Norteamérica llega a 2026 en una clara fase de crecimiento, en lo que a industria de ETFs se refiere. Así lo recoge el último informe de State Street, titulado “2026 Global ETF Outlook: From wrapper to blackbone”. El estudio aclara que el mercado estadounidense de ETFs entró en 2026 con “una sólida posición tras dos años consecutivos de entradas que superan el billón de dólares”. El uso de ETFs continúa expandiéndose a medida que los inversores y asesores recurren cada vez más a ellos para “obtener liquidez, una exposición amplia y temática, facilidad de acceso y eficiencia en costes, todo ello dentro de un marco fiscalmente eficiente”.
En este contexto, el enfoque del estudio se centra en tres temas: la continua expansión del formato ETF hacia nuevos usos, cuáles son los motores de crecimiento adicionales para los ETFs activos y la evolución de la dinámica de distribución.
Nuevas fronteras
En el informe de 2025, la firma analizó el crecimiento de los ETFs de resultados definidos y el uso cada vez mayor de derivados en estos fondos. Una tendencia que se aceleró a lo largo del año, especialmente en las estrategias de ingresos basadas en opciones -opciones de compra cubiertas, opciones de venta y enfoques híbridos, “lo que refleja la demanda sostenida de los inversores por rentabilidad y protección ante pérdidas”. El informe desvela que los emisores “siguen apoyando estas estrategias”, como lo demuestra la adquisición de Innovator por parte de Goldman Sachs, un proveedor líder de ETF de resultados definidos.
Ahora, el estudio resalta que está surgiendo una nueva frontera: simplificar y democratizar el acceso a productos estructurados que antes estaban limitados a patrimonios privados o canales institucionales. “Las áreas que están ganando terreno incluyen los ETFs de criptomonedas diversificados con múltiples activos distintos del bitcoin y el ethereum, además de los ETFs vinculados a los mercados privados; la exposición previa a la salida a bolsa y las estrategias de ingresos con opción de compra automática”, apunta, para concluir que la adopción de estas estrategias más complejas “dependerá de la educación financiera de los inversores”.
Eso sí, el estudio es consciente de que gestionar la capacidad dentro de este marco “se vuelve cada vez más difícil” a medida que las estrategias aumentan su complejidad. De esta forma, surgen “importantes interrogantes sobre la escalabilidad y la idoneidad”. En definitiva, “corresponderá a los emisores de ETFs determinar si las estrategias con limitaciones de capacidad inherentes son apropiadas para una distribución pública amplia”.
Pero, por otro lado, estas estrategias más sofisticadas también brindan a los emisores de ETFs “la capacidad de cobrar una prima en un producto conocido por su bajo costo”: los ETFs de gestión activa tienen un ratio de gastos promedio ponderado por activos de 42 puntos básicos, mientras que algunas estrategias complejas llegan a alcanzar un precio superior a los 70 puntos básicos.
Los ETFs activos han sido una fuerza determinante en el crecimiento y la innovación de los fondos cotizados y esta tendencia va a continuar, según el estudio. “Los ETFs activos se encuentran en el centro de los cambios más importantes del sector, transformando el diseño, la escala y la distribución de los productos”, señala y detecta varias áreas que propiciarán un aumento de los ETFs activos en toda Norteamérica en 2026.
1.- Conversiones de fondos mutuos a ETFs: Las conversiones siguen siendo un potente motor de crecimiento. En 2025 se produjeron más de 50 conversiones (otro récord), lo que elevó el total a más de 170, con activos que superaban los 125.000 millones de dólares. Los emisores de ETFs están encontrando maneras de desarrollar su estrategia de distribución de ETF aprovechando los activos que ya poseen internamente. Este impulso no muestra signos de desaceleración: en una encuesta reciente, el 50 por ciento de los emisores de ETF indicaron planes para convertir al menos un fondo mutuo en un ETF en los próximos 12 meses.
2.- Intercambios 351: Los casos de uso cada vez mayores del envoltorio de ETF también se extienden a la gestión de patrimonios a través de intercambios 351. Según la Sección 351 del Código de Rentas Internas, los inversores pueden aportar valores a un fondo diversificado sin que ello genere el reconocimiento de ganancias de capital, lo que permite a los gestores de patrimonios actuar como socios inversores externos, algo que un ETF recién cotizado requeriría dentro de un conjunto específico de normas sobre diversificación. Sin embargo, la estructura no está exenta de inconvenientes, ya que, entre otros, “la normativa sobre los intercambios 351 es limitada”.
3.- Renta fija: Los ETFs son especialmente adecuados para la inversión en renta fija. Las características de los bonos y las preferencias de los inversores crean una ventaja para la gestión activa de la renta fija, que “proporciona flexibilidad para ajustar la duración, la calidad y la exposición sectorial”, en un entorno de tipos de interés volátil. El estudio menciona que el flujo total de entradas a los ETFs de renta fija está creciendo, pero la gestión activa está acaparando una porción mucho mayor que nunca: aproximadamente el 42% de todas las entradas a los ETFs de renta fija se destinaron a la gestión activa en 2025, en comparación con solo el 6% en 2022. Aquí, el informe detecta dos fuerzas que convergen: la narrativa de la renta fija activa resuena entre los inversores y que el mercado de ETF ahora ofrece soluciones en exposiciones básicas, tácticas y dirigidas por gestores.
4.- Clases de acciones de ETFs: La estructura de clases de acciones de los ETFs aumenta la variedad y la accesibilidad a estos fondos y crecerán a través de los mismos canales que los ETFs independientes. El informe explica que, si bien existe la posibilidad de un cambio importante de la clase de fondos mutuos a la clase de ETFs, es poco probable que ocurra este año.
La nueva era de los ETFs
Los ETFs son uno de los vehículos de inversión dominantes en Norteamérica, ya que ofrecen menores costos, eficiencia fiscal, liquidez y facilidad de uso. También tienen una gran acogida entre los inversores más jóvenes: de media, los ETFs representan el 30% de las carteras de los millennials; el 26% de la generación X y el 21% de los baby boomers. Las encuestas apuntan a un aumento adicional del 20% o más en las asignaciones de cartera a ETFs en todos los grupos demográficos, con un aumento del 31% para la generación X.
Desde la perspectiva de los asesores, la situación también es positiva para los ETFs. La mayoría de los activos de ETFs en Estados Unidos se distribuyen actualmente a través de canales de asesores financieros. Las plataformas intermediarias, como los asesores de inversión registrados (RIA) y las grandes firmas de corretaje, poseen importantes posiciones en ETFs, impulsados por la preferencia de los asesores por estos fondos y por el crecimiento de los modelos de asesoramiento basados en honorarios por servicio.
La distribución digital también se está acelerando. PwC identificó el «despegue digital» como una tendencia clave para la distribución global de ETFs de cara a 2026, ampliando el acceso a inversores más jóvenes y nativos digitales. El estudio concluye que, al ampliar el panorama, “el desarrollo de productos, los sistemas y el asesoramiento se orientan hacia estas tendencias generacionales, se anticipan a las tendencias”.




Por Antonio Sandoval