Vivir más pero con calidad: es el deseo de una generación que ve con esperanza y recelo los avances biotecnológicos -y también tecnológicos– para un envejecimiento con salud y una vida satisfactoria más extensa. Para su desarrollo, son claves las inversiones que aportan grandes multinacionales y multimillonarios pero también fondos de capital riesgo y vehículos tradicionales temáticos de renta variable.
Acaba de cumplirse la efémeride del descubrimiento, anunciado por un equipo de científicos en Nature, de que la proteína p53 (conocida como el «guardián del genoma») tiene un papel mucho más complejo en el envejecimiento de lo que se creía. Este hallazgo, producido hace 25 años (un 18 de marzo de 2001) fue un pilar para la biotecnología de longevidad que hoy es una de las industrias más atractivas para los inversores, tanto de mercados privados como públicos.
Un universo que no solo se enfoca en el sector de salud, sino también en el tecnológico, al calor de los recientes avances. Entre los primeros, el Dr. Manuel de la Peña, presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social y director de la Cátedra del Corazón y Longevidad, destaca cómo recientemente se han aprobado en Japón tratamientos con células madre reprogramadas IPS como terapia regenerativa de patologías del corazón y en párkinson. También en Taiwán está en fase 3 un tratamiento para destruir directamente los adipocitos responsables de la grasa corporal. La lista de tratamientos innovadores que van a llegar para disparar en los próximos cinco años la esperanza de vida son numerosos.
En el plano de la tecnología y la inteligencia artificial, también destaca avances que van encaminados a revertir el envejecimiento: «Entre ellos destacaría la herramienta de IA alphagenomics de Google, cuyo origen viene de comprarle Alfafod 3 al premio Nobel de química Hassabis, el cual ha descubierto con esta IA la interacción de 200 millones de proteínas en el organismo humano y ha ahorrado 10 siglos de trabajo en investigación», explica el Dr. De la Peña. Google la compró por 700 millones de dólares hace un año y ha escalado sus aplicaciones para conocer en profundidad la expresión biológica de los genes y dominar los mecanismos del envejecimiento. El experto explica cómo otras herramientas de IA también están evaluando la capacidad senolítica de 800.000 sustancias para elegir la molécula con capacidad para eliminar las células senescentes del organismo, llamadas células zombis y así frenar el envejecimiento.
Interés inversor: foco del capital riesgo
Los inversores están al día de las novedades, y además son clave para financiar toda esta industria de la longevidad y un envejecimiento más saludable. De la Peña, además de Google y sus «potentes» inversiones, destaca a Elon Musk, con Neuralink, donde su equipo de neurólogos y neurocirujanos ya tienen aprobado por la FDA el chip cerebral, ya implantado en humanos con grandes resultados terapéuticos en patologías de discapacitados. Tambien Jeff Bezos ha realizado macroinversiones con su Altos Lab y numerosos fondos están identificando a investigadores con moléculas «que tengan la fórmula mágica para revertir el envejecimiento».
Entre los inversores institucionales figuran gestoras de fondos -tradicionales y de capital riesgo- como Pictet o Columbus. Para Yann Mauron, director del equipo de inversión de capital privado en salud en Pictet Alternative Advisors, «la biotecnología de longevidad ayuda a redefinir el progreso médico. Ya no se trata de añadir años a la vida, sino de asegurar que sean de alta calidad, con buena salud e independencia. Ya ha ocurrido entre 1990 y 2015 que la innovación biofarmacéutica ha supuesto aproximadamente 35% del aumento de la esperanza de vida en EE.UU.», explica. Este progreso se acelera con la analítica habilitada por IA, que facilita los flujos de trabajo de laboratorio: «Aplicada a volúmenes sin precedentes de datos biológicos, hace posible identificar objetivos, diseñar terapias y probar hipótesis de manera más rápida y precisa que nunca», indica.
Además, en el ámbito terapéutico está cambiando el curso de enfermedades que antes significaban discapacidad grave o muerte prematura, recuerda. Un ejemplo es Clasp Therapeutics, empresa que desarrolla moléculas que aprovechan el sistema inmunitario de los pacientes para destruir tumores con mutaciones comunes, incluyendo p53, que son difíciles de tratar. ClaspTherapeutics está en ensayo clínico de fase 1 para atacar células cancerosas con especificidad CLSP-1025 en relación con la mutación p53, asociada a múltiples tipos de tumores sólidos, incluyendo cánceres gastrointestinales, de pulmón y ginecológicos. Este progreso también se pone de manifiesto en los anticuerpos monoclonales, que han transformado la esclerosis múltiple, antes considerada vía rápida hacia la discapacidad, actualmente gestionable a lo largo de décadas para muchos pacientes.
«Además, la primera terapia de edición genética CRISPR/Cas9 aprobada por la agencia del medicamento de EE.UU. elimina la enfermedad fatal de células falciformes, un trastorno hereditario de la sangre. También por primera vez varios medicamentos muestran potencial para frenar la progresión de la enfermedad de Huntington (trastorno neurodegenerativo hereditario que provoca desgaste de células nerviosas en el cerebro). Otros avances incluyen la terapia anti-VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular que bloquea una proteína responsable del crecimiento anormal de vasos sanguíneos y edema en la retina), que han reducido la ceguera por degeneración macular. A esto se añaden rastreadores y dispositivos cada vez más populares, que facilitan la detección y el tratamiento temprano de enfermedades crónicas como la hipertensión y (pre) diabetes. Es el caso de sensores, fuentes continuas de datos, articulaciones «inteligentes» que restauran el movimiento y permiten una rehabilitación más personalizada», enumera como ejemplos de avances que generan interés en el mundo de las inversiones del capital privado.
