Última actualización: 05:40 / Miércoles, 15 Enero 2020
Investec AM próximamente será Ninety One

Victoria Harling: “Nos gusta la renta fija con grado de inversión asiática”

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  • En Investec AM esperan que el interés por la deuda corporativa emergente siga creciendo conforme el entorno actual de tasas siga siendo bajo ayudando a más inversores a descubrir las posibilidades que puede ofrecer
  • Mantienen una postura defensiva que refleja su preferencia actual por una mayor duración, una mejor calidad crediticia en los bonos corporativos
  • En los mercados de deuda high yield en Investec AM continúan buscando inversiones que gran parte del mercado está pasando por alto, que los puede llevar mucho más lejos
  • La fuerza relativa de muchas empresas de mercados emergentes en comparación con sus pares de mercados desarrollados debería ser aún más marcada

Los emisores de bonos corporativos de mercados emergentes demostraron su coraje en 2019, pero ¿será 2020 diferente? Victoria Harling, responsable de deuda corporativa emergente en Investec Asset Management, gestora que próximamente cambiará su nombre a Ninety One, analiza uno de los secretos mejor guardados del mundo de las inversiones.   

Pregunta: ¿Qué tendencias generales ve para la clase de activos de 2020?

Respuesta: Esperamos ver un aumento continuo en la apreciación de los inversores de la deuda emergente corporativa como una adición estratégica a sus carteras.

En 2019, vimos que un número creciente de inversores despertaba su interés hacia esta clase de activo, que comprende empresas bien gestionadas en merados emergentes con métricas de apalancamiento prudentes, y vimos que las tasas de incumplimiento alcanzaron mínimos históricos. En combinación con rendimientos relativamente altos, estas características crean un perfil convincente de riesgo-recompensa a largo plazo. Esperamos que el entorno de bajas tasas continúe atrayendo a los inversores a la clase de activo en 2020.

P: ¿Cómo afectará el contexto macroeconómico al posicionamiento?

R: Varias nubes siguen en el horizonte conforme nos adentramos en 2020, entre ellas las tensiones entre Estados Unidos y China, la incertidumbre política en Estados Unidos y las incógnitas relacionadas con el Brexit, todo en un contexto de frágil crecimiento económico mundial. Todo esto podría hacer que los nervios de los inversores se debiliten, lo que daría lugar a que los diferenciales del crédito se amplíen lo suficiente como para compensar los aspectos positivos que las tasas más bajas traen a los precios de los bonos. Eso nos mantiene en una posición defensiva.   

En la actualidad, preferimos los bonos corporativos de mayor duración y una mejor calidad crediticia, ya que creemos que están relativamente bien ubicados para beneficiarse de la disminución de las condiciones financieras y navegar las posibles tormentas en los mercados. En particular, nos gusta la renta fija con grado de inversión asiática. Asia alberga algunas empresas resilientes y con una buena gestión que tienen una base firme en el escenario global.  

P: ¿Hay mercados que habría que buscar evitar?

R: La respuesta corta es no. Mientras que en los mercados de grado de inversión nuestro posicionamiento hacia 2020 es conservador, en los mercados de alto rendimiento continuaremos buscando inversiones que gran parte del mercado, en su sentido más amplio, está pasando por alto, y que nos puede llevar más lejos.

En todas las jurisdicciones de los mercados emergentes, nuestro equipo de research puede descubrir algunas empresas realmente bien administradas con métricas de deuda convincentes. Estas empresas a menudo tienen una base de clientes global y venden sus productos y servicios en dólares estadounidenses, lo que elimina la volatilidad de las monedas de los mercados emergentes de la ecuación.

Sin embargo, la comunidad inversora pasa por alto o subestima la deuda de muchas de estas empresas simplemente por la calificación crediticia soberana de su país de domicilio. A menudo nos referimos a este fenómeno, que generalmente considera que los bonos de las empresas de mercados emergentes ofrecen diferenciales mayores que sus pares de mercados desarrollados con una calificación crediticia similar, como si hubiera una “prima por código postal”.

Las crisis que sufren algunos países pueden ampliar esta “prima por código postal”, presionando a la baja los precios de los bonos corporativos y presentando oportunidades para los inversores que tienen la convicción de atravesar la volatilidad a corto plazo en busca de ganancias a largo plazo en la inversión.

Un ejemplo reciente, y un área donde vemos un potencial de oportunidades significativas para el 2020, es Argentina. Hogar de algunas empresas muy sólidas, a menudo con ganancias en dólares estadounidenses, este año el mercado de bonos corporativos de Argentina recibió un duro golpe por los titulares negativos sobre política y deuda soberana. Sin embargo, el riesgo de incumplimiento asociado a muchas de estas empresas sigue siendo bajo. Vemos aquí un potencial de rendimiento ajustado al riesgo convincente para los inversores a largo plazo.    

P: ¿Cómo se compara la deuda de empresas emergentes con sus pares de mercados emergentes?

R: Si bien muchas empresas de mercados desarrollados han seguido incrementando su endeudamiento, dejándolas vulnerables ante un posible giro de la fortuna, las empresas de los mercados emergentes han hecho exactamente lo contrario en los últimos años. Esta es una tendencia que esperamos que continúe.

Es común encontrar empresas en los mercados emergentes que han vivido tiempos difíciles y que han aprendido el valor de la prudencia, generalmente ahorrando para los malos tiempos y reduciendo su apalancamiento para ponerlos relativamente más sólida que muchos de sus pares en el mercado desarrollado.

Esta fortaleza relativa podría hacerse cada vez más evidente en 2020 y puede hacer que más inversores se pregunten si su percepción de la deuda corporativa de mercados emergentes versus desarrollados necesitaría ser revisada.

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