Última actualización: 07:55 / Jueves, 16 Julio 2020
Tercer foro FS–ABC, con Tressis, Schroders y ODDO BHF AM

La pandemia coloca el criterio social en el centro de la inversión sostenible y pone en valor a los fondos ESG

  • Jorge González, director de análisis de Tressis: “Creo que se ha puesto en valor la necesidad de analizar otros factores, como los socialmente responsables”
  • Leonardo López, director para Iberia y Latam de ODDO BHF AM: “Las firmas que pongan estos tres criterios en relación tendrán más valor añadido para el inversor”
  • Inés del Molino, directora de cuentas de Schroders para España y Portugal: “Las carteras van teniendo más de las tres letras, ESG, y muchos inversores han buscado refugio en estas tendencias”

El buen comportamiento de la inversión responsable y con criterios ESG durante la pandemia ha noqueado el debate que cuestiona su capacidad para lidiar con momentos de mercado más volátiles y para atraer la atención real de los inversores. Sus ventajas, su evolución y su potencial son algunos de los aspectos que han salido a relucir durante la conferencia “ESG en tiempos de coronavirus: ¿sigue vigente?”, correspondiente al tercer foro dentro del ciclo de encuentros digitales organizado por Funds Society y el diario ABC, y en el que han participado Schroders y ODDO BHF Asset Management, junto a Tressis como ponente invitado.

Ambas gestoras, con una trayectoria de casi 20 años en este campo, coincidieron en que la inversión sostenible ha pasado de ser un nicho o una moda a transformar la industria de la inversión y la gestión de activos, que está integrando los criterios ESG en sus procesos de análisis, productos y cultura empresarial. En opinión de Jorge González, director de análisis de Tressis y encargado de moderar este encuentro, la pandemia ha acelerado la revolución de la inversión sostenible.

“La inversión sostenible tiene un enfoque a largo plazo, pero también nos puede ayudar en la toma de decisiones en el corto plazo. En estos momentos de caída del mercado, provocados por un elemento no financiero, nos vemos obligados a analizar las cosas de forma diferente. Creo que eso ha puesto en valor la necesidad de analizar otros factores, como los socialmente responsables”, apunta González.

Para Leonardo López, director para Iberia y Latam de ODDO BHF AM, el principal impacto que ha tenido el COVID-19 sobre la inversión sostenible ha sido una rotación dentro de los criterios ESG. “Antes de la pandemia, el foco estaba puesto en la E, en el medio ambiente. Pero creo que la crisis ha hecho que el factor S, que afecta a la parte social, tome más peso porque esta crisis ha golpeado a las personas, a los trabajadores, a los mayores. Después de esta crisis, estamos viendo cómo la relación entre los tres factores, E, S y G, ha cambiado. Las compañías van a necesitar apostar por el criterio social, sobre todo de cara a sus empleados, dentro de un entorno responsable y desde el enfoque de la gobernanza. Las firmas que pongan estos tres criterios en relación tendrán más valor añadido para el inversor”, apunta.

A esta conclusión, López suma una más, que ya ha sido respaldada por algunas investigaciones: “Las compañías con criterios ESG lo están haciendo mejor durante esta crisis y evitan ciertos riesgos. Hemos visto que las empresas con mejor nota en la S (sostenibilidad) y la G (gobernanza) tuvieron más resiliencia y mejor recuperación”.

Aunque este tipo de inversión protege al inversor, el director para Iberia y Latam de ODDO BHF AM reconoce que existe un riesgo. “El principal que veo está relacionado con el horizonte de inversión. Invertir a tres o seis meses con estos criterios puede provocar que no participemos de las subidas de ciertos sectores en los que, por estos principios, las carteras van a tener una menor exposición”, matiza.

Por su parte, Inés del Molino, directora de cuentas de Schroders para España y Portugal, considera que la crisis COVID-19 ha puesto en valor que las inversiones sean sostenibles y ha recordado que “satisfacer las necesidades de hoy no puede ser a costa de que las generaciones futuras no puedan satisfacer las suyas”. “Nosotros lo entendemos como una responsabilidad con el futuro. La inversión no puede hacerse a toda costa. Nosotros como gestora y como sociedad tenemos la obligación de aplicar unos criterios de sostenibilidad y buenas prácticas, con empleados, clientes, accionistas, proveedores, deudores… De forma que el impacto de la sostenibilidad va más allá de los activos de la cartera, porque se trata de un cambio en la actitud de cada uno de nosotros como miembros de una sociedad”, argumenta. 

Según su experiencia, durante esta crisis, se han puesto de manifiesto algunas tendencias que los fondos ya habían identificado y por las que estaban apostando. Del Molino pone dos ejemplos claros: “La crisis ha puesto de manifiesto que seguirá aumentando el gasto sanitario, tanto en el ámbito público como en el privado, así como innovando en terapias y servicios. También ha mostrado cómo la reducción de las emisiones de CO2 es posible y, en nuestra opinión, se va a intentar que ese descenso perdure, ya que el objetivo de la UE es que en 2050 haya cero emisiones”.  

