Las empresas en 2026 adoptarán probablemente un enfoque más pragmático y conservador en sus esfuerzos de sostenibilidad, ante un panorama global cada vez más fragmentado, donde las diferencias regionales cobran mayor relevancia, según el informe “Top 10 Sustainability Trends to Watch in 2026” publicado por S&P Global.
El informe reúne las perspectivas de líderes y analistas de sostenibilidad, clima y transición energética de S&P Global, y analiza las megatendencias que las empresas tendrán que considerar durante el próximo año mientras navegan un complejo escenario de expansión energética y sostenibilidad, en un contexto en el que el multilateralismo da paso al multirregionalismo.
“Las tendencias que observamos para este año destacan un punto de inflexión en la agenda global de sostenibilidad. Las empresas entran en 2026 en una intensa lucha entre prioridades inmediatas —como la seguridad energética, la asequibilidad y la disponibilidad— y la realidad científica del cambio climático y la pérdida de la naturaleza”, afirmó Lindsey Hall, directora global de Sustainability Thought Leadership en S&P Global Energy y coautora del informe.
La descarbonización de los sistemas energéticos seguirá siendo central para la sostenibilidad en 2026, aunque se dará en un contexto de creciente demanda mundial de energía. Según el escenario base de S&P Global Energy, se espera que la demanda global de combustibles fósiles crezca menos del 1% en 2026 respecto a 2025, mientras que la generación solar y eólica aumentará más del 17%. Sin embargo, ante la enorme necesidad de energía derivada del auge de la inteligencia artificial —con un consumo eléctrico de centros de datos que podría superar los 2.200 TWh para 2030, comparable al uso de energía de India—, 2026 impulsará la expansión energética.
Al mismo tiempo, tanto empresas como inversores reconocen que los esfuerzos de adaptación y resiliencia climática son esenciales para enfrentar la realidad de un mundo en calentamiento. Datos de S&P Global Energy muestran que en 2025, el 42% de las empresas de distintos sectores reportó un plan de adaptación climática, detallando cómo prepararán sus activos físicos, infraestructura y operaciones frente a riesgos como sequías o olas de calor extremas.
Otro tema clave será la mejora continua en la disponibilidad de datos sobre sostenibilidad y clima. Cada vez más países están desarrollando marcos de reporte que obligan a las empresas a monitorear sus emisiones y a diseñar estrategias de gestión climática, especialmente en regiones vulnerables como el sudeste asiático, donde los riesgos climáticos son pronunciados.
“En medio de la intensa competencia por inversiones en defensa nacional, seguridad e infraestructura de IA, la fragmentación de 2026 abre una oportunidad significativa para que el sector privado cubra brechas críticas en el financiamiento público para el desarrollo sostenible”, agregó Harald Francke Lund, coautor del informe y director global de Sustainability Methodology and Research en S&P Global Ratings.



