Una nueva investigación de Clearwater Analytics, extraída de su estudio «GenAI and the Data Divide», revela que las gestoras de activos están ampliando los agentes de IA hacia la gestión de riesgos, y casi tres cuartas partes (73 %) esperan que el ritmo de integración de la IA en este ámbito se acelere en los próximos tres años. Esta cifra es inferior a la confianza casi unánime que muestran las empresas en la IA en general, y esa brecha es precisamente la noticia. Incluso en la única función donde la precaución es mayor, la mayoría de las firmas sigue esperando que el papel de la IA continúe creciendo.
«Casi todas las empresas encuestadas (93 %) ya consideran que la integración de agentes de IA es importante o fundamental para sus operaciones, y un 95 % afirma que es clave para alcanzar sus objetivos de gestión de inversiones en los próximos tres años», ha señalado Souvik Das, director de tecnología (CTO) de Clearwater Analytics. «La gestión de riesgos es donde uno esperaría que ese consenso fuera más difícil de encontrar. Que tantas firmas sigan esperando que el papel de la IA crezca en esa área revela una dirección intencionada por parte de empresas que realmente la han probado y confían en lo que están viendo», concluye.
Invertir en los cimientos, no solo en la tecnología
La inversión respalda esta convicción. Más de cuatro de cada cinco gestores esperan que el gasto en IA aumente al menos un 50 % en los próximos 12 meses; un 62 % prevé subidas de entre el 50 % y el 99 %, y un 22 % adicional espera incrementos de entre el 100 % y el 299 %. Poco menos del 5 % espera que el gasto se mantenga estable o disminuya.
Para un sector que asigna el capital con precisión, las empresas han decidido que la IA es una infraestructura central para la gestión de riesgos. Pero la inversión va por delante de los cimientos de los que depende, y esa brecha es exactamente lo que separa a las empresas que están haciendo las cosas bien de las que todavía intentan ponerse al día.
En conjunto, estos hallazgos describen un sector que está situando la IA en el centro de su propuesta competitiva, construyendo la función que desempeña un papel determinante a la hora de saber si se les puede confiar el capital de un cliente.
«Uno esperaría que la parte más cautelosa del negocio fuera la que avanzara más despacio ante algo nuevo. Estos datos dicen lo contrario. Las empresas se están apoyando en la IA en el lugar donde menos pueden permitirse equivocarse», continuó Das. «La gestión de riesgos es donde los datos de una empresa no tienen dónde esconderse. Un informe lento es perdonable; una señal de riesgo basada en malos datos, no. El 79 % de las empresas afirma que sus datos están completos, pero solo el 56 % los considera precisos, y esa brecha es la que decide si se puede confiar en una señal de riesgo. Las empresas que la están cerrando son las que están tomando decisiones más precisas, con mejor información de la que tenían antes», termina de apuntar.



