Gescooperativo, la gestora de gran parte de las cajas rurales españolas y también de Banco Cooperativo, cumple su 35 aniversario. Y lo hace con cifras que han superado sus expectativas, mejor dicho, alcanzadas antes de tiempo: 12.464 millones de euros en activos bajo gestión -con datos a 28 de febrero-, más de 400.000 partícipes y un puesto en el top ten de la gestión de activos nacional –actualmente son la novena gestora por patrimonio-. Y con el deseo de seguir ganando cuota de mercado, captando dinero y ofreciendo rentabilidades a sus partícipes, dicho de otro modo, de seguir creciendo como hasta ahora.
Asier Díez Hierro, presidente y director general, que el próximo 1 de mayo cumplirá, por su parte, su primer año al frente de la entidad, lo tiene claro: la idea es continuar con el crecimiento que les ha llevado, en los últimos cinco, de los 5.000 millones a superar los 12.000, esto es, a más que duplicar su patrimonio. “Estamos creciendo por encima del mercado, ganando cuota de mercado y obteniendo buenas rentabilidades, e incluso ganando premios. Nuestra idea es seguir gestionando lo mejor posible y reforzaremos los equipos. Tenemos pensado aprovechar este crecimiento para incrementarlos, creo que es necesario”, explica en una entrevista con Funds Society.
Díez cuenta con una trayectoria de dos décadas en el grupo, donde empezó en tesorería y dio el salto, en 2019, a gestión de activos, como director general adjunto de Gescooperativo y con la idea de sustituir a Gonzalo Rodríguez-Sahagún tras su jubilación, que se produjo el año pasado. Tras ese tiempo, afronta su reciente liderazgo –que coincidió con un cambio de sede- con un mensaje de continuidad. Una continuidad que les permita seguir haciendo las cosas como hasta ahora y batiendo previsiones: de hecho, se fijaron la meta de 10.000 millones en 2026, y la superaron con creces el año pasado. El objetivo para este año está en los 13.000 millones, lo que supondría añadir unos 1.000 a su patrimonio de cierre de 2025, si bien su plan estratégico está por definirse en el segundo semestre. “La idea para este año es acercarnos a los 13.000 millones: hemos arrancado fuerte, pero a veces suele pasar que la situación cambia”, dice, siempre a través de crecimiento orgánico. “Algunas entidades han crecido fuerte porque se han fusionado pero nosotros hemos hecho todo a pulmón. Lo estamos haciendo bien y la idea este año es seguir creciendo como lo hemos hecho el pasado”.
A lo largo de estos meses al frente de la gestora, destaca un cambio importante: la integración de la actividad de gestión de carteras –complementario al de la gestora-, con un negocio aproximado de 1.400 millones que también buscan dinamizar, aunque los equipos se mantengan separados. “Cuando empecé mi etapa se redefinieron algunas cosas y se vio la oportunidad de integrar en Gescooperativo la parte de gestión de carteras del banco bajo un mismo paraguas, aprovechando las sinergias y eficientando los procesos”. Los equipos siguen estando separados, como exige la normativa, con sus respectivos responsables: Beatriz Gutiérrez como directora de Inversiones en los fondos de la casa, y Alberto Salgado y Ana Goizueta al frente de la gestión de carteras. Para Díez, es un negocio muy complementario, puesto que crece como vía para distribuir fondos, aunque algo menos que el servicio de asesoramiento porque, indica, todavía sigue costando a los clientes el pago explícito.
Con estas armas, pretende seguir dando servicio a ahorradores de todo tipo y generaciones, si bien son los mayores de 55 los que, recuerda, cuentan con el 70% del ahorro en España. Y asimismo busca despejar algunos “malentendidos” o ideas preconcebidas que afectan a la gestora, como la de su ADN puramente conservador. De hecho, la entidad cuenta con una amplia gama de productos que, comparada con la media del mercado, tiene un mayor peso en vehículos mixtos pero menor en renta fija, renta variable y también en garantizados y rentabilidad objetivo. “En garantizados, continuamente vamos renovando vehículos y tenemos una oferta continua, pero a pesar de estar lanzando muchos productos de este tipo, el patrimonio ha caído en 400 millones desde el 31 de diciembre”; es decir, han renovado a menor ritmo que esos productos han ido venciendo. Así, solo el 17% son vehículos de este tipo frente al 24% del mercado (en general, no hacen buy and hold porque prefieren garantizar la rentabilidad ofrecida, para evitar sorpresas por parte del cliente, dice Díez), y el grueso de su oferta está en renta fija (39% frente al 45% del mercado) y fondos mixtos (23% en mixtos de renta fija y 12% en mixtos de renta variable, frente al 9% y 6% del mercado, respectivamente).
