 500 y el World Equity Index, eso hasta ahora no ha existido en España en periodos de 10 años o más”.
Según apunta el llamado por muchos como el verdadero Warren Buffett español, “lo importante es minimizar los errores no forzados”, algo que lleva en su ADN por su pasado en el mundo del tenis. Según palabras de Pedro Escudero, “la presión en las finanzas es constante, como en el tenis. Trabajas 12-14 horas al día y si no te superas constantemente, te quedas atrás”.
La inversión mínima será de 500 euros, haciendo accesible la sofisticación de Wall Street a todos los españoles: “Silverway es la verdadera vía de la plata para que el español pueda invertir como las élites institucionales estadounidenses”, dice.
Silverway Asset Management tendrá su sede en pleno centro de Madrid, en la emblemática calle Montalbán, y contará con un equipo de profesionales de primera línea del sector para respaldar la gestión de Pedro Escudero.
Foto cedidaMiguel Ángel Sánchez Lozano, CEO global interino de Santander AM.
En sustitución de Samantha Ricciardi, que dejará definitivamente este viernes la firma, la gestora ha nombrado a Miguel Ángel Sánchez Lozano CEO global de manera interina. Según explica en un comunicado interno, compaginará estas responsabilidades con su puesto actual como responsable de Distribución en la Red Santander de Santander Asset Management (SAM).
Sánchez Lozano se unió al Grupo SAM en enero de 2019, como CEO en España de Santander Asset Management y Santander Pensiones. Previamente, desempeñó diferentes roles en el Grupo Santander antes de su rol en SAM España, fue Responsable de Distribución de Productos de Inversión en Santander Corporate and Investment Banking. En 2013, se unió al Grupo Santander como Responsable de la Distribución Red de Productos de Tesorería (FX& FI y RSP) en Santander Global Corporate Banking.
Antes de unirse a Santander, fue subdirector general en Banesto, donde se encargaba de Distribución de Productos de Tesorería. En Banesto, previamente desempeñó el rol de Responsable de Productos de inversión. Miguel Ángel comenzó su carrera profesional en el Banesto en 1996, allí tuvo los roles de Trader y Estructuración de FX & Equity.
Es licenciado en Ciencias Económicas por el CEU Luis Vives, tiene dos postgrados: una Dirección General por el IESE y un Master en Mercados Financieros por el CEU. Además, realizó los siguientes programas: Programa Avanzado de Especialización en Opciones y Futuros Financieros por el Options and Futures Institute y un programa en Finanzas Conductuales por la Chicago Booth School of Economics.
La revalorización de las pensiones públicas se ha convertido en una de las medidas económicas más relevantes de los últimos años. En un contexto marcado por la inflación y el aumento del coste de la vida, la actualización de las pensiones busca preservar el poder adquisitivo de los jubilados y garantizar unos ingresos dignos durante esta etapa vital. Sin embargo, esta subida, aunque positiva en términos sociales, tiene un efecto directo que muchas veces pasa desapercibido: su impacto fiscal en el IRPF.
En España, las pensiones públicas tributan como rendimientos del trabajo dentro del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Esto implica que cualquier incremento en la cuantía de la pensión se traduce automáticamente en un aumento de la base imponible del contribuyente. Como consecuencia, muchos pensionistas pueden verse afectados por un mayor pago de impuestos, incluso aunque su poder adquisitivo real apenas mejore.
La clave está en entender que el IRPF es un impuesto progresivo. No toda la pensión tributa al tipo más alto, pero un incremento de ingresos puede provocar el salto a tramos superiores, la pérdida de determinadas reducciones fiscales o un aumento del tipo medio efectivo aplicado. Este efecto es especialmente relevante en pensionistas con rentas medias, situados cerca de los límites entre tramos.
