Última actualización: 06:16 / Martes, 10 Septiembre 2019
Análisis de Morgan Stanley IM

Justo cuando parecía seguro volver al agua

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Foto: Eleni Afiontzi

Los mercados financieros continuaron evolucionando favorablemente en julio: el índice S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico el 26 de julio y la Reserva Federal redujo los tipos de interés el 31 de julio por primera vez en 11 años. Tras la volatilidad de mayo a raíz de las malas noticias sobre las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, las cosas parecían mejorar. Además, ya pasadas las reuniones de los bancos centrales a finales de mes, los mercados estaban preparados para un agosto tranquilo. La superficie aparentaba tranquilidad: ¿qué ha sucedido?

  • Perspectiva para la renta fija

Por desgracia, a finales de julio, el flujo de noticias cambió y lo que parecía que iba a ser un agosto favorable pasó a ser algo mucho más intenso. ¿Qué está sucediendo? Dos cosas han cambiado. El primer cambio, fácilmente reversible, es el prudente recorte de los tipos de interés de 25 puntos básicos (pb) efectuado por la Reserva Federal el 31 de julio, que decepcionó a los mercados, pues estos deseaban medidas de mayor impacto, no necesariamente más puntos básicos, sino un mayor compromiso con las rebajas del precio del dinero de cara al futuro.

El segundo cambio no se revierte tan fácilmente. La repentina escalada de la guerra comercial entre Estados Unidos y China a principios de agosto es una dinámica que puede alterar las tendencias. Los aranceles adicionales sobre las importaciones chinas y las represalias de China al comprar menos productos agropecuarios estadounidenses, junto con la depreciación repentina de la moneda china, aumentan significativamente los riesgos económicos en todo el mundo.

Por primera vez desde 2015, la posibilidad de una desaceleración económica más significativa debe tomarse en serio. Si bien no creemos que vaya a producirse una verdadera recesión, los acontecimientos relativos al comercio exacerbarán una situación económica ya frágil, especialmente, en el sector manufacturero y el comercio global. La confianza empresarial global lleva registrando debilidad desde hace más de un año. Estos acontecimientos no mejorarán las cosas y lo más probable es que dificulten cualquier recuperación de la actividad económica prevista para la segunda mitad del año. ¿Qué sucede con el crecimiento sostenido y la inflación moderada? ¿No pueden ofrecer ayuda los bancos centrales?

Los bancos centrales intentarán, incluso aunque su munición monetaria sea escasa (especialmente, fuera de Estados Unidos), mantener en marcha la economía mundial, sin importar lo que los políticos intenten hacer. Por tanto, abróchense los cinturones de seguridad, prepárense para una volatilidad mayor, pero no se asusten. Creemos que los tipos de interés más bajos pueden —y así será— amortiguar las consecuencias negativas derivadas del conflicto comercial, aunque por desgracia existen dudas acerca de la utilidad real de los programas de expansión monetaria. Por otra parte, unos tipos de interés más bajos no sirven para eliminar la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones económicas.

La clave es que los problemas comerciales siguen agravándose y, sin conocer el desenlace, ¿cómo pueden los inversores estar seguros de que lo peor ha pasado? Creemos que la curva de rentabilidades es el mejor barómetro de la confianza del mercado. En nuestra opinión, una medida de éxito, por ejemplo, la reflación, sería un pronunciamiento de las curvas de rentabilidades. Si el estímulo monetario funciona, las curvas deberían pronunciarse. Por desgracia, hasta ahora, no está sucediendo. Los bonos con vencimiento largo están evolucionando favorablemente y los bonos con vencimiento corto, en particular, en Estados Unidos, están muy por debajo de los tipos oficiales. No se trata de un voto de confianza. Las condiciones no son mucho mejores, o incluso son peores, fuera de Estados Unidos. Hasta que comience a pronunciarse la curva de rentabilidades, es poco probable que las economías muestren fortaleza y que los activos de riesgo evolucionen favorablemente.

