Si por algo será recordado el año 2025 en el sistema de ahorro para el retiro de México –y sus gestores de fondos de inversión, los más grandes del país– es por el hecho de haber alcanzado, por primera vez en la historia, el hito del billón (millón de millones) de pesos en plusvalías. Ese fue el aumento que ha experimentado el AUM en los primeros diez meses del año, equivalente a un poco más de 58.000 millones de dólares, al tipo de cambio promedio registrado en el periodo.
Al cierre de octubre de 2025, las plusvalías de las Afores sumaron una cifra de 1.083.705 millones de pesos mexicanos, según cifras proporcionados por el agente regulador del sistema, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). Con esto, el AUM llegó a 8 billones de pesos en los fondos previsionales (alrededor de 421.000 millones de dólares). Así, las plusvalías acumuladas en 2025 ya rebasan en más del doble lo registrado en todo el año pasado, cuando se reportaron 27.800 millones de dólares de crecimiento en el AUM.
¿Cuáles fueron los factores que detonaron este incremento en las plusvalías? ¿Qué se espera en los próximos años? ¿Y cuáles son los focos en los que deberán poner su atención tanto gestores como el regulador? Funds Society platicó con varios de los protagonistas del mercado.
Mirando el desempeño de 2025 en contexto, se ve que la reforma de 2020 está aportando ya sus primeros frutos. La esencia de aquella reforma consistía en incrementar paulatinamente, a partir de 2021, las cuotas de aportación de los trabajadores. El objetivo fue llevarlas desde los niveles de 6,5% del Salario Base de Cotización (SBC) que rondaban en ese momento hasta el 15% del mismo SBC, en un horizonte de diez años, iniciando en 2021 y terminando en 2030.
Las plusvalías acumuladas en 2025 ya rebasan en más del doble lo registrado en todo el año pasado
Los frutos de la reforma de 2020
“Esto ha generado una masa monetaria importante en las Afores, que se debe invertir y que, combinado con otros factores que han impactado positivamente en los mercados, genera esta cifra histórica”, dice Guillermo Zamarripa, presidente de la Amafore, el organismo que agrupa al gremio de las administradores del fondos de pensiones en México.
El sistema previsional “se ha robustecido año con año”, comenta Julio César Cervantes Parra, presidente del agente regulador, la Consar. Esto no sólo permitió mejorar las pensiones y subir la tasa de reemplazo, sino que, a partir de la reforma, se ha consolidado como “uno de los pilares del ahorro nacional”, según el regulador.
Según el reporte de la propia Consar –enviado al Congreso mexicano el año pasado–, las Afores gestionaban activos por alrededor de 4,07 billones de pesos (203.355 millones de dólares) en 2020. En 2024, los activos gestionados se incrementaron a 6,8 billones (340.000 millones de dólares) y las cifras preliminares del año pasado ya hablaban de más de 8 billones de pesos en activos.
Para Zamarripa, lo más relevante es que las plusvalías ya superan los ahorros acumulados, en una proporción aproximada de 53 versus 47. Esto quiere decir que, de cada 100 pesos gestionados en el sistema, 53 pesos se originan por plusvalías y los otros 47 corresponden a las aportaciones.

“La magia de la capitalización se refleja claramente en estas cifras”, dice el dirigente del gremio, augurando que esta tendencia seguramente se mantendrá por muchos años. “Esperamos alcanzar en una o dos décadas la proporción que tienen naciones como Chile, cuyo sistema de pensiones nos lleva una ventaja de 15 años”, explica, donde la proporción aproximada es de 75% plusvalías y 25% de ahorros.
En ese sentido, Arturo Rueda, experto en inversiones con casi 30 años de experiencia en firmas globales que hoy se desempeña como asesor para algunos fondos locales, destaca que el aumento en las cotizaciones ha generado la necesidad de gestionar esa masa de ahorros.“Y al parecer lo han hecho de manera eficiente, sin olvidar las coyunturas del mercado que ha favorecido”, acota.
Motor de crecimiento para el país
Aunque la reforma de 2020 tiene muchos aspectos relevantes, el aumento en las cuotas de aportación es sin duda el más importante cambio, según reportan actores locales. No solamente por su impacto en el incremento de las pensiones con el paso del tiempo, sino porque se abre una ventana para que México utilice este ahorro para financiar su crecimiento los próximos años. Esta es una posibilidad que se debate en estos momentos a nivel nacional.
“Los fondos de pensiones pueden impulsar el crecimiento de México, especialmente por estos flujos que administrarán de manera y en forma natural. Todavía quedan cinco años de incrementos a las cuotas de aportación para las cuentas de ahorro de los trabajadores. Pero, es importante revisar en algún momento los porcentajes de participación de los fondos en la infraestructura del país; es decir, sentar las bases regulatorias, porque ahora el porcentaje permitido es muy bajo”, señala Juan Hernández, director para Latinoamérica en Vanguard. El límite es del 20% de cada fondo, acota, mientras que en otros países, con mercados más pequeños –como Costa Rica y Colombia–, se encuentran tasas de 50% o más.
De todos modos, lo seguro es que los próximos años traerán una creciente masa monetaria, que exigirá los mejores rendimientos con las estrategias adecuadas.