Una oferta completa pero sin alternativos
De ese modo, explica el presidente, están facilitando el tránsito de ahorrador a inversor, empezando por ese tipo de productos y más tarde, con otros de mayor riesgo, como renta variable o mixtos, que han funcionado muy bien y han venido impulsando. “Una vez que conocen los garantizados, los clientes seguramente puedan ir a un fondo conservador, pero no tanto como un garantizado, ya sea un mixto de renta fija -con un pequeño peso en renta variable- o incluso un fondo renta fija pura y dura, soberana o con crédito; ése es el tránsito que estamos haciendo”. “Al final de un proceso de asesoramiento, lo lógico es continuar en los mixtos, creo que es un camino natural, el cliente tiene que poder dormir bien”, añade. En total, más de la mitad de su oferta está en renta fija y mixtos. En resumen, se trata de dar lo que piden los clientes, y tener una oferta amplia que también incluye buenos fondos de renta variable (que suponen un 12% del patrimonio total), si bien, de momento, excluye productos de mercados privados.
Para dar el paso a renta variable, apuesta por su fondo de renta variable internacional: “Recomendamos a los clientes que quieran bolsa y tengan el perfil adecuado el Rural Renta Variable Internacional, porque está estructurado de una forma global. Y no está tan concentrado como por ejemplo el fondo de tecnología, pero a su vez tiene mucho peso en el sector, en empresas que se van a beneficiar de la temática de la inversión artificial y de la tecnología”, comenta el presidente.
Sobre el fondo tecnológico, que ha tenido muy buenos años, sigue estando positivo: “Se lanzó cerca del año 2000, cuando estalló la burbuja .com y se quedó algo denostado, pero, afortunadamente, decidimos mantenerlo, fusionándolo con otro de EE.UU., porque pensamos que en la tecnología había valor. Y nos ha aportado mucho, no solamente por el fondo en sí, sino porque el equipo especializado ha aportado a otros fondos de renta variable internacional, o mixtos, que se han beneficiado de posiciones en firmas como Amazon o Nvidia”, explica. Con respecto al futuro, reconoce que es difícil repetir esas rentabilidades, pero sí defiende que la inteligencia artificial ha llegado para quedarse, que tiene mucho crecimiento y que va a seguir haciéndolo bien, con empresas que generan dinero. “No es como las .com, que se valoraban en base al número de visitas de la web y no había una parte tan económica o tan monetaria detrás. Ahora habrá sobresaltos y momentos de dudas -como cuando aparece cualquier tecnología- pero a largo plazo la oportunidad está. Muchas veces nos centramos en buscar empresas que tengan un PER muy bajo y pensamos que la empresa es buena y nos cuesta más valorar empresas con PER alto, pero realmente ese ratio, con el crecimiento esperado, es bajo, y son empresas que tienen una rentabilidad sobre los recursos propios de incluso el 40%”, señala el director general. La IA, además de en sus carteras, también está integrada en algunos de sus procesos de gestión.
La oferta de Gescooperativo, no obstante, carece de fondos ilíquidos o alternativos; es un segmento en el que, de momento, deciden no estar, aunque no lo descartan a futuro: “Tenemos la obligación de estudiar la tendencia y si los grandes se ponen a vender ilíquidos en su red, no me cae duda de que el cliente acabará entrando por las oficinas pidiéndolos. No somos ajenos y estamos estudiando crear la actividad, y si es el momento adecuado porque, a veces, cuando un tema está demasiado caliente, podemos entrar en valoraciones que luego sean complicadas de mantener, y es algo que nos puede preocupar. Y también que los clientes sean los adecuados, que entiendan los problemas de la iliquidez para que no haya sorpresas. Es algo que tenemos la obligación de mirar y de valorar pero queremos estar seguros de que lo que hagamos no nos da problemas. Si yo al cliente le prometo que va a tener liquidez, lo que no quiero es cerrar luego el fondo”, comenta Díez, que recuerda la liquidez limitada de los evergreen. “Somos prudentes, si lo hiciéramos, tendría que ser con clientes que pensemos que lo van a entender muy bien, tendría que ser de una forma muy minoritaria”.
Mantener la calma en tiempos convulsos
Lo que tampoco tienen en cartera es oro, disparado antes los últimos conflictos geopolíticos: “Al final se ha convertido en un activo un poco especulativo y ya no digamos la plata”, advierte Díez.