Dicha evolución da como resultado un entorno en el que deberíamos esperar que los mercados descuenten un mayor estímulo monetario, las rentabilidades caigan, las curvas de rentabilidades se pronuncien y los activos de mayor riesgo atraviesen dificultades. La capacidad del crédito y de los mercados emergentes para absorber las malas noticias se ve afectada negativamente por las valoraciones. Estos mercados han generado rentabilidades impresionantes este año y no están en condiciones de soportar demasiadas malas noticias. Existan o no causas legítimas que justifiquen un rendimiento relativo negativo, no creemos que exista una justificación sólida para ampliar las posiciones en mercados de alta rentabilidad y emergentes. Por desgracia, tampoco creemos que tengamos suficiente información para reducir las exposiciones en general.

Mientras tanto, creemos que un enfoque hacia los fundamentales corporativos, soberanos y estructurales, en el caso de los activos titulizados, nos servirá mejor y, en ese sentido, los países que presentan fundamentales sólidos y/o en proceso de mejora con valoraciones razonables están mejor situados para capear esta tormenta. En cuanto al segmento soberano de los mercados desarrollados, nos seguimos decantando por Australia, España y Estados Unidos; en el espacio soberano de la esfera emergente, nos decantamos por Brasil y Perú, en la parte local, y determinados países más pequeños, aislados en cierto modo de los problemas comerciales globales, en la parte externa. El USD debería mantener la firmeza en general, excepto en casos específicos; también nos decantamos, por ejemplo, por la libra de Egipto, que cuenta con un conjunto relativamente único de fundamentales que la respaldan.

Nuestro reciente mantra de agilidad como requisito para el éxito sigue vigente. Los mercados y los responsables de política están en movimiento. Ante la previsión por parte de los mercados —de manera acertada o no— de importantes variaciones en las políticas, los inversores tendrán que tomar decisiones clave sobre los equilibrios que adoptarán los bancos centrales para evitar las presiones recesivas con medidas preventivas, responder a los riesgos comerciales y extremar la cautela, impidiendo que dichas presiones aumenten hasta el punto de que sea imposible detenerlas.

  • Tipos y monedas de mercados desarrollados

Análisis mensual:

En julio, la evolución de los bonos soberanos de mercados desarrollados resultó heterogénea tras la caída precipitada de las rentabilidades en los meses anteriores. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años aumentó 1 pb durante el mes, mientras que la rentabilidad del bono británico a 10 años bajó 22 pb; la mayor parte de la deuda pública de la zona euro imitó este movimiento y también retrocedió. Durante todo el mes, los mercados esperaron ansiosos la reunión del FOMC prevista para el 31 de julio. Durante las semanas previas a la reunión, los mercados descontaron con certeza una rebaja de tipos de 25 pb, pero también la probabilidad de un recorte mayor, de 50 pb. Si bien la decisión de la Reserva Federal de recortar solo 25 pb no resultó sorprendente para el mercado, los inversores se mostraron decepcionados, pues el banco central no se comprometió con una actitud acomodaticia más significativa de cara al futuro. En la zona euro, el BCE confirmó que es posible que relaje la política en su reunión de septiembre, con una combinación de rebajas de tipos de interés, un nuevo programa de expansión cuantitativa y otras medidas de flexibilización. Esto confirmó en gran medida el cambio de actitud que el presidente Mario Draghi mostró en el discurso pronunciado en Sintra a principios de junio. En el Reino Unido, Boris Johnson fue elegido líder del Partido Conservador el 23 de julio. Se han asignado funciones clave a figuras comprometidas con la salida del Reino Unido de la Unión Europea y más de la mitad de los integrantes del gabinete de Theresa May han abandonado sus cargos.