Las expectativas son variadas. Algunos, como Zamarripa, consideran que aproximadamente los fondos de pensiones llegarán a representar cerca del 50% del PIB del país en el año 2050. Actualmente, se ubica en 22%. Otros, en cambio, esperan que esto suceda antes, si llega a mantenerse el ritmo actual de plusvalías, toda vez que los aumentos en los ahorros de los trabajadores están garantizados por la ley de la reforma de 2020.
Otros analistas consideran que estos frutos de la reforma deben reflejarse, en algún momento, en un impulso para el crecimiento del país. Este grupo opina que los fondos de pensiones están llamados a gestionar con la regulación adecuada miles de millones de dólares que financien entre otras cosas la creación de infraestructura, tan necesaria para un país como México.
La coyuntura también cuenta
El devenir de los mercados también jugó un rol en el impulso de estas plusvalías históricas. “Un factor determinante fue el de las tasas de interés, ya que, cuando las tasas bajan, los precios de los bonos suben y esto beneficia las carteras de las Afores, al tener una buena composición de su diversificación en renta fija”, explica Rueda. A esto se suma el “impulso de los fondos con acciones que hemos visto desde hace ya dos o tres años, por el boom de la inteligencia artificial” y la “inusitada estabilidad cambiaria, que ha permitido que los fondos no se contaminen de incertidumbre como sucedía en otras épocas”, agrega.
Para Zamarripa, hay varios factores que lo explican. “A principios de este año se esperaba que la incertidumbre pegara en el desempeño de los fondos, pero México se ha visto beneficiado por dicha incertidumbre como socio principal de Estados Unidos”, señala. Por ejemplo, es el país menos impactado por los aranceles y se ha consolidado como el mayor exportador a su vecino del norte, acota.
Juan Hernández: “Los fondos de pensiones pueden impulsar el crecimiento de México, especialmente por estos flujos que administrarán de manera y en forma natural”
“La estabilidad cambiaria, la disciplina fiscal en nuestro país, junto con una acertada política monetaria del banco central mexicano y el apetito de los inversionistas foráneos en los mercados mexicanos, como garantía al pertenecer al bloque comercial más importante del mundo, impulsaron el desempeño de las carteras de los fondos de pensiones en el país”, indica a Funds Society la subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, María del Carmen Bonilla.

