La distinción tradicional entre la renta variable pública y la privada se está difuminando a medida que los inversores se centran cada vez más en la función que desempeñan los activos dentro de sus carteras. Además, los objetivos de la cartera están ganando peso frente a las distinciones estructurales entre las clases de activos, incluso si son públicos o privados, según el Estudio Global de Perspectivas de Inversión realizado por Schroders.
La encuesta, en la que participaron más de 1.000 inversores profesionales de 24 países, se llevó a cabo tras el estallido de la guerra en Oriente Medio y en un contexto de crisis energética mundial. En este escenario, se espera el aumento de la volatilidad durante el próximo año(el 85% de los encuestados a nivel global y el 89% en España), los deseos de los inversores, tanto globales como españoles, coinciden. Ambos señalan que diversificar sus carteras (84% y 89% respectivamente) y protegerlas frente a las caídas preservando su capital (83% y 77%, respectivamente) son sus principales objetivos, por delante de la generación de ingresos (48% y 53%, respectivamente) o de los resultados en materia de sostenibilidad (25% y 23%, respectivamente).
La investigación también muestra una evolución en el enfoque en la asignación de activos, con los inversores centrándose más en los resultados de la cartera y menos en las fronteras tradicionales entre clases de activos. Respecto a la consideración de las oportunidades en renta variable pública y privada (private equity), más de la mitad de los inversores españoles (55%) afirmó que aplicaba un enfoque integral y combinado, teniendo en cuenta todo el abanico de opciones tanto en el ámbito público como en el privado. En algunos países, como Alemania (67%) o Noruega (60%) esta tendencia es aún más marcada, mientras que, en otros, como Francia (36%) o Italia (40%), es menor.
La atención se centra en las aportaciones de la renta variable a la cartera
En el marco de este enfoque, los inversores combinan diferentes estrategias de renta variable para responder a objetivos específicos de la cartera, como el crecimiento del capital, la generación de ingresos y la protección frente a la inflación.
Para el incremento del capital a largo plazo, los inversores españoles se decantan por la renta variable activa basada en fundamentales y el private equity, tanto de large cap buyout como el venture capital. A la hora de buscar refugio frente a la inflación, las preferencias de los inversores locales entre estas categorías son comparables. En cambio, cuando el objetivo es obtener rentas, se evidencia la tradicional preferencia de los españoles por los dividendos, con casi tres cuartas partes de los encuestados (72%) señalando esta inversión como su estrategia preferida. Sin embargo, a la hora de proteger las carteras frente a la inflación, se inclinan más por estrategias de renta variable “long/short” o “neutral”.

¿Qué clase de activos cumplen mejor cada objetivo? Fuente: Estudio Global de Perspectivas de Inversión realizado de Schroders 2026
Cómo perciben los inversores las diferencias entre la renta variable pública y privada, y cómo están cambiando estas diferencias
Respecto a cómo están cambiando cambiando las diferencias entre la renta variable pública y privada, las dos respuestas más citadas apuntan a que alrededor de la mitad considera que el futuro de la inversión en renta variable pasa por adoptar un enfoque activo y sin restricciones, tanto en los mercados públicos como en los privados (51%), y a que el private equity se está convirtiendo en un motor cada vez más importante de la innovación y el crecimiento a nivel mundial (47%). No obstante, también destacan su preocupación por la liquidez, con el 43% de los encuestados a nivel local resaltando que las diferencias de liquidez entre la renta variable pública y privada están cobrando mayor importancia.
“Los inversores están adaptando sus carteras a un mercado más complejo y fragmentado. Un enfoque holístico hacia activos públicos y privados está reconfigurando la construcción de las carteras. Así, los objetivos de inversión se plantean desde la óptica de un ‘enfoque total de la cartera’ y están cobrando prioridad frente a los índices de referencia tradicionales”, ha afirmado Leonardo Fernández, director general para Iberia de Schroders.
En una era de índices de renta variable altamente concentrados, las estrategias pasivas son consideradas el mayor peligro
Al analizar los retos, el hallazgo más destacado no guarda relación con ninguna comparación entre la renta variable pública o privada: se trata del hecho de que prácticamente la mitad de los inversores españoles (48%) y hasta el 60% de los globales considera que las estrategias pasivas que replican índices conllevan el riesgo de una exposición concentrada a un conjunto reducido de compañías de gran capitalización. Esta desconfianza hacia la gestión pasiva se pone de manifiesto con el 87% de los inversores españoles y el 85% de los globales mostrándose convencidos de que la gestión activa podría ayudarles a alcanzar sus objetivos en los próximos 12-18 meses.
Por su parte, Alex Tedder, responsable de inversiones en renta variable de Schroders, señaló: “Gran parte de la sólida rentabilidad reciente del mercado de renta variable se ha visto impulsada por un reducido grupo de valores tecnológicos vinculados directamente con la inversión en IA, como la memoria de alto ancho de banda, los procesadores, los semiconductores analógicos y los componentes asociados. Estas compañías se concentran en EE.UU. y en algunos países asiáticos, como Taiwán y Corea. Detrás de gran parte de ese crecimiento extraordinario de ingresos están conocidas empresas de gran capitalización que lideran la revolución de la IA. Los resultados del estudio dejan claro que los inversores están preocupados por la concentración del mercado, aunque hasta ahora el aumento de la capitalización se ha visto respaldado por la fortaleza del crecimiento y de los beneficios”.
Y añade: “La cuestión ahora es qué rentabilidad obtendrán estas empresas con la implantación de la IA. Hay muchos motivos para ser optimistas, pero es poco probable que el éxito sea uniforme. Por ello, en esta fase es más necesario que nunca realizar una selección activa de inversiones, basada en un análisis fundamental. Además, dados los riesgos inherentes a cualquier ciclo de innovación, la diversificación, tanto dentro del sector tecnológico como, de forma más amplia, entre regiones, sectores y estilos, sigue siendo, en nuestra opinión, especialmente relevante”.
Para concluir, Rainer Ender, director global de private equity de Schroders Capital, comentó: “Los inversores se muestran cada vez más abiertos a acceder al amplio universo de oportunidades que ofrece el private equity, que sigue ampliándose a medida que continúa la tendencia de que las empresas permanezcan privadas durante más tiempo y la innovación se consolida como un fenómeno cada vez más global. En un momento en el que la volatilidad y la incertidumbre persistente se han convertido en una realidad cotidiana para los inversores. Por ello, la capacidad de invertir tanto en el ámbito público como en el privado para acceder a una variedad de oportunidades de rentabilidad resiliente y garantizar una verdadera diversificación es más importante que nunca”.