Perspectiva:

Es probable que el crecimiento estadounidense ceda en lo que resta de 2019, aunque se estabilice gracias a una política monetaria más acomodaticia. Los bancos centrales se han tornado más acomodaticios, en particular, en Estados Unidos y la zona euro, y prevemos que prosiga dicha situación, pues prevalece la incertidumbre geopolítica y económica. En la actualidad, percibimos tres riesgos principales para las perspectivas: la salida del Reino Unido de la Unión Europea, las disputas comerciales entre Estados Unidos y China y las elecciones presidenciales estadounidenses.

  • Tipos y monedas de mercados emergentes

Análisis mensual:

Los activos de renta fija de mercados emergentes continuaron evolucionando bien en julio, ya que el mercado continuó incorporando riesgo, especialmente, en deuda denominada en USD. JP Morgan estimó que los flujos de cartera hacia renta fija de mercados emergentes ascendieron a 9.200 millones de USD, principalmente, a estrategias en divisas fuertes. Sin embargo, los mercados se mostraron decepcionados por la decisión del FOMC de la Reserva Federal a finales de mes de rebajar los tipos de interés solo 25 pb y también perplejos por sus enrevesadas declaraciones en la consiguiente rueda de prensa. El impacto inmediato fue más evidente en las monedas más débiles de mercados emergentes, especialmente, las vinculadas al euro de Europa oriental, lo que supuso el cierre a un mes en que el USD se fortaleció y el EUR se debilitó. La evolución de los bonos denominados en moneda local fue positiva y fue mayor que el impacto cambiario negativo en general. En el ámbito de los activos denominados en monedas fuertes, el segmento de alta rentabilidad superó en rendimiento a su homólogo con grado de inversión y la deuda soberana superó al crédito. Los precios de las materias primas se debilitaron en general durante el periodo —con los productos agropecuarios a la cabeza, seguidos por el petróleo crudo—, que respondieron a la perspectiva de debilitamiento del crecimiento global y al impacto de la apreciación del USD sobre la facturación. La evolución de los metales fue dispar: en general, los metales preciosos lograron un buen resultado, mientras que los precios de los metales básicos mostraron una mayor debilidad.

Perspectiva: 

Las perspectivas para los activos de riesgo en las próximas semanas y, en particular, la deuda de mercados emergentes son heterogéneas. Con respecto a las disputas comerciales entre Estados Unidos y China, las esperanzas de una tregua prolongada después de la cumbre de Shanghái se vieron frustradas unos días después por el anuncio del presidente Trump de un arancel del 10% a los 300.000 millones de USD restantes de importaciones chinas a partir del 1 de septiembre. Además, es de esperar que las represalias previstas de China potencien la volatilidad, ya de por sí elevada, complicando probablemente el rendimiento de los activos de riesgo. Por otra parte, la actitud monetaria que se está adoptando en las esferas desarrollada y emergente sigue siendo en gran medida favorable, pero podrían producirse contratiempos, como constató la reacción negativa del mercado a la rebaja “restrictiva” de tipos de la Reserva Federal el mes pasado.

  • Crédito

Análisis mensual:

En julio, los diferenciales del crédito se contrajeron en general, continuando la tendencia de junio tras el movimiento sincronizado de los bancos centrales hacia una política acomodaticia. Los factores impulsores clave en julio fueron: (1) las expectativas de una política monetaria más expansiva por parte de los bancos centrales, (2) los beneficios corporativos, que superaron las débiles expectativas, alejando la posibilidad de recesión inminente, y (3) una fuerte demanda de crédito. El índice Bloomberg Barclays U.S. Corporate se estrechó 6 pb en julio para cerrar el mes en 107 pb por encima de la deuda pública.1 El crédito financiero y el crédito no financiero evolucionaron de forma similar. En el sector financiero, los valores con vencimientos más largos registraron una rentabilidad relativa positiva. Los activos europeos con grado de inversión se contrajeron 12 pb en julio, hasta 99 pb, según el índice Bloomberg Barclays Euro-Aggregate Corporate.2

Perspectiva: 

