Los mercados de renta variable han comenzado el año 2026 con una volatilidad significativa. Según Mary Ann Bartels, CIO en Sanctuary Wealth, esto refleja la típica turbulencia asociada a los años de elecciones de medio término, que suelen estar marcados por correcciones seguidas de fuertes repuntes. A pesar de los desafíos, el S&P 500 se alinea con patrones históricos, lo que respalda una perspectiva optimista y enfatiza la importancia de la diversificación.
En opinión de Marlen Lopez, Senior Wealth Advisor y Founding Partner de Excelsis Global Private Wealth, para los inversionistas latinoamericanos, los principales impulsores del mercado para este año incluyen el desempeño de las monedas, los precios de los commodities y la exposición global. “El dólar estadounidense se ha debilitado durante tres años mientras que monedas de reserva global como el euro y el yen se han fortalecido. Esto les ha permitido beneficiarse de una mayor exposición a activos no denominados en dólares, mitigando los riesgos derivados de la volatilidad de las monedas locales y aprovechando las oportunidades de cambio de divisas. Mantener un portafolio bien diversificado entre regiones, sectores y clases de activos sigue siendo crucial para gestionar eficazmente los riesgos y capitalizar las oportunidades globales en un mercado cada vez más estable pero también más segmentado”, asegura Lopez.
En consecuencia, los clientes han adoptado un enfoque diversificado para mitigar la volatilidad del mercado y se han decantado por estrategias defensivas para buscar estabilidad, lo que incluye inversiones en sectores menos volátiles como Consumo Básico y Utilidades, que ofrecen rendimientos estables. “Hemos visto la aplicación de estrategias de acciones con altos dividendos en mercados inciertos y diversificación internacional, especialmente en mercados desarrollados y emergentes, que han mostrado retornos fuertes en 2025. El posicionamiento se inclina hacia aprovechar correcciones como oportunidades de compra, siguiendo la proyección alcista del S&P 500 para el 2026”, señala.
En comparación con otros años, Lopez ha detectado cambios significativos en la asignación de activos, en particular, observa mayor énfasis en renta variable internacional y mayor demanda de renta fija mixta. “La entrada de los índices MSCI EAFE y el Topix japonés en mercados alcistas ha llevado a los inversores a aumentar la exposición global para aprovechar los rendimientos superiores registrados en 2025. Mientras que en renta fija, a pesar del rendimiento variado del mercado de bonos domésticos, los activos de alto grado de inversión siguen atrayendo interés debido a sus rendimientos actuales competitivos”, afirma. Además, reconoce un incremento del peso de los metales y commodities, así como una ajuste en la posiciones en tecnología.
EM, ETFs y alternativos
Hasta aquí la explicación que hace Lopez de cómo se han sentido los inversores y cómo han movido sus carteras, pero su análisis va un paso más allá y explica que la diversificación en mercados desarrollados como Japón y en emergentes sigue siendo una prioridad para los inversores debido a las fuertes ganancias proyectadas. “La creciente necesidad de mitigar riesgos concentrados también ha llevado a una mayor adopción de estrategias que incluyen exposición a monedas extranjeras como el euro, además del dólar estadounidense, ampliando la cobertura monetaria dentro de las carteras”, .
Por otro lado, destaca que la demanda de ETFs seguirá creciendo en 2026 gracias a su capacidad de facilitar acceso diversificado a sectores específicos y estrategias globales, optimizando costos. “Los ETFs offshore que operan en el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) continúan siendo un recurso atractivo para los inversionistas mexicanos, ya que ofrecen ventajas fiscales únicas y permiten exposición a monedas extranjeras como el euro (EUR) y el yen (JPY), junto con USD, ampliando la flexibilidad y el potencial de retorno en portafolios diversificados”, apunta en este sentido.
Más allá de estas tendencias, la experta de Excelsis Global Private Wealth deja claro que el renovado interés por los activos alternativos como fuente de diversificación y cobertura frente a la volatilidad no ha sido algo puntual. Según afirma, los activos y estrategias más destacadas son el crédito privado, las infraestructuras y los hedge funds.
Filtrar el ruido
Ahora bien, más allá del asset allocation, ¿qué papel están jugando los asesores financieros? Según reconoce el equipo de Klosters, los asesores han ganado peso como “traductores de ruido”. “El mercado habla en un lenguaje de algoritmos y titulares alarmistas y nuestro trabajo es traducir eso a los objetivos que tienen nuestros clientes. No nos limitamos a reportar rentabilidades. Enfocamos el acompañamiento en la gestión de expectativas. En un mundo sobreinformado, nuestro valor es decir ‘esto es ruido de 24 horas’ vs. ‘esto es un cambio estructural que afecta a tu patrimonio’”, señalan como ejemplo.
Fernando de Frutos, CIO de Boreal Capital Management, va un paso más y apunta que más que “traductores” se han convertido en un “filtro”, ante el acceso ilimitado a la información y la saturación de los inversores. “El reto ya no es acceder a datos, sino distinguir señal de ruido”, asegura Frutos. A la hora de ejercer de “filtro” parte de la premisa de que la situación geopolítica actual es más volátil que hace 10 o 20 años, pero no necesariamente más que hace 40 o 50, durante la Guerra Fría o incluso de hace un siglo. “Muchas comparaciones se hacen con la llamada ‘Pax Americana’, que alcanzó su apogeo en los años noventa tras la caída del Muro de Berlín, cuando China apenas iniciaba su ascenso económico y militar. Conviene no perder la perspectiva: aquella etapa fue probablemente una excepción histórica, no la norma”, recuerda Frutos.
No es nuevo que los asesores han atravesado distintos eventos de mercados y shocks, pero como apuntan desde Grey Capital, lo relevante es poner lo aprendido al servicio del inversor. “El aprendizaje ha sido consistente: los patrimonios que mejor atraviesan los cambios no son los que reaccionan más rápido, sino los que están mejor estructurados y gobernados. En contextos complejos, la disciplina y la perspectiva son más valiosas que la velocidad. Todas las crisis enseñan lo mismo: quien tiene estructura puede esperar; quien no, se ve obligado a reaccionar y ese es un gran riesgo”, afirma Catherine Ruz Parada, socia de Grey Capital Latam.



