Uno de los términos surgidos en redes que más se popularizó en 2025 fue “TACO”, acrónimo de “Trump Always Chickens Out” (Trump siempre se acobarda) surgido en el contexto de las negociaciones arancelarias tras el órdago del Liberation Day. Puede parecer una anécdota, pero para Donatella Principe, directora de estrategia y mercados de Fidelity International, no es así, pues considera que los aranceles no son un objetivo en sí mismos, sino una herramienta para conseguir algo más: “El error de muchos ha sido asumir que Trump 2.0 sería una continuación de la línea mantenida durante su primer mandato. El primer Trump hablaba mucho y actuaba poco; Trump 2.0 cuenta con la mayoría del Congreso, por lo que tiene todo el control y ahora puede ejecutar todo lo que había proyectado, empezando por la guerra comercial, aunque parezca que a nadie le importe ya”, detalló la experta.
“La última vez que los aranceles se situaron en un promedio del 17% fue hace cien años, en torno a 1929. Entonces, el comercio mundial era inferior al 20% y ahora supone el 60% de la actividad mundial, por lo que, un año después, los aranceles siguen importando”, continúa Principe, que concluye que TACO es falso: Trump no se ha acobardado en su primer año de mandato, salvo con China.
Principe participó en la presentación del Global Outlook de Fidelity para 2026, celebrado recientemente en Madrid. Durante su presentación, trató de dar coherencia a un entorno macroeconómico y geopolítico extremadamente complejo en el que Trump se sitúa en el centro del tablero internacional. Para ella, la primera clave para encarar 2026 parte del convencimiento de que continuará la estrategia trumpiana de obligar al orden mundial a seguir instalado en “un conflicto permanente”.
La trayectoria del crecimiento en EE.UU. es la segunda clave de 2026. Si bien hoy las previsiones son más optimistas que tras el Día de la Liberación, aún son inferiores a lo que se proyectaba al inicio de 2025. La visión de la experta es que EE.UU. será precisamente el país más perjudicado por la guerra comercial, al menos en el corto plazo: “La guerra arancelaria se está llevando el equivalente a un 4% del PIB estadounidense, pero no está distribuido de forma uniforme en la economía, sino que está afectando más al segmento con menores rentas de la población y a los sectores manufactureros”, explica Principe. No es un dato baladí, porque las clases bajas son el principal caladero de votos de Trump, bajo el lema MAGA (“Make America Great Again”).
La inflación es el tercer elemento clave. Principe recuerda la previsión de shock inflacionario mundial no se ha cumplido pese a la imposición de aranceles. De hecho, constata que China ha estado importando deflación a Europa, y que EE.UU. está siendo el país más afectado porque ahora no solo se mantiene elevada la inflación de servicios, también ha repuntado la inflación de los bienes… también con impacto directo sobre los votantes MAGA.
Ramificaciones de la guerra comercial
La experta también se fijó en las importantes ramificaciones de la política comercial, partiendo del dilema que va a afrontar la Reserva Federal este año: “La guerra comercial tiene como consecuencia un shock de la oferta. Sin embargo, la política monetaria está pensada para abordar shocks en el lado de la demanda. La Fed puede subir los tipos de interés para controlar la inflación, o bajarlos para estimular el crecimiento, y es obvio que Trump quiere el control de la Fed y que sigan bajando los tipos hasta el 1%”, resume.
Por el momento, la publicación del último gráfico de los puntos (“dot plot”), muestra una discrepancia inaudita en cuanto a dónde sitúan los tipos de interés los miembros de la Fed para 2026 y 2027. “El estándar de la Fed es la unidad. Es muy raro de ver que haya hasta tres miembros que disientan, y esto es importante porque incrementa la dispersión de las proyecciones, haciendo más difícil prever las próximas decisiones de la Fed”, advierte la directora de estrategia de Fidelity, que concluye: “Hemos perdido la forward guidance, ahora la Fed también se ha convertido en fuente de volatilidad”.
