Última actualización: 06:47 / Lunes, 19 Julio 2021
Según Pictet AM

La renta variable asiática emergente podría alcanzar un 10% de rentabilidad en los próximos cinco años

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  • Los expertos de la gestora esperan que la renta variable de Asia emergente sea la clase de activos que mejor evolucione los próximos cinco años, proporcionando 10,8% de rentabilidad media anual en dólares
  • En renta fija estiman que los bonos alcancen una rentabilidad anual en moneda local del 6,9%
  • Los expertos de Pictet AM consideran que las oportunidades de inversión abundan en sectores como el comercio electrónico, los servicios financieros, la transición verde y los semiconductores

Asia emergente es demasiado grande como para ser ignorada por los inversores, según Pictet AM. Pese a que la renta variable y la renta fija de las economías emergentes de Asia ha experimentado una década perdida, ya que han estado rezagadas respecto a los índices globales, la gestora considera que tiene potencial, ya que sus economías han representado en torno al 70% del crecimiento del PIB mundial.  

En opinión de Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, y Arun Sai, estratega multiactivos de Pictet AM, los próximos cinco años los resultados deben ser totalmente diferentes en estos mercados, donde prevén un crecimiento superior y baja inflación, un compromiso con las reformas, mejora de márgenes, valoraciones razonables y potencial de las divisas, con rentabilidades más acordes con el dinamismo previsto en la región.

“En concreto, esperamos que la renta variable de Asia emergente sea la clase de activos que mejor evolucione los próximos cinco años, proporcionando 10,8% de rentabilidad media anual en dólares, incluso 12,1% en el caso de acciones de China. Hay que tener en cuenta de que partimos de valoraciones razonables, con múltiplos por debajo de la media respecto al crecimiento previsto. A ello se añade la buena previsión respecto a los bonos, con 6,9% de rentabilidad anual en moneda local”, explican los expertos de Pictet AM. 

En este sentido, apuntan que los bonos chinos han pasado a ser inversión de nicho a refugio con efectos diversificador. Según su argumento, “el bono a cinco años de China se ha comportado bien durante la pandemia con muy baja correlación con otros bonos. A ello contribuye la baja inflación y un Banco Central conservador y predecible. Además aunque al renminbi le queda mucho recorrido para ser moneda de reserva, se están estrechando los lazos comerciales interregionales, atrayendo el centro de gravedad económica, de manera que lo que denominamos zona renminbi ya supone 27,3% del PIB mundial. Su peso como moneda de reserva puede pasar del 4% actual al 18%”, explican. 

Por último, destacan que las divisas representan una fuente adicional de rentabilidad. “Las divisas de mercados emergentes de Asia están infravaloradas, teniendo en cuenta que la región presenta superávit por cuenta corriente y una política monetaria mucho menos expansiva que los mercados desarrollados. Es el caso del renminbi, que se ha mostrado mucho más resistente que otras monedas de mercados emergentes. Aunque es un proceso lento que puede llevar años y exige la confianza del inversor, el renminbi tenderá a apreciarse a medida que el sistema legal chino se hace más confiable, se permite el libre flujo de capitales y se extienden sus mercados financieros. Ya se ha creado de facto una zona monetaria basada en renminbi, que atraerá capital extranjero”, añaden Paolini y Sai.

Esta clase de activos han estado infrarrepresentados en las carteras globales. Según su interpretación, si el objetivo del inversor es igualar las rentabilidades reales que la cartera equilibrada tradicional ha generado los últimos años, tendrá que fluir una mayor proporción de capital hacia economías emergentes de Asia.  “En concreto, para los inversores que usan el dólar como moneda base el peso óptimo en Asia puede suponer de un 25% a un 30% (cerca del peso económico de Asia en el PIB global), frente a 7% actual, la mitad China y sin cobertura de divisa, para una rentabilidad real anualizada del 3,5% los próximos cinco años”, añaden.

Crecimiento con baja inflación

Sobre las perspectivas de crecimiento de estos mercados, Paolini y Sai advierten: hay que tener en cuenta un entorno de baja inflación, una tendencia que la pandemia ha acelerado. “Estas economías se encuentran en mejor estado entre otras cosas porque sus políticas monetarias han sido mucho menos expansivas y han tenido que inyectar mucho menos estímulo que los países desarrollados. Además hay un compromiso creíble con las reformas y estas economías están cada vez más diversificadas. Con una inflación anual media del 2,2% -menor que de la de EE.UU. o la eurozona, el crecimiento real del PIB en Asia emergente los próximos cinco años puede ser del 5% anual, frente a 2,5% de EE.UU. o 1,6% de la Euro Zona”, señalan.En su opinión, la baja inflación en Asia emergente es previsible con el aumento de la productividad, apreciación de las divisas, exceso de ahorro y que el Banco Central de China, a diferencia de la Reserva Federal, no va a tolerar la inflación, aunque ha sido incluso menor que la de EE.UU. los últimos diez años.

¿Dónde hay oportunidades de inversión?

Con este telón de fondo, los expertos de Pictet AM consideran que las oportunidades de inversión abundan en sectores como el comercio electrónico, los servicios financieros, la transición verde y los semiconductores.

“En concreto, observamos temas estructurales relacionados con la digitalización, innovación, aumento de la clase media y desarrollo demográfico, con oportunidades en comercio electrónico, sector financiero, economía verde y semiconductores. A esto se suma que el norte de Asia es un líder mundial en comercio electrónico. Por ejemplo, China tiene la mayor penetración del comercio electrónico del mundo, con los mayores ingresos absolutos (tres veces que los de EE.UU.) y la más rápida tasa de crecimiento, que se puede mantener por ingresos por usuario e innovación. Por su parte Taiwan y Corea lideran la fabricación de chips, especialmente semiconductores más avanzados. Se prevé que Samsung Electronics y Taiwan Semiconductor Manufacturing Co de Corea representen conjuntamente 43% de la inversión en capital fijo de la industria mundial de semiconductores este año”, señalan. 

Desde Pictet AM reconoce que estos mercados presentan riesgos que el inversor debe tener en cuenta, pero su rentabilidad es atractiva. “Las economías asiáticas en desarrollo afrontan importantes retos, desde la deuda acumulada por China, hasta desafíos que no se resolverán en décadas, especialmente, el deterioro demográfico, cambio climático y una gobernanza débil, desglobalización desde 2007 y tensiones en las cadenas de suministro, así como cuestiones geopolíticas. Pero muchos de estos retos pueden superarse con una combinación de desarrollo tecnológico y de innovación y en conjunto las oportunidades compensan”, concluyen los expertos de la gestora.

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