En el actual entorno, plagado de volatilidad que el director general ve dentro de la normalidad, su propuesta es mantener la calma. “Hacemos una función didáctica importante con las cajas y con las personas que están en contacto con el cliente: les decimos que la volatilidad es inherente al mercado, que tenía que llegar, y que suele dar más oportunidades que momentos para salir. No es el momento de reducir el riesgo; seguramente lo más prudente es mantener la posición, no ponerte a hacer grandes cambios en las carteras, porque corres el riesgo de quedarte fuera de la recuperación. Creo que el COVID fue un gran ejemplo para las personas que supieron tener paciencia y vieron recuperar sus pérdidas». En Irán, dice, el riesgo es la duración y sus consecuencias en el precio del petróleo, que ya ha sobrepasado los 100 dólares, aunque cree que muchas potencias están interesadas en que el estrecho de Ormuz abra al comercio internacional y podrían entrar en juego, como China. “Creo que en algún momento habrá algún tipo de acuerdo o tregua porque hay muchos intereses y muchas presiones por parte de las grandes potencias”, dice, reconociendo que de momento no harán cambios drásticos en las carteras, e incluso aprovecharán oportunidades si las ven.
En este entorno, el director general pone también en valor la gestión activa, la que ellos hacen: “No vemos la gestión pasiva como un perjuicio para la activa, al contrario, le da más valor, y en entornos complejos aún más”.
RIS: el gran reto regulatorio
De cara a 2026, ve a RIS como uno de los grandes retos en el terreno normativo, y se muestra crítico con la rapidez de los cambios: “Cuando estamos implementando MiFID II, ya estamos pensando en cambiarla. Creo que es uno de los cambios normativos que más impacto económico ha tenido en el sector y, tras hacer inversiones, vienen nuevos cambios”, se queja. “Si se cambia para mejor, lo entendemos, pero para mejor en mi opinión sería simplificar, aunque muchas veces las decisiones no se toman en esa dirección. Simplificar y regular de forma armonizada –con normativa común para toda Europa, evitando competencias entre los mercados por las regulaciones- aportaría mucho. De hecho, la no armonización provoca que haya entidades que tienen incentivos de irse a un país para vender en otro: esto sucede”, apostilla.
“Hay que simplificar y no prohibir”, defiende también, refiriéndose a la prohibición de las retrocesiones. “En asesoramiento, no hay que prohibir las comisiones implícitas porque, al final, puede tener efectos no deseados. Puede ocurrir que muchas entidades no quieran asesorar importes pequeños o que al cliente no le interese pagar una comisión explícita que se lleve la rentabilidad de la inversión”, dice.
Sobre la SIU, en Gescooperativo han aportado comentarios a través de la asociación de corporativas de crédito UNACC, y Díez la valora en positivo: “Es una iniciativa buena, todo lo que sea para facilitar e incentivar tanto el ahorro como la inversión en Europa creo que es muy positivo. Y si luego parte de esa inversión se queda en Europa aún mejor”, si bien también aboga por la flexibilidad, en interés de los ciudadanos, frente a las limitaciones que plantea la cuenta de ahorro. “Pero creo que tiene que ir acompañada de un incentivo fiscal, es muy necesario”.
Una industria en crecimiento
Aunque el entorno es incierto, Díez confía en el potencial de la industria de fondos en España: “Es difícil hacer previsiones después de años tan buenos, porque parece que si das una previsión de crecimiento muy por debajo de los últimos años eres pesimista, pero también es entendible que no todos los años sean tan fuertes en los mercados, y sin grandes sustos. Y en los últimos años se han alineado los planetas”, reconoce. En este contexto, confía en que la industria de fondos crezca a largo plazo: “A a corto plazo es donde puedes tener más incertidumbre”, señala.
Sea como fuere, tras 20 años en el grupo, ve los próximos 20 con continuidad y optimismo: “No sabemos cómo va a evolucionar el mundo, pero nuestro objetivo debe ser tener un sentido económico, generar valor a los partícipes en toda la cadena de valor, desde las oficinas –donde se asesora-, a la gestión de carteras –que ofrezca un buen servicio- y que nosotros, de nuestra parte, gestionemos con sentido común y ofrezcamos rentabilidades a largo plazo que ayuden a nuestros clientes de cara al futuro, en el objetivo vital que tengan”. ¿Cómo lo harán? “Veremos cómo evoluciona la tecnología: habrá que ir adaptándose, con la mente siempre abierta y aprendiendo. El objetivo es aprender todos los días, no pensar que algo ya lo sabes y darlo por sentado”, apostilla.



