China estrena ciclo lunar con la llegada del Año del Caballo. En su cultura, este animal está asociado con el dinamismo, el empuje y el movimiento, tres conceptos que definen muy bien la visión que las firmas de inversión internacional tienen sobre el gigante asiático. Su punto de partida para este nuevo año pasa por haber logrado cerrar 2025 con un crecimiento del 5%, aunque muestra cierta debilidad de su demanda interna.
Su política económica apunta a sostener sin desatar excesos, mientras intenta reorientar hacia consumo y sectores tecnológicos/energía limpia. Además, en este año también se pondrá en marcha el 15º Plan Quinquenal, una hoja de ruta esencial que fija las políticas y el rumbo de la siguiente etapa de desarrollo del país. Desde Fidelity Internacional consideran que “con una mayor claridad en las prioridades estratégicas, los inversores pueden esperar que se preste más atención a la ejecución, a medida que las políticas se traduzcan en actuaciones tangibles en sectores clave durante los próximos meses”.
Según la visión de la gestora, aunque la estabilización controlada sigue siendo la hipótesis de trabajo para el entorno macroeconómico de China, las primeras señales de políticas de apoyo para la demanda interna aumentan la probabilidad de que se imponga la reflación en 2026. “Un aspecto importante es que el riesgo de desaceleración grave parece limitado, ya que la coyuntura exterior sigue siendo en general favorable, y el sector inmobiliario emite nuevas señales de estabilización. Se prevé que las presiones deflacionistas se mantengan a corto plazo, ya que todavía tiene que asentarse una recuperación duradera en el consumo interno. Por ahora, creemos que el principal impulsor del crecimiento real sigue siendo la oferta”, explican en su último informe.
Política fiscal, monetaria y divisa
En opinión de Norman Villamin, estratega jefe de UBP, China podría sorprender al alza gracias a un mayor impulso fiscal. “Además, se añade la progresiva internacional del renminbi, como elemento estructural relevante, que refuerza su papel en el comercio y en los flujos financieros globales. Si a este entorno se suma la bajada de tipos de 2026, el mercado contaría con un viento de cola adicional, en un contexto de política monetaria y fiscal más flexible, comparable (aunque no igual) al periodo posterior a la pandemia”, explica Villamil.
Su visión es que el país se podría ver favorecido por dos factores combinados: el mayor dinamismo del comercio de China y una debilidad estructural del dólar. “Esta tendencia del dólar, junto con la divergencia de inflación, más contenida en China y más persistente en EE.UU, respalda la apreciación del CNY (yuan chino). Dentro de este universo, la deuda emergente ofrece oportunidades atractivas, especialmente en países integrados en la órbita económica de China. No obstante, el eje central trasciende en el ciclo económico. La competencia global ya no se limita al ámbito comercial o político, sino que se desplaza hacia el control de recursos estratégicos. Más allá de la narrativa de la IA, el verdadero motor de inversión serán los activos físicos que la hacen posible: metales, energía e infraestructuras”, añade el experto de UBP.
La cuestión comercial
La realidad del país es que, a pesar del aumento de los aranceles y la incertidumbre generada por la conmoción del Día de la Liberación, la composición del crecimiento chino se inclina cada vez más hacia el comercio. De hecho, la participación del comercio neto en el crecimiento del PIB aumentó hasta casi el 33%. Además, la mayor proporción del crecimiento atribuible al consumo, lo que contrasta con la debilidad de las ventas minoristas, ya que el gasto en servicios acudió al rescate.
“En 2025, por segundo año consecutivo, la balanza comercial neta fue el principal motor del crecimiento, lo que ayudó a compensar la menor contribución de la inversión al PIB. Mientras que las empresas redujeron los precios para apoyar las exportaciones, el gasto de los hogares en servicios fue el héroe olvidado. Las mayores transferencias del Gobierno han proporcionado una pequeña compensación, pero el crecimiento de los salarios y sueldos y los cuantiosos ahorros explican en gran medida el gasto”, afirma Robert Gilhooly, economista senior especializado en mercados emergentes de Aberdeen Investments.
