El Funds Society Leaders Summit celebrado recientemente en Miami contó con un panel en el que directores de inversión y representantes de varias firmas especializadas en ETFs analizaron la situación de los mercados en general y de la revolución tecnológica en particular. El panel “Alfa, beta y la revolución de la IA: un diálogo con CIOs de Miami sobre riesgos y oportunidades”, moderado por Alicia Jiménez, CEO de Funds Society, arrancó con el punto de vista de Fernando de Frutos, CIO en Mora Capital Group, que adelantó que no suele ser “buena idea basar las carteras de inversión en la geopolítica”, aunque admitió que, esta vez, “podría ser diferente”.
Aquí, el experto de Mora Capital explica que la volatilidad de los mercados “es muy baja, al mismo tiempo que aumentan los riesgos extremos. Y eso es bastante inusual”. Por lo tanto, aunque “hay muy buenas razones para ser optimistas con respecto a la renta variable, nos estamos acostumbrando a correcciones bruscas y recuperaciones muy rápidas en forma de V” e insiste que no cree que “debamos prepararnos para el peor escenario, pero probablemente los mercados se han confiado demasiado al considerar los riesgos extremos, como la posible destrucción permanente de la infraestructura”.
También en relación con la influencia de la geopolítica en las estrategias de inversión, Ahmed Riesgo, Chief Investment Officer de Insigneo, recalcó que “el riesgo geopolítico y el conflicto serán una constante en el sistema durante los próximos 10 o 15 años”. Por ahora, ve necesario realizar coberturas en las posiciones de las carteras en petróleo, donde “existe una especie de prima de riesgo geopolítico permanente”. Eso sí, prevé que el crudo podría estabilizarse en torno a los 80 dólares. Pero también observa factores “tras bambalinas del mercado que eclipsan cualquier tipo de conflicto geopolítico y gira en torno a la IA”. El impacto de la inteligencia artificial, según Riesgo, “es una tendencia que está impulsando la productividad en todo el mundo” y que, aunque es un proceso algo más adelantado en Estados Unidos, “con el tiempo, superará cualquier impacto que pudiera tener una crisis en particular”.
Karlan Patel, Vice President ETF Investment Strategies en State Street Investment Management, echó mano del índice de la firma que mide el riesgo y el sentimiento de los inversores, tanto minoristas como institucionales, para concluir que la institución promedio tiene alrededor del 20% de la cartera en liquidez, un porcentaje que “se ha mantenido estancado durante los últimos cinco años”. Pero esa posición en el segmento minorista baja al 5% o 6%. “Diría que el inversor institucional promedio ahora mantiene una postura neutral, lo que nos da cierta impresión de que los mercados tienen motivos para repuntar”. Pero, como contrapunto, Patel no observa que se esté invirtiendo “mucho dinero”.
Por su parte, Nicholas Chbane, CIMA, Director RIA South en VanEck, ofreció su perspectiva sobre cómo rentabilizar las inversiones de manera segura. Para empezar, definió a la firma como experta en “temática macroeconómica”, por lo que su esfuerzo va encaminado a temas a largo plazo. Parte de la premisa de que la tendencia de la devaluación persistirá ante la “impresión continua de moneda, la digitalización, la IA y las mejoras en productividad y eficiencia”. De esta forma, admite que ve oportunidades en la IA y las industrias relacionadas, mientras que percibe riesgos en la renta fija tradicional.
En definitiva, para Chbane, los activos reales “son el área en la que hay que estar” para cubrir ese riesgo de devaluación, pero también para “aprovechar la oportunidad en el desarrollo de la infraestructura de IA, porque tienen muchos de estos componentes subyacentes, ya sea oro, energía nuclear, recursos naturales, energía tradicional, infraestructura, han generado rentabilidades anuales superiores al 20% durante los últimos cinco años”. Dentro de la renta fija, Chbane opina que “la creatividad es clave”. Aquí, admite que han tenido éxito “captando activos y CLOs en los últimos dos años” y ve atractivo en la deuda de mercados emergentes, que aúna cobertura contra la deflación y mayores rendimientos reales.
Tipos de interés y renta fija
Fernando de Frutos, sobre la política monetaria de los bancos centrales y su impacto en las decisiones de inversión, adelanta que la cartera 60/40 “no está muerta” ya que los tipos de interés están mucho más cerca de la inflación. “Tenemos rentabilidades cómodas en el 4%-5% con grado de inversión”, afirma y observa que “el carry seguirá ayudando”, por lo que desde el punto de vista de la gestión de cartera, “es una buen activo en el que estar”.
Riesgo, por su parte, considera que el contexto es positivo para la renta fija y la renta variable, pero también matiza que dependerá de la región. Aconseja comprar renta variable de países occidentales y renta fija de economías orientales. “Me gusta el sector tecnológico chino, pero prefiero las compañías cotizadas estadounidenses”, apunta. Respecto a renta fija, al contrario: “Prefiero los bonos soberanos chinos a los del Tesoro estadounidense”, lo que no significa que no tengan en cartera renta fija americana.
