Cada año, la encuesta de Brown Brothers Harriman & Co. (BBH) ofrece a los emisores una visión de cómo está cambiando el comportamiento de los inversores y dónde surgen nuevas oportunidades. En su última edición, el estudio de la firma muestra que, a la hora de evaluar los ETFs, los inversores siguen dando prioridad a una estrategia clara o a la exposición sectorial, junto con la liquidez, los costes de negociación y la eficiencia fiscal. Unos factores que se mantienen en línea con años anteriores.
Los argumentos más importantes para los inversores a la hora de considerar un ETF siguen siendo la estrategia o el enfoque sectorial (41% de los encuestados), la liquidez y los costes de negociación (38%) y la eficiencia fiscal (35%). La reputación de la marca (34%) y el ratio de gastos (33%) también son importantes, eso sí, en menor medida.
El tamaño del fondo y el rendimiento histórico fueron los criterios menos importantes a la hora de considerar un ETF, según el sondeo. “A primera vista, este fue un hallazgo sorprendente, ya que estos dos factores suelen incorporarse a los criterios de due diligence para obtener acceso y aprobación en las plataformas intermediarias”, según señala el informe, que puntualiza que este factor “es posible que sea menos relevante para los encuestados particulares, ya que no se puede acceder a los productos hasta que se conceda la aprobación mediante un proceso centralizado de aprobación de productos o de control de acceso”. En otras palabras, los productos ya han cumplido estos requisitos una vez que están disponibles para su compra por parte de los encuestados de los segmentos de asesores, gestión patrimonial o banca privada.
Los inversores institucionales en ETFs consideraban con mayor frecuencia que la reputación de la marca era el criterio más importante a la hora de considerar un fondo cotizado.
Servicios
Las expectativas respecto a los gestores de ETFs van más allá de ofrecer un producto de calidad, ya que los servicios adicionales suponen una oportunidad para diferenciarse. Los inversores consideran que los emisores de fondos cotizados pueden aportar mayor valor añadido y destacar en el mercado a través del servicio al cliente y de servicios de apoyo a los ETFs, como la ejecución de órdenes y el asesoramiento en materia de carteras (65%), la realización de estudios y análisis de mercado detallados (61%), y la oferta de estrategias de inversión innovadoras o especializadas (61%).
Esta paridad en las respuestas “pone de manifiesto que los inversores valoran estos factores casi por igual, lo que refuerza la importancia de que los emisores cuenten con una propuesta de valor bien equilibrada”, apuntan desde la firma.
Los inversores, por otra parte, buscan ampliar las marcas de ETFs con las que trabajan, lo que representa “una oportunidad para los emisores”: a 12 meses vista, el 63% de los encuestados espera incrementar el número de emisores de ETFs en los que invierten. Esta tendencia es más acusada en Estados Unidos (69%) y menor intensa en Asia (56%), “sin embargo, esta cifra es inferior a la de años anteriores, lo que indica una mayor selectividad en un entorno de proliferación de productos”, explica el informe de BBH.
Obstáculos
El estudio admite que el camino a seguir para los ETFs “no está exento de obstáculos”. Una de las posibles barreras que los encuestados señalaron para una mayor inversión en fondos cotizados es unos conocimientos insuficientes: el 26% indicó que el mayor reto al que se enfrentan a la hora de comprar más ETFs es la falta de herramientas de análisis y de formación sobre estos vehículos.
“Aun así, es posible que algunos inversores no puedan comprar más ETFs, ya que el 24% señala que ciertos fondos cotizados no cumplen su umbral mínimo de activos bajo gestión, mientras que el 22% apunta a la disponibilidad limitada de estos productos en su plataforma de inversión”, según recoge el análisis.



