Última actualización: 12:47 / Viernes, 3 Septiembre 2021
La Mirada del Experto

Un mes de septiembre cargado que abre las puertas a la volatilidad

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  • Las elecciones de California y la votación del proyecto de ley bipartidista de infraestructuras protagonizan la agenda política en EE.UU. y también vence a final de mes la financiación del gobierno de EE.UU.
  • En Europa, la agenda política está marcada por las elecciones alemanas
  • Tanto el FOMC como el BCE celebran reuniones este mes que pueden deparar sorpresas
  • Un informe de la Reserva Federal que se publicará próximamente sobre monedas digitales puede catalizar un cambio de tendencia en la cotización del bitcoin
  • Por último, el inicio del año escolar es una nueva prueba a superar en el plano sanitario

Este mes de septiembre viene cargado de eventos que pueden incrementar los niveles de volatilidad y mover los mercados. Entre otros, podemos señalar los siguientes:

1) Las elecciones de California se celebran el 14 de septiembre. El resultado es difícil de pronosticar; algunas encuestas muestran que Newsom corre el riesgo de perder, lo que le convertiría en el segundo gobernador demócrata importante que abandona su puesto en los últimos meses, después de Cuomo en Nueva York.

Se trata de un recall election o referéndum revocatorio: una moción de censura a la americana que comenzó a utilizarse en 1910 pero que desde entonces no ha sido demasiado efectiva porque es fácil de desactivar; si el partido cuyo asiento está en juego instruye a los suyos a no presentarse, la elección pasa de ser de personas a ser de colores (rojo o azul), frustrando así su propósito (ver grafica abajo). La campaña para la elecciones Mid Term que tendrán lugar en noviembre del 2022 está ya en marcha y la salida de Gavin Newsom no ayudaría a la formación azul; no obstante, en los últimos días la media de sondeos asigna un 52,1% de probabilidad a su continuidad en el cargo.
 

Fuente FiveThirtyEight, YouGovAmerica

2) Tras la intervención de Jerome Powell en Jackson Hole –que no comunicó nada que no supiéramos, y que reiteró que el listón para empezar el ciclo alcista de tipos está muy alto–, el foco estará en la reunión del FOMC del 22 de septiembre. La Fed probablemente proporcionará detalles sobre sus planes de reducción de compras –incluyendo el calendario y el ritmo de recortes–, se actualizará el “mapa de puntos” que podría  pasar a incorporar tres incrementos en el coste del dinero en 2023 –en vez de los dos que se contemplan ahora– e incluso adelantar uno de ellos a diciembre 2022.

Bostic (Reserva Federal de Atlanta) se unió la semana pasada a Kaplan, Mester, Waller, George y Bullard como el 6º presidente que apoya el inicio del tapering el cuarto trimestre y consideraría oportuno comenzar a recortar el volumen mensual de compras de bonos tesoro y MBSs desde octubre si el dato de creación de empleo de agosto es bueno, algo que Powell no desmintió en Wyoming; aunque en el momento de redactar esta columna aún no se ha publicado, las expectativas del mercado tras conocerse los ADP y en el componente de empleo del ISM, se han moderado y el whisper number esta incluso por debajo del pronóstico del consenso (500.000 vs 725.000). Solo un incremento en nóminas inferior a 300.000 podría preservar la dotación del programa de compras durante algo más de tiempo.

Con EE.UU. comenzando a preparar el terreno para iniciar un ciclo de subidas de tipos, China quedaría como una excepción: la política monetaria a nivel global ha marcado un punto de inflexión (como vemos en la gráfica) mientras que Pekín puede estar próximo a rebajar de nuevo el ratio de reservas bancarias. Ya hay nueve bancos centrales (de 34 que seguimos) cuyo último movimiento ha sido una subida de tasas. En un entorno de tasas globales al alza, los países SCANNZ (Suecia, Canadá, Australia, Noruega y Nueva Zelanda) serían especialmente vulnerables por la sobrevaloración evidenciada en sus respectivos mercados de propiedad inmobiliaria.
 