Cervantes Parra, de la Consar, destaca el “momento de gran madurez” que vive el SAR mexicano. “Vemos que es un sistema en franco crecimiento y que los ahorros de los trabajadores seguirán aumentando”, comenta, augurando que los fondos podrían alcanzar los 12 billones de pesos (poco más de 648.000 millones de dólares) en 2030 y los 30 billones (unos 1,6 billones de dólares) en 2050. “Eso representará poco más del 50% del PIB”, recalca.
Las plusvalías seguirán, los retos son otros
Para los actores locales entrevistados, es un hecho que seguirán las altas plusvalías, ya que su trayectoria es inercial y se compone de aportaciones crecientes, así como de la capitalización de los rendimientos generados. Eso es suficiente para impulsar los beneficios, esperan.
“Una ventaja por ahora consiste en el hecho de que los portafolios de las Afores son bastante conservadores, debido concretamente a los límites regulatorios que imponen las autoridades”, comenta Hernández, de Vanguard. Esta exposición, explica, permite generar ganancias por la revalorización de la renta fija, en un entorno de tasas descendentes. “Si atendemos la expectativa de tasas de interés en los próximos meses podemos esperar beneficios constantes en el mercado”, acota.
Zamarripa, de la Amafore, también anticipa que los beneficios persistan, con periodos de altibajos, como corresponde a cualquier mercado. “De hecho, las plusvalías podrían moderarse en los próximos meses, conforme el descenso de las tasas de interés se acerque a su fase terminal, pero esperamos una tendencia favorable en una perspectiva de largo plazo”, explica.
Arturo Rueda: “Un factor determinante fue el de las tasas de interés, ya que, cuando las tasas bajan, los precios de los bonos suben y esto beneficia las carteras de las Afores”
En realidad, lo que preocupa a los gestores es la adecuación regulatoria. Desde su punto de vista, esta arista va un tanto atrasada y debe modificarse para permitir que las Afores sean más dinámicas en sus estrategias de inversión con el paso de los años.
Por ahora, las carteras de las Afores reflejan las estrategias conservadoras con las que son administradas y que han funcionado hasta el momento. Según los datos más recientes de Consar, la composición promedio de las carteras se integra así: deuda gubernamental concentra aproximadamente un 51%; renta variable internacional, un 14%; deuda privada nacional, un 15%; instrumentos estructurados, un 6%; renta variable nacional, un 6%; FIBRAs e inversiones inmobiliarias, un 2%; deuda internacional, poco menos de 1%; mercancías, un 0,3% y otros, el restante 3,9%.

Los principales desafíos, según la amafore
Con todo, la agrupación de Afores tiene identificados los grandes retos para el sector:
1. Baja tasa de reemplazo: A pesar de que la reciente reforma mejoró las aportaciones obligatorias, se anticipa que la tasa de reemplazo siga siendo baja, especialmente para salarios medios y bajos, una amplia mayoría en México. Esto se deberá a la densidad de cotización insuficiente, aportaciones aún bajas y lagunas laborales, explican desde el gremio.
2. Densidad de cotizaciones muy baja: El promedio ronda niveles de 45% a 50% en muchos sectores, mientras que las condiciones de la nueva economía han llevado a muchos trabajadores formales a pasar temporadas en la informalidad –a veces, muy prolongadas–, impactando sus ahorros para el retiro.
3. Falta de una política integral de desacumulación: Tanto actores del mercado, como la Amafore, como actuarios, académicos y analistas señalan que México no tiene reglas modernas ni productos eficientes para la etapa de retiro. Entre otras cosas, no hay suficientes rentas vitalicias transparentes y competitivas, no existe una estrategia estandarizada de retiro gradual (drawdown) y hay pocas opciones para combinar ahorro obligatorio y voluntario.
María del Carmen Bonilla: “La estabilidad cambiaria, la disciplina fiscal en nuestro país, junto con una acertada política monetaria del banco central mexicano y el apetito de los inversionistas foráneos en los mercados mexicanos (…) impulsaron el desempeño de las carteras de los fondos de pensiones”
4. Límites de inversión y poca profundidad del mercado local: El mercado de capitales local es pequeño, con una lista de emisoras limitada, en contraste con una demanda creciente. Además, tiene un problema de falta de infraestructura financiera para absorber inversiones grandes, sumado a que la concentración de los portafolios en deuda pública limita la diversificación y sus rendimientos a largo plazo.
5. Ahorro voluntario insuficiente: México tiene uno de los niveles más bajos de ahorro voluntario entre las economías de la OCDE. El ahorro obligatorio todavía es mayoría en el país, especialmente el relativo al ahorro para el retiro.
6. Desconfianza del trabajador y baja inclusión: Muchos trabajadores del país no saben cuánto tienen en sus cuentas, ni cómo funciona el sistema de pensiones del país. A veces ni siquiera saben si tienen una cuenta de Afore. Este desconocimiento genera rechazo o desinterés y es uno de los grandes retos del sistema, reconocido por el regulador y el gremio entero.
7. Transición demográfica: Representa una presión constante para el sistema entero, remarcando temas como las pensiones de transición, el gasto público futuro en pensiones, la sostenibilidad de esquemas mixtos, etcétera.




Por Antonio Sandoval

Por Guadalupe Barriviera