Entre los vehículos de este tipo en España que invierten temas biotecnológicos está el fondo de salud de Buenavista Equity Partners (grupo de capital privado especializado en el segmento del lower/mid-market en España) y Columbus Venture Partners (especialista en operaciones de venture de biotecnología), BV Healthcare Growth Innvierte I, lanzado en 2024 y respaldado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI). El fondo se enfoca en inversiones destinadas a empresas innovadoras en el ámbito de la salud, en productos farmacéuticos y biotecnológicos, soluciones diagnósticas, medicina de precisión y equipos médicos, IA & Big data y terapias y diagnósticos digitales, proyectos scale-up de producción industrial, servicios científicos (CRO, CDMO) y servicios asistenciales.
“El descubrimiento de la proteína p53 marcó un antes y un después al demostrar que el envejecimiento es un proceso biológico intervenible», explica Nuria Osés, socia directora en el equipo de Private Equity de Buenavista –y responsable del fondo especializado en salud antes mencionado-, al hablar de la efeméride de hace 25 años. «Hoy, la longevidad se consolida como un área clave de inversión, impulsada por la medicina preventiva y de precisión, el diagnóstico temprano mediante IA y biomarcadores, y modelos clínicos y digitales cada vez más escalables. Más que bienestar, se está construyendo la infraestructura de salud necesaria para dar respuesta al envejecimiento global de la población”.
“Nuestro objetivo es apoyar a compañías que están abordando algunas de las principales tendencias en la sociedad actual, como la medicina de precisión y personalizada, las terapias avanzadas, los retos derivados de una mayor longevidad y presencia de enfermedades crónicas. Además de generar valor económico, estas empresas están comprometidas con tener un impacto positivo en la sociedad, ofreciendo soluciones que mejoran la calidad de vida y el bienestar de las personas”, explicaba Osés hace meses, con motivo del lanzamiento del fondo. Damià Tormo, socio gerente y cofundador de Columbus Venture Partners, afirmaba entonces que, “dada la falta de financiación por parte de inversores especializados para esta tipología de empresas médicas de alto crecimiento en España y en el mercado europeo, este fondo viene a cubrir una gran necesidad en un ámbito de gran importancia económico y social”.
Su primera operación fue Syngoi, una organización de desarrollo y fabricación por contrato (CDMO) especializada en ADN sintético para terapias avanzadas crucial para aplicaciones terapéuticas como vacunas de ARNm, terapia génica y edición genética. Ubicada en Zamudio, Bizkaia, Syngoi utiliza instalaciones avanzadas y una plataforma única que agiliza la producción, disminuyendo los tiempos de entrega y aumentando la pureza del ADN en comparación con métodos tradicionales. El fondo ha invertido en otras dos compañías: Quibim, empresa líder en tecnología sanitaria y pionera en la transformación de la medicina de precisión mediante biomarcadores de imagen; y Highlight Therapeutics, compañía biofarmacéutica centrada en el desarrollo de inmunoterapias de nueva generación.
Fondos tradicionales de renta variable temática
Aunque la mayor innovación suele venir de firmas que aún no cotizan, también los inversores tradicionales pueden invertir en la temática de la longevidad, invirtiendo en empresas más consolidadas. Lo hace por ejemplo Pictet, con su fondo Pictet Longevity. «La estrategia está invirtiendo en empresas que cuentan con programas de investigación sobre p53 por su papel como supresor tumoral, pues el cáncer es una de las principales causas de muerte a nivel mundial y la mejora de sus tratamientos tiene un impacto profundo en la esperanza de vida y, más importante aún, en la prolongación de la vida saludable. Es el caso de AstraZeneca -investiga tratamientos oncológicos dirigidos a restaurar la función de la proteína p53 en tumores sólidos donde este gen supresor está mutado. Estas terapias buscan reactivar la p53 para evitar la proliferación de células con ADN dañado», explica su gestor, Grégoire Biollaz. Pictet Longevity se centra en soluciones terapéuticas innovadoras contrastadas y eficientes, avances prevención y diagnosis, para mejorar la calidad y prolongar los años de vida saludable, así como soluciones innovadoras basadas en tecnologías que mejoran la productividad.
Eso sí, matizan que no están invirtiendo en biotecnológicas puramente de longevidad centradas en los mecanismos biológicos del envejecimiento (como senescencia, pérdida de proteostasis -proceso mediante el que las células mantienen el equilibrio y calidad de sus proteínas, producción, plegamiento y eliminación-, deriva epigenética -acumulación de cambios en las marcas químicas del ADN o agotamiento de células madre). «Hay que tener en cuenta que las empresas que se centran en estos mecanismos están en fase inicial del desarrollo de fármacos, con la mayoría de activos aún por pasar a ensayos clínicos con humanos», explica Biollaz, de forma que es terreno más abonado para el capital riesgo.



Por Alicia Miguel Serrano