Supongamos el caso de un pensionista que en 2025 percibía una pensión bruta anual de 24.000 euros, aplicando la revalorización oficial confirmada del 2,7%, su pensión aumenta progresivamente y en 2026 pasa a situarse en 24.648 euros brutos anuales. En 2025, con una base imponible de 24.000 euros, este pensionista pagaba 2.560 euros anuales en concepto de IRPF, lo que representaba un tipo efectivo cercano al 10,7%. Sin embargo, tras la subida de la pensión, en 2026 su base imponible asciende a 24.468 euros, lo que puede situarle parcialmente en un tramo superior del impuesto. Como resultado, su factura fiscal anual pasa a ser de 2.763 euros, es decir, 203 euros más que el año anterior. Esto supone un incremento cercano al 8% en el importe pagado a Hacienda, a pesar de que su pensión solo ha aumentado un 2,7% en términos brutos. Este ejemplo ilustra cómo una subida nominal de la pensión no siempre se traduce en una mejora proporcional del ingreso neto disponible, una realidad que muchos pensionistas descubren al realizar su declaración de la renta. De los 648 euros de incremento, 203 se van directamente a impuestos, disfrutando únicamente de 37 euros mensuales adicionales.
Otro elemento relevante es el ajuste de las retenciones. En muchos casos, las retenciones aplicadas a la pensión no se actualizan automáticamente tras la revalorización, lo que puede provocar resultados a pagar en la declaración si no se revisan con antelación. Además, el impacto fiscal se intensifica cuando la pensión se combina con otros ingresos, como el rescate de planes de pensiones, rentas del ahorro, alquileres o trabajos parciales. La suma de todas estas rentas puede elevar considerablemente la base imponible y aumentar el tipo efectivo aplicado.
Este contexto pone de manifiesto la necesidad de una planificación financiera y fiscal adecuada durante la jubilación. Analizar con antelación el efecto real de las subidas de las pensiones, coordinar las distintas fuentes de ingresos y planificar el momento y la forma de percibirlos permite optimizar la carga fiscal y evitar sorpresas desagradables.
La jubilación no es solo una etapa de cobro de ingresos, sino una fase que requiere decisiones estratégicas para preservar el bienestar económico a largo plazo. Entender cómo influyen los impuestos en la pensión es un paso esencial para garantizar estabilidad, tranquilidad y una mejor gestión del patrimonio en esta etapa de la vida.
Tribuna de Julio Fernández García, CEO de JubilaME y profesor de IE Business School Headspring
Ibercaja Gestión lanza el fondo Ibercaja RF Grado Inversión, una nueva estrategia sostenible de renta fija que invierte en emisores de alta y media calidad crediticia, con el objetivo de prolongar las rentabilidades atractivas obtenidas en los últimos años.
Lily Corredor, directora general de Ibercaja Gestión, señala que “el binomio alta y media calidad crediticia y preferencias de sostenibilidad ha obtenido una gran aceptación por nuestros clientes, permitiéndoles aprovechar el buen momento de la renta fija, al mismo tiempo que mantienen sus preferencias de inversión sostenible”.
Nuevo escenario de tipos de interés
En un entorno de tipos de interés estables en Europa, donde no se esperan más correcciones a la baja en 2026, y con las disminuciones previstas de los tipos de Estados Unidos ya descontadas por el mercado, las TIRes que ofrece la curva de tipos son menos atractivas que en ejercicios anteriores.
Así, Ibercaja Gestión prevé que, tras el periodo de estabilización de tipos de interés previsto para 2026, se pueden producir nuevas decisiones de los bancos centrales, donde las principales hipótesis admiten posibles subidas de tipos de interés en los próximos años.
Miguel López, director de negocio de Ibercaja Gestión, advierte que “ha llegado el momento de apostar por la gestión activa. Comprar un bono y esperar a vencimiento ya no es suficiente si queremos aspirar a retornos similares a los obtenidos en años anteriores. Estrategias acertadas en duración y la respuesta a los movimientos en la curva de tipos se vuelven esenciales para obtener rentabilidades atractivas”.
Gestión activa
Inicialmente, Ibercaja RF Grado Inversión invertirá en instrumentos de renta fija, mayoritariamente de alta y media calidad crediticia con vencimiento a lo largo de 2029 y 2030, lo que permitirá situar la duración inicial entorno a los cuatro años, a la espera de posibles movimientos en la curva de tipos o que el paso del tiempo provoque un estrechamiento de las TIRes, lo que le llevará a adaptar la cartera en términos de duración.
La sostenibilidad, presente en las estrategias de Ibercaja Gestión
Con este fondo, la gestora de fondos de inversión de Ibercaja refuerza su confianza en el binomio de sostenibilidad y bajo riesgo como oportunidad de inversión para aquellos partícipes que quieren aprovechar el contexto actual, buscando una rentabilidad atractiva que les permita batir a la inflación.
