Con tres décadas de experiencia en la industria financiera, Christian Gherardi, Senior Partner & Managing Director de Snowden Lane, se muestra optimista respecto al futuro del negocio offshore en Estados Unidos, en particular desde Miami. En diálogo con Funds Society, anticipa, en un contexto en el que grandes bancos han reducido su exposición por presiones regulatorias, un mayor flujo de capitales desde Latinoamérica hacia EE.UU., impulsado por la búsqueda de estabilidad, acceso al dólar y oportunidades de inversión. Destaca asimismo el posicionamiento estratégico de la oficina de Coral Gables como uno de los principales hubs de la firma.
Con más de 30 años de trayectoria, Gherardi -hijo de un italiano y una brasileña- construyó una carrera marcada por la constancia y la experiencia acumulada en distintas etapas y empresas del sistema financiero. “Empecé trabajando muy joven, lavando autos puerta a puerta a los nueve años”, recuerda. «Hice lo mismo hasta los doce; debí de lavar cientos de coches, hasta tal punto que, después de cumplir los doce, nunca más volví a lavar otro coche en mi vida”, bromea.
Luego pasó por el negocio familiar durante la universidad y dio sus primeros pasos en servicios financieros como pasante en Merrill Lynch, en una entonces poco habitual oficina de commodities en el sur de Florida.
Tras una breve experiencia en una empresa de remesas, Uno Remittance, se incorporó a Citigroup, donde permaneció 19 años. Más tarde se sumó a Bulltick, una firma independiente de origen mexicano con operaciones en Estados Unidos y México, antes de desembarcar en Snowden Lane, donde hoy lleva más de dos años como socio senior y tiene su equipo internacional de asesores.
Gherardi hace foco en algo crucial: los lazos culturales y emocionales con sus clientes. “Creo que es muy importante tener experiencia en los mercados con los que se hacen negocios -relata-. Mi madre es brasileña, mi padre es italiano y mis tres hermanas son estadounidenses de primera generación”.
Destaca también que aunque se educó en Estados Unidos, nunca perdió contacto con sus raíces. “Tengo muchos amigos y familiares en el resto de Sudamérica, concretamente en Perú y en algunos otros lugares. Así que, basándome en todo eso, he adquirido mucha experiencia. He estado expuesto a estas culturas, a los idiomas, a la gente. Y eso hace que sea mucho más fácil hacer negocios en mercados en los que entiendes el idioma, la cultura, a la gente. Todo eso es muy importante», explica.
El negocio offshore en EE.UU.: retroceso y oportunidad
Desde su perspectiva, el negocio offshore estadounidense atravesó distintas etapas. “Pasó de prácticamente no existir, a convertirse en un gran mercado, y luego a vivir un fuerte retroceso”, explica. En la última década, el endurecimiento regulatorio, las multas y la necesidad de un mayor control en materia de compliance llevaron a muchas grandes entidades a reducir o abandonar este segmento.
Sin embargo, Gherardi considera que ese repliegue abrió espacio para firmas especializadas. “Muchas instituciones se asustaron por los riesgos de no hacer las cosas correctamente. Pero eso no elimina la necesidad del cliente”, afirma. En ese sentido, destaca que Snowden Lane está bien posicionada para capturar esa demanda, con una estructura preparada y foco en el asesoramiento adecuado.
Uno de los pilares de esa estrategia es la oficina de Coral Gables, que hoy es una de las más grandes de la firma a nivel global. “No solo por el tamaño, sino por su ubicación estratégica”, subraya Gherardi. Miami, agrega, es el punto de entrada natural de Latinoamérica hacia EE.UU., tanto por cercanía geográfica como por vínculos culturales y financieros.
La diversidad del equipo es otro factor distintivo. En Coral Gables conviven asesores de múltiples nacionalidades: brasileños, italianos, venezolanos, dominicanos, mexicanos y coreanos, entre otros. A esto se suma la oficina de Nueva York, que también funciona como un hub relevante dentro de la organización. Gherardi anticipa a Funds Society que busca ampliar su equipo.
Flujos de capital y perspectivas macroeconómicas
“No veo ninguna posibilidad a corto plazo de que se produzca una gran repatriación de fondos hacia Sudamérica y Latinoamérica, en lugar de permitir que ese dinero permanezca en Estados Unidos. De hecho, creo que va a entrar más dinero en Estados Unidos que el que va a salir de Estados Unidos hacia esos países”, asegura.
En cuanto al impacto del contexto macroeconómico, reconoce que influye de manera constante en las decisiones de inversión, pero insiste en la importancia de evitar reacciones emocionales. “El desafío es entender dónde estaremos dentro de seis meses o un año. Si no hay señales claras de un cambio drástico, lo mejor suele ser mantener el rumbo”, explica, luego de contar el proceso que atravesaron sus clientes a principios de 2025 con la política arancelaria de Donald Trump y su impacto directo en el mercado.
Según Gherardi, en 2025 hubo dos productos por los que todos los inversores le preguntaron, casi por primera vez: la inteligencia artificial y las criptomonedas, y “solo se pueden encontrar aquí, en Estados Unidos”. Esa es, en su opinión, “una gran tendencia en 2025, y creo que también va a seguir así en el futuro. No creo que eso vaya a cambiar en 2026”, vaticina.
El experto también comenta que años atras, nadie hablaba de activos alternativos. Sin embargo, hoy «vemos al al espacio de inversión alternativa como algo muy importante, ya que permite diversificar carteras. Es muy importante diversificar cualquier cartera, ya que la diversificación reduce el riesgo. Pero, al mismo tiempo, no conviene diversificar tanto que se elimine todo el riesgo, porque entonces tampoco se gana dinero. Hay una línea delgada entre una cosa y la otra», reflexiona. «En otras palabras -continúa-, si se diversifica tanto que todo se convierte en una cobertura, básicamente se queda en tablas. Se gana y se pierde, se gana y se pierde».
Respecto a los ETFs, cree que son «una gran oportunidad para los clientes. A veces, cuando se invierte en fondos gestionados, lamentablemente, algunos de ellos tienen ratios de gastos muy elevados, mientras que los ETFs tienen ratios de gastos muy bajos, y es algo muy positivo para los ETFs. ¿Qué sentido tiene pagar todos estos gastos a profesionales que no superan el rendimiento de los índices?», pregunta.
Gherardi considera que se aprende todos los días. Pero en 2025, aprendió sobre todo cosas de Japón, ya que muchos de sus clientes preguntaron por el yen. De cara a 2026, sigue creyendo que la mayoría de los clientes acaudalados de América Latina, América del Sur y del extranjero creen en los Estados Unidos y en la economía estadounidense. Prevé un escenario en el que «seguirá habiendo una gran afluencia de dinero hacia los Estados Unidos, hacia las inversiones estadounidenses, hacia los bancos estadounidenses, hacia las empresas de corretaje estadounidenses y hacia las oficinas familiares estadounidenses». En su opinión, continuará el interés por los productos de renta fija, los alternativos y la renta variable estadounidense. «Creo que todos esos sectores seguirán teniendo mucha demanda», indica.
Finalmente, Gherardi remarca el valor del acompañamiento profesional en momentos de volatilidad. Según su experiencia, los clientes valoran contar con asesores que los ayuden a no tomar decisiones impulsivas. “Cuanto más se elimina la emoción de la inversión, mejores son los resultados”, concluye.



