Ya con las cifras definitivas del balance de 2025, no queda más que decir que el año pasado ha marcado un hito en el panorama de la inversión en México: simple y sencillamente se registró el mejor año en la historia moderna del país para las inversiones en pesos mexicanos.
Desde las inversiones en metales, hasta las realizadas en bienes inmobiliarios, por no hablar sobre la fortaleza de la moneda local, el mercado de la inversión en el país latinoamericano registró un boom que sorprendió a propios y extraños, y las cifras son contundentes.
De acuerdo con cifras obtenidas del balance final de Franklin Templeton México, la inversión más rentable en el mercado mexicano durante 2025 fue la del oro, con un beneficio de 43% en pesos. Esto se debió a la incertidumbre política y arancelaria global, así como el cambio en la percepción de los inversionistas globales del dólar como «refugio» efectivo, señalaron.
Hablando ya propiamente de los activos mexicanos, las cifras son igualmente espectaculares para un periodo de elevada volatilidad como lo fue el año pasado. Las Fibras (vehículos de inversión inmobiliaria), pagaron un rendimiento de 38%, algo jamás visto en otras épocas. Por su parte, las acciones mexicanas reportaron una rentabilidad promedio de 35%, contagiadas del hecho de que no se materializaron los escenarios pesimistas de inicio de año para el país.
La renta fija del país también tuvo un año excepcional. «Los bonos de largo plazo del gobierno mexicano sorprendieron: la baja agresiva de tasas de Banxico empezó a capitalizarse convirtiendo a los Udibonos en en su mejor año de la historia y a los MBonos en su mejor tercer año», dijeron los estrategas de Franklin Templeton en su reporte.
Carry trade, factor decisivo
Si bien el hecho de que no se materializaron gran parte de los escenarios negativos fue decisivo para el año histórico de las inversiones en México, la presencia del fenómeno del carry trade es imposible de no mencionar como clave para el boom registrado, ya que no necesariamente se registra en todo momento.
La debilidad del dólar, que tuvo su peor desempeño histórico contra el peso mexicano, debido a su desempeño global ante las políticas arancelarias del gobierno estadounidense y los factores geopolíticos, más que por un factor relacionado con la economía local, impulsó en los mercados mexicanos esta dinámica de arbitraje.
Esta debilidad del dólar favoreció estrategias como endeudarse en yenes japoneses a tasas cercanas a cero para invertir en pesos mexicanos a tasas mucho más altas, lo que desde luego también impulsó la constante apreciación de la divisa azteca.
Lo que viene para 2026
Los analistas en general esperan que en 2026 se espera que siga la trayectoria positiva de los mercados mexicanos, aunque con resultados menos «explosivos» como los registrados el año pasado.
Además, los retos para la economía local están claramente definidos, siendo la renegociación del T-MEC hacia el segundo semestre del año el periodo de más riesgo. De acuerdo con los analistas de Franklin Templeton, «la proximidad y la integración económica histórica entre Estados Unidos y México deberían pesar más que las diferencias políticas».
También esperan que en 2026 podría revivir la narrativa del nearshoring, favoreciendo a los sectores industriales que cotizan en los mercados de capitales.
En lo relacionado con la deuda de largo plazo mexicana es probable que mantenga rendimientos atractivos para inversionistas pacientes, con tasas altas frente a la historia propia y respecto a otros países con grado de inversión. Sin embargo la deuda mexicana de corto plazo seguirá decepcionando por la baja agresiva de tasas de Banxico y por el aumento del ISR provisional, según la visión de la firma.


Por Antonio Sandoval