Ibercaja Gestión fortalece su apuesta por la inversión socialmente responsable, mostrando su implicación con la transición verde y la lucha contra las desigualdades. Gracias a la confianza de los inversores, la gestora ha superado los 7.000 millones de euros en activos bajo gestión en fondos art. 8 y art. 9 en 2025 según la información de Inverco.
Foto cedidaElisa de Mollinedo es directora de Legal en Crescenta.
Crescenta, gestora digital para la inversión en fondos de capital privado, ha incorporado a Elisa de Mollinedo como directora de Legal, reforzando su estructura interna. Este nombramiento se alinea con la rápida evolución, crecimiento y consolidación que está experimentando la compañía.
Elisa de Mollinedo se une a Crescenta tras más de cuatro años en Santander Alternative Investments, donde desempeñó el cargo de Senior Legal Associate dentro de la división de inversiones alternativas, participando de forma activa en la creación y desarrollo de la división desde sus inicios. Durante esta etapa, fue responsable del asesoramiento legal transversal a múltiples estrategias de inversión, incluyendo venture capital, private debt, infraestructuras, energías renovables, real estate, trade finance y fondos de fondos, así como de la estructuración y gestión de vehículos tanto en España como en Luxemburgo. Previamente, trabajó durante más de seis años en el despacho Linklaters.
En palabras de Elisa de Mollinedo, “Crescenta está construyendo un modelo sólido y diferencial en el acceso a inversiones alternativas, y es un privilegio sumarme a la firma para contribuir desde el área legal a su crecimiento y consolidación”.
“Nuestro compromiso siempre ha sido y seguirá siendo ofrecer los mejores productos y servicios, y eso pasa por incorporar a los mejores perfiles en cada uno de nuestros equipos. Estamos encantados de recibir a Elisa en Crescenta y de poder contar con todo su expertise en los campos de regulación y estructuración de vehículos internacionales, así como en mercantil e inversiones alternativas”, destaca Ramiro Iglesias, CEO de Crescenta.
Elisa de Mollinedo es licenciada en Derecho por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE), cuenta con un máster en Derecho de Empresa por el Centro de Estudio Garrigues y es Solicitor (abogada) en Inglaterra y Gales.
A diferencia de años anteriores, los mercados de divisas estuvieron impulsados en gran medida por la geopolítica en 2025 y, tras una avalancha de nuevos acontecimientos políticos en los primeros días de 2026, parece que continuará la misma tendencia. Según los expertos, es el caso del dólar.
De hecho, la divisa norteamericana se ha debilitado de forma notable durante la última semana: el índice DXY cae aproximadamente un 2% y el cruce euro/dólar cotiza por debajo de nuestra previsión a tres meses de 1,18. Los analistas explican que esto ha ocurrido pese a un entorno de crecimiento sólido en EE.UU. y a que se espera que el próximo recorte de tipos de la Fed no llegue hasta junio.
“La reciente debilidad del dólar parece estar impulsada en gran medida por incoherencias en la política exterior y doméstica de EE.UU., que han mermado la confianza de los inversores. Como resultado, han resurgido las narrativas sobre la devaluación de la moneda, empujando al dólar a la baja incluso en ausencia de catalizadores macroeconicos. Aunque se ha debilitado, sigue estando en gran medida sobrevalorado. Por ello, seguimos esperando más caídas a medida que se estrecha su ventaja de tipos de interés”, comenta David A. Meier, economista de Julius Baer.
Ahora bien, no todos los análisis pone todo el peso en la geopolítica. En opinión de Jack Janasiewicz, Portfolio Manager de Natixis IM Solutions, la reciente caída del dólar estadounidense es consecuencia del movimiento del yen japonés, ante el ruido del fin de semana sobre una posible intervención de la Fed en el cruce dólar/yen. Pero fuera de estos aspectos técnicos, reconoce que «las amenazas sobre Groenlandia han debilitado la confianza en el dólar estadounidense, por lo que estamos viendo cómo vuelve a tocar mínimos recientes».
