Disciplina, claridad y arquitectura patrimonial vuelven a ocupar el centro en la industria de wealth management offshore. En una entrevista con Funds Society, Cristina Acosta, fundadora y Managing Principal de 5E Wealth, anticipó un sector más profesionalizado, con mejor uso de la tecnología y un renovado énfasis en la relación humana en los próximos años.
“El patrimonio bien diseñado debe dar tranquilidad y dirección”, afirmó al analizar las oportunidades y desafíos que marcarán el rumbo en este 2026, donde ve un creciente interés por las inversiones temáticas, muchas de ellas canalizadas a través de ETFs activos, y cuando los alternativos podrían tener un rol como complemento en las carteras de inversión.
La visión de Acosta no surge de una coyuntura puntual, sino de una experiencia de casi 30 años en el sector financiero y más de 26 años dedicada específicamente al wealth management, habiendo acompañado a familias e inversores a lo largo de múltiples ciclos de mercado, crisis, periodos de exuberancia y transiciones estructurales. Ese recorrido es, en gran medida, lo que da forma a su énfasis en la coherencia, la disciplina y la sostenibilidad de las estrategias en el tiempo.
En la cabecera de su perfil de Linkedin, cuelga la frase “wealth with intentionality”, un concepto que sintetiza esta nueva etapa para el sector de wealth management. “Patrimonio con intención significa tomar decisiones conscientes, transparentes y bien pensadas, conectadas con la historia de cada familia y con lo que desean sostener en el tiempo”, explicó. En su visión, la intencionalidad no implica rigidez, sino propósito: “Dirigir el capital con intención le devuelve al cliente algo muy valioso: paz, perspectiva y confianza en sus decisiones de largo plazo”, aseguró.
La trayectoria de Cristina Acosta en los mercados financieros comenzó en 1997, mientras estudiaba en la Northeastern University de Boston, cuando se incorporó a Fidelity como analista en un pequeño equipo enfocado en Latinoamérica. Esa primera etapa le dio una temprana exposición internacional y la llevó a participar en proyectos clave desde Luxemburgo, en una etapa que coincidió con los profundos cambios que comenzaron a darse en los mercados financieros de América Latina, cuando la región empezó a abrirse de forma más estructurada a la entrada de instituciones y gestores internacionales. Tras graduarse, se sumó a J.P. Morgan Private Bank en Nueva York, donde pasó por el programa de formación en banca privada y consolidó una visión integral del patrimonio, trabajando de forma coordinada con especialistas legales, fiscales, fiduciarios y de inversión.
En 2004 se trasladó a Suiza para incorporarse a UBS en Ginebra, una experiencia que profundizó su enfoque en preservación patrimonial, largo plazo y simplicidad estructural. Allí vivió un punto de inflexión que marcó su compromiso con la educación financiera y con un lenguaje más claro e inclusivo, especialmente para mujeres. En 2009 inició su camino en la asesoría independiente desde Zúrich, acompañando a familias latinoamericanas durante más de una década, hasta que en 2024 fundó 5E Wealth junto a Bolton Global Asset Management, convencida de que la independencia es clave para alinear intereses y diseñar soluciones patrimoniales coherentes y a medida.
Inversión: temáticas, alternativos y gestión del riesgo
En cuanto a oportunidades, Acosta observa un creciente interés por inversiones temáticas, muchas de ellas canalizadas a través de ETFs activos o fondos especializados. “Robótica, automatización, inteligencia artificial y compañías que incorporan estas tecnologías están ganando tracción”, señaló.
También destaca el rol de los activos alternativos como complemento de la cartera core. “Crecen por la necesidad de diversificación real, descorrelación y búsqueda de fuentes de retorno distintas a los mercados tradicionales”, explicó. Dentro de este universo, ve mayor potencial en infraestructura y secondaries, aunque advierte sobre los riesgos: “Iliquidez, valoración y exceso de narrativa”, describió.
Desde su experiencia, uno de los principales desafíos sigue siendo la gestión integral del riesgo. “Me preocupa cuando veo patrimonios con múltiples portafolios en distintas instituciones y sin un plan global claro. Los bancos no se hablan entre sí, y los riesgos se acumulan”, alertó. En ese contexto, el asesor independiente cumple un rol clave como figura neutral que conecta y equilibra.
Offshore, regulación y ventajas de EE. UU.
Acosta también remarca que el offshore moderno es cada vez más regulado y transparente. “Hay mayor escrutinio y más exigencia de reporting. El offshore ya no es opaco; es claro y estructurado”, sostuvo en el diálogo con Funds Society.
Respecto a Estados Unidos como jurisdicción, destacó su profundidad de mercado, el estado de derecho y el acceso a capital intelectual e institucional. “Bien utilizado, EE.UU. ofrece una plataforma muy potente para la gestión patrimonial internacional”, destacó.
De cara a los próximos años, Acosta identifica tres grandes tendencias que están transformando el wealth management offshore desde Estados Unidos. La primera es una mayor institucionalización del asesor independiente. “Veo plataformas más sólidas, con mayor rigor operativo y regulatorio, sin perder independencia ni flexibilidad”, señaló.
La segunda tendencia es el uso inteligente de la tecnología patrimonial. “Las herramientas de consolidación, supervisión y análisis de riesgo permitirán a las familias y a los asesores tener una visión verdaderamente integral del patrimonio global, algo que hasta hace poco era muy difícil de lograr”, explicó. Para Acosta, el valor no está en la tecnología en sí, sino en cómo se utiliza: “Bien usada, reduce carga operativa y devuelve tiempo al servicio de alta calidad”, indicó.
La tercera es un retorno claro al valor de la relación humana. “Muchas instituciones perdieron ese vínculo al institucionalizar excesivamente el servicio. El mercado se moverá hacia menos intermediación innecesaria y más criterio, estructura y responsabilidad fiduciaria”, vaticinó.
Clientes más informados y un nuevo equilibrio generacional
Este cambio de modelo va de la mano de una evolución profunda en el perfil del cliente UHNW y de las nuevas generaciones. “Hoy los clientes están más informados, preguntan más y delegan menos a ciegas”, afirmó Acosta. En particular, las nuevas generaciones valoran impacto, gobernanza, educación financiera y flexibilidad, según la fundadora de 5E Wealth.
“La educación devuelve autonomía, criterio y tranquilidad”, subrayó, especialmente en el caso de las mujeres. “Que un cliente esté educado no significa que quiera gestionar solo su patrimonio, sino que se convierte en un inversionista más responsable e intencional”, describió.
Mirando el ciclo, Acosta define 2025 como un año de transición y reajuste. “Después de varios años de volatilidad y narrativas extremas, muchas carteras están en proceso de digestión: ajustando riesgos, revisando supuestos y volviendo a lo esencial”, explicó. En su opinión, este año no es para decisiones impulsivas, sino para fortalecer estructuras y disciplina.
Para 2026, su tono es de optimismo prudente. “Creo que se abrirán oportunidades interesantes, pero de forma selectiva, no generalizada”, afirmó. Las familias que lleguen a ese momento con claridad de objetivos, buena diversificación y paciencia, estarán mejor posicionadas. “Mantener la disciplina y no desviarse por el ruido será clave para capturar valor sin comprometer equilibrio ni tranquilidad”, agregó.
El mensaje final de Acosta sintetiza su visión del sector y del rol del asesor en esta nueva etapa: “Menos ruido, más claridad. Menos reacción, más intención. Más coherencia entre todos los aspectos que tocan el ecosistema financiero de un cliente y más colaboración entre quienes ofrecemos servicios patrimoniales”, concluyó.


Por Guadalupe Barriviera