Eso sí, cree que tiene sentido diversificar en mercados como Australia, Canadá y Nueva Zelanda, ya que “su situación fiscal es mucho mejor”. La razón de su inclinación por la renta variable occidental reside en que es en Estados Unidos donde está la innovación. “Las empresas estadounidenses son mejores para generar ganancias que las de cualquier otro lugar del mundo. Por eso los mercados de valores estadounidenses tienen un mejor desempeño. Y no veo que eso vaya a cambiar. De hecho, casi preveo que esta tendencia se acelerará en los próximos dos años”, asegura.
Respecto a los tipos de interés, Riesgo cree que “mucha gente le dedica mucho tiempo y atención a este tema, así como a la cobertura mediática” y opina que el hecho de que la Reserva Federal recorte las tasas una o dos veces, o que no las recorte este año, “realmente no va a suponer una gran diferencia. Para un tenedor de bonos a 10 o 30 años, podría haber una diferencia mínima, pero en realidad no va a cambiar nada”. No espera que la autoridad monetaria entre en un ciclo de recortes drásticos ni de subidas pronunciadas en los próximos seis meses o un año. Por lo tanto, ve sentido a comprar bonos del Tesoro “si las cosas se ponen realmente mal” en Irán, pero el escenario tampoco será desfavorable en el caso de que se desarrolle el escenario base del experto.
Desde el punto de vista práctico, Patel considera que en el segmento de high yield “es imprescindible adoptar una gestión activa”. Para la parte central de la cartera en renta fija, le llaman la atención los préstamos bancarios, que “son muy particulares, pero se necesita un experto en ese ámbito para desenvolverse adecuadamente”. Respecto a la renta variable, “es perfectamente posible expresar estrategias tácticas” con instrumentos pasivos. En este punto, explica que, en una cartera 60/40, se puede destinar el 6% de la misma a los tres sectores principales con una ponderación del 2% para cada uno. Con esta decisión, “la desviación estándar de la cartera no cambia, pero ahora se asume una exposición significativa a factores en la dirección de esos sectores”, entre los que cita a la tecnología o las utilities. En general, según Patel, los instrumentos pasivos brindan todas las opciones que necesitas para expresar tanto alfa como beta”.
Inteligencia artificial, longevidad y China
La tecnología fue uno de los puntos sobre los que giró el panel. Chbane apunta que la economía está pasando al punto de adopción de la inteligencia artificial lo que “genera preocupación sobre cómo se verán afectadas ciertas industrias y quiénes serán los beneficiados y perjudicados”. El experto es consciente de que “es muy difícil predecir quiénes serán los ganadores”, por lo que en ese camino es fundamental la diversificación tecnológica y analizar los obstáculos que afronta la implementación de la IA.
En este sentido, Chbane observa dos cuellos de botella en la computación -relacionada con, por ejemplo, semiconductores- y en la electricidad. “Gestionamos un ETF de semiconductores que ya ronda los 50.000 millones de dólares y sigue atrayendo inversiones porque existe una gran necesidad de chips”, apunta. Respecto a los recursos naturales, también suponen una oportunidad “porque el nuevo mundo digital no se construye sin activos del mundo real”, como terrenos, edificios en construcción, suministro eléctrico, materiales para los chips, los servidores y el centro de datos. Incluso, “la energía nuclear como un factor de diversificación para cubrir las necesidades energéticas futuras”.
Riesgo apuntó que, en la actualidad, el mercado solo se está enfocando en apenas un par de capas relacionadas con la IA. El experto menciona a la longevidad como un efecto secundario de este avance tecnológico. “Estamos a punto de presenciar un auge en la longevidad, y la IA está impulsando y seguirá impulsando la rentabilidad en ese ámbito”, asegura, para poner como ejemplo los recientes avances en la cura del cáncer de páncreas. “Ni siquiera se ha reflejado aún en los precios de las acciones, en el sector sanitario y en la perspectiva de los inversores”, señala, por lo que cree que la oportunidad y el potencial de crecimiento son considerables en el ámbito de la longevidad.
Para el experto, esto significa que sus carteras 60/40, en el futuro, tendrán un mayor componente de renta variable, que podría alcanzar el 65% e, incluso, el 70%, ya que “la gente vivirá más tiempo y el riesgo real es que te quedes sin dinero”. Riesgo admitió que teme perderse el punto de inflexión alcista, porque el poder del interés compuesto es menor. “Lo que la longevidad significa para nosotros es una mayor proporción en renta variable y activos reales que en renta fija”.
Para rentabilizar las oportunidades en tecnología en el futuro inmediato, De Frutos coincide con el resto de ponentes en que “la IA es lo más transformador que hemos experimentado probablemente en nuestra vida” y en que es necesario analizar todas las áreas donde la IA tendrá influencia, “incluyendo un posible punto ciego, como China”. Aquí, De Frutos puntualiza que China no se parece a Estados Unidos en cuanto a la protección del inversor; pero también cree que “podríamos llevarnos una sorpresa”.