Tendencia desde 2025
El año pasado, la caída del dólar se concentró principalmente en la primera mitad de 2025, tras el anuncio del presidente Trump de los aranceles recíprocos en abril, marcando una escalada significativa de la guerra comercial de Trump contra el resto del mundo. “La depreciación del dólar reflejó en gran medida un fuerte aumento de la cobertura en divisas ante la posibilidad de un dólar más débil. Las divisas europeas registraron ganancias de dos dígitos cuando la narrativa de mercado ‘vender América’ se convirtió en dominante en el segundo trimestre de 2025, provocando una rotación hacia activos europeos. En esencia, los metales preciosos fueron los principales beneficiarios del incierto contexto político en 2025, con el oro subiendo un 65% y la plata alcanzando un espectacular 145%”, recuerda Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM.
De cara a este año, Wewel considera que el peso de la geopolítica y las decisiones de la Administración Trump seguirá pesando en el comportamiento del dólar, y anticipa una tendencia bajista para 2026. “La divisa sigue sobrevalorada según estándares históricos. Consideramos que este argumento es especialmente relevante en el actual contexto político. La demanda estructural del dólar debería disminuir si EE.UU. sigue adoptando políticas predatorias, lo que también justificaría niveles de valor razonable más bajos para los tipos de cambio frente al pasado”, insiste.
Además, añade otro matiz a su argumento: “En 2026, también esperamos que el apoyo al dólar disminuya desde una perspectiva cíclica relativa. El crecimiento económico debería converger más entre EE.UU. y la eurozona, ya que la economía europea se beneficiará del desembolso del paquete fiscal alemán”.
Amenazas para su estatus
En lo va de este mes, el índice del dólar (DXY) acumula una caída aproximada del 1,5%, alcanzando su nivel más bajo desde el 18 de septiembre. De su comportamiento de ayer, en línea con esta tendencia, algunos analistas concluyen que el mercado está rotando posiciones y en lugar de refugiarse en el dólar como antes, los inversores buscan otros activos. Pese a esto, los expertos no creen que el dólar vaya a perder su estatus ni como reserva de valor ni como activo refugio.
“El libro Smart Money, de Brunello Rosa, expone que la amenaza al dólar proviene principalmente de la expansión global de China. A través de políticas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta y el desarrollo de la Moneda Digital del Banco Central (CBDC) de Pekín, China está incrementando lentamente el uso del renminbi en los pagos globales por comercio. El control de las cadenas de suministro globales y de las materias primas va de la mano de la hegemonía monetaria global. Queda mucho camino antes de que el estatus del dólar como moneda de reserva se vea amenazado de forma terminal”, defiende Chris Iggo, director de inversiones (CIO) de AXA IM Core, BNP Paribas Asset Management.
Sin embargo, Iggo sí reconoce que el mayor uso de las CBDC junto con un equilibrio de poder global más bipolar es una amenaza. «Tener influencia sobre una mayor parte de la oferta mundial de petróleo es un antídoto frente a estos riesgos, al igual que mantener relaciones estratégicas con grandes productores de petróleo, en particular Arabia Saudí. Pero existen riesgos para el dólar incluso más allá de la geopolítica: el deterioro de la posición fiscal de Estados Unidos, la posible influencia política sobre la política monetaria y el margen para que los inversores globales respondan a la incertidumbre política y de política económica reduciendo las asignaciones en dólares en las carteras globales. La subida del precio del oro, la plata y el platino en dólares probablemente refleje riesgos geopolíticos y riesgos relacionados con la política económica estadounidense. Para Estados Unidos, la gran amenaza es que la menor confianza en el dólar incremente el coste de financiar sus déficits gemelos. Unos rendimientos del Tesoro más altos serían malas noticias para un mercado bursátil que ya cotiza con valoraciones muy elevadas”, concluye.
Los beneficios globales crecieron con fuerza en 2025 y alcanzaron una cifra récord prevista de 4,85 billones de dólares para las 1.600 mayores empresas cotizadas del mundo. Esta cifra supone un aumento interanual del 12,2%, según los datos de Profit Watch, que forma parte del estudio sobre renta variable global de Capital Group.
