Última actualización: 06:52 / Lunes, 17 Febrero 2014
Evento anual 2014

Amundi agudiza la cautela ante la situación monetaria, el moderado crecimiento y el riesgo en emergentes

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Amundi agudiza la cautela ante la situación monetaria, el moderado crecimiento y el riesgo en emergentes
  • Cualquier sorpresa negativa se exagerará y, en caso de estrés, habrá menor liquidez y refugios
  • “Los bancos centrales ya han hecho mucho y las economías tendrán que empezar a volar solas”
  • "Hay que ser menos ambicioso con los retornos en bolsa", con subidas previstas del 5%-10%
  • Amundi ve valor en crédito europeo y deuda financiera y cree que el activo podrá subir el 5%-7%

Invertir y dejar los activos en cartera, tal cual, es una actitud que ya forma parte del pasado. El entorno económico es muy dinámico y hay que actuar en consecuencia. Y así lo hacen en Amundi: en una reciente presentación en Madrid que coincidió con la celebración de su evento anual, Alain Pitous, su CIO adjunto y responsable de soluciones mixtas y del Comité de Inversiones del Amundi Patrimoine (fondo mixto enfocado en preservar el capital), explicó cómo los retos que afrontan los mercados este año les han llevado a tomar posiciones más cautas en sus carteras.

Entre ellos está la reducción de la liquidez, en un contexto en el que el apoyo de los bancos centrales está virando hacia posiciones más neutras. “2013 supuso un punto de inflexión en la actitud de las autoridades monetarias: ya han hecho mucho y las economías tendrán que empezar a volar solas”, dice, y, aunque confía en que seguirán con políticas acomodaticias y no retirarán la liquidez del sistema de forma repentina ni a corto plazo, cree que hay que tener en cuenta que ahora será más difícil que incrementen sus balances, con la excepción de Japón. “Los apoyos acaban y hay que tener cuidado”: la Fed con el tapering, el BCE reduciendo su balance y los mercados emergentes con políticas monetarias restrictivas para proteger sus divisas dibujan un entorno de menor liquidez, peligroso en el caso de eventos negativos.

Además, es un entorno en el que no hay valores refugio, a diferencia de lo que ocurría hace unos trimestres con el bono estadounidense (ahora vislumbran un incremento gradual de tipos, aunque sin llegar al crash), y en el que también habrá que prestar atención a la evolución de los mercados emergentes, que podrían crear una mayor volatilidad y contagiar a empresas internacionales, europeas o estadounidenses, que tienen exposición a través de sus negocios.

En la gestora vislumbran un crecimiento global de en torno al 3%-3,5%, y no mayor, debido a que solo EE.UU. ha recuperado los niveles de 2007 (mientras la zona euro, Japón o Reino Unido aún no lo han hecho) y también debido al peso del problema de deuda, que mejora muy lentamente en las economías desarrolladas. Aunque ese problema no lo tiene el mundo emergente, advierte de que hay grandes divergencias entre las economías.

Por todos estos factores, y aunque Pitous dibuja un entorno de normalización de los retornos con respecto a los niveles de riesgo, algo “aburrido” y de bajo estrés, sin crisis ni tampoco booms, cree que “es difícil imaginar sorpresas positivas y, teniendo en cuenta que los mercados han subido mucho –las valoraciones se encuentran cerca de sus niveles de 2007 en algunos casos-, cualquier accidente podría exagerarse”. Y quiere estar preparado para ese caso de potencial aumento de las correlaciones, ausencia de activos refugio y menor liquidez.

¿Cómo? Con una reforzada posición en renta fija y liquidez en el fondo mixto insignia de la casa, el Amundi Patrimonie, que busca preservar el patrimonio y ofrecer una rentabilidad anualizada del 5% superior a la del mercado monetario a un año, en un horizonte de inversión de un lustro mediante la asignación de activos como factor clave. “No queda otra opción que estar en renta fija para proteger el patrimonio”, explica.  

Menos riesgo

Por ello ha reducido la exposición de su cartera a renta variable y deuda high yield desde un 40% hasta un 15% en los últimos días, y está ausente de bolsa emergente. La exposición a riesgo solo se recuperaría si el mercado corrigiera más de un 10%, dice Pitous. La renta variable europea solo supone en torno al 5% de la cartera y la americana un 7%, en un momento en el que el experto considera que “hay que ser menos ambicioso con los retornos”, teniendo en cuenta que los tipos de interés están en niveles cercanos a cero en el mundo desarrollado. Prevé subidas de entorno al 5%-10% en renta variable, tras el rally del año pasado y considera que las ganancias dependerán únicamente de los beneficios empresariale. “En la eurozona podrían subir entre un 8% y un 12% por lo que no se debe esperar más rentabilidad en las bolsas de la región”, afirma.

Oportunidades en renta fija

“Hemos vuelto a la renta fija y agregado duración a la cartera, porque pensamos que, en estos niveles, es preferible esperar para entrar de nuevo en bolsa”. Los bonos corporativos pesan más de un 20% y en torno a un 40% del fondo está en liquidez.

También Herve Hanoune, gestor del fondo de renta fija flexible y dinámico de la entidad (Bond Global Aggregate), ve valor en renta fija, y habla de oportunidades -siempre que se cuente con un estilo flexible que permita encontrarlas- en crédito, sobre todo en deuda de entidades financieras (Lower Tier 2 y con atractivo de los bancos portugueses) y crédito europeo. Es más cauto con el high yield –con cobertura táctica a través de CDS- y también con la deuda emergente, aunque considera que en algún punto volverá a ser interesante. “De forma selectiva, estamos en algo de deuda corporativa de alta calidad y en divisa fuerte pero, en general, ahora hemos de esperar que pasen los movimientos vendedores”, explica.

En cuanto a deuda pública, su fondo tiene sesgo hacia duraciones cortas, y con apuestas de valor relativo (están largos en Europa y cortos en USA y Japón o cortos a cinco años en EEUU y largos a 30 años). En divisas, está largo en dólares y libras frente al euro y también largo en divisas emergentes como el peso mexicano o el real brasileño frente a aquellas de economías relacionadas con las materias primas (dólar canadiense, australiano o neocelandés). Con una gestión como la suya, muy flexible y dinámica, que une posiciones basadas en la macreoconomía con otras más tácticas y con una mezcla de duraciones en la cartera, considera que se pueden lograr retornos este año de entre el 5% y el 7%, con una volatilidad menor a la bursátil.

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