La transformación tecnológica y energética, el aumento de la longevidad y la necesidad de canalizar el ahorro hacia inversiones de largo plazo están redefiniendo el papel de la industria de gestión de activos. Esta fue una de las principales conclusiones de la III Jornada de la Cátedra de Asset Management de la Universidad Pontificia Comillas (Comillas ICADE), que reunió a representantes de las principales gestoras internacionales y nacionales con presencia en España, así como a expertos del ámbito económico y financiero.
Uno de los principales debates de la jornada estuvo centrado en el impacto de la inteligencia artificial sobre la economía y los mercados. Los participantes coincidieron en que la expansión de la IA no supone únicamente una revolución tecnológica, sino que también está impulsando la demanda de energía, infraestructuras y capital.
La creciente utilización de centros de datos, la electrificación de la economía y el crecimiento de los mercados emergentes están generando una demanda cada vez mayor de energía, mientras que el desarrollo de nueva capacidad de generación requiere elevados niveles de inversión y largos plazos de ejecución. Este escenario genera oportunidades para la inversión a largo plazo, pero también plantea retos relacionados con los elevados costes iniciales, los plazos de construcción, la recuperación del capital y la necesidad de contar con un suministro energético suficiente y fiable.
Borja González, director de Ventas de M&G Investments Iberia, destacó que “la IA no es algo etéreo. Aunque hablamos de una economía cada vez más digital, esta digitalización exige cada vez más respaldo físico. Uno de los principales ejemplos son los centros de datos, cuyo consumo energético es muy elevado. El desafío fundamental es satisfacer una demanda de energía que crece rápidamente, con una oferta cuyo crecimiento avanza a un ritmo mucho más lento”.
Por su parte, Jorge Fernández-Cuervo, director ejecutivo de AQR, puso el foco en las bondades y limitaciones de la inteligencia artificial. “La IA es una herramienta poderosa, pero incluso los modelos más sofisticados tienen que ir acompañados del intelecto humano para abordar problemas complejos, como son los que pertenecen al núcleo de la gestión de inversiones. Unida a la creciente cantidad de datos, esta combinación ha permitido que la gestión sistemática desarrolle señales cuantitativas sobre información que no era accesible en el pasado, facilitando la generación de alfa”.
Mariano Arenillas, responsable para Iberia de DWS, destacó que la evolución de la inteligencia artificial está entrando en una segunda fase, centrada en la aplicación de los modelos desarrollados durante los últimos años al mundo real. “Europa cuenta con importantes activos para afrontar esta transformación. El reto pasa ahora por movilizar los recursos y canalizar el capital necesario para financiar las grandes transformaciones que afronta el continente. Esta es precisamente una de las cuestiones que aborda la iniciativa European Transformation de DWS: cómo las necesidades de inversión de Europa en ámbitos como las infraestructuras, el crédito privado o las inversiones alternativas pueden generar nuevas oportunidades y contribuir a canalizar el ahorro hacia la transformación de la economía europea”, señaló Arenillas.
El reto de movilizar el ahorro hacia el largo plazo
La jornada también abordó uno de los grandes retos estructurales de las economías desarrolladas: cómo fomentar el ahorro y, especialmente, cómo conseguir que una mayor parte de ese ahorro se canalice hacia la inversión a largo plazo. El aumento de la esperanza de vida hace especialmente relevante la necesidad de planificar financieramente con una perspectiva de largo plazo. En este contexto, los participantes destacaron la importancia de avanzar desde una cultura basada únicamente en el ahorro hacia una mayor conciencia sobre la necesidad de invertir y planificar.
Arantxa López, directora de Producto, Marketing y Digital de Santander Asset Management, señaló que “hemos aprendido muy bien a ahorrar, pero quizá no hemos aprendido igual de bien a invertir para objetivos de muy largo plazo, el reto ahora no es pasar de no ahorrar a ahorrar. Es pasar de ahorrar a planificar, y de planificar a invertir. Durante muchos años hemos enseñado al ahorrador a proteger lo que tiene. Quizá ahora necesitamos enseñarle también a proteger lo que necesitará”.
En esta misma línea, Javier Dorado, director general de J.P. Morgan Asset Management, destacó la importancia del horizonte temporal y de una adecuada diversificación para aprovechar el potencial de la inversión a largo plazo.
“El tiempo es el gran aliado de una buena inversión, por la “magia” del interés compuesto y porque amortigua la volatilidad. Si invertimos nuestros ahorros en carteras de activos diversificadas y globales y dejamos que el tiempo haga su trabajo, los resultados podrán acercarse a lo que busca cada inversor en el horizonte temporal que se haya planteado”, señaló.
Por su parte, Luis Vadillo, director del Instituto BBVA de Pensiones y Longevidad, puso el foco en la necesidad de facilitar hábitos de inversión a largo plazo: “Empezar a invertir pronto y hacerlo de forma periódica es clave. Tenemos que avanzar hacia soluciones que faciliten que las aportaciones se hagan de manera automática, porque eso ayuda a convertir la inversión en un hábito y a mantenerla en el tiempo”.
Un espacio de colaboración entre universidad e industria
La jornada contó con la ponencia inaugural de José María Marcos, director general de Entidades de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), y con la intervención de Fernando Martín del Agua, socio de McKinsey & Company, quien abordó algunas de las claves para avanzar hacia la consolidación de la industria de gestión de activos en Europa.
Rafael Doménech, Director de Análisis Económico de BBVA Research y Enrique Marazuela CFA Director de asuntos económicos en Comillas, mantuvieron un diálogo sobre el momento que atraviesa la economía española y sobre dos variables claves para empresas e inversores: la inflación y los tipos de interés. El encargado de cerrar el encuentro fue Luis de Guindos, exvicepresidente del Banco Central Europeo y director de la Cátedra de Política Económica Europea de la Universidad Pontificia Comillas.
La Cátedra de Asset Management está codirigida por los profesores de Gestión Financiera de Comillas ICADE Natalia Cassinello e Ignacio Cervera y cuenta con la participación de algunas de las principales gestoras internacionales y nacionales con presencia en España: J.P. Morgan Asset Management, M&G Investments, AQR, DWS, BBVA Asset Management y Santander Asset Management. La iniciativa, pionera en el ámbito universitario español, nació en 2023 con el objetivo de incrementar el conocimiento sobre la gestión de activos en España y acercarlo tanto al público inversor como al ámbito académico, creando un espacio de colaboración entre la universidad y la industria.