Según este documento, el crecimiento de los ingresos explicó algo menos de la mitad del aumento de los beneficios en 2025. Otro dato significativo es que las empresas registraron unos ingresos totales previstos de 44,2 billones de dólares, lo que representa un incremento interanual del 5,3%. «Aproximadamente, un tercio del crecimiento de los beneficios se debió a la reducción de los costes extraordinarios, aunque los tipos de cambio favorables también influyeron de forma significativa», apunta en sus conclusiones.
Además, el informe señala que se trata de un crecimiento de baja calidad, que no refleja una creación de valor sostenible. «Sin este impulso artificial, los beneficios superaron el crecimiento de las ventas en cerca de tres puntos porcentuales», señala el informe. Según explica, la expansión de los márgenes forma parte de una tendencia de largo plazo visible en la mayoría de los sectores y regiones. Desde 2015, los beneficios han crecido un 143%, frente a un aumento del 69% de los ingresos, lo que indica que las compañías están transformando una mayor parte de sus ventas en ganancias.
La mayor parte del flujo de caja libre generado se ha destinado a la retribución al accionista, a través de dividendos y recompras de acciones. Según el informe, estas distribuciones alcanzarán los 3,50 billones de dólares en 2025, un 7,7% más interanual y el doble del nivel registrado en 2016. A pesar de este crecimiento, la cobertura de la distribución se situó en 1,39 veces en 2025, solo ligeramente por encima de la media de 1,31 veces de los últimos diez años.
«Los beneficios, el flujo de caja y la retribución a los accionistas se han duplicado desde 2016, creciendo al doble de velocidad que la inflación mundial. Este aumento sostenido en el tiempo ha impulsado al alza los precios de las acciones, generando importantes ganancias de capital y billones de dólares en efectivo para distribuir entre los accionistas. Los balances de las empresas son más sólidos que antes de la pandemia y la disciplina en la retribución del capital se ha extendido más allá de Estados Unidos. Mercados como Japón y China tienen un margen significativo para aumentar la retribución a los accionistas, mientras que, en aquellos con una cobertura más ajustada, como Estados Unidos, el crecimiento de los beneficios es clave para mantener unos pagos más elevados de forma sostenible. Para los inversores, esto subraya la importancia de centrarse en compañías con una rentabilidad duradera y unos fundamentales sólidos. En un entorno en el que el crecimiento es desigual, La importancia de una gestora activa, como Capital Group, que lleva a cabo un profundo análisis de las empresas, una gestión prudente y una selección rigurosa, puede ser más relevante que nunca», explica Christophe Braun, director de Inversiones en Renta Variable de Capital Group.
Sectores y regiones clave
Los sectores de tecnología y medios de comunicación fueron los principales impulsores del crecimiento de los beneficios en 2025, especialmente en Estados Unidos, Taiwán y China. En conjunto, las empresas tecnológicas, en particular los fabricantes de semiconductores, generaron cerca de un tercio del crecimiento de los beneficios mundiales.Otros sectores, como el financiero y el sanitario, también registraron un crecimiento significativo. En cambio, los beneficios del sector energético se mantuvieron estables y los de consumo cíclico descendieron por la debilidad de los fabricantes de automóviles.
Si hacemos un análisis geográfico, el informe destaca que, en España, el beneficio de las empresas incluidas en el índice de Capital Group aumentó un 4,4% en 2025, hasta un récord previsto de 58.700 millones de dólares. Desde 2019, el sector bancario ha concentrado tres quintas partes del crecimiento de las ganancias de las compañías cotizadas. La retribución al inversor en forma de dividendos y recompras alcanzó una cifra récord de 41.500 millones de dólares en 2024, con ratios de cobertura sólidos y en línea con la media internacional.
Entre los principales mercados, Estados Unidos y Canadá registraron algunos de los mayores crecimientos de beneficios en 2025, mientras que en la región del Pacífico los fabricantes de chips impulsaron los resultados en Taiwán y Corea. Japón y Reino Unido se situaron en una posición intermedia, mientras que el sector automovilístico continúa lastrando el crecimiento en Europa.
EFPA España y ANBIMA, Associação Brasileira das Entidades dos Mercados Financeiro e de Capitais, la mayor certificadora en toda América Latina, han firmado un acuerdo de colaboración para la convalidación de certificaciones, que permite que los asociados de EFPA España puedan realizar labores de asesoramiento en Brasil, y viceversa.