Impulsando la demanda, construyendo la oferta

Desde un punto de vista de gestión patrimonial y selección de fondos, González señala que los inversores institucionales, tanto en Europa como en España, y la creciente regulación han abierto camino a la inversión sostenible. La pregunta clave es: ¿qué seguirá impulsando ahora esa demanda? “En España, hemos visto que los planes de empleo tienen en cuenta criterios sostenibles, lo que ha impulsado la demanda. En segundo lugar, la presión regulatoria también generará más demanda, sobre todo en el momento en el que se introducen preguntas en el test de idoneidad sobre el interés del inversor en invertir de forma sostenible”, destaca González.

En opinión de López, parte de la clave está en las nuevas generaciones. “La regulación sin duda es necesaria y es un catalizador, pero también lo serán los millennials. Esa nueva generación va a ser determinante en la aceleración de la inversión sostenible”, señala y explica que para estos nuevos inversores, la sostenibilidad y conocer el impacto de la inversión en el entorno forma parte de su forma de invertir. 

Frente a esta creciente demanda, Del Molino explica que el mercado ofrece un amplío abanico de soluciones de inversión que va desde gamas de fondos de impacto hasta estrategias activas y pasivas centradas en un único aspecto de la ESG, pasando por fondos temáticos basados en estos criterios. “El origen de todo estuvo en la exclusión como forma de atajar la inversión responsable. Excluir o evitar ciertos sectores, como por ejemplo el alcohol o el juego. Pero, en nuestra opinión, eso se quedaba muy corto porque no ayuda a cambiar nada, es dejar al margen al sector pero nada cambia. Por eso consideramos que participar activamente en las juntas de las compañías es una forma para aportar y lograr ese impacto. Que cada céntimo que invertimos esté relacionado con algo concreto, ese es el objetivo que tenemos. Cada vez nos dirigimos hacia un impacto que sea medible y obvio para el inversor”, explica. 

Otro de los cambios que ha percibido la directora de cuentas de Schroders para España y Portugal es que las carteras son más completas. “En este periodo de tiempo hemos visto más ahorro hacia productos ESG y, como tendencia, que las carteras van teniendo más las tres letras de la ESG y que muchos inversores han buscado refugio en estas tendencias. Creemos que de aquí a la próxima década, la sostenibilidad va a ser el ADN porque vamos a empezar a trabajar basándonos en la sostenibilidad”, añade Del Molino. 

Ambas gestoras concretan su visión y enfoque de la inversión sostenible en sus productos. Por ejemplo, Schroders ha logrado este año que todas sus estrategias integren los criterios ESG. “Si tuviera que elegir una para las próximas década, seleccionaría nuestro fondo de cambio climático. Se trata de una estrategia que lanzamos en 2007 con la idea de aprovechar las oportunidades que brinda este cambio que estamos viviendo y que aborda de forma amplia, desde una cartera de renta variable global, todos los sectores que toman parte en la lucha contra cambio climático”, apunta. 

Por su parte, desde ODDO BHF AM López reconoce que se queda con su fondo estrella: Oddo Avenir Europe. Según explica, es un fondo que incluye los criterios ESG e invierte en las “empresas del mañana”, y por lo tanto es una estrategia para tener en cartera a largo plazo. 

Los retos de la ESG

El encuentro de esta creciente demanda con una oferta cada vez más específica y variada plantea numerosos retos, pero principalmente uno: evitar el greenwashing. Según explica González, “con el gran aumento de la demanda, algunas gestoras que tradicionalmente no estaban incorporando estos criterios, se han visto obligadas a lanzar productos ESG. Cuando lo analizas bien, descubres que no tienen equipos dedicados a ello, lo que genera cierto ruido en el sector. Lo mismo ocurre con la emisión de bonos, que te dicen que es verde y luego la actividad no tiene nada que ver”.

Según la experiencia de López, la clave es hacer las cosas despacio, pero bien. “Nosotros intentamos ser muy prudente y queremos evitar el greenwashing en la construcción de carteras. El 25% de los activos que gestionamos siguen criterios ESG, porque nos gusta ir despacio y ver que realmente hay impacto. Creemos que la existencia de unos estándares europeos puede ayudar mucho a que exista esa integración real y se evite el greenwashing”, apunta. 

Del Molino identifica el acceso a la información veraz como una herramienta fundamental a la hora de evitar el greenwashing. “Según nuestros estudios, un 36% de los inversores está convencido de que querría invertir, pero solo lo hace un 14% y el motivo es porque les falta información. Aquí el papel del asesoramiento es fundamental para conocer y acceder a la información”, advierte.

El segundo reto que observa González, y en el que coinciden los participantes a este debate es la expansión de la inversión sostenible a más tipos de activos y estilos de inversión, como por ejemplo la renta fija (también en la gestión pasiva, están los ETFs con criterios ESG, donde se está viendo un crecimiento relevante).  

López va un paso más allá y destaca que la inversión está ganando peso también en fondos ilíquidos, ya que en los fondos más líquidos es complicado ver el impacto final de la inversión. “Donde vemos más posibilidad de ver ese impacto es en el private equity, espacio en el que lanzamos el mes pasado un fondo innovador que se centra en buscar oportunidad en la energía sostenible. Creemos que los productos ilíquidos pueden ser atractivos porque se ve el impacto”, explica. 

Puede encontrar aquí el test de EFPA España cuya superación será válida por una hora de recertificación de los títulos EIA, EIP, EFA y EFP.

El vídeo del debate está disponible en este enlace.

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