Justamente, el crecimiento de la renta disponible sigue superando al crecimiento del PIB nominal, gracias al aumento de las transferencias gubernamentales y a pesar de la fuerte moderación de los ingresos inmobiliarios. La fortaleza de los mercados bursátiles también puede estar contribuyendo a levantar el ánimo, aunque la exposición de los hogares a la renta variable siga siendo baja.
Según puntualiza Gilhooly, el superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares ha hecho que el Banco Popular de China (PBOC) se sienta más cómodo con una moneda más fuerte. “Sin embargo, además de las dudas sobre la tolerancia del resto del mundo ante una mayor expansión de la cuota de China en el comercio mundial, existe el riesgo de que esto provoque deflación, especialmente mientras siga habiendo exceso de capacidad. Aceptar una moneda más fuerte podría impulsar el entusiasmo de los inversores extranjeros por los activos chinos. Queda por ver si la continua caída de los precios de la vivienda y los depósitos a plazo fijo con tipos de interés más bajos animarán a los hogares a reasignar sus inversiones hacia el mercado de valores”, añade el experto de Aberdeen Investments.
Renta variable china
Para los inversores, la renta variable china sigue siendo un activo atractivo. El índice MSCI China subió un 31,4% en 2025, con lo que superó tanto a la bolsa estadounidense como a los mercados desarrollados. Las temáticas impulsadas por la innovación, sobre todo la tecnología y la IA, propiciaron este rebote tras el anuncio del modelo de IA de DeepSeek a comienzos de 2025. El buen momento ha continuado, lo que se refleja en las salidas a bolsa de empresas chinas de IA y tecnología en Hong Kong a finales de 2025, que atrajeron un gran interés inversor.
En opinión de Isaac Thong, director senior de inversiones en renta variable asiática de Aberdeen Investments, ahora que el crecimiento económico de China se está estabilizando en una tasa a largo plazo del 5%, las empresas están cambiando sus prioridades y buscando un mejor equilibrio entre el aumento de sus beneficios y la distribución de estos entre los accionistas. “Esto se ha visto respaldado por iniciativas gubernamentales en materia de gobierno corporativo, que han fomentado un aumento de los pagos. Muchas empresas han comenzado a pagar dividendos más elevados, lo que ha abierto nuevas oportunidades para los fondos de renta”, señala Thong
Algo significativo es que, según los datos de LSEG, el total de dividendos en efectivo de las 2.000 empresas de mediana y gran capitalización del país alcanzó un récord de 3,4 billones de yuanes (468.840 millones de dólares) en 2023. Esta cifra aumentó un 1,2% en 2024 y podría crecer otro 8,6% en 2025. Como resultado, los dividendos se han convertido en una parte más importante de la rentabilidad para los accionistas, y estas iniciativas también han contribuido a mejorar la calidad general de las empresas chinas. “Creemos que las empresas tienen capacidad para pagar dividendos más elevados, lo que podría atraer a más empresas innovadoras chinas al ámbito de los inversores que buscan ingresos. De este modo, las oportunidades que se nos presentan siguen ampliándose constantemente”, destaca este experto de Aberdeen Investments.
Por último, desde Fidelity destacan que los sectores orientados al crecimiento tirarán de la bolsa. “A medida que nos adentramos en el Año del Caballo, el mercado chino está empezando a mostrar a los inversores un dinamismo renovado. Las condiciones de liquidez y los flujos de capitales siguen siendo favorables, tanto en el mercado interno de acciones A como en los mercados externos de China, en un momento en el que las autoridades siguen impulsando una agenda de políticas moderadas centradas en el apoyo al consumo, la estabilidad del mercado de la vivienda y las reformas estructurales”, argumenta Stuart Rumble, responsable de Dirección de Inversiones para Asia-Pacífico de Fidelity International.
Para Rumble, la tecnología y la innovación siguen presentando oportunidades atractivas, pero con un visión más allá de la IA y más cercana a la robótica, la conducción autónoma, la movilidad del futuro y la fabricación avanzada. “Junto a eso, las reformas estructurales -como la liberalización de los mercados de capitales-, la modernización de la oferta, las medidas antiinvolución y las políticas para prestar apoyo a la iniciativa privada están ayudando a crear un entorno de inversión más saludable y favorable a la innovación. Estas reformas están elevando la eficiencia en la asignación del capital y alentando un crecimiento a golpe de innovación en diversos sectores”, concluye Rumble.



