A principios del siglo pasado, los canarios ayudaban a los mineros a alertar de gases nocivos que podían ponerlos en peligro. Esta metáfora parece especialmente relevante hoy en día, según quienes ven una señal de alerta en la ola de rescates que han experimentado los fondos de deuda privada a nivel global. Hay quienes ven peligro en esta industria, una de las clases de activos alternativos que más interés ha generado en el pasado reciente; mientras que otros ven un episodio de ansiedad, transitorio frente a los sólidos fundamentos del mercado. El paso del tiempo dirá qué bando tiene razón, pero los profesionales de la industria están atentos a todas las señales disponibles.
Estas dudas que están floreciendo en torno a la clase de activos vienen tras años de crecimiento sólido, que han dejado su huella en las dimensiones de la industria. Cifras de la Alternative Investment Management Association (AIMA) muestran que la categoría terminó el año pasado con un AUM global de más de 2,5 billones (millones de millones) de dólares. Es más, según datos recopilados por S&P Global Ratings, 2025 llevó el fundraising en la industria a 224.250 millones de dólares en el mundo.
Con este telón de fondo, lo que va del año ha traído una seguidilla de anuncios de rescates importantes en grandes fondos internacionales, como Blackstone, Blue Owl, BlackRock y Apollo. ¿Significa esto que viene la noche para la clase de activos? Desde la industria desdramatizan el momento, asegurando que no se trata de una crisis financiera en ciernes, como algunas voces más alarmistas han advertido. Eso sí, esto no significa que no vean flancos de riesgo, especialmente considerando la dispersión y heterogeneidad del rubro.
Iliquidez: nada nuevo bajo el sol
Para Blue Owl, lo que está pasando es sólo un fenómeno natural ligado a una de las características centrales de las inversiones alternativas: la iliquidez.
“Estos vehículos están diseñados para equilibrar acceso a activos de largo plazo con ventanas periódicas de liquidez. Este trade-off, de aceptar liquidez limitada a cambio de retornos más elevados, es intencional y, cuando está bien gestionado, permite que las estrategias funcionen exactamente como fueron diseñadas. La liquidez limitada no es una falla del modelo; es una característica estructural del mismo”, comenta Felipe Manzo, Managing Director y Head of Private Wealth para América Latina de la gestora, a Funds Society.
En ese sentido, el profesional asegura que no ven un problema sistémico, sino que se trata de “situaciones específicas”.
Para Manzo, la situación actual proviene de una brecha entre el sentimiento del mercado y los fundamentos de los vehículos mismos. “El crédito privado continúa ofreciendo una prima atractiva frente a los mercados públicos de crédito, con oportunidades sólidas en prestatarios de alta calidad”, comenta, agregando que son las estrategias más disciplinadas las que priman en los períodos de volatilidad. “En Blue Owl creemos que estamos particularmente bien posicionados para navegar este contexto, gracias a un proceso riguroso de análisis crediticio y a una cartera diversificada que ha demostrado resiliencia y solidez en sus retornos en todo el negocio, no solo en crédito”, señala.
Desde CIO Invest, boutique especializada en alternativos, llaman a hacer un diagnóstico preciso del fenómeno. Esto no es una crisis de liquidez de la industria, según el equipo de la firma, sino que es una tensión específica en ciertos vehículos, donde el sentimiento del mercado está llevando a los inversores a solicitar rescates por encima de los límites contractuales establecidos. “Esa distinción es crucial”, recalcan desde el equipo de la firma.
El rol de los semilíquidos
Algo que ha servido como acelerante para la dinámica de rescates ha sido la creación de los fondos semilíquidos, estructuras alternativas diseñadas para ofrecer algo más de liquidez. Considerando esta característica, no sorprende que se considere a este tipo de productos como la punta de lanza que ha permitido abrir las puertas de las estrategias alternativas a un público más retail a lo largo de los años.
Sin embargo, pese a ofrecer más espacio para retirar capital que los fondos alternativos clásicos, este tipo de episodios han servido como recordatorio de que activos ilíquidos siguen siendo activos ilíquidos.
“Los vehículos semi-líquidos fueron diseñados con límites de rescate precisamente para gestionar esta realidad, pero cuando el sentimiento se deteriora, los inversores buscan salir en magnitudes que superan con creces esos umbrales. . Eso funciona mientras los flujos de entrada superan los de salida, pero en el momento en que el sentimiento se invierte, el sistema se fractura”, explican desde CIO Invest.
Así, se trataría de un tema focalizado, ya que los vehículos tradicionales cerrados (close-ended), las plataformas de crédito privado puro y estructuras como los CLOs no están teniendo este dilema actualmente.
En Blue Owl también destacan el papel de los canales de gestión patrimonial en la dinámica actual. “El crecimiento de los canales de banca privada y gestión patrimonial ha ampliado significativamente el acceso a los mercados privados. Al mismo tiempo, esta dinámica ha elevado el nivel de exigencia y responsabilidad para los gestores”, indica Manzo.
Flujos de corto plazo
Independiente del efecto de largo plazo, pareciera que el daño ya está hecho. Considerando que los inversionistas individuales tienden que ser más sensibles al llamado “riesgo de titulares” que otros segmentos –como los institucionales–, la expectativa es que los rescates que se están postergando en este momento, dados los techos de desinversión, sigan sacando recursos en el corto plazo.
Un reporte de Goldman Sachs Research indica que la tendencia de reducción en ventas y aumento en rescates inició en el último trimestre del año pasado, impulsada por el prospecto de retornos futuros más bajos –dada las tasas base más bajas, spreads más apretados y una tasa de eventos de crédito que subió levemente desde el nulo nivel anterior– y un creciente foco en medios de comunicación.
Hacia futuro, la estimación del banco de inversiones es que los flujos de salida se ubiquen entre 45.000 millones y 70.000 millones de dólares en los próximos dos años. Y aun así, en la firma no esperan que esto gatille una oleada de venta de activos en la industria.
“Considerando algunos niveles de buffers de liquidez dentro de los fondos (alrededor del 19% del NAV de la industria y un 11% de los activos totales brutos de los fondos), la madurez de los préstamos (típicamente entre 5 y 7 años), el potencial de proveer liquidez de los managers, la habilidad de mantener el límite de rescates de 5% trimestral y la capacidad de apalancarse, creemos que la necesidad de liquidar préstamos privados a nivel de industria va a ser limitada”, indicaron desde Goldman Sachs.
De todos modos, desde el punto de vista de los gestores de activos, este fenómeno abre un flanco de comportamiento que no tenían en el radar. “El verdadero riesgo no es que los préstamos impaguen masivamente, sino que las redenciones sostenidas fuercen ventas de activos a descuento, deprimiendo los NAVs y generando más redenciones en un círculo vicioso. Ese es el escenario que hay que monitorear con atención”, comentan desde el equipo de CIO Invest.



