En los últimos doce meses, Japón ha sido responsable de cierta volatilidad en los mercados, algo a lo que no nos tiene acostumbrados. Muestra de ello ha sido la reciente fuerte venta de bonos, que llevó las rentabilidades a niveles récord, atrajo la atención mediática. La combinación de un yen débil, el repunte de las tires en el tramo largo, los retos fiscales que tiene que abordar y el proceso de normalización de la política monetaria del Banco de Japón (BoJ) son parte de los elementos que están detrás de estos movimientos.
A esto se suma que, en el fin de semana, el país celebrará elecciones anticipadas, que fueron convocadas a primeros de año por Sanae Takaishi, primera ministra y líder del Partido Liberal Democrático de Japón (PLD). “Esta medida de Takaishi tiene como objetivo afirmar el control sobre su propio partido y su coalición, para poder implementar su estrategia de reflación plurianual. Los mercados temen, con razón, que darle más capital político signifique más déficits fiscales y presiones inflacionistas, de ahí la venta masiva en el mercado de bonos y el salto en las acciones. El yen refleja el temor de que el Banco de Japón se vea impedido por el ejecutivo de normalizar los tipos reales con la rapidez suficiente para contener las presiones inflacionistas”, explica Raphael Gallardo, economista jefe de Carmignac.
Por ahora, la actual política fiscal expansiva y la incertidumbre en el frente político ponen de relieve los obstáculos estructurales a los que se enfrenta el país, entre los que se incluyen los rendimientos reales negativos y una deuda ya de por sí elevada. “La nueva primera ministra quiere aprovechar su altísimo índice de popularidad actual para ganar escaños para el Partido Liberal Democrático y recuperar el control de la Cámara Baja frente a un Partido Democrático para el Pueblo, el partido de la oposición, que no está preparado”, añade Martin Schulz, director del grupo de renta variable internacional de Federated Hermes.
Además, las acciones reaccionaron positivamente impulsando el “Takaichi Trade”, que incluye los sectores aeroespacial y de defensa, nuclear, cibernético y de exposición nacional. “Aunque hemos observado cierta depreciación del yen, las restricciones a las exportaciones chinas y el aumento de las presiones inflacionistas podrían afectar negativamente a la confianza de los hogares y las empresas japonesas a corto plazo, por lo que garantizar la unidad política interna a largo plazo podría ayudar a su posición negociadora a nivel internacional, especialmente con la próxima cumbre entre Japón y Estados Unidos. Entre los riesgos que estamos observando se encuentran el estancamiento político interno y una mayor depreciación no deseada del yen”, apunta Schulz.
Implicación para los mercados
Para comprender por qué la cita electoral de Japón de este fin de semana es necesario reflexionar sobre el papel que juega el país nipón en los mercados. En primer lugar, después de varias décadas, parece estar escapando del estancamiento económico.“Las valoraciones de la renta variable japonesa se han visto especialmente afectadas por el escenario de reflación persistente. En estos entornos, la relación entre los tipos de interés y las ratios precio-beneficios (PER) tiende a invertirse. Ello ha provocado que las ratios PER de las compañías japonesas apenas hayan superado las 17 veces en los últimos veinte años, frente a la media de casi 20 veces en periodos móviles de 10 años que ha registrado la renta variable estadounidense”, explica Noriko Chen, gestora de Capital Group.
Y en segundo lugar, hay que recordar que Japón juega un papel relevante como “gran financiador” de los últimos años con el gran carry trade que muchos aprovecharon como estrategia técnica y sobre el cual se construyó gran parte del apalancamiento que existe hoy en día. “Japón al mantener tasas de interés en niveles de cero e incluso negativos, el Banco de Japón permitió que una gran cantidad de billones de dólares fluyeran hacia activos de riesgo en todo el mundo, especialmente Estados Unidos. Hoy, ese ciclo parece estarse acabando con la normalización de la política monetaria que está forzando un cierre de posiciones masivas”, afirma Laura Torres, directora de Inversiones de IMB Capital Quants.
Ante la convocatoria de las elecciones adelantadas de este fin de semana, Ray Sharma-Ong, director global adjunto de Soluciones Multiactivos Bespoke en Aberdeen Investments, explica que si el Partido Liberal Democrático (PLD) obtuviera la mayoría y siguiera adelante con su agenda fiscal, cabría esperar varias repercusiones macroeconómicas en los mercados.
“El crecimiento y la demanda agregada aumentarán, impulsados por un considerable impulso fiscal y una inversión seleccionada en sectores estratégicos como la defensa y la energía. Además, las expectativas de inflación y los rendimientos de los bonos del Estado japonés subirán, reflejando que el mercado prevé un mayor déficit financiero, un aumento del gasto público y una mayor incertidumbre en torno a la trayectoria fiscal a largo plazo. Y, por último, el el yen japonés se debilitará, ya que los mercados descontarán una posición fiscal más débil, un mayor déficit fiscal y la posibilidad de una consolidación más lenta de las finanzas públicas”, defiende Sharma-ong.