Fuente Bloomberg

3) Las elecciones al gobierno alemán del 26 de septiembre con todo por decidir (aunque la oleada de exiliados afganos que estarán entrando en Europa debería ayudar a los socialdemócratas, que apostarán por más gasto público). En Europa, la reunión del próximo día 9 del BCE puede traer sorpresa después de un sorprendente dato de inflación (+3%); el austriaco Robert Holzman, del Consejo de Gobierno del BCE, ya pide abrir el debate del tapering en el Viejo Continente.

4) La Cámara de Representantes ha dicho que votará el proyecto de ley bipartidista de infraestructuras el 27 de septiembre (550.000 millones de dólares; aunque antes debería pasar por el Congreso la aprobación de incremento en gasto público de 3,5 billones de dólares), y demócratas con mucha ascendencia muestran sin pudor su oposición a la medida (como Joe Manchin en este editorial del Wall Street Journal) 

5) La financiación del gobierno de los EE.UU. se agota el 30 de septiembre; el techo de la deuda de los EE.UU. probablemente tendrá que ser aumentado/suspendido en octubre (lo que significa que el Congreso deberá empezar a trabajar en ello el mes que viene, y el tema está movido como comentamos más arriba); según este artículo en Político, nos espera un “Septiembre doloroso”, con 46 (de 50) senadores republicanos oponiéndose –en principio– a incrementos en pasivo este otoño. Otro asunto a vigilar es la influencia sobre la confianza del consumidor del precipicio fiscal que enfrentarán los estadounidenses con la finalización de la prohibición a los desahucios y la suspensión de ayudas al desempleo. Cabe esperar muchos titulares negativos asociados a esta temática, pero mas allá de repuntes puntuales en volatilidad no deberían amenazar la tendencia de fondo.

6) La Reserva Federal (junto con el MIT) ha dicho que publicará una investigación ("a finales del verano") sobre las monedas digitales, lo que podría allanar el camino para la adopción por parte de EE.UU. de una "CBDC" (moneda digital del banco central); las acusaciones de hostilidad del Dpto. del Tesoro EE.UU hacia las criptodivisas y un resultado negativo del análisis de la Fed podrían catalizar un cambio de tendencia en la cotización de bitcoin: desde los mínimos de julio ha experimentado una revalorización de 58% y su cotización está muy cerca de comprobar la solidez del soporte que proporciona la media móvil de 200 sesiones. Un dólar débil supone buenas noticias para las criptos, porque se asocia a entornos de “risk on” y porque infla el precio de los activos denominados en esta divisa (como el petróleo, por ejemplo).

Como vemos en la gráfica, el índice DXY se ha apreciado un 4% desde mayo, pero el precio del bitcoin ha subido; esto rompe con la pauta de comportamiento entre ambos activos y justificaría al menos una suspensión en los avances de las divisas virtuales. Adicionalmente, como observamos más abajo, la alta correlación negativa entre bitcoin y la prima de riesgo implícita en el mercado de acciones muestra el carácter especulativo de este tipo de instrumento; después de una subida tan abultada, el resultado de las pesquisas de la Reserva Federal podría enfriar el ánimo de los compradores. Y en cualquier caso, la gráfica pone en tela de juicio su valor como activo diversificador del riesgo en posiciones de renta variable.

Fuente Bloomberg

y 7) dado que la mayoría de colegios públicos vuelven a las aulas a principios/mediados de septiembre (y que EE.UU. se ha quedado rezagada respecto a Europa en porcentaje de vacunados; en unos estados más que en otros) en la medida en que esto lleve a un aumento de los casos de COVID, esas infecciones probablemente comenzarán a mostrarse en las estadísticas durante las últimas semanas de septiembre. De momento, el flujo de noticias en el ámbito sanitario ha venido deteriorándose; el precio de acciones en los sectores de ocio y viajes cayeron con fuerza el lunes poniendo en valor las nuevas recomendaciones de la Unión Europea para turistas estadounidenses y las últimas conclusiones científicas respecto a una nueva variante del virus (C.1.2).

Como contrapunto, una vuelta de verano complicada por el repunte en contagios puede empujar a la Reserva Federal a actuar con más cautela en lo que respecta a sus planes de tapering. La tasa de trasmisión en países G7 ha caído desde 1,47 a 1,1 y sugiere un punto de inflexión en la serie de contagios por Delta; sin embargo merece la pena dar seguimiento a la nueva variante Mu, que ya se ha extendido a 39 países.

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