En un ecosistema de gestión patrimonial cada vez más polarizado, las firmas medianas y los asesores independientes se enfrentan al reto de escalar su operativa sin perder la cercanía con el cliente. Entre el impacto de la regulación, el traspaso intergeneracional de riqueza y la irrupción de la inteligencia artificial agéntica, la tecnología ha dejado de ser un canal distributivo para convertirse en el motor del negocio. Para analizar este cambio de paradigma, conversamos con David Verdú, cofundador de Wio Capital.
¿Hacia dónde se dirige el modelo de negocio del wealth management y cómo sobrevive el asesor independiente en este nuevo ecosistema?
La industria se está partiendo en dos, como un barbell: ganan los extremos y pierde el centro. Arriba están las mega-plataformas globales con escala para desarrollar su propia tecnología, y abajo, los actores AI-native. Quien se queda en medio, sin escala ni tecnología nativa, lo tiene muy difícil. Sobre ese centro pesan tres grietas clave: el 40 % de los asesores se jubilará en la próxima década; la confianza ha pasado del “trust me” al “show me” basado en datos verificables; y el modelo 60/40 ha muerto ante clientes que exigen carteras globales, multiactivo y con alternativos. El asesor independiente no sobrevive compitiendo solo, pero con la infraestructura adecuada puede ofrecer lo que antes era exclusivo de la gran banca privada.
En ese contexto, ¿qué papel quiere jugar Wio Capital?
Nacer para construir en Europa la categoría de agregadores de asesores financieros que en EE. UU. ya mueve cientos de miles de millones. Lo articulamos en cuatro capas dentro de un entorno regulado: Agregación (todo el patrimonio en una pantalla con acceso multicustodio a 18 entidades), Análisis (IA para estructurar información), Ejecución (como Agencia de Valores CNMV) y Cumplimiento (DORA y MiFID II por diseño). Además, nuestro modelo es estrictamente B2B: no vamos al cliente final, existimos para que los profesionales ganen, sin conflictos de interés.
Habláis de IA agéntica y orquestación de workflows autónomos. ¿Cómo transforma esto el día a día del wealth manager?
Calculamos que más del 90 % del flujo del proceso de asesoramiento es automatizable. El 78 % de los asesores identifica la captación como su principal cuello de botella porque dedican las mañanas a consolidar posiciones e informes a mano. La IA agéntica sustituye esa carga por flujos de agentes especializados que descargan, clasifican, extraen datos, concilian y generan propuestas de rebalanceo. Apuntamos al modelo de la “firma de uno”: un solo asesor amplificado por cientos de agentes a velocidad de máquina, reservando al humano para las decisiones complejas y el contacto personal.
La agregación en estructuras multicustodio es compleja, sobre todo en alternativos. ¿Cómo resolvéis la ingesta de datos de documentos como las llamadas de capital?
El Private Equity opera sobre documentos en PDF sin estándares de reporting. Con Alternative Hub analizamos automáticamente Quarterly Reports y Capital Calls, extraemos métricas y normalizamos los cash flows históricos junto a los activos líquidos. El salto diferencial es pasar del vehículo a la exposición real: identificamos las empresas participadas para detectar concentraciones ocultas en sectores o divisas y proyectar futuras llamadas de liquidez, convirtiendo el asesoramiento en alternativos en un ejercicio analítico y estratégico.
Os definís como una plataforma para la next-gen de gestores. ¿A qué profesional os referís?
Es una cuestión de mentalidad operativa, no de edad. El profesional next-gen comprende que la confianza se demuestra con datos, que construirse la tecnología a mano no tiene sentido —es como pedirle a una pyme que programe su propio Office— y que la independencia operativa exige apoyarse en infraestructura compartida para seguir compitiendo.
Ante la transferencia intergeneracional de riqueza hacia millennials y Gen Z, ¿cómo debe cambiar el discurso del asesor?
Estamos ante un traspaso de 83,5 billones de dólares a nivel global hasta 2048. Aunque las nuevas generaciones buscan consejo en redes sociales, la demanda de asesoramiento holístico ha subido del 29 % al 52 % en cinco años. No quieren gestión a secas, buscan servicios de family office con tres innegociables: acceso permanente, transparencia de costes y evidencia. La reunión trimestral tradicional ya no funciona si no hay una infraestructura detrás que garantice inmediatez.
¿Estamos cerca de ver machine learning gestionando de forma autónoma rebalanceos o tax-loss harvesting?
Ya es una realidad en producción. Cuando se presentaron agentes fiscales para tax-loss harvesting en EE. UU., los grandes actores tradicionales cayeron fuerte en bolsa porque el mercado entendió el impacto real. En España, el rebalanceo dinámico es automatizable, pero el reto del tax-loss harvesting requiere adaptar la tecnología al IRPF local. Nosotros aportamos esa capa regulada en español, siempre con la supervisión final del profesional.
Como Agencia de Valores regulada por la CNMV, ¿cómo convive el rigor normativo con la velocidad de innovación?
La regulación no es un freno posterior, es parte del diseño inicial. Ser una entidad AI-native y Agencia de Valores CNMV a la vez es una combinación única. Ante la exigencia de DORA, MiFID II y la futura RIS, pretender que un independiente construya su propio sistema de riesgo TIC es inviable. Compartir infraestructura permite que cada nueva funcionalidad nazca conforme a la ley, demostrando que hoy la confianza se construye en cada línea de código.
La transformación impulsada por Wio Capital confirma que la revolución digital en la gestión de patrimonios no busca reemplazar al profesional, sino dotarlo de la escala y precisión necesarias para competir. En un entorno dominado por la exigencia normativa y el cambio generacional, la combinación de una arquitectura regulada con inteligencia artificial agéntica se perfila como la clave para garantizar el futuro del asesoramiento independiente.



