Paul Jackson, Global Head of Asset Allocation Research de Invesco para EMEA, ha detallado recientemente sus perspectivas y activos favoritos de cara a este año en un encuentro celebrado en Miami, en el marco de la presentación de la alianza entre la propia Invesco y LarrainVial.
Jackson anticipa que 2026 será “igual de bueno” que 2025 y considera que el buen comportamiento que tendrán los mercados este año vendrá justificado, en primer lugar, por la prolongación de la flexibilización de las políticas monetarias de algunos bancos centrales, entre ellos, la Reserva Federal, para la que augura entre dos y tres bajadas de tipos de interés en 2026. Un camino que seguirá el Banco de Inglaterra, a juicio de Jackson. Esta flexibilización, “tras un par de años de recortes de tipos muy agresivos por parte de casi todos los bancos centrales del mundo”, ha provocado una aceleración de la oferta monetaria y “normalmente, esto se asocia con un mayor crecimiento económico y, quizás, a un mayor nivel de inflación a largo plazo”.
Este escenario cuenta con excepciones. Aquí, Jackson cita al Banco de Japón, que subirá los tipos durante un tiempo. También a Australia, con su reciente alza del precio del dinero. Sin embargo, esto no será un impedimento para un impulso del crecimiento económico global.
Un factor más que acelerará las economías es el aumento de los salarios reales en la mayoría de las regiones, lo que “debería impulsar el gasto del consumidor”, sobre todo en áreas como Europa, donde las tasas de ahorro son “inusualmente altas”. En Estados Unidos, ese impulso provendrá de una inflación salarial superior a la inflación de precios.
En tercer lugar, el crecimiento económico vendrá de la mano del impulso fiscal selectivo. Jackson menciona el previsible aumento del gasto militar en muchos países europeos, a lo que se unirá el “importante” programa de gasto en infraestructuras en Alemania. Sin olvidar a Suecia que, ante su cercanía a Rusia, “siente la necesidad de aumentar el gasto militar”. Japón es un caso “interesante” para Jackson, ya que la primera ministra Sanei Takeuchi está “muy interesada” en aumentar el estímulo fiscal en Japón.
La distribución de activos para el año
Jackson señala que, por lo general, un mayor crecimiento económico beneficia a los activos cíclicos, como las materias primas industriales y la renta variable, así como a los activos de mayor riesgo en general. Ahora bien, observa factores que podrían ser desestabilizadores.
El principal, las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, que “suelen provocar un cambio de postura en contra del partido del presidente”. El consenso apunta a que los demócratas ganarán la Cámara de Representantes, pero no el Senado, aunque Jackson tiene la “ligera sospecha” de que los demócratas ganarán ambas cámaras. “Será difícil, porque tienen que conseguir cuatro escaños de los 22 escaños republicanos que se disputan, pero sospecho que podrían lograrlo”.
Tampoco ve oportunidades en duración. Jackson se apoya en los números: los activos de corta duración aún presentan bajas rentabilidades, mientras que los de mayor duración -como los bonos gubernamentales, el investment grade y el high yield, además de las acciones y el real estate- presentan rendimientos similares a la media histórica e incluso inferiores.
Por ejemplo, anticipa que el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años subirá, al menos, al 4,3% para finales de año, “por eso, cuando pienso en bonos gubernamentales, investment grade y high yield, mi postura es, en el mejor de los casos, neutral, con sesgo hacia la infraponderación”. Jackson prefiere activos como los préstamos apalancados y considera que los CLOs con calificación AAA “son un activo similar al efectivo, pero mejorado”, además de generar la misma rentabilidad que los bonos high yield, “pero con mucha menos volatilidad”.
En cuanto a los mercados de valores, tiene una posición muy infraponderada en el mercado estadounidense, ya que considera que está “demasiado caro”. Una alternativa sería “comprar un índice ponderado por energía nuclear, o centrarse en el sector bancario”.
Jackson admite que bastantes mercados latinoamericanos ofrecen valor, aunque dentro de la renta variable global prefiere destacar a China, por seguir estando “más barata de lo habitual” respecto a su media histórica, y “muchísimo más barata” que Estados Unidos. Su confianza es plena: “Tengo una exposición máxima a la renta variable china”, aseguró. En realidad, sobrepondera los mercados de valores emergentes, Europa, Japón y Reino Unido, que presenta “rendimientos interesantes”.
También le interesan los metales industriales: cobre, aluminio, plomo, etc., porque son sensibles al ciclo económico. Incluso, la energía, “donde las valoraciones son más sensatas” además de que debería ser sensible a su escenario de un ciclo económico expansivo.
En cuanto a divisas, resalta al yen japonés, que “está muy barato”. El Banco de Japón “necesita subir los tipos” y mientras siga haciéndolo a la par que la Fed flexibilice su política monetaria, “el yen se fortalecerá considerablemente”. Como complemento, en Japón ahora “se pueden conseguir rendimientos con bonos a 30 o 40 años superiores al 3,5% en una moneda muy barata”.
Los riesgos a vigilar
Jackson cree que siempre hay tener presente qué podría salir mal. El primer riesgo obvio es una equivocación con el ciclo económico, es decir, una desaceleración o una cierta recesión. En ese caso, serían necesarios instrumentos defensivos: “Los préstamos bancarios y los CLOs funcionarían, pero los bonos del Estado también serían muy buenos”.
El segundo riesgo sería un repunte de la inflación, que “ya no disminuye de forma constante en todo el mundo”. Admite que muchos inversores creen que el oro podría ser útil en esas circunstancias, pero también que a veces no funciona como tal.
El riesgo número tres serían las implicaciones del nombramiento de Kevin Walsh como presidente de la Reserva Federal. “El historial de Walsh no es tan moderado”, apunta Jackson, que recuerda que los últimos pronunciamientos del nuevo presidente de la Fed contienen elementos que sugieren que la Reserva Federal podría ser más restrictiva de lo que desearía Trump. “Podríamos encontrarnos con algunas sorpresas desagradables”, señala.
En cuarto lugar, estaría la concentración del mercado de valores estadounidense, aunque Jackson aclara que ve en este factor “un riesgo, no solo para el mercado estadounidense, sino también para los mercados bursátiles globales”.
Y el quinto riesgo que señala Jackson es que los problemas de deuda se repliquen. “Si los gobiernos no hacen lo correcto, probablemente terminaremos hablando del regreso del patrón oro, y entonces podremos volvernos muy optimistas sobre el oro. Mi cálculo del patrón oro sugiere que el oro debería estar en 9.300 dólares”, augura el experto. Estratégicamente, concluye, con el tiempo “acabaremos teniendo cada vez menos bonos del Estado en nuestras carteras porque los consideraremos activos cada vez más arriesgados”.
Lista Aristóteles de 10 sorpresas para 2026
Paul Jackson aprovechó el encuentro en Miami para dar a conocer su “Lista de Aristóteles”, un compendio de diez grandes sorpresas del año inspirada en la lista que Byron Wee solía publicar en Morgan Stanley. En un ambiente distendido, el experto difundió sus ideas ajenas al consenso de mercado que, de confirmarse, permitirían fuertes ganancias a los inversores.
La primera de ellas hace referencia al control demócrata de las dos cámaras tras las elecciones de mitad de mandato. Le sigue la posibilidad de que el índice Russell 3000 se comporte mejor que el conjunto de la Siete Magníficas. El podium se completa con la predicción de que el yen se aprecie hasta 140 yenes por dólar, desde los más de 150 yenes actuales.
La lista también incluye que la rentabilidad del bono a 30 años británico cierra el año por debajo de su homólogo estadounidense y que los bonos de Argentina superarían en comportamiento a los índices globales. Además, los derechos de CO2 europeos pueden disparase por encima de los 100 dólares, frente a los alrededor de 70 dólares a los que cotizan en la actualidad.
A todos ellos se suma la confianza de que el mercado de valores de Kenia se comporte bien por tercer año consecutivo. “Es un mercado pequeño y dudo que alguien lo haya analizado”, aseguró Jackson. Cada año intenta destacar un mercado frontera “donde las valoraciones sean realmente atractivas y los fundamentos sigan siendo buenos. Y creo que Kenia es el candidato ideal”.
Asimismo, augura que el oro puede caer por debajo de los 3.500 dólares. “El oro está caro. Cotiza entre cinco y seis desviaciones estándar por encima de su valor histórico en términos reales. A todo el mundo le encanta un activo en alza, pero tengo la ligera sospecha de que no durará todo el año”, sentencia.
Fuera del ámbito económico, Jackson ve probable que el primer ministro británico, Keir Starmer pueda sobrevivir en su puesto al final de 2026. Finalmente, su predicción deportiva -tras acertar el año pasado que Europa ganaría a Estados Unidos la Ryder Cup- apunta a que España e Inglaterra jugarán la final del Mundial de Fútbol de Estados Unidos, México y Panamá. Inglaterra llegará tras superar a Argentina en semifinales, pero, el augurio de Jackson apunta a que será España quién se lleve el trofeo.
El último mensaje de Jackson hacia los asistentes del evento fue una invitación a ser felices: “Estudios académicos demuestran que ser amable con los demás te hace sentir mejor. Así que no sea egoísta, no confíe en nadie adicto”, apuntó.