Si bien las valoraciones se han ajustado ante la sólida trayectoria desde que comenzó 2019, destacaríamos que el mercado ha ignorado recientemente diversas señales que alertan de un aumento del riesgo macroeconómico, como el aumento del riesgo de que el Reino Unido abandone la Unión Europea sin acuerdo, que las permanentes negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China no lleguen a puerto y la debilidad de los datos manufactureros a escala global. La incertidumbre hace que la perspectiva a corto plazo para los beneficios corporativos sea menos clara. Nuestra hipótesis de referencia es que no se producirá una recesión; lo que esperamos es que prosigan un crecimiento bajo a escala global y una inflación también reducida, a tenor de los bajos tipos reales y las acomodaticias condiciones financieras. Nuestra estrategia ha consistido en recoger beneficios de posiciones consolidadas al evolucionar los diferenciales por debajo de sus promedios a largo plazo, lo cual propició la recogida de beneficios en el mes, si bien mantenemos una posición netamente larga en riesgo a fin de mostrar un enfoque táctico de cara al próximo trimestre.

  • Activos titulizados

Análisis mensual:

El índice Bloomberg Barclays U.S. Mortgage-Backed Securities (MBS) subió un 0,40% en julio, superando al índice Bloomberg Barclays U.S. Treasury, que bajó un 0,12%, pues los tipos de interés permanecieron en un rango delimitado y las duraciones de los bonos de titulización hipotecaria no variaron en términos relativos.3 Los diferenciales nominales actuales de los bonos de titulización hipotecaria de agencia con cupón se estrecharon 2 pb en julio, situándose 85 pb por encima de los valores del Tesoro estadounidense interpolados.4 La duración del índice Bloomberg Barclays U.S. MBS se acortó 0,08 años, hasta 3,07 años, en julio, confirmando la tendencia: el ritmo de las amortizaciones anticipadas de hipotecas ha aumentado en los últimos meses según los menores tipos hipotecarios han comenzado a afectar a la actividad de refinanciación.5 La cartera de bonos de titulización hipotecaria de la Reserva Federal se contrajo en 21.000 millones de USD en julio, hasta 1,512 billones de USD; la reducción en lo que va de año asciende a 125.000 millones de USD.6

Perspectiva:

En general, nuestra perspectiva sigue siendo muy similar a la del mes pasado. Nuestra perspectiva crediticia fundamental es favorable con respecto a las condiciones de financiación residencial y al consumo tanto en Estados Unidos como en Europa. Mantenemos nuestro punto de vista ligeramente negativo sobre los bonos de titulización hipotecaria de agencia debido a la dinámica de oferta y demanda —la Reserva Federal continúa reduciendo sus posiciones en bonos de titulización hipotecaria y aumentando el “market float” aproximadamente en 20.000 millones de USD cada mes—. Sin embargo, en 2019 nuestra posición hacia los bonos de titulización hipotecaria de agencia se ha vuelto menos negativa al registrar una rentabilidad relativa negativa con respecto a los activos de crédito hipotecario este año. Mantenemos una perspectiva heterogénea sobre las condiciones para inmuebles comerciales debido a la naturaleza más idiosincrática de sectores y activos inmobiliarios específicos.

 

Columna de Jim Caron, portfolio manager y miembro senior del equipo de Renta Fija Global de Morgan Stanley Investment Management.

 

(1) Fuente: Bloomberg Barclays, datos a 31 de julio de 2019

(2) Fuente: Bloomberg Barclays, datos a 31 de julio de 2019

(3) Fuente: Bloomberg, a 31 de julio de 2019

(4) Fuente: JP Morgan, a 31 de julio de 2019

(5) Fuente: Bloomberg, a 31 de julio de 2019

(6) Fuente: Banco de la Reserva Federal de Nueva York, a 31 de julio de 2019

 

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Acerca de Jim Caron

Jim Caron es portfolio manager y miembro senior del equipo de Renta Fija Global de Morgan Stanley Investment Management. Forma parte, además, del Comité de Asignación de Activos enfocado en estrategias macro. Se unió a Morgan Stanley en 2006 y acumula 27 años de experiencia en inversiones.

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