Agotamos los últimos meses de 2026 preguntando a las gestoras internacionales que visión tienen sobre este último trimestre. Los expertos de las firmas coinciden en que vamos hacia un nuevo impulso de la economía, en gran medida gracias a la inteligencia artificial, y a un marco de tipos de interés más altos. En su opinión, esto respalda los activos de riesgo.
“Tras un periodo de desaceleración a mediados de año, los indicadores económicos apuntan a un cierre de año más sólido para la economía global. Estados Unidos parece encaminarse hacia una nueva aceleración desde una base sólida, Europa continúa superando las expectativas y China podría experimentar un repunte. Al mismo tiempo, la fortaleza de los beneficios empresariales, especialmente en sectores vinculados a la inteligencia artificial, la electrificación y la inversión en infraestructuras, continúa respaldando los fundamentales de los mercados”, apuntan desde AllianzGI.
Por ejemplo, el House View de Aberdeen Investments coincide en que la economía mundial sigue mostrando resilencia en un momento en el que el aumento de la inflación, y que la subida de los rendimientos de los bonos y los elevados riesgos geopolíticos están haciendo que las oportunidades de inversión sean más selectivas. Aunque mantiene una postura general positiva respecto a la renta variable y otros activos sensibles al crecimiento para los próximos 12 a 18 meses, Aberdeen ha rebajado su confianza en los bonos del Estado y el dólar estadounidense, si bien sigue mostrándose optimista también respecto a esas clases de activos.
Riesgos y desafíos
Los expertos de la gestora consideran que la inflación sigue siendo el principal desafío para los responsables de política monetaria. “Aunque las presiones sobre los precios se han moderado respecto a sus máximos, la inflación energética y la fortaleza de la demanda sugieren que se mantendrá por encima de los objetivos en la mayoría de los mercados desarrollados. Los mercados laborales se están enfriando gradualmente, pero continúan siendo, en términos generales, sólidos. Esto, sin duda, contribuye a sostener el consumo y la actividad económica”, añaden desde AllianzGI.
Desde Aberdeen Investments coinciden en que no hay forma de evitar los riesgos. Al analizar los riesgos extremos relacionados con la geopolítica, la inteligencia artificial y el mercado de bonos, Paul Diggle, economista jefe de Aberdeen Investments, afirma: “Los riesgos extremos derivados de la geopolítica, la inteligencia artificial y el mercado de bonos son significativos. Un empeoramiento del entorno geopolítico podría empujar el precio del petróleo por encima de los 120 dólares el barril, desencadenar una gran crisis de estanflación y provocar una caída simultánea de las acciones y los bonos. Las recientes presiones en el mercado de bonos también podrían intensificarse considerablemente”.
Según su visión, la IA supone un riesgo doble igualmente importante. “Hemos elaborado modelos de escenarios en los que la inversión se desploma y las empresas tecnológicas de gran capitalización sufren una corrección brusca, así como uno en el que los beneficios de la IA se materializan antes de lo esperado, lo que eleva el crecimiento potencial de EE.UU. por encima del 3%, reduce los costes laborales unitarios y respalda un nuevo repunte de la bolsa. En conjunto, el entorno de riesgo apunta a una mayor volatilidad estructural de la inflación y a un mayor número de periodos de correlación positiva entre la renta fija y la renta variable”, matiza Dieggle.
Oportunidades de inversión en renta variable
Ante este contexto, las gestoras internacionales consideran que los activos de riesgos cuentan con un buen respaldo. Teniendo en cuenta esa doble cara de la IA, Michael Heldman, director de inversiones en renta variable de AllianzGI, explica: “La oportunidad de inversión vinculada a la inteligencia artificial se está ampliando más allá de los semiconductores para abarcar también las infraestructuras necesarias para su despliegue. La creciente demanda de interconexiones ópticas, materiales avanzados y sistemas de energía está generando nuevas oportunidades, mientras que la electrificación sigue beneficiándose de la expansión de los centros de datos y del gasto en infraestructuras”.
Para Heldman, en Asia, los inversores pueden encontrar oportunidades entre los proveedores de hardware, en el ecosistema de inteligencia artificial de China y en la historia de crecimiento impulsada por el consumo en India, mientras que Japón continúa beneficiándose de las políticas favorables al crecimiento y de las reformas de gobierno corporativo. “Más allá de la inteligencia artificial, las compañías de estilo value ofrecen una vía atractiva para diversificar las carteras, gracias a unas valoraciones interesantes y una exposición sectorial diferenciada que puede actuar como contrapeso frente a las posiciones más concurridas en estrategias de crecimiento y momentum”, añade.
Desde Aberdeen, Diggle mantiene una visión positiva respecto a las acciones de los mercados emergentes y reconoce una ligera preferencia por ellas frente a los mercados desarrollados. “El sólido crecimiento de los beneficios, las valoraciones atractivas y la recuperación de la demanda de los inversores siguen respaldando las perspectivas de los mercados emergentes. Aunque las recientes subidas han estado impulsadas en gran medida por las empresas tecnológicas de Corea y Taiwán, Aberdeen espera que, con el tiempo, el impulso se extienda a otros segmentos del mercado”, argumenta.
Por último, Giles Worthington, subdirector de Inversión en Renta Variable, Mediolanum International Funds Limited, defiende que la renta variable global encara el último trimestre de 2026 tras haber escalado un muro de preocupaciones que no deja de crecer. En su opinión, los beneficios empresariales han aguantado, pero en la última parte del año la historia tendrá menos que ver con los beneficios y más con tres precios: el precio del dinero, el precio del petróleo y el precio de la paz.
“Mantenemos una visión constructiva, pero selectiva. Preferimos compañías de calidad, con balances sólidos y poder de fijación de precios, que no dependan del crédito barato, y seguimos viendo margen para que Europa y los mercados emergentes reduzcan parte de la brecha con EE.UU., donde mantenemos una posición neutral frente al índice de referencia, dado el posicionamiento saturado y las valoraciones exigentes. En un trimestre en el que los bonos marcan la pauta, la disciplina en valoración importa más que el momentum”, explica.



