Última actualización: 05:42 / Lunes, 24 Agosto 2020
Informe de ICEA y Amundi

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta el sector asegurador?

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  • Según el estudio, las aseguradoras también tendrán que continuar haciendo frente a los bajos tipos de interés
  • Además, si la productividad decae, los salarios también bajarán o subirán menos, lo que se traducirá en una menor presión inflacionista
  • Los alternativos pueden jugar un gran papel en escenarios diferentes por lo que una mayor diversificación permite alcanzar rentabilidades objetivo con menor consumo de capital

Durante los próximos años, el sector asegurador se enfrentará a una serie de retos entre los que se encontrarán los bajos tipos de interés. Según el último estudio "Inversiones de las Entidades Aseguradoras: nuevos enfoques ante nuevos desafíos", elaborado por ICEA en colaboración con Amundi, esta situación no se espera que mejore en el corto/medio plazo.

“Las previsiones de rentabilidad para los próximos diez años son inferiores a las de hace una década, por lo que hay que asumir algo más de riesgo que hasta ahora para conseguir la misma rentabilidad”, aseguraba Víctor de la Morena, director de Inversiones de Amundi Iberia, durante la presentación del estudio.

Asimismo, el experto destacó que el escenario central que prevén en Amundi, al que otorgan un 60% de posibilidades, es el de una recuperación en forma de U, visible a partir del cuarto trimestre del año, mientras que no se recuperarán los niveles de PIB previos a la pandemia hasta 2022.

De cara al segundo semestre del año, este escenario tendrá diferentes implicaciones en términos de inversión. Por un lado, en renta fija, la búsqueda de rendimientos en crédito de buena calidad y deuda de mercados emergentes. “Aunque el Investment grade cuenta con el apoyo de los bancos centrales, los inversores deben ser muy selectivos y estar atentos ante las tasas de default”, asegura de la Morena. 

En renta variable, desde Amundi también se decantan por la cautela y por una rotación hacia los sectores cíclicos y el value. “Históricamente, nunca ha habido tanta dispersión entre el value y el growth”, afirma de la Morena. Por último, la Inversión Socialmente Responsable (ISR) y los criterios ESG continuarán siendo otro de los temas principales, ya que ha demostrado ser uno los activos más resistentes durante la crisis.

¿Cómo hacer frente a los bajos tipos de interés?

Además, las aseguradoras también tendrán que continuar haciendo frente a los bajos tipos de interés. Según el estudio, presentado por Miguel Angel Rodríguez Parra, colaborador externo de ICEA, el factor estructural más relevante que explica los bajos tipos de interés, tanto en Estados Unidos como en la Eurozona, es el envejecimiento de la población, motivado por el bajo crecimiento demográfico (negativo en Europa desde 2014) y el aumento de la esperanza de vida, que se situará en 2035 en los 81,4 años en Estados Unidos y en los 84,6 años en la zona euro.

Este envejecimiento poblacional conlleva una reducción del crecimiento del PIB potencial, derivado de la pérdida de fuerza laboral y de productividad asociada a la edad. De esta manera, el informe estima que por cada punto porcentual que se incrementa la tasa de dependencia en Estados Unidos, el crecimiento del PIB potencial se reduce cuatro décimas, mientras que en la eurozona la reducción es de dos décimas.

Asimismo, si la productividad decae, los salarios también bajarán o subirán menos, lo que se traducirá en una menor presión inflacionista. “Por otra parte, el envejecimiento poblacional suele conllevar un aumento de la tasa de ahorro”, advierte el informe. Según el estudio, todos estos factores combinados condicionan la evolución de los tipos de interés, haciendo que caigan a tasas muy bajas o incluso negativas, por lo que cabe esperar que, sin medidas contundentes, el periodo de bajos tipos de interés se prolongue.

Impacto en la rentabilidad de la cartera

Este contexto de bajos tipos de interés ha impactado en los rendimientos de las carteras de las entidades aseguradoras. Según se recoge en el informe, en España la rentabilidad descendió un 44,2% entre 2014 y 2018, lo que se explica, en parte, por la alta exposición del sector a la deuda pública (un 55,6% a cierre de 2019), así como por una estrategia de inversión conservadora. Este porcentaje es 23,6 puntos superior a la media de la Eurozona.

El informe recoge el estado de incorporación a las carteras de activos como infraestructuras, capital riesgo, deuda subordinada, renta variable con protección, o inmobiliario, entre otros. En este sentido, un 30% invierte en inmuebles fuera de España y el 70% lo hace de forma indirecta a través de fondos de inversión o socimis. Asimismo, más del 50% declara considerar criterios de sostenibilidad a la hora de configurar su cartera, pesando la inversión sostenible un 55,5% de las carteras.

En relación al COVID-19, el 67% declara cambios en su política de inversión como consecuencia y destaca el mantenimiento o incremento de niveles elevados de liquidez; así como aprovechar oportunidades en deuda (repunte de TIRes), crédito (ampliación de spreads) y/o renta variable (descuentos en cotización). Cerca de un 27% declara también ser más estricto con la calidad crediticia, sectores o plazo, y todo aquello que implique un mayor riesgo.

“Una mayor diversificación de la cartera, incluyendo activos alternativos, permite alcanzar la rentabilidad objetivo con menor consumo de capital y que las carteras resistan mejor los movimientos adversos de los mercados”, subraya el informe. En este sentido, los activos alternativos pueden jugar un importante papel en diferentes  escenarios y bajo condiciones de estrés. 

Soluciones de inversión para la coyuntura actual

Jorge Díaz, director de Clientes Institucionales y ESG de Amundi Iberia y Raúl Fernández, director comercial de Amundi Iberia, también participaron en la presentación del informe, aportando varias soluciones de inversión para la coyuntura actual.

Por un lado, la renta fija investment grade: buy & maintain, aprovechando que los diferenciales de crédito europeo y de investment grade se encuentran elevados. Por otro, la incorporación de la ISR en las carteras con bonos verdes de impacto, que miden y cuantifican los beneficios positivos para el clima y la sociedad a través de la medición del ahorro en el número de toneladas de CO2 emitidas al año.

Además, desde la firma apuntan a las ISR ya que “suelen resistir mejor las crisis de los mercados”. “En general, los compradores de bonos verdes tienen más tendencia a mantenerlos hasta el vencimiento. Por tanto, en épocas de ventas masivas, se produce un menor número de ellas que en un bono tradicional”, destacan. 

En lo referente a otras inversiones alternativas, como las infraestructuras o leveraged loans, la gestora las destaca como  posibles soluciones siempre que “cuenten con una elevada diversificación y calidad”. Además, el evento concluyó con la intervención de Antonio Martín Carrera, director del Área de Estudios de ICEA, que abordó la evolución y últimas tendencias del sector asegurador.

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