Última actualización: 13:06 / Martes, 30 Junio 2020
Segundo foro FS–ABC, con Amundi Iberia, AXA IM, Schroders y ODDO BHF AM

Megatendencias e inversión temática: el empuje del crecimiento estructural

  • ODDO BHF AM: "Hay dos megatendencias muy claras: por un lado, las derivadas de cambios sociales, y por el otro, la irrupción de los cambios tecnológicos"
  • Schroders: "La inversión en temáticas asociadas al cambio climático y la sostenibilidad son tendencias en las que sí o sí vamos a ver una profunda transformación"
  • Amundi Iberia: "La reciente crisis sanitaria va a seguir empujando el desarrollo de nuevas tendencias. Entre ellas la llamada nueva economía doméstica"
  • AXA IM: "La robótica, el consumidor conectado, las energías y tecnologías limpias, las sociedades en transición y la longevidad impactan de manera sustancial en el crecimiento en la economía"

Las megatendencias son la expresión de una nueva forma de afrontar las inversiones. Más allá de mirar oportunidades en países o sectores, realizar un análisis de las grandes tendencias y temáticas que dominan el crecimiento económico es clave para construir carteras a largo plazo y hacerlo con garantías. En la conferencia “Megatendencias e inversión temática: nuevos horizontes de inversión”, el segundo foro dentro del ciclo de encuentros digitales organizado por Funds Society y el diario ABC, las gestoras Amundi Iberia, AXA Investment Managers, Schroders y ODDO BHF Asset Management explicaron su visión sobre la inversión en megatendencias y cómo puede ayudar a construir unas carteras fuertes y con menor volatilidad.

¿Cómo se detecta una megatendencia?

Una megatendencia es definida como una fuerza estructural de cambio que tiene profundas consecuencias sociales económicas y políticas, pero esta definición tiene matices y cada gestora las detecta de forma diferente: para Leonardo López, responsable para Iberia y Latinoamérica de ODDO BHF AM, una megatendencia no es una visión o un deseo, sino una tendencia cuyos efectos son palpables hoy en día y que tendrá sin duda consecuencias en el futuro.

“Recientemente leí una cita de Yves Saint Laurent, en la que el diseñador de moda afirma que las tendencias desaparecen, pero el estilo es eterno. El estilo, eterno o no, sería la definición de megatendencia, con un carácter de largo plazo y un fuerte impacto en la sociedad, provocando cambios muy fuertes. En mi opinión hay dos megatendencias muy claras: por un lado, las derivadas de cambios sociales, vinculadas a cambios en el comportamiento, y por el otro, la irrupción de los cambios tecnológicos, consecuencia de avances científicos o tecnológicos. Cualquier megatendencia puede ser clasificada dentro de alguno de estos dos grandes bloques”, explicó en la conferencia moderada por la redactora jefe de Funds Society, Alicia Miguel.

Por su parte, Inés del Molino, directora de cuentas de Schroders para España y Portugal, aseguró que una megatendencia debe ser una transformación que claramente debe perdurar en el largo plazo y transformar en alguna manera una industria, sector, un entorno o un estilo de vida. A su juicio, suelen tener una pieza angular que normalmente es el ingenio, que suele tener asociada la innovación con distintos mecanismos para equilibrar determinados desajustes presentes en la sociedad y en el entorno. Y apuntó que son precisamente estos mecanismos los que crean las oportunidades de inversión que Schroders ofrece a sus clientes.

En la misma línea de opinión, Raúl Fernández, director de negocio de distribución de Amundi Iberia, considera que una megatendencia es un cambio estructural inevitable que desde luego debe perdurar en el tiempo, pero que se debe materializar en un universo de inversión que permita acceder a rentabilidades recurrentes en el tiempo. “Mientras que una moda no es lo suficientemente sólida como para mantenerse en el tiempo y carece de un número definido de empresas que permitan construir una cartera diversificada, una megatendencia puede tardar cerca de dos años en materializarse”, argumentó.  Amundi cuenta con una gestora experta en inversión temática, CPR AM, que primero trata de identificar una tendencia de crecimiento estructural trabajando con analistas externos durante 7 u 8 meses. Después, una vez comprobado que la tendencia perdurará en el tiempo, la gestora aplica filtros de liquidez para discriminar el universo invertible, y por último, realiza un backtesting para comprobar si esta idea de inversión se puede traducir en una oportunidad.    

Hace ya unos años que los equipos gestores de AXA IM identificaron cinco temáticas de inversión que concentran la mayor parte del crecimiento económico. En concreto, Beatriz Barros de Lis, directora general de AXA Investment Managers para España y Portugal, indicó que los procesos de automatización y la robótica, la economía digital o el consumidor conectado, las energías y tecnologías limpias, las sociedades en transición y la longevidad de la población impactan de manera sustancial el crecimiento y en la economía. “Para AXA IM es fundamental identificar las compañías que se ven afectadas por estas temáticas, analizarlas, darles seguimiento y seleccionar aquellas que tienen un mayor potencial para ofrecerlas de manera empaquetada en un fondo de inversión a nuestros clientes”, comentó.

