Más allá de ser meros indicadores reputacionales, los factores ambientales, sociales y de gobernanza se están convirtiendo en una variable cada vez más decisiva en el proceso de inversión en la región andina. Esa es la conclusión de un estudio sobre prácticas de inversión ESG (ambiental, social y gobernanza, por su sigla en inglés) realizado por nuam –matriz de las principales bolsas de Chile, Colombia y Perú– y SSINDEX.
En base a las respuestas de 196 empresas emisoras y 48 inversionistas institucionales en estos tres países, detallaron a través de un comunicado, la investigación –titulada “ESG Investment Practices”– identificó brechas relevantes entre la información que reportan las compañías y la que los inversionistas requieren para tomar decisiones.
Uno de los resultados más significativos es que el 21% de los inversionistas institucionales encuestados ya ha tomado decisiones de desinversión debido a malas prácticas ESG, principalmente relacionadas con deficiencias en gobernanza corporativa.
Asimismo, el 96% de los inversionistas considera que una buena gestión ESG reduce significativamente los riesgos financieros, confirmando la creciente relevancia de estos factores en el análisis del mercado.
“El estudio muestra que los factores ESG están pasando de ser un elemento reputacional a un componente cada vez más integrado en la evaluación financiera de las empresas. Sin embargo, todavía existen brechas importantes entre cómo las compañías gestionan estos temas y cómo los inversionistas los incorporan en sus modelos de análisis”, señaló el Chief Operations Officer de SSINDEX, Ignacio Torres, responsable de la investigación, en la nota.
Entre los hallazgos del estudio también destaca una brecha en la relevancia que empresas e inversionistas asignan a ciertos temas ambientales. Mientras las compañías reportan altos niveles de prioridad en materias como manejo de residuos y economía circular (89%), entre los inversionistas esa relevancia disminuye a 61%, lo que evidencia una diferencia entre la oferta de información corporativa y la demanda financiera del mercado.
“Si temas como el cambio climático son efectivamente un riesgo financiero, deben reflejarse con mayor claridad en los modelos de análisis y en el diálogo entre inversionistas y empresas. De lo contrario, el mercado no generará las señales suficientes para acelerar los cambios que se requieren”, agregó Torres.
Además, el estudio reveló que el 88% de las empresas cuenta con planes formales de gestión ESG y el 85% ha establecido comités de directorio dedicados a sostenibilidad.
En cuanto a los instrumentos de inversión sostenible, el estudio indicó que los bonos temáticos lideran ampliamente, con un 76% de utilización entre inversionistas, seguidos por ETFs ESG (50%) y acciones con alto rating ESG (42%), lo que refleja el creciente desarrollo de herramientas financieras asociadas a criterios de sostenibilidad, destacaron desde nuam.



