Última actualización: 12:19 / Miércoles, 11 Septiembre 2019
Perspectivas de Diaphanum

Fondos monetarios, alternativos y bolsa estadounidense: la receta de Diaphanum para un escenario de ralentización

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Miguel Ángel García
  • Diaphanum apuesta por tesorería y tiene una visión positiva sobre la renta variable (EE.UU. y emergentes) y activos alternativos
  • En bonos corporativos, apuesta por los de alto rendimiento y es negativo en los bonos gubernamentales, tanto europeos como de EE.UU.
  • Los fondos alternativos de alta liquidez y volatilidad baja, con escasa expectativa de retorno y como sustitutos de los bonos gubernamentales, se configuran como una buena solución
  • La ralentización de la economía española será más suave que en el resto de Europa, con la demanda interna como catalizador y el elevado desempleo, déficit público y endeudamiento como principales desequilibrios
  • Los bancos centrales han cambiado radicalmente sus mensajes del año pasado y son partidarios de aumentar los estímulos

Diaphanum cree que el crecimiento global en 2019 se situará por encima del 3%, gracias al empuje de países emergentes como China, India e Indonesia, que seguirán siendo el motor del avance económico a nivel mundial, y el buen tono de EE.UU., que resiste frente a una eurozona debilitada.  La guerra comercial será el principal catalizador de los mercados en los próximos meses, la Administración Trump aumentará los aranceles a todas las importaciones a partir de diciembre y seguirá presionando a la Fed para que adopte una política monetaria más laxa, con el objetivo de mantener una economía robusta y los mercados en calma antes de las elecciones presidenciales de noviembre de 2020.

El desenlace final del Brexit, las revueltas de Hong-Kong, los problemas políticos en España e Italia y la amenaza a una nueva suspensión de pagos de Argentina son otros temas políticos que podrían tener cierta incidencia en los mercados de cara a los próximos meses. Así lo han defendido los expertos de Diaphanum en una reunión con periodistas esta mañana en Madrid.

En este contexto, su apuesta por la tesorería es clara. Miguel Ángel García, director de Inversiones de Diaphanum, explica que “en la mayor parte de los activos de renta fija en euros se pueden producir pérdidas en próximos meses, por lo que la tesorería es una buena alternativa que además reduce la volatilidad de las carteras y permite aprovechar oportunidades de inversión”. Aunque advierte: el retorno será nulo o ligeramente negativo ya que el mercado interbancario y las Letras del Tesoro tienen rentabilidades negativas influidas por la tasa de facilidad de depósitos en el BCE. En este escenario, los fondos monetarios, aunque verán menguado su rendimiento por las comisiones, pueden ser una buena alternativa por su fiscalidad, junto a los depósitos.

Por otra parte, Diaphanum tiene una visión positiva sobre la renta variable americana y emergente y en activos alternativos, frente a una visión neutral en renta fija corporativa y muy negativa en deuda gubernamental, ya que la rentabilidad de los bonos europeos se encuentra en mínimos históricos, por la compra de bonos por parte del BCE. En el caso de la renta fija corporativa, Diaphanum ve oportunidades en high yield de EE.UU. y Europa. “Es necesaria una diversificación adecuada por lo que es recomendable comprarlos vía fondos”, señala Javier Riaño, miembro del equipo de inversiones de Diaphanum. La entidad explica que los bonos emergentes se han comportado bien, en gran medida por la expectativa de bajada de tipos por parte de la Fed, y han aguantado la fortaleza del dólar.

En el caso de la renta variable, el excelente comportamiento de las bolsas hace que la relación entre las cotizaciones y los resultados (PER) esté ligeramente por debajo de la media histórica. García explica que “las rentabilidades por dividendo, salvo en EE.UU., son muy atractivas, en comparación con el retorno que se puede obtener con la renta fija. Las empresas están anunciando subidas de dividendos y recompra de acciones”. Diaphanum recomienda sobreponderar tecnología, materiales y consumo no cíclico e infraponderar sector financiero.

Los fondos alternativos de alta liquidez y volatilidad baja, con escasa expectativa de retorno y como sustitutos de los bonos gubernamentales, se configuran como una buena solución.

El petróleo podría mantenerse en el entorno de los 50/60 dólares por barril en el largo plazo y el oro entra en los objetivos de inversión de la entidad, por los tipos reales negativos, la demanda de países emergentes, la rigidez de la oferta y la cercanía del final de ciclo.

En el mercado de divisas, Diaphanum sigue cubierto en dólares, con la idea de descubrir a 1,2 euros, pues considera que la alta actividad económica de la economía americana y los diferenciales de las rentabilidades de los bonos juegan a favor de la divisa americana, mientras que las expectativas de más bajadas de tipos de la Fed, el déficit por cuenta corriente de EE.UU. y la presión política serían factores negativos. En el caso de la libra, que se mantiene en mínimos por la incertidumbre ante la solución del Brexit, Diaphanum considera que su compra tiene asociado un riesgo asimétrico con posibilidades de ganar mucho y perder poco. En el caso del yen, se sitúa como un activo refugio cuando aumenta la volatilidad de los mercados, aunque por fundamentales no debería revalorizarse.

Crecimiento penalizado en la eurozona

Sobre sus perspectivas de crecimiento, la entidad defiende que, en la eurozona, el crecimiento se verá penalizado en la recta final de 2019 por los efectos negativos de la guerra comercial. Tanto es así que Alemania, cuya economia se contrajo un 0,1% en el segundo trimestre, e Italia, tras los últimos cambios en su gobierno para evitar elecciones, han frenado en seco su actividad económica y se encuentran cerca de la recesión técnica. El sector exterior es el más penalizado, con especial incidencia en la industria del automóvil.

La economía española se enfrenta a una ralentización más suave de lo esperado que le permitirá mantenerse por encima de la media continental y con un menor nivel de precios. La demanda interna seguirá siendo el motor de crecimiento, con una rebaja de la aportación del sector exterior, por las tensiones comerciales, el precio de la energía y el menor avance de Europa. El principal desequilibrio para la economía española, en el corto-medio plazo, seguirá siendo el persistente elevado desempleo, con un mercado laboral que pierde el dinamismo de trimestres anteriores, junto al endeudamiento y el déficit público.

EE.UU., que cumplirá a cierre de 2019 41 trimestres consecutivos de crecimiento económico, afronta una ralentización de sus indicadores adelantados por la guerra comercial, que daña la confianza de los empresarios. No obstante, la situación de pleno empleo explica la fortaleza del consumo privado y provoca que la confianza del consumidor se encuentre en máximos históricos, con un crecimiento de los salarios que se mantiene en tasas estables y en torno al 3%.

Los estímulos monetarios y fiscales en China intentan contrarrestar los efectos negativos de la guerra comercial con EE.UU. El Gobierno chino está acometiendo una reducción de los impuestos y un incremento del gasto en infraestructuras. En cuanto los emergentes, que representan cerca del 60% del PIB mundial, los asiáticos mantienen niveles de crecimiento atractivos, mientras que América Latina padece la ralentización no esperada en Brasil y México, que crecen ya por debajo del 1%.

Inflación por debajo del objetivo marcado

En los últimos meses, la Fed ha virado su mensaje, recortando 25 puntos básicos los tipos de interés por primera vez en la última década, ante los previsibles efectos negativos de la guerra comercial, y frenando la normalización del balance a partir de otoño. El mercado aún descuenta dos recortes adicionales para 2019. Por su parte, el BCE ha retrasado cualquier subida de tipos hasta finales de 2020, volviendo a abrir la puerta a nuevos estímulos, ante el estancamiento de la actividad económica en Alemania e Italia y el elevado nivel de deuda pública, con un tono acomodaticio mayor de la esperado, insistiendo en el uso de estímulos para mantener la inflación en el entorno el 2%. 

En este escenario, la inflación subyacente se sitúa por debajo de los objetivos de los bancos centrales en la mayor parte de los países. La globalización, los moderados precios de las materias primas y la ausencia de presiones salariales son la causa de los bajos niveles de inflación.

 

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