¿Es la inversión temática un nuevo enfoque?

La gestión tradicional con un enfoque por geografías y sectores podría estar quedándose atrás frente a la inversión por temáticas, si bien también coexistir. Inés del Molino afirmó que en Schroders se interpreta la inversión temática como una solución para el inversor que va a coexistir con la inversión tradicional por países y por sectores: “Llevamos años pensando en términos de asignaciones por regiones, cuánto hay que tener invertido en Europa, cuánto en Estados Unidos, cuánto en mercados desarrollados y cuánto en emergentes, y no siempre ha salido bien la apuesta. Sin desbancar la inversión geográfica o la sectorial, que siempre van a existir, surge la inversión en megatendencias, que se centra en un tema. Y es dentro de este tema donde fluyen las regiones, los países y los sectores. En Schroders no entendemos la inversión temática como un sustituto sino como un complemento que acompaña a la inversión tradicional y ofrece una solución a los inversores”.

Concuerda con su visión Beatriz Barros de Lis, que indicó que, tras décadas de un proceso de globalización muy fuerte, es difícil que una empresa siga generando sus beneficios únicamente en su país de origen. Este hecho hace que la inversión por regiones no refleje la realidad. Por otra parte, muchas empresas han empezado también un proceso de diversificación interna, con un alcance multisectorial, por lo que se dificulta clasificar una empresa dentro de un sector determinado, incluso en ocasiones la actividad de una empresa puede tener exposición a varias tendencias: “Creemos que es mucho más cercano a la realidad empezar a pensar con un enfoque temático. Esto nos permite encontrar compañías que se van a beneficiar de un mismo recorrido temático, algo que no se podría alcanzar con la antigua clasificación sectorial o geográfica. Al final lo que se busca es descubrir en una fase temprana dónde se quiere invertir y aprovechar el recorrido que tienen esas temáticas en las próximas décadas”.

Asimismo, Raúl Fernández coincide en entender la inversión temática como un complemento idóneo a la gestión tradicional. Desde Amundi Iberia reconocen que la inversión en megatendencias permite acceder a un crecimiento estructural que es independiente del ciclo, en el que la sencillez de la estrategia es importante, pues permite que el inversor final identifique mejor la inversión. Y añaden que muchos de los fondos temáticos tienen un componente de inversión socialmente responsable o de impacto, en línea con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU. “En esta última crisis, en Europa, la renta variable en mercados desarrollados con un estilo de gestión más tradicional ha experimentado salidas netas, mientras que la gestión temática ha experimentado entradas netas durante el primer trimestre, algo que se ha consolidado en el mes de abril con unos 15.000 millones de euros netos en entradas para los primeros cuatro meses del año. La inversión temática está aquí para quedarse y desde luego va a dar muchas alegrías”, argumentó.

Por su parte, Leonardo López explicó que la inversión temática es una nueva manera de expresar una forma de inversión que muchos gestores activos han implementado en las carteras tradicionales durante mucho tiempo con la identificación de tendencias futuras. A su juicio, esta manera de expresar la inversión y de empaquetarla en productos, como por ejemplo los fondos mutuos, tiene dos principales ventajas para el inversor: por un lado, ayuda al cliente a entender mejor la tesis de inversión de esa cartera; por otro, ayuda a alinear el horizonte de inversión del cliente con el horizonte temporal, algo que muchas veces cuesta.

¿Megatendencia o sector?

En opinión de Leonardo López, muchas veces se habla indistintamente de inversión en megatendencias o de sectores, y en eso probablemente tengan responsabilidad algunas gestoras y equipos de marketing. Pero invertir en un sector tiene una implicación en cuanto al riesgo, la concentración y la beta que puede tener una apuesta: “Una megatendencia es una apuesta de inversión mucho más transversal que afecta a compañías de distintos sectores a diferencia de la inversión en un sector. Si bien es cierto que un gestor sectorial puede tomar ideas de una megatendencia”, aclaró.

López puso por ejemplo el cambio en los hábitos de consumo. Hoy en día, el consumidor no solo compra en el supermercado o la tienda física, sino que también acude a las economías de plataforma que ponen en contacto directo al vendedor con el comprador, creando un efecto de red: una plataforma ofrece cada vez más productos, la experiencia el cliente mejora y la rueda vuelve a empezar. “Esta megatendencia puede abarcar un fondo que invierta en el sector inmobiliario, favoreciendo empresas logísticas en detrimento de los centros comerciales, y otro fondo que invierta en el sector bancario, con un sesgo en medios de pago respecto a bancos comerciales tradicionales. O, alternativamente, se puede invertir en un fondo de megatendencias que además de en estas compañías invierta en otras empresas que también estén vinculadas con esta temática, como puede ser la ejecución de riesgo de crédito para asegurar las transacciones o las centrales de reserva online”, añadió.

