Última actualización: 05:42 / Martes, 5 Mayo 2020
La visión de los expertos

Mercados emergentes: entre la volatilidad por el COVID-19 y las oportunidades de inversión

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  • Las economías de los países emergentes se enfrentan a tres desafíos: una reducción acusada del crecimiento mundial, una profunda caída en el precio de las materias primas y un fuerte aumento de las salidas de capital y flujos financieros
  • Según las estimaciones del FMI, el PIB pasará de crecer un 3,7% en 2019 a un -1% en 2020
  • Es fácil que la volatilidad aumente en el mercado de renta fija y de renta variable debido al frenazo de la economía global, el coronavirus y la caída de los precios del petróleo
  • Groupama AM, UBS AM, Bank of America y Lazard Asset Management comparten su visión macro sobre los mercados emergentes y sus activos

Las economías emergentes se han visto muy afectadas por la crisis sanitaria del COVID-19. Según las perspectivas que maneja el Fondo Monetario Internacional (FMI), la crisis se resentirá en el PIB de este grupo de países, que verá cómo pasa de crecer un 3,7% en 2019 a un -1% en 2020. Esta institución internacional estima que en 2021 los países emergentes se recuperarán y su PIB crecerá un 6,6%.

La previsión para los países emergentes es pesimistas. Según Thuy Van Pham, economista de mercados emergentes en Groupama AM, la actividad de estos países sufrirá la caída del comercio internacional debido al alto peso de sus exportaciones en el PIB. “La parálisis económica en China y luego en Europa y Estados Unidos tendrá un impacto en la demanda de bienes manufacturados. La caída será fuerte en el segundo trimestre, cuando el confinamiento haya tenido su pleno efecto en todos los países desarrollados. Esta situación expone en particular a los EM de Asia y Centro Europa”, afirma Van Pham. 

Sin embargo también recuerda que los mercados emergentes deberán enfrentarse a las consecuencias de un impacto financiero y estarán penalizados por el impacto en los precios mundiales de la materias primas. “De hecho, la pandemia de coronavirus ha causado un sudden stop  en los flujos de capital en los mercados emergentes y, en consecuencia, una fuerte depreciación de su divisa”, explica la economista de Groupama AM.

Grafico EM 1 FMI

Según las estimaciones del Institute of International Finance (IIF), desde el comienzo de la pandemia, el 21 de enero, la caída acumulada en la inversión de carteras en los mercados emergentes ha alcanzado casi 100.000 millones de dólares (ver gráficos inferior). Tres cuartos de esta cantidad son acciones. El ritmo de las salidas de capital es incomparable con episodios anteriores de estrés financieros, tanto en 2008 como durante las crisis de divisas emergentes en 2013-2014 o 2018. El fenómeno comenzó en Asia emergente, excluyendo a China, luego en las demás zonas emergentes a medida que se propaga la pandemia. Los mercados emergentes con déficit en cuenta corriente y / o altas deudas externas, así como los países que dependen de las materias primas son los más afectados.

Grafico EM2

Álvaro Cabeza, Country Manager UBS AM Iberia, lo llama directamente el “triple golpe a las economías emergentes” y, en concreto, resume los tres aspectos ya destacados a los que se está enfrentando: una reducción acusada del crecimiento mundial, una profunda caída en el precio de las materias primas y un fuerte aumento de las salidas de capital y flujos financieros. 

“Es improbable que estos impactos desaparezcan en el segundo trimestre y sólo se revertirán durante el segundo semestre de 2020. En este contexto, la mayoría de las economías emergentes tienen menos margen fiscal que en la gran crisis financiera de 2008, ya que han acumulado más deuda durante la última década. En consecuencia, tan sólo los pocos países con balances más robustos podrán aplicar estímulos fiscales significativos; entre los que se encuentran Qatar (13% del PIB), Singapur (12%) y Perú (7,5%). Por otro lado, los estímulos monetarios, que se han implementado en las economías desarrolladas, se verán limitados por el riesgo de una fuerte depreciación de los tipos de cambio. Por tanto, esperamos que el crecimiento de las economías emergentes se ralentice considerablemente en el segundo trimestre, no sólo por el confinamiento de los países, sino también por la falta (temporal) de demanda de sus exportaciones hacia la economía global”, apunta Cabeza.

