Última actualización: 04:33 / Martes, 9 Marzo 2021
Estrategia financiera

La inversión de impacto lidera la estrategia de la Fundación Daniel y Nina Carasso

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  • La fundación ha publicado su primera Memoria de Inversión de Impacto donde muestra su intervención responsable en los mercados financieros
  • La estrategia de inversión sigue dos líneas de trabajo, Alimentación Sostenible y Arte Ciudadano, así como en la lucha frente a la emergencia climática de forma transversal
  • La creación de un Comité de Sourcing será clave para identificar las oportunidades de ISR e impacto social en España

En un contexto en el que la práctica de la inversión de impacto empieza a tomar impulso en el ecosistema español, la Fundación Daniel y Nina Carasso publica su primera Memoria de Inversión de Impacto, donde pone de manifiesto los primeros frutos de la estrategia financiera de la fundación, que desde 2015 está desarrollando una política de inversión socialmente responsable (ISR).

Para estructurar esta política, la fundación estableció un código de inversión en 2016 con el fin de definir hojas de ruta que se apliquen a todas sus inversiones en base a la firma de compromisos del acuerdo DivestInvest, un movimiento global de inversores que promueve la salida de las inversiones en combustibles fósiles. Este código define la política de inversión en términos de misión, valores y rentabilidad, excluyendo ciertos sectores y especificando temas de inversión preferentes, en particular los relacionados con la alimentación sostenible y la preservación del medio ambiente.

Para ello, la firma sigue el modelo de las fundaciones anglosajonas, al destinar un subfondo del 3% de sus inversiones financieras específicamente a la inversión de impacto en relación a sus dos programas de acción: alimentación sostenible y arte ciudadano.

Además, la fundación ha creado otros dos subfondos de impacto con un objetivo del 6% de dotación para cada uno. Uno de ellos se dedicará a inversiones relacionadas con la transición agrícola y alimentaria, la agroecología o la inclusión social, pero primando la rentabilidad económica sobre un impacto social y ambiental demostrado. Mientras, el otro 6 % estará dirigido a las llamadas inversiones sostenibles, en el ámbito de la lucha contra el cambio climático y del desarrollo sostenible e inclusivo, asegurando también un nivel de retorno económico alto.

La dirección de la entidad ha redactado un Código de Inversión que define las directrices que se aplican al conjunto de sus inversiones y funciona como una guía en la gestión financiera del grupo. Este código busca un nivel mínimo de respeto social y ambiental en cualquier inversión, sea o no de impacto. Además, no sólo se priorizan las temáticas vinculadas con la Alimentación Sostenible y la conservación del medio ambiente, sino que se excluyen otras relacionadas con el tabaco, las apuestas o la industria armamentística.

En esta línea, durante la celebración de la COP21, la fundación se comprometió a no invertir en energías fósiles, colocando por el contrario, una parte de sus inversiones en soluciones para luchar contra el cambio climático. Estas inversiones cuentan con un enfoque que va más allá de la mera inversión en energías renovables, apostando más por la eficiencia energética y la movilidad blanda. 

Estas inversiones actúan bajo el paraguas de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), que constituyen un marco universal, sin embargo, el grupo ha decidido optar por un marco de análisis de impacto más exigente que el definido por los ODS. La fundación decidió conectar los ODS prioritarios de sus dos grandes líneas de mecenazgo con los siete nuevos principios de la Global Alliance, a fin de aplicar un marco de seguimiento a todas sus inversiones de impacto. Estos principios son: regeneración, diversidad, resiliencia, salud, equidad, interconexión e inclusión.

Infografía sobre la contribución a los ODS prioritarios de la Fundación

Por otro lado, una herramienta imprescindible en la inversión de impacto de la Fundación Daniel y Nina Carasso, ha sido la creación en España de un Comité de Sourcing. Este buscará oportunidades para los bolsillos PRI, MRI y Sostenibles dentro de los campos de la alimentación sostenible y el arte ciudadano, con enfoque transversal en la emergencia climática. Estos nichos en 2019 no superaron en total los 200 millones de euros en nuestro país.

El comité estará integrado por seis profesionales procedentes del mundo financiero y de la innovación social, que ponen ahora sus conocimientos al servicio de la labor filantrópica de la Fundación Daniel y Nina Carasso: José Moncada, director general de La Bolsa Social, Mercedes Valcárcel, directora general de la Fundación Generation Spain, Luis Berruete, co-fundador y socio director de Creas, Clara Navarro, co-fundadora y co-directora de Ship2B, Cristina San Salvador, Expansion & Program Development Manager en Ship2B y María Ángeles de León, co-fundadora y presidente de la Fundación Open Value.

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