Este convenio constituye el primer paso formal de cooperación entre EFPA y la entidad de certificación profesional de Brasil, ampliando el alcance de EFPA en Latinoamérica y reforzando su compromiso con la homogeneización de estándares internacionales.
La firma se integra en la estrategia de expansión global de EFPA, que ya mantiene acuerdos similares con otras instituciones de referencia en la región, como AMIB en México, la Comisión del Mercado de Valores de Chile (CMV) y la Universidad UADE en Argentina.
A través de este acuerdo, aquellos asesores con certificación EIP, EFA, EFP o sus equivalentes internacionales IIP, IFA e IFP de EFPA España podrán solicitar su acreditación en ANBIMA, realizando un examen reducido centrado en materias relativas a la normativa brasileña. Por su parte, los asesores acreditados como CPA por ANBIMA podrán obtener la titulación EIP —o su equivalente IIP— tras completar un programa de 30 horas de formación en materias legales y fiscales durante el primer año de recertificación.
ANBIMA es la entidad de referencia en el sistema financiero brasileño y Latinoamérica, que agrupa a más de 250 instituciones asociadas, entre bancos, gestoras y agentes de inversión, y lidera los programas de certificación y autorregulación del mercado financiero en Brasil.
Por su parte, EFPA España, con más de 36 000 profesionales certificados, es la principal organización de certificación en planificación y asesoramiento financiero de Europa, y miembro fundador de EFPA Europa, que cuenta con más de 100.000 profesionales certificados en el continente.
Ambas entidades trabajarán conjuntamente en el diseño y difusión de programas formativos, seminarios y actividades orientadas a fortalecer las competencias técnicas y éticas de los asesores financieros, promoviendo la profesionalización y la cultura financiera entre los inversores.
Josep Soler, consejero ejecutivo de EFPA España, destaca que “esta alianza con ANBIMA nos permite reforzar la proyección internacional de nuestras certificaciones con una de las instituciones más sólidas del mercado financiero latinoamericano y compartir un propósito común: elevar los estándares de calidad, ética y formación en el asesoramiento financiero a nivel internacional”.
Por su parte, Marcelo Billi, superintendente de Educación y Certificación de ANBIMA, ha señalado que “el acuerdo con EFPA España refuerza nuestro compromiso con la educación financiera y la capacitación continua de los profesionales del mercado. La cooperación internacional es clave para impulsar un ecosistema financiero más preparado, transparente y global”.
Con este acuerdo, EFPA España suma ya más de 80 entidades colaboradoras, entre asociaciones profesionales, entidades financieras y gestoras de fondos nacionales e internacionales, consolidando su papel como referente en la profesionalización del asesoramiento financiero y la educación económica en España y Europa.
El mercado tiene un aniversario que celebrar: los ETFs llevan ya 25 años en Europa. Desde sus primeras cotizaciones en bolsa en el año 2000, estos productos han transformado la forma en que los inversores crean sus carteras, ofreciendo un acceso de bajo coste, transparente y líquido a todas las clases de activos. El crecimiento y el éxito de los ETFs están fuera de toda duda. Lo que es menos seguro es si los ETFs «activos» pueden demostrar su valía a largo plazo.
En una encuesta realizada en 2025 entre inversores profesionales de toda Europa, casi dos tercios afirmaron creer que «solo entre el 25 % y el 50 %» del mercado de ETFs activos es «verdaderamente activo». Para una clase de producto que se comercializa como la siguiente etapa de la evolución de los ETFs, se trata de una estadística que invita a la reflexión.
Si todos los productos afirman ser activos, la propia etiqueta se convierte en pasiva. Los resultados apuntan a que existe confusión sobre lo que realmente significa «activo», y esa incertidumbre empieza con las definiciones.
Las definiciones importan
La falta de consenso es sorprendente. Los reguladores definen los ETFs activos como aquellos que no siguen un índice y se basan en la discrecionalidad de la inversión. Sin embargo, incluso dentro del sector, las interpretaciones difieren. Algunos se centran en el proceso, otros en los resultados.
En mi opinión, lo más importante es cómo una estrategia se aleja de un enfoque centrado únicamente en la capitalización bursátil y si añade valor para los inversores. Cualquier desviación de la ponderación por capitalización bursátil es una decisión activa. Ponderar y seleccionar por valor, calidad o dividendos es deliberado, no neutral.
La verdadera diferencia entre las estrategias activas y pasivas no radica en cómo se toman las decisiones, sino en si la estrategia añade valor frente a una exposición pura al mercado a lo largo de un ciclo completo.
En categorías reconocidas como las de gran capitalización estadounidense o mercados emergentes, hay dos criterios que definen la «actividad». Primero, la diferenciación respecto a un enfoque basado en la capitalización bursátil, que se puede medir a través del tracking error o active share. Una estrategia con un tracking error del 6 % y un 60 % de active share no puede considerarse pasiva.
Los fanáticos del índice de referencia, ya sea basado en un índice o impulsado por un gestor estrella, se mantienen cerca de la exposición al mercado. En segundo lugar, los resultados se reflejan en el rendimiento superior real que la diferenciación ofrece a los inversores.
Vino viejo en botellas nuevas
El escepticismo de los inversores se debe en parte a la forma en que se han lanzado los ETFs activos. Con demasiada frecuencia, se trata de estrategias de fondos de inversión ya existentes rediseñadas en forma de ETFs o que son simplemente una clase de acciones de ETFs de un fondo existente. Rediseñar no es innovar.
Si un ETF refleja el enfoque de un fondo de inversión con costes similares y una diferenciación limitada, el envoltorio por sí solo no añade valor al proceso de inversión y no obtendrá mejor rendimiento a modo de ETF. No es sorprendente que los inversores consideren la falta de diferenciación como un obstáculo clave.
La preferencia histórica por los ETFs tradicionales ponderados por la capitalización bursátil agrava el problema. Dada la rentabilidad y transparencia de estos ETFs que siguen índices de referencia, los productos activos deben superar un listón más alto para demostrar su valor.
Las expectativas son modestas: la mayoría de los inversores cree que solo una pequeña proporción de ETFs activos superará a las estrategias pasivas en los próximos tres a cinco años. La carga de la prueba recae directamente en los proveedores.
En medio de este escepticismo, la beta inteligente (smart beta) ofrece una lección importante. Las estrategias basadas en factores no encajan perfectamente en el binomio pasivo-activo. Se basan en normas y son transparentes, pero se apartan deliberadamente de la ponderación por capitalización bursátil para captar factores específicos de riesgo y rentabilidad.
Para muchos inversores, han sido un término medio fiable: transparentes, líquidos, rentables y capaces de ofrecer diversificación o rendimientos superiores. La beta inteligente demuestra que los ETFs pueden evolucionar más allá de la simple exposición convencional sin perder las cualidades que los inversores valoran.
Europa frente a EE. UU.
El crecimiento de los ETFs activos está reconfigurando los mercadosglobales, y cada región evoluciona en función de su propio panorama normativo y de las expectativas de los inversores. Europa está entrando en una faseimportante, que exige liderazgo a través de la claridad, la transparencia y la verdadera innovación. Sin definiciones claras y una verdadera diferenciación, los ETFs activos corren el riesgo de ser vistos más como una fachada que como una verdadera innovación.
El sector europeo de los ETFs se encuentra aún en las primeras fases de definición sobre lo que deben ser los ETFs activos. Para que el segmento vaya más allá de una simple apariencia, se necesitan tres cosas: mayor claridad en las definiciones; una diferenciación real con respecto a los índices de referencia; y una prueba de valor, ya sea a través de enfoques sistemáticos como la beta inteligente o una selección de valores activa realmente acertada.
Si los ETFs activos quieren implantarse en Europa, deben ir más allá de las definiciones confusas y las estrategias recicladas de los fondos de inversión. Los inversores no se dejarán convencer por la semántica o el marketing. Exigirán claridad sobre lo que se considera activo, transparencia sobre cómo se crean las carteras e innovación que ofrezca resultados reales, ya sea en forma de mayor rendimiento, diversificación o eficiencia. Hasta que no se cumplan esos estándares, el escepticismo seguirá dominando.
La historia de los ETFs en Europa en el año 2025 es una historia de claridad, confianza y éxito. Los ETFs activos prosperarán sobre los mismos cimientos una vez que el ruido publicitario dé paso al fundamento.
Tribuna de Alexis Marinof, CEO, Europe, WisdomTree.