La segunda gran derivada viene del lado de la política fiscal. Principe habla de la gran diferencia en percepción entre Wall Street (economía financiera) y lo que denomina “main street” (economía real, consumidores de a pie): mientras que el primer bloque considera que la gestión de la inflación ha sido óptima, el segundo grupo no comparte esta opinión: “El 75% de los votantes MAGA cree que Trump no está haciendo lo suficiente para luchar contra la inflación”, apunta.
La tendencia no es exclusiva de EE.UU.: “Vemos ira a lo largo del mundo por la pérdida del poder adquisitivo y se ha reflejado en las urnas. Hemos visto cómo incluso en países como Canadá o Japón el partido gobernante ha perdido el control”, continúa la experta, que recuerda que este año se celebrarán elecciones de mitad de mandato en EE.UU. y que un cambio en el equilibrio de las fuerzas podría provocar “un cambio total de escenario”.
Ideas de inversión
Principe aporta varias claves que considera fundamentales para no perder el foco en 2026: el consenso prevé un entorno de soft landing o incluso no landing, la política fiscal será laxa en todo el mundo, la política monetaria mantendrá un tono acomodaticio también en líneas generales, los precios de la energía se mantendrán bajos y los niveles de liquidez, elevados.
La experta también subraya la buena salud corporativa: “Hemos pasado de un entorno de expansión de múltiplos a otro de crecimiento de los beneficios”. Además, este crecimiento será más amplio, pues constata que el mercado ha ganado profundidad y diversidad, frente a la fuerte atomización en torno a un puñado de valores de los dos últimos años.
¿Cómo traducir este entorno a un posicionamiento de la cartera que tenga sentido? A lo largo de su presentación, Principe aporta varias claves sobre cómo Fidelity está posicionando su cartera: más diversificación y descorrelación, más stock picking y calidad a un precio razonable van a conformar la estrategia de asset allocation de la firma para 2026, con una gestión “muy disciplinada” para atravesar los previsibles picos de volatilidad que estén por venir.
Siguiendo con estas claves, Pilar García Germán, directora asociada de ventas de Fidelity, recomendó cinco estrategias de inversión para reforzar las carteras en 2026. La primera, una solución conservadora: el FF Global Short Duration Income Fund, un fondo que invierte en deuda de alta calidad (el 50% de la cartera está en bonos con grado de inversión) con una duración de 0 a 3 años, gestionado con flexibilidad y que ofrece también diversificación geográfica, pues más del 50% de la cartera invierte fuera de EE.UU. El fondo está ofreciendo una TIR a vencimiento cercana al 6%.
En segundo lugar, la experta aportó tres productos para los inversores que quieran seguir beneficiándose del crecimiento. El primero es el FF World, un fondo de renta variable global puro que invierte en compañías con estilo valor, crecimiento y calidad, por lo que ofrece una cesta muy diversificada con el objetivo de obtener una buena performance en cualquier momento de mercado, consiguiendo situarse en el primer cuartil de su categoría de forma consistente.
El segundo es el FF Emerging Markets Fund, lanzado en el 2000, que invierte en crecimiento, pero, sobre todo, en calidad, con el objetivo de beneficiarse del crecimiento estructural en países mergentes.
El tercero es un ETF activo, el recientemente lanzado en España Fidelity US Equity Research Enhanced ETF. García lo describió como una solución que ofrece “lo mejor de los dos mundos”, transparencia y liquidez, y que planteó particularmente para los inversores que estén buscando dar el paso de la gestión pasiva a la gestión activa, sin perder posicionamiento en EE.UU.
En tercer lugar, del lado de la descorrelación, la directora asociada de ventas recomendó el FF Absolute Return Global Equity Fund, un fondo lanzado en 2020 de renta variable global market neutral y con beta cero para no presentar ningún tipo de sensibilidad al mercado, no solo a la renta variable, sino también frente a otros activos como renta fija, materias primas o REITs.



