Luego de un 2020 desafiante para los mercados financieros pero con resultados extraordinarios, este 2021, por el contrario, presentará un regreso lento y constante a la normalidad, estima la gestora PIMCO.
La pandemia fue el cisne negro que provocó la mayor caÃda trimestral del PIB mundial y el aumento del desempleo desde la Gran Depresión. La caÃda en los mercados de acciones y crédito fue una de las más rápidas jamás registradas.
Con nuevos avances en las pruebas del COVID-19, el rastreo de contactos y el despliegue de vacunas que disminuyen la necesidad de distanciamiento social, el crecimiento económico deberÃa recuperarse aún más. Sin embargo, actualmente se observan nuevos lockdowns y medidas restrictivas en toda Europa y EE.UU.
De todas maneras, con los planes de vacunación y la mejora de los protocolos sanitarios deberÃa ser un buen augurio para los mercados de riesgo y los activos cÃclicos en particular.
Hubo muchas otras novedades: los precios del petróleo se volvieron temporalmente negativos, la volatilidad superó los niveles observados durante la profundidad de la crisis financiera mundial y los ya sólidos balances de los bancos centrales se dispararon 7.000 millones más.
Sin embargo, si bien el colapso del mercado no tuvo precedentes, también lo fue la recuperación que siguió. En resumen, nada en 2020 fue normal. En ese sentido, PIMCO recomienda crear carteras resilientes ante diversos escenarios.
“Si bien nos posicionamos para beneficiarnos de una recuperación cÃclica, sigue siendo fundamental crear carteras que puedan resistir una variedad de escenarios económicosâ€, dice el artÃculo publicado el blog de la gestora.
El mayor riesgo a corto plazo es que los esfuerzos de contención del virus obstaculicen la recuperación económica. Si los casos continúan aumentando, los gobiernos podrÃan enfrentarse a decisiones difÃciles sobre restablecer o extender las medidas de bloqueo. Además, aunque se ha anunciado el progreso en el desarrollo de una vacuna, se desconoce el cronograma para la producción y distribución en masa.
Los bonos del gobierno seguirán siendo una fuente confiable de diversificación frente a un choque de crecimiento a pesar de los rendimientos en niveles históricamente bajos. En este sentido, los bonos del Tesoro de EE.UU. tienen más margen para recuperarse que la mayorÃa de los bonos gubernamentales de los mercados desarrollados y es probable que sigan siendo el activo preferido por la huida hacia la calidad.
También hay determinados bonos gubernamentales de mercados emergentes, incluidos Perú y China, que ofrecen una ventaja de rendimiento y han tendido a comportarse bien durante los eventos de reducción del riesgo, como otro diversificador de cartera.
Otro riesgo que advierte PIMCO es la posibilidad de una sorpresa inflacionaria. Si bien la expectativa es que la inflación a nivel mundial se mantendrá moderada en el corto plazo, ya que la menor demanda de los consumidores, menores precios de la energÃa y mayor desempleo, provocados por la pandemia, mantienen bajo control el precio de los bienes.
Sin embargo, las grandes inyecciones fiscales, el aumento de la deuda pública y los bancos centrales acomodaticios podrÃan llevar a una mayor inflación en un mundo posterior al Covid-19. Si bien la combinación de polÃticas monetarias y fiscales futuras será un factor crÃtico para determinar la trayectoria de la inflación a más largo plazo, creemos que los riesgos están sesgados al alza.
Esta dinámica ha dado lugar a valoraciones atractivas para muchos activos vinculados a la inflación y podrÃa ser un buen momento para agregar coberturas de inflación a las carteras de activos múltiples.
“Estamos enfocados en activos que pueden servir como cobertura de inflación y como diversificador en un escenario de debilitamiento de las condiciones económicas. Esto incluye bonos ligados a la inflación, que ofrecen una cobertura directa contra la inflación, pero también se benefician si caen las tasas realesâ€, concluye PIMCO.



