El apetito por riesgo regresó con fuerza a los mercados globales. La Encuesta Global de Gestores de Fondos (FMS, por sus siglas en inglés) de mayo, elaborada por Bank of America, muestra un cambio significativo en el posicionamiento de los inversionistas institucionales, quienes incrementaron de manera récord su asignación a acciones mientras reducen sus niveles de efectivo y profundizan su exposición a sectores cíclicos y tecnológicos.
El movimiento refleja un cambio relevante en la percepción macroeconómica de los administradores de fondos, apoyado por expectativas más favorables sobre crecimiento corporativo y un escenario monetario menos restrictivo en Estados Unidos.
De acuerdo con la encuesta, los niveles de efectivo en portafolios cayeron de 4.3% a 3.9%, una de las disminuciones más pronunciadas de los últimos meses, mientras que el indicador Bull & Bear de BofA se elevó a 7.8 puntos, acercándose a niveles históricamente asociados con señales de sobrecalentamiento del mercado.
El optimismo sobre las utilidades corporativas es uno de los principales motores detrás del movimiento. El reporte identifica un salto récord en el número de gestores que esperan crecimiento de doble dígito en las ganancias por acción (BPA), en un entorno donde el temor a una desaceleración severa parece disiparse rápidamente. Apenas el 4% de los encuestados anticipa ahora un “hard landing” para la economía global.
La expectativa de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal también está impulsando el reposicionamiento. Solo el 16% de los participantes espera aumentos de tasas hacia 2026, aunque persiste preocupación sobre el riesgo de que la Fed quede “atrás de la curva” frente a la inflación. De hecho, el 40% de los gestores identifica precisamente a la inflación como el principal “tail risk” para los mercados.
Ese temor se refleja particularmente en el mercado de renta fija. El 62% de los encuestados anticipa que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años podría alcanzar 6%, frente a apenas un 20% que prevé niveles cercanos a 4%. La visión explica por qué los inversionistas mantienen una de las mayores infraponderaciones en bonos desde 2022.
El posicionamiento sectorial también muestra señales claras de concentración. El 73% de los participantes considera que estar largo en semiconductores globales es actualmente la operación más saturada del mercado, en medio del entusiasmo continuo por la inteligencia artificial y la expansión de infraestructura tecnológica vinculada a hyperscalers y centros de datos.
Paradójicamente, esos mismos segmentos tecnológicos comienzan a ser percibidos como focos potenciales de vulnerabilidad financiera. El 34% de los gestores identifica a los hyperscalers de IA como posibles detonadores de un evento crediticio relevante, solo detrás de la banca en la sombra o shadow banking, que encabeza la lista con 42%.
La encuesta también revela uno de los posicionamientos más agresivos en activos cíclicos desde 2018. Los gestores muestran la mayor sobreponderación en tecnología desde febrero de 2024 y la cuarta mayor exposición histórica a materias primas. En contraste, sectores defensivos y consumo discrecional aparecen rezagados dentro de las preferencias globales.
A nivel geográfico, destaca además la primera infraponderación en activos de la Eurozona desde diciembre de 2024, mientras que los mercados emergentes continúan beneficiándose del renovado flujo hacia activos de riesgo.
Pese al optimismo dominante, el propio reporte advierte sobre señales de complacencia. Desde una perspectiva contraria, los estrategas sugieren que algunos inversionistas podrían comenzar a tomar utilidades en posiciones largas de acciones, tecnología, materias primas y mercados emergentes, particularmente si los rendimientos de los bonos continúan escalando.
El mensaje de fondo para los mercados es claro: Wall Street ha vuelto al modo “risk-on”, pero la sostenibilidad del rally dependerá menos de la narrativa de crecimiento y más de la trayectoria futura de la inflación y de las tasas largas en Estados Unidos.