En algunos casos, la interrelación entre una tendencia y sector está tan asociada que es difícil separarlas. En ese sentido, Inés del Molino citó como ejemplo el sector del cuidado de la salud y la parte tecnológica de éste: “Tal y como se ha vivido durante la reciente crisis sanitaria, el diagnóstico a distancia ha permitido acceder a servicios médicos a través de una plataforma online. Es complicado separar el sector tecnológico del sector salud, pues hay numerosas aplicaciones tecnológicas que se están dando en ese ámbito. Es por ello que la inversión temática explora un campo más amplio de oportunidades”, dijo.   

¿Un beneficio menos oportunista?

La inversión en megatendencias trata de aprovechar el crecimiento estructural en el largo plazo, favoreciendo un enfoque estratégico, menos táctico. Para Beatriz Barros de Lis, la tecnología es un claro ejemplo.

“Una vez que se lanza un producto, hay una fase muy larga hasta que la empresa se consolida y se comienzan a generar flujos de caja. En el primer trimestre de 2018, Twitter reportó por primera vez beneficios, pero llevaba doce años en los que había atravesado todas las fases del ciclo de inversión, con unos inversores sobreilusionados y después una gran decepción, con una fase de meseta, ritmo moderado y consolidación, sin haber reportado beneficios”, argumentó. “Los sectores que se apalancan en la tecnología necesitan un periodo de maduración muy largo y por lo tanto, la paciencia y la prudencia son dos grandes aliados para verdaderamente aprovechar el crecimiento y la expansión de una tendencia”, agregó.

Historia de una evolución y el COVID-19 como catalizador

Cuando se les preguntó a las gestoras por la evolución de las grandes temáticas de inversión, Inés del Molino apuntó que en Schroders trabajan por dar a conocer en profundidad no solo la tendencia en su forma más general, sino todos los subsectores que se abarcan a partir de la inversión en una temática.

En los últimos años, las llamadas inversiones verdes que surgieron en respuesta al cambio climático han ganado la atención de la prensa. En especial a partir de 2015, con el acuerdo de París. Sin embargo, según recordó Inés, Schroders cuenta con una cartera temática de cambio climático desde 2007: “Fuimos capaces de detectar que había una tendencia que se iba a largar en el tiempo y que iba a ofrecer oportunidades buscando compañías que acabarían siendo las ganadoras en esta situación. Ahora, tratamos de dar a conocer los subsectores que se deben seguir aprovechando dentro de está temática, como la inversión en energías limpias o en vehículos que no contaminen”.

Por su parte, Raúl Fernández hizo referencia a los once años de trayectoria que la gestora CPR AM de Amundi tiene en la inversión temática. Su primer lanzamiento fue un fondo relacionado con la temática del envejecimiento de la población. Más recientemente, en 2016, la gestora lanzó un fondo centrado en exclusiva en compañías disruptivas, y a partir de ahí, han lanzado nuevos fondos temáticos centrados en la nutrición y alimentación, la educación, la acción climática o las desigualdades sociales. También hizo hincapié en el papel de la pandemia como acelerador de la disrupción: “La reciente crisis sanitaria va a seguir empujando el desarrollo de nuevas tendencias. Entre ellas la llamada nueva economía doméstica, que incluye empresas que dan soporte al teletrabajo, la telemedicina, la educación a distancia, el consumo online, el entretenimiento y ocio online. La crisis actuará como un elemento disruptor más y acelerará la presencia de nuevas tendencias”.

Coincidió con este último punto Leonardo López, quien anotó que si bien antes de la pandemia tenían tres grandes tendencias identificadas (cambio climático, disrupción tecnológica, muy de la mano de la inteligencia artificial y cambio demográfico con los nuevos hábitos de la generación Millennial), tras la llegada del COVID-19 algunas de ellas se han visto acentuadas y otras nuevas han aparecido: “Por un lado, la inversión en la temática social y de buen gobierno corporativo, así como en las infraestructuras sostenibles han ganado importancia. Por otro, la digitalización de la sociedad y las herramientas colaborativas han aumentado significativamente su número de usuarios como consecuencia directa de las medidas de confinamiento. En tercer lugar, habrá una menor globalización, no solo por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, sino también por la reasignación de recursos estratégicos a lugares más próximos. Por último, el consumo online ha crecido exponencialmente. Estas cuatro tendencias no son nuevas, pero se han visto acentuadas en respuesta al brote del COVID-19” 

En ese sentido, Beatriz Barros de Lis señaló que la pandemia ha sido claramente un catalizador y acelerador de tendencias. En su opinión, el consumidor conectado es el ejemplo más claro de ello: “Los hábitos de consumo por internet ya existían, pero su uso ha cambiado. La excepcionalidad de las circunstancias ha hecho que muchos de estos hábitos se hayan arraigado en muy poco tiempo”, expresó. 

¿Cuáles son las temáticas de inversión más potentes en la actualidad? 

Respondiendo a la pregunta, Schroders no vaciló en contestar que la inversión en temáticas asociadas al cambio climático y la sostenibilidad, pues a su juicio son tendencias en las que “sí o sí vamos a ver una profunda transformación en nuestro modo de vida”. “Intentamos dividir las oportunidades que nos ofrece la inversión en cambio climático en cinco subsectores: energías limpias, recursos naturales, transporte eficiente y limpio, bajas emisiones y eficiencia energética. A través de ellas intentamos aprovechar las compañías que se están adaptando ya a la nueva regulación de cambio climático o aquellas que están desarrollando las próximas necesidades a las que nos vamos a enfrentar como sociedad. Nuestra cartera temática de inversión en cambio climático es una cartera muy global que desde nuestro punto de vista es fundamental”, explica Del Molino.   

Mientras tanto, AXA IM apuesta por la economía digital en un momento en el que está viviendo una enorme transcendencia. También reconocen estar muy interesados en los temas de automatización de procesos y robótica, así como por la longevidad de la población, por el impacto que ésta abarca, y todas las oportunidades de inversión que trae consigo, desde la salud, al ocio o los servicios financieros

“Nuestra estrategia de longevidad no solo se centra en aquellas compañías que están desarrollando fármacos o algunas soluciones de salud, sino que realmente vemos todas aquellas compañías que se van a beneficiar de una mayor esperanza de vida. Esta tendencia comprende desde los hábitos de consumo de las personas mayores, hasta las residencias de la tercera edad, pasando por múltiples subsectores. La principal ventaja de esta cartera es que termina siendo una cartera mucho menos volátil y donde el gestor tiene capacidad también de moverse entre distintos subsectores y subtemáticas”, dijo Beatriz Barros de Lis al hablar de sus apuestas en el tema de envejecimiento de la población.

Para ODDO BHF AM, la inteligencia artificial es la tendencia que se encuentra un peldaño por encima de todas las demás. Según Leonardo López, se trata de una revolución silenciosa que acaba de llegar y que transformará cualquier sector de la economía. Es una metatecnología que está presente en todas las tecnologías: en la digitalización, en la robotización y blockchain, con un crecimiento esperado del 25% anual, según estimaciones de Gartner, consultora estadounidense especializada en tecnología.

Al hablar de sus implicaciones en salud, a propósito de lo sucedido durante la crisis del coronavirus, destacó el papel que ha desempeñado la inteligencia artificial en las grandes farmacéuticas, las biopharmas y las medtech: "Comenzando con las grandes empresas farmacéuticas como Roche o Sanofi que han utilizado inteligencia artificial en el desarrollo de tratamientos y vacunas contra el COVID-19, y continuando, con empresas como Medtronic, fabricante de respiradores artificiales, tan necesarios durante esta pandemia, que ha utilizado inteligencia artificial para optimizar sus procesos. En tercer lugar, en la preparación de pruebas y tests detectores de la enfermedad también se ha utilizado ampliamente la inteligencia artificial. Por último, los nuevos tratamientos oncológicos incluyen inteligencia artificial a lo largo de toda la cadena de valor. En este campo, Merck ha realizado muchos avances en el campo de la inmunoterapia gracias a la aplicación de inteligencia artificial”, comentó.

Por último, desde Amundi Iberia, Raúl Fernández también destacó las oportunidades que ofrece el envejecimiento de la población (su fondo Silver Age ha cumplido diez años), la temática de la digitalización y la disrupción -entendiendo por compañías disruptivas aquellas que cambian el orden establecido de las cosas- y destacó la oportunidad que puede ofrecer también la megatendencia de la educación.

“La disrupción no es un término nuevo. Sin embargo, a raíz de la revolución tecnológica, de los cambios demográficos, o la reciente pandemia, este cambio se ha acelerado significativamente y se ha hecho mucho más presente. La nueva economía doméstica es un muy buen ejemplo de ello. En esta temática entran todas las empresas relacionadas con el teletrabajo, por ejemplo, las empresas que proporcionan servicios de videoconferencias y ciberseguridad, pero también la telemedicina, las consultas médicas y diagnósticos se han realizado a distancia. Por ejemplo, en China, la aplicación "The Good Doctor"  ha experimentado un incremento en el número de descargas del 1.200% en el periodo desde febrero hasta abril”, indicó.

 

Pueden ver el vídeo completo en el siguiente link o pinchando en la ilustración de esta noticia.

 

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