En su opinión, las dinámicas macroeconómicas de la mayoría de los mercados emergentes incluirán una combinación de factores: una menor absorción interna y tipos de cambio reales más débiles debido a las limitadas entradas de capital. Según añade, “la importante caída de los precios de las materias primas -en particular del petróleo- constituye un desafío adicional. La evolución macroeconómica de cada país durante la segunda mitad de 2020 dependerá de sus condiciones actuales, es decir, del nivel de reservas internacionales, deuda, balanza por cuenta corriente y fiscal y de su dependencia de las exportaciones de productos básicos”, 

Activos emergentes

Según los análisis que publica Bank of America el riesgo adicional que pueden tener los mercados emergentes es que “los mercados pierdan la fe en los activos emergentes”. El banco indica que para preservar los diferenciales de rendimiento y evitar que se repita la crisis de los mercados emergentes después del berrinche de 2013, “los bancos centrales de los mercados emergentes tendrán que desenvolverse antes que sus homólogos del mercado monetario”. 

Desde la gestora Lazard Asset Management reconocen que es fácil que aumente la volatilidad, tanto en el mercado de renta fija como en el de renta variable, y que los inversores huyan, pero también señalan que se pueden identificar ciertas oportunidades de inversión. Por ejemplo, con los niveles de valoración extremos en deuda de los mercados emergentes, muchos inversores quieren saber si es el momento ahora de capitalizar esta oportunidad.

“Es probable que el grado de diferenciación entre créditos individuales aumente, y algunos países son claramente más vulnerables. En un esfuerzo por distinguir entre los países que están en condiciones de capear la crisis actual de los que más sufrirán, hemos analizado los balances soberanos asumiendo una fuerte desaceleración del crecimiento y de los precios del petróleo. En términos generales, los saldos fiscales se deteriorarán y los índices de endeudamiento aumentarán más de lo esperado a principio de año”, afirma Denise Simon, co-responsable de Renta Fija en Mercados Emergentes de  Lazard  AM.

Entre los países que Simon considera que están en una posición más cómoda destaca Panamá, Perú y Filipinas, ya que pueden resistir durante un período prolongado el crecimiento más lento. “En general, evitamos los créditos de high yield, especialmente los exportadores de petróleo y los emisores más pequeños, como los de África subsahariana. En la deuda local, vemos oportunidades de duración en varios países donde los rendimientos reales y las primas locales son atractivos, incluidos Rusia, Perú e Indonesia”, añade. 

Respecto a la renta variable, su compañero James Donald, Responsable de Mercados Emergentes de Lazard AM, explica que los mercados emergentes albergan “ganadores”, principalmente importadores, y “perdedores”, países exportadores. En particular aquellos que son dependientes de la exportación de petróleo, como Rusia, Colombia, México y Brasil. En cambio, los precios tan bajos que estamos viendo podrían ser, en opinión de Donald, beneficiosos para importadores como India, Indonesia, Filipinas, Corea del Sur, Turquía y Europa central y oriental.

“En medio de una extrema volatilidad, es más importante que nunca centrarse en empresas saludables y de alta calidad con balances sólidos. Es poco probable que las compañías con balances débiles, y particularmente aquellas con una necesidad inmediata de financiamiento, tengan buenos resultados en el entorno actual, que creemos se mantendrá incierto por algún tiempo más”, afirma Donald. 

Esta necesidad toma, en su opinión, más relevancia ya que espera que las relaciones comerciales vuelvan a ser un problema en los próximos trimestres. “El COVID-19 ha destapado explícitamente y dolorosamente la fuerte dependencia de las cadenas de suministro globales con China para artículos críticos como medicamentos y máscaras faciales. Esto puede reforzar el sentimiento antiglobalización tanto en Europa como en EE.UU. Y renovar llamamientos para restituir fábricas y cadenas de suministro locales